domingo, 15 de mayo de 2011

Novela Jemi 05 - Mas que una amiga


—Supongo que el póquer no es mi juego, ¿no?
—No —respondió Frankie—. Bueno, ¿quieres hablar de ello, o no?
Demi abrió la boca, pero en aquel mismo momento entró la señora Hannigan con la bandeja del té. La dejó sobre una mesa y salió de la habitación con precisión militar después de que Frankie se lo agradeciera con toda sinceridad.
—Tenemos que bebérnoslo —dijo el sacerdote con un suspiro mientras alargaba el brazo para tomar la jarra y servir el líquido turbio en los vasos llenos de hielo.
—Lo sé —respondió Demi.
—Es una buena mujer —dijo Frankie—. Aunque no entiendo por qué nunca ha conseguido asimilar el concepto del té.
Demi decidió que lo mejor sería terminar cuanto antes con aquello. Se lo tomó a grandes tragos antes de que se le pegara en la garganta, dejó el vaso en la bandeja y tosió un poco antes de hablar de nuevo.
—Bueno, acerca de Joe...
—Exacto —dijo Frankie. Hizo un ligero gesto de repulsión al tragar el té, dejó el vaso en la mesa y se estremeció—. ¿Qué ha hecho?
—¿Cómo sabes que ha hecho algo? —le preguntó Demi, intrigada.
—Porque algo ha tenido que provocar la mirada furiosa que tienes, Demi.
—Sí, es cierto. Sí ha hecho algo. Bueno, más bien ha dicho algo que me enfadó tanto, Frankie, que estuve a punto de darle un puñetazo. Sin embargo, después pensé que ni siquiera iba a entender por qué le pegaba, y eso me enfadó aún más, lo cual me pareció increíble, porque nunca había estado tan enfadada en mi vida. Y él ni siquiera se enteró.
Mientras hablaba, se había levantado y estaba caminando en círculos. Frankie la seguía con la mirada, intentando entender lo que le estaba contando.
—Entonces, ¿también me odiarías a mí si te dijera que no tengo la menor idea sobre eso de lo que me estás hablando?
Demi dejó escapar un suspiro de frustración y se detuvo frente a la ventana que daba al jardín delantero. El olor de las magnolias se mezclaba con el de limón del líquido con el que la señora Hannigan limpiaba los muebles. Fuera, una brisa ligera agitaba las hojas de los árboles, y un par de niños, ajenos al calor, pasaron corriendo frente a la iglesia cada uno con un bate de béisbol al hombro.
Por fin, ella se volvió hacia Frankie.
—Joe es un idiota.
—Cierto —admitió el cura, con una sonrisa que consiguió suavizar la cólera de Demi—. De hecho, todos mis hermanos son idiotas —continuó Frankie, pero se interrumpió para reflexionar unos segundos, y después añadió—: Bueno, puede que Kevin haya dejado de serlo, ahora que ha decidido quedarse con Danielle. Pero... ¿Joe y Nick? Son idiotas. Sin embargo, en su defensa, tengo que reconocer que últimamente están bajo mucha presión.
—¿Te refieres a la apuesta? —le preguntó Demi.
Frankie la miró con sorpresa.
—¿Lo sabes?
—Creo que es de lo único de lo que ha hablado Joe durante todo éste mes pasado.
—¿De verdad? —preguntó Frankie, sonriendo más aún—. Se está volviendo loco, ¿eh?
Demi sonrió también, sin poder evitarlo, pese a la furia que sentía.
—Estás disfrutando de esto, ¿verdad? Aunque seas cura, sigues siendo un Jonas.
—Me declaro culpable. Y éste Jonas quiere saber qué hizo Joe para molestarte tanto.
—Me despreció.
—¿Cómo dices?
—Me dijo que, como no me deseaba en absoluto, no había ningún peligro en estar conmigo.
 Frankie soltó un gruñido.
—Realmente, es idiota.
—Sí, ya lo sé —respondió Demi.
Con una punzada de rabia al recordar las palabras de Joe de nuevo, volvió la cabeza y miró de nuevo por la ventana, concentrándose en el tronco del magnolio más cercano. Sólo debería estar enfadada, pero no podía negar que también estaba dolida. Y aquel dolor molesto era lo que más la irritaba. No había dejado que un hombre se acercara lo suficiente a ella como para herirla durante tres años. El hecho de que Joe pudiera hacerlo sin intentarlo tan siquiera la enfurecía.
—Va a lamentarlo —susurró ella, más como solemne promesa hacia sí misma que hacia Frankie.
—¿Demi?
—Voy a hacer que pierda esa apuesta, Frankie.
Él suspiró, se levantó y se acercó a ella.
—No es que me moleste que la iglesia tenga un tejado nuevo —dijo Frankie, cuando se detuvo a su lado—, pero me parece que tengo que prevenirte.
—¿Sobre qué? —le preguntó Demi mientras lo miraba de reojo.
Frankie sacudió la cabeza y le dijo suavemente:
—Algunas veces, las trampas mejor tendidas pueden volverse contra uno, Demi.
—No te preocupes, Frankie —le respondió ella firmemente—. No me va a pasar nada.
—Ya. Pero Joe y tú lleváis mucho tiempo siendo amigos.
—¿Y qué?
—Pues que no hay un camino muy largo desde la amistad al amor.
Demi se rió y sacudió la cabeza.
—Perdona que me ría, Frankie, pero no creo que eso sea posible.
En primer lugar, ella no estaba interesada en enamorarse de nadie. Ya lo había intentado una vez, y todavía tenía hematomas emocionales. Y Joe tampoco estaba buscando el amor. Demonios, lo que estaba intentando hacer era evitar a todas las mujeres. Y, claramente, se dijo Demi mientras erguía la espalda, si él estuviera buscando amor, no acudiría a ella. No. No habría ningún peligro.
Sin dejar de reírse suavemente, se dio la vuelta y se dirigió hacia la puerta.
—Tengo que volver al garaje —le dijo a Frankie—. Y no hace falta que me acerques. Está cerca, y me vendrá bien dar un paseo.
En la puerta, se volvió y miró de nuevo al sacerdote. El padre Frankie la estaba observando con inquietud.
—No te preocupes. Voy a ayudarte a conseguir el tejado nuevo —le aseguró ella, sonriendo.
—Un tejado nuevo no merece la pena a costa de un corazón roto, Demi.
Si hubo algo que le tembló por dentro, Demi no hizo ningún caso. Frankie tenía buenas intenciones, pero no lo entendía. No se trataba de conseguir que Joe la quisiera. Se trataba de conseguir que Joe la deseara, y después, dejarlo plantado.
Se trataba de vengarse.
—No hay ningún corazón involucrado en esto, Frankie.
Todavía preocupado, Frankie observó cómo se marchaba.
—Por tu bien, espero que tengas razón.
Dos días después, Joe no se aguantaba a sí mismo ni un minuto más.
Había estado evitando los lugares que frecuentaba, salvo el Lovato's Garage, pero Demi no había tenido mucho tiempo para charlar durante aquellos dos días. Casi le había parecido que lo estaba esquivando... pero aquello no tenía sentido.
Para ocupar el tiempo, Joe había estado unas horas arreglando el jardín de su madre, jugando al baloncesto con Frankie e incluso había ido a cenar con Kevin y Danielle. Sin embargo, por muy buena cocinera que fuera su cuñada, él no aguantaría otra velada más con ellos. No, tal y como Kevin y Danielle se miraban durante todo el tiempo. Era demasiado tener que estar celoso de un hombre casado.
—Creo que no tener relaciones sexuales puede acabar con las neuronas —murmuró, y apagó el motor del coche. Al instante, el chorro de aire acondicionado cesó, y la temperatura del interior del coche comenzó a elevarse.
Las noches de verano no eran mucho más frescas que los días de verano, y la humedad era insoportable. A través del parabrisas, miró hacia el Off Duty Bar y pensó que, si fuera listo, volvería a poner en marcha el motor y se marcharía a casa de nuevo.
Pero, demonios, con la tentación de las mujeres o sin ellas, Joe quería pasar un par de horas escuchando  música,  tomando  algunas cervezas y hablando con sus amigos.
—Puedo hacerlo —se aseguró.
Salió del coche y se dirigió hacia el bar. Mientras se acercaba, una pareja salió del edificio. El hombre llevaba a la mujer agarrada por la cintura, y se inclinó para darle un beso en el pelo. Joe gruñó y volvió a pensar en marcharse a casa. Pero la atracción del aire acondicionado, la cerveza fría y la conversación era demasiado fuerte. Abrió la puerta y la música y el olor a perfume, cerveza y tabaco le dio la bienvenida.
Entró al bar y saludó a la gente asintiendo mientras se acercaba a la barra. Le hizo un gesto al camarero y le dijo:
—Una cerveza, por favor.
Después puso un billete sobre la barra, y cuando su jarra estuvo lista, se la llevó a los labios y le dio un largo trago. La espuma helada le calmó al deslizársele por la garganta. Mientras bebía, paseó la mirada por el viejo bar. El local tendría unos cincuenta años. Le pertenecía a un sargento mayor retirado, y estaba diseñado para hacer que un militar se sintiera a gusto. Un marine, sobre todo. Había mesas de billar, una docena de mesas alineadas en círculo alrededor de la pista de baile y una máquina de discos que parecía más vieja que Joe y que emitía rock and roll actual y clásico.
La mayor parte de los clientes eran marines. También había algunos civiles, entre los cuales se contaban varias mujeres, aunque Joe no quisiera darse cuenta. Sin embargo, en un momento dado la multitud se movió, y sin advertirlo, Joe apretó la jarra de cerveza con todas sus fuerzas. Entre la gente que había en la barra, tuvo una perspectiva despejada para ver a una morena alta que llevaba una falda lo suficientemente corta como para estar al límite de la legalidad.
Estaba inclinada sobre la mesa de billar, preparándose para tirar.
A Joe se le quedó la boca seca.
Tenía una melena morena que le caía hasta mitad de la espalda. Cuando ladeó la cabeza, la cascada de cabello se deslizó de su hombro y la mirada de Joe se quedó atrapada en su brillo nocturno. La chica llevaba una camiseta azul ajustada, una falda vaquera muy corta y unas sandalias negras de tacón. Tenía los pies pequeños, y los tobillos delgados y los muslos...
Aquella mujer rezumaba sexo.
Joe apretó los dedos alrededor del cristal hasta que estuvo a punto de hacer añicos la jarra de cerveza. Se pasó la otra mano por la cara, respiró profundamente y observó, hechizado, cómo ella levantaba el pie derecho y se frotaba la pantorrilla izquierda con parsimonia.
Él se sintió excitado al instante.
 Se le aceleraron la respiración y los latidos del corazón.
Vio que uno de los muchachos que estaban a su lado se inclinaba para decirle algo, y tuvo ganas de agarrar a aquel marine y tirarlo por la ventana.
«Está bien, respira hondo», se dijo.
Lo hizo varias veces. Después intentó convencerse de que sólo estaba reaccionando así porque llevaba varias semanas en la abstinencia.
Pero había algo más.
Aquella chica tenía algo...
 capi dedicado a jeni... su nove es genial novela niley take me along es simplemente hermosa...

5 comentarios:

  1. me encantoooo
    aa
    sube prontoo
    esa chica
    tiene que ser
    Demi
    no??

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  2. aahhhh!!
    sis me encanto el capii

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  3. uhu!! genial capii a y me encanto la fotito que pusiste en la `riemra parte de arriba XD <

    Demi Lovato <3

    Anonima Fiel

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  4. wouu.. jeje estupenda.. :)aaahhh AMO JEMI...

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  5. jajajaja es demi? jajaja genial simplemente genial es el capitulo

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..