sábado, 14 de mayo de 2011

Novela Jemi 01 - Mas que una amiga


—¡Uno menos! Ya sólo quedan dos —dijo el padre Frankie Jonas mientras sonreía a su hermano. Después levantó su cerveza para saludar a los otros dos, idénticos al primero. Los cuatro estaban sentados en la mesa de un restaurante.
—No te hagas ilusiones —replicó Joe Jonas. Le dio un sorbo a su cerveza y asintió hacia Kevin, el tercero de los trillizos Jonas, que estaba junto a Frankie—. El hecho de que Kevin no haya sido capaz de resistir no significa que los demás no lo seamos.
—Amén —dijo Nick, a su derecha.
—¿Quién ha dicho que yo no he podido resistir? —preguntó Kevin, mientras tomaba un puñado de nachos que había en una cesta en el centro de la mesa. Después sonrió y se apoyó relajadamente en el respaldo—. Lo que pasa es que no he querido resistir más —dijo y levantó la mano izquierda. La luz se reflejó en su alianza y les hizo un guiño a todos ellos.
—Y yo me alegro por ti —le aseguró Frankie—. Además, contigo felizmente casado, tengo más posibilidades de ganar que nunca.
—Ni lo sueñes, Frankie —dijo Nick, y tomó también un puñado de nachos—. No es que me moleste que tengas un tejado nuevo en la iglesia, pero... yo soy el Jonas que va a ganar ésta apuesta, hermano.
Mientras sus hermanos hablaban, Joe se limitaba a sonreír y a escuchar a medias. Una vez a la semana, los hermanos Jonas quedaban para cenar en el Lighthouse Restaurant, un local muy agradable en el centro de la ciudad de Baywater. Se reían, hablaban, y en general, disfrutaban de la camaradería de ser hermanos.
Pero durante aquel último mes, sus conversaciones habían girado en torno a la apuesta.
Un tío abuelo les había dejado diez mil dólares a Nick, Kevin y Joe. Al principio, los tres habían pensado en dividir el dinero contando con su hermano Frankie. Sin embargo alguien... y Joe estaba bastante seguro de que había sido Frankie, les había sugerido hacer una apuesta. Y el ganador se lo llevaría todo.
Ya que los trillizos Jonas eran ante todo competitivos, nunca había habido ninguna duda de que aceptarían el desafío. Pero Frankie no se lo había puesto fácil. Les había dicho que él, como sacerdote católico, había tomado la decisión de renunciar al sexo de por vida, cosa que ninguno de sus tres hermanos menores podría conseguir. Y les había retado a que se mantuvieran en el celibato durante noventa días. El último que resistiera ganaría diez mil dólares. Y si los tres gemelos fallaban, entonces Frankie se quedaría con el dinero para renovar el tejado de la iglesia.
Joe le lanzó a su hermano mayor una mirada desconfiada. Tenía el presentimiento de que Frankie ya había pedido presupuestos a los constructores locales. Con el ceño fruncido, tomó otro trago de cerveza y miró a Kevin. Un mes antes, los trillizos habían aceptado la apuesta, pero en tan poco tiempo uno ya había fallado. Kevin se había reconciliado con su ex mujer, Danielle, y ya sólo Joe y Nick seguían con la apuesta.
—No sé tú —dijo Nick mientras le daba un suave codazo a Joe en las costillas—, pero yo estoy evitando a todas las féminas durante el tiempo que dure la apuesta.
—No te dominas, ¿eh? —le preguntó Frankie, y se llevó la jarra a los labios para beber más cerveza.
—Estás disfrutando de esto, ¿verdad? —le preguntó Joe con una mirada asesina.
—Por supuesto —respondió Frankie, riéndose—. Observaros a vosotros tres siempre ha sido entretenido. Y mucho más últimamente.
—Ah —dijo Kevin—. A ellos dos. Yo estoy fuera, ¿no te acuerdas?
—No has durado ni siquiera un mes —le dijo Nick, sacudiendo la cabeza lenta y tristemente.
Sin embargo, la sonrisa de satisfacción de Kevin hablaba por sí sola.
—Nunca había estado tan contento de perder una apuesta en mi vida.
—Danielle es un encanto, no cabe duda —dijo Joe, que se sentía un poco irritado por la actitud de hombre feliz de Kevin—. Pero también debes tener en cuenta que te vas a ver con ese ridículo atuendo.
Los perdedores no sólo deberían renunciar a su parte del dinero, sino que habían acordado que se dejarían pasear por la base el día de Battle Color en la parte trasera de un descapotable con un sujetador de cocos y una falda de volantes de colores. Y el día de Battle Color era el día en que todos los dignatarios imaginables estarían en la base.
Kevin se estremeció, y después, con valentía, irguió los hombros.
—De todas formas, valdrá la pena.
—Dios mío, está hechizado —murmuró Nick, y alzó los dedos índices para formar una cruz en el aire, como si quisiera mantener a Kevin a distancia.
—Podéis reíros todo lo que queráis, pero yo soy el único de esta mesa que está teniendo relaciones sexuales regularmente. Y puedo añadir que son magníficas.
—Eso ha sido muy cruel —dijo Nick con un gruñido, y se pasó la palma de la mano por la cara.
—Inhumano —añadió Joe.
Frankie se rió, se frotó las manos enérgicamente y arqueó las cejas.
—¿Alguno de los dos quiere retirarse ya, para ahorrar tiempo?
—Ni lo sueñes —farfulló Nick.
—Lo mismo digo —confirmó Joe, y le tendió la mano a Nick—. ¿Hasta el final?
Nick se la estrechó con determinación.
—O hasta que pierdas. Lo que ocurra primero.
—Eso es lo que tú te crees.
 capi dedicado a pris... jejeje te quiero muchop sis....

4 comentarios:

  1. ah muy lindo el capi... me re gusto!!!
    muchas gracias Sis TRMKKKK!!!jaja
    :P Besho gandote!!!

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  2. uu me gustooo La De Jemi :D
    solo una cosa sube sube sube :D

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..