miércoles, 8 de junio de 2011

Novela Niley 32 - Camino al altar


Subieron al coche y avanzaron hacia la man­sión de Nick, que estaba situada en lo alto de una colma, con vistas a las cercanas montañas. Varios árboles flanqueaban la casa, y el ganado pastaba en los campos cercanos. En los viejos tiempos, la mansión había sido una simple cabaña de tejado roto y porche semiderruído.
—Desde luego, has mejorado mucho, Nick.
Él no la miró. Pulsó un botón para que se abriera la puerta del garaje. Después aparcó en el interior. Hasta el garaje era grande y espacioso.
—Dentro de unos minutos volveré a recoger tu equipaje—dijo él, ayudándola a salir—. ¿Re­cuerdas a Ida Bates? Ésa mi ama de llaves. Se encarga de cuidar la casa.
—¿Ida?—sonrió—. Era una de las mejores ami­gas de mi madre. Cantaban juntas en el coro de la iglesia.
—Pues ella sigue haciéndolo. Entraron en la cocina. Ida Bates se encontraba allí. Al verlos se dio la vuelta y observó a Miley, sorprendida.
—Nos hemos casado en Tucson—anunció Nick—. De modo que te presento a la nueva señora de la casa.
Ida dejó caer la cuchara en la comida que estaba preparando y corrió a abrazar a Miley con sincero afecto.
—¡No puedes imaginarte lo feliz que soy! ¡Qué sorpresa!
—También lo ha sido para nosotros—murmu­ró ella, mirando a su marido, que sonreía.
Entonces, Ida se apartó y miró a Nick con preocupación.
—Maggie está en su habitación. No ha salido en todo el día y se niega a probar bocado.
Miley se sintió responsable por el tormento de la niña. Nick lo notó y apretó los dientes antes de tenderle una mano.
—Subamos para darle la buena noticia.
—No esperes nada de ella—murmuró Ida.
La puerta del dormitorio de Maggie estaba cerrada. Nick ni siquiera llamó. Abrió, y Miley entró con él.
Maggie estaba sentada en el suelo con un libro. Tenía el pelo sucio y daba la impresión de que había estado durmiendo varios días con la ropa que llevaba. Al ver a Miley, sus ojos brillaron con terror. Se levantó y retrocedió hasta apoyarse en uno de los postes de la cama.
—¿Qué te ocurre?—preguntó su padre con frialdad.
—¿Es... real?
—Claro que soy real—contestó Miley.
—Oh—dijo Maggie, más tranquila—. ¿Estás enferma de verdad?
—Sí, pero no tanto como pensábamos—con­testó Nick, sin más preámbulos—. Fue un error. Tiene una enfermedad menos grave, y se pondrá bien.
Maggie se relajó un poco, aunque no dema­siado.
Nos hemos casado—anunció su padre—. A partir de ahora vivirá con nosotros, así que espero que te portes bien con ella.
La niña no reaccionó. Sus ojos negros se cla­varon en Miley.
Maggie pensó que Miley sería mucho más feliz en aquella casa de lo que ella lo había sido en toda su vida. Miró a su padre de tal forma que la profesora quiso llorar. Nick no parecía notar la angustia de su mirada.
Quiso pedirle que la abrazara, que la besara, que le dijera que la quería, que nada cambiaría después del matrimonio. Pero Nick no lo hizo. Miró a su hija con tal seriedad que Miley com­prendió perfectamente lo que había dicho. No conocía a Maggie y estaba resentido con ella. Algo que Maggie notaba. Su actitud era un secre­to a voces.
—Tendré que quedarme en la cama durante cierto tiempo, Maggie—declaró Miley—. Me encantaría que pudieras leerme algo de vez en cuando.
Caminó hacia el libro que estaba en el suelo y lo recogió.
—¿Volverás a ser mi profesora?—preguntó.
—No—contestó Nick con firmeza—. De momento, tiene bastante con recuperarse. Miley sonrió con cautela. Si quería recobrar su trabajo en la escuela iba a tener que luchar con uñas y dientes.
—Pero de todas formas, tú y yo iremos a ver a la señora Jameson—continuó él—. No creas que he olvidado lo sucedido.
Maggie levantó la barbilla y miró a su padre.
—Ya lo he hecho.
—¿Cómo?
—He hablado con la señora Jameson—con­testó, mirándolo—. Le dije que había mentido sobre la señorita Cyrus y me disculpé.
Nick estaba impresionado.
—¿Fuiste a verla tú sola?
La niña asintió.
—Lo siento—añadió, dirigiéndose a Miley.
—Has sido muy valiente al ir tú sola—declaró la profesora—. ¿No tuviste miedo?
Maggie no contestó. Se limitó a encogerse de hombros.
—No dejes ese libro en el suelo—ordenó su padre—. Ah, y quiero que te bañes y que te cam­bies de ropa.
—Sí, papá—contestó con tristeza.
Miley observó a la niña mientras recogía el libro del suelo. Le habría gustado poder hacer algo para intervenir y corregir la situación; decir algo que animara a Maggie, que borrara aquella expresión angustiada de su rostro.
 Pero Nick la sacó de la habitación antes de que pudiera decir nada. Sin embargo, estaba deci­dida a conseguir que las cosas cambiaran.
La relación entre Miley y Maggie se había deteriorado por lo sucedido en el pasado, pero ahora la profesora estaba dispuesta a corregir antiguos errores. Por fin, comprendía las pala­bras de Nick. La niña había pagado un alto precio, la falta de amor.
Tal vez no la quisiera. Sin embargo, Maggie necesitaba alguien que luchara por ella en aquella casa. Y Miley estaba dispuesta a ser su defensora.

3 comentarios:

  1. WOW!
    me fascinoooo el cap!
    jeje creo k Miley va a ser la mejor amiga de Maggie, jeje en serio k van a cambiar las cosas en esa casa.
    Me da cositha la pobre de Maggie, no tiene la culpa! la pobre niña :(
    pero bueno, se parece a la arpía! jajajaja
    mmm espero el siguiente sis!
    jeje te kiiiero0o girl!
    kudiathe

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  2. awww que tiernaa enserio me daba mucha pena esa niñaa...

    que buena amo esta nove!

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  3. Me encantooo :) que bueno que Miley quiera hacer algo por ella :) sigo leyendo jajaja

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..