domingo, 8 de mayo de 2011

Novela Niley - Camino al altar - Prologo - Parte 2


Billy aún estaba haciendo todo tipo de comen­tarios ofensivos sobre Selena. Su esposa puso una mano sobre su brazo para tranquilizarlo.
—Ya basta, Billy. Es agua pasada—dijo con firmeza.
Su voz sonó tan tranquila que resultaba difícil de creer que el escándalo hubiera afectado a su corazón. Se estaba recobrando bastante bien, y Miley había hecho todo lo posible por sos­layar el tema para evitar que se entristeciera.
—No creo que Nick sea feliz—continuó Billy, a mirando a su hija—. No está nunca en casa, y nunca se le ve en público con su esposa. De hecho, casi nunca vemos a Selena. Si es feliz, no lo demuestra. Llamó a casa poco antes de Semana Santa, para pedirnos tu dirección. ¿Te escribió?
—Sí.
—¿Y bien?—preguntó, con curiosidad.
—Le devolví la carta sin abrirla—contestó, cada vez más pálida—. En fin, tal y como ha dicho mamá, es agua pasada.
—Puede que quisiera disculparse—intervino su madre.
Miley suspiró.
—Hay ciertas cosas que las disculpas no pue­den arreglar. Amaba a Nick, ¿sabes? Pero él no sentía lo mismo por mí. Nunca dijo que me quisiera en todo el tiempo que estuvimos juntos. Creyó las mentiras de Selena. Anuló la boda, dijo lo que pensaba de mí y me abandonó. Tenía que marcharme. Fue algo demasiado doloroso.
Aún recordaba su ancha espalda mientras se alejaba de ella. El dolor había resultado inso­portable. Y seguía siéndolo.
—Como si George fuera ese tipo de hombre—dijo Tish—. Es el hombre más encantador del mundo, y te adora.
—Es cierto. No es el tipo de hombre que se dedica a jugar con jovencitas—comentó Billy—. Los que crean algo así sobre él son unos idiotas. Sé de sobra que se marchó a Francia con la única intención de evitar las murmuraciones.
—Bueno, teniendo en cuenta que los dos nos hemos marchado, no creo que la gente siga hablando—sonrió Miley—. Estoy estudiando mucho. Quiero que George se enorgullezca de mí.
—Lo hará. Nosotros ya lo estamos—dijo su madre.
—Supongo que para Nick Jonas es castigo suficiente estar atado a esa bruja egoísta—insistió Billy, irritado—. Cree que se va a hacer rico con ese rancho de ganado, pero sólo es un soñador. Su padre era un jugador y su madre una pobre mujer. No creo que sea capaz de hacer dinero con ese negocio.
—Parece que lo está consiguiendo—contradijo su esposa—. Acaba de comprarse una camioneta nueva, y un par de ranchos de Montana han firmado un contrato con él para que les pro­porcione sementales. Si tienes buena memoria, recordaras que uno de sus toros ganó un premio nacional.
—Un toro no hace un imperio—espetó.
Miley sintió una profunda angustia. Nick había compartido sus sueños con ella. Habían planeado levantar aquel rancho juntos y contar con las mejores reses del estado.
¿Podríamos cambiar de conversación, por favor?—preguntó. Miley, con una sonrisa for­zada—. Aún me duele.
—Por supuesto. Lo sentimos mucho—se excu­só su madre, con voz dulce—. ¿Volverás a casa por Navidades?
—Lo intentaré. De verdad.
Sólo tenía una pequeña maleta. La llevó al coche y abrazó a su madre una vez más antes de subir al interior del vehículo. Su padre iba a llevarla a la estación de autobuses.
Aún era temprano, pero hacía bastante calor. Cuando llegaron a su destino, Miley salió del automóvil, agarró su maleta y esperó en la calle mientras su padre se dirigía a la ventanilla que se encontraba en el interior del pequeño super­mercado. Había cola para comprar los billetes. Entonces miró hacia la calle y se quedó helada al contemplar a un hombre que se aproximaba. Un frío y tranquilo fantasma del pasado.
Era tan imponente como recordaba. Llevaba un traje más caro que los que usaba cuando estaban juntos, y parecía más delgado. Pero seguía siendo el mismo Nick Jonas.
Por su culpa lo había perdido todo, salvo el orgullo. Al ver que se acercaba por la acera, con su lenta y elegante manera de caminar, hizo un esfuerzo para mirarlo directamente a los ojos. No estaba dispuesta a permitir que notase el profundo dolor que le había causado. Ni siquiera entonces.
La expresión de Nick no denotaba emoción alguna. Cuando llegó a su altura se detuvo y miró la maleta.
—Vaya, vaya—comentó, observándola—. Había oído que estabas aquí. Supongo que el pollito a vuelto a casa para asarse, ¿verdad?
—No pienso quedarme aquí—contestó con frialdad—. He venido a visitar a mis padres y regreso a la universidad, a Arizona.
—¿En autobús?—preguntó—. ¿Tu amante no puede pagar un billete de avión? ¿O es que te dejó en la estacada cuando se marchó a Francia?
Miley le pegó una fuerte patada en la espi­nilla. No fue algo premeditado, y la sorpresa de Nick fue tan grande como la suya cuando se inclinó para frotarse la pierna.
—Ojalá llevara unas botas militares con pun­tera de acero como algunas de las chicas con las que estoy en la universidad—espetó—. Si vuel­ves a hablarme así, la próxima vez te romperé una pierna.
Entonces se alejó de él.
Su padre acababa de comprar el billete de autobús. Había presenciado la escena y estaba dispuesto a salir para arreglar las cuentas con Nick, pero Miley entró y se lo impidió.
—Esperaremos aquí al autobús, papá—dijo, con el rostro enrojecido por la furia. Su padre miró a Nick con frialdad.
—Bueno, al menos parece que empieza a con­trolar su mal genio. El año pasado no se habría marchado—comentó su padre—. Espero que le hayas hecho daño.
Miley sonrió.
—No lo creo. No se puede hacer daño a alguien que no tiene sensibilidad. Espero que Selena le pregunte por lo sucedido.
Su ex novio desapareció de la vista, calle abajo.
—Creo que el autobús ha llegado.
Su padre la acompañó al exterior. Por fortuna, ni el expendedor de billetes ni las personas que se encontraban en la cola parecían haber pres­tado atención a la escena que se había desarro­llado en la calle. La gente de la pequeña localidad no habría necesitado mucho más para resucitar las habladurías.
Miley abrazó a su padre antes de subir al autocar. Quería mirar hacia la calle para ver si Nick aún se encontraba cerca. Pero no quería arriesgarse a que la viera, a pesar de que las oscuras ventanillas probablemente lo habrían impedido.
Segundos más tarde, el autocar salió de la terminal. Miley cerró los ojos y pasó el resto del viaje intentando olvidar el dolor de haber visto a Nick de nuevo.
 chicas espero que le guste!!!!!
capi dedicado a cada una de mis lectoras, las quiero millon, mis seguidoras son increibles, ahh tambien queria decirles que le quite la verificacion de los comentarios asi que espero que comenten mas jeje porque ya no necesitan poner la verificacion!!!

8 comentarios:

  1. :3 me encantó :D aunque no entendii muxo la 2da. entrada pero esta sip. :D o sea, Nick es el ex de Miley, y ahora está casado con Sel. ¬¬ Demi & Joe son hermanos (? & son los únicos que creen que Miley en realidad no es amante del padre de ellos, que le paga la universidad a Miley, no es asii? haha eso espero ;)

    tQ Kazzie SUBE PRONTO! :D

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  2. me encantooo
    sube prontooo
    te quiero sis!!!

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  3. Me encantoo!!!! :)
    ame el capi jaja
    Muy bueno, muy bueno :D

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  4. me encanto!!
    Estuvo muy bueno
    Espero el siguiente
    Besos!!

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  5. wow super me encanto el cap
    no le entendi un poquito pero ya jaja
    espero q subas pronto
    q t vaya bien en la u bye

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  6. aaahhh!!
    me encaanto el capii
    sis genealisimooo
    aaahh
    espero pronto el
    siguiente capiiiii
    no tardes
    T.Q.M

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  7. Estuvo genial ,pero cuantos años tienen demi y Joe :| y su padre??? :| jajaajjaja hermosa nove :)

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  8. hola katyy m encantoo y por fin q puedo leer .. jeje t quieroo y ahora seguire con los otros. je je t extraño y t kiero amiga!!! un beso grande.. :)

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..