miércoles, 8 de junio de 2011

Novela Niley 33 - Camino al altar 33


Miley se acercó a Nick en cuanto estu­vieron juntos en el dormitorio principal.
—¿Nunca la has abrazado?—preguntó con suavidad—. ¿No la has besado nunca, ni le has dicho lo mucho que te alegras de verla?
Nick se puso tenso.
—Maggie no es el tipo de niña que necesita recibir cariño de los adultos.
Su actitud la sorprendió.
—Estoy segura de que no creerás en serio lo que has dicho, ¿verdad?—preguntó.
Lo miraba de tal forma que se sintió incó­modo.
—Ni siquiera sé si es hija mía—contestó, esco­giendo las palabras a la defensiva.
—¿Importaría tanto que no lo fuera?—pre­guntó—. Ha vivido contigo desde que nació. Eres su padre, y eres responsable de lo que le ocurra. La has visto crecer. Estoy segura de que sientes algo por ella.
Nick la agarró de la muñeca y la atrajo hacia sí.
—Quiero tener un hijo contigo—dijo con sua­vidad—. Te prometo que lo querré y que lo cui­daré. No le faltará nunca afecto.
Miley acarició su mejilla.
—Lo sé. Yo también lo amaré, pero Maggie también nos necesita. No puedes darle la espalda.
—Siempre he cumplido mis responsabilidades con ella. Nunca he querido que lo pase mal, pero jamás mantuvimos una buena relación. Y no creo que vaya a aceptarte. Probablemente, ya estará pensando en alguna forma para librarse de ti.
—Puede que la conozca mejor de lo que crees—sonrió—. De todas formas, pienso amarte hasta que te canses de mí. Llenaré de amor esta casa, y más tarde o más temprano querrás a tu hija, porque estoy segura de que en el fondo la quieres.
Entonces se inclinó sobre él y lo besó hasta que Nick dejó escapar un gemido y la tomó entre sus brazos, besándola con apasionamiento, como si estuviera loco.
Miley respondió a sus besos hasta que el cansancio la obligó a apoyarse en su pecho.
—Aún estás muy débil—comentó él, lleván­dola hacia la cama—. Le pediré a Ida que suba la cena a la habitación. El doctor Claridge dijo que necesitas pasar cierto tiempo en cama, y eso es lo que vas a hacer ahora que estás en casa.
—Mandón...—bromeó.
Nick rió y se inclinó sobre ella.
—Sólo lo soy cuando tengo que serlo—espetó, antes de besarla.
En aquel instante, Maggie pasó frente a la puerta del dormitorio. Al escuchar la risa de su padre supo que era feliz con Miley y se sintió más sola que nunca. Caminó por el pasillo, bajó por las escaleras y llegó a la cocina.
—No manches el suelo de barro—dijo Ida Bates—. Acabo de fregar.
Maggie no dijo nada. Salió y cerró la puerta a sus espaldas.
Miley comió con Nick, en una bandeja. Las cosas habían cambiado tanto que podía amarlo abiertamente, observando que la frialdad había desaparecido de su actitud. Era un hombre muy diferente.
Pero Maggie la preocupaba. Aquella noche, Ida llevó otra bandeja con la cena, pero Nick había tenido que salir, de modo preguntó por Maggie al ama de llaves.
—No sé dónde se ha metido—dijo, sorpren­dida—. Salió antes de comer y no ha regresado.
—¿Y no estás preocupada? Sólo tiene nueve años.
—La pequeña siempre va a donde quiere y cuando quiere. Probablemente, estará en el gra­nero. Hay nuevas reses y le gustan los animales. No irá muy lejos. No tiene a dónde ir. Pero ahora, cómetelo todo. Te vendrá bien comer algo caliente—sonrió Ida, antes de marcharse—. Si me necesitas, llámame.
Miley no disfrutó de la comida. Estaba preocupada, aunque los demás se lo tomaran como si fuera lo más normal del mundo.
Se levantó, se puso unos vaqueros, unos cal­cetines, unas zapatillas y un jersey. Después, bajó por las escaleras y caminó hacia la puerta prin­cipal. El granero estaba junto a la casa, a cierta distancia por un camino bastante sucio. No se había dado cuenta de lo cansada que estaba, pero le preocupaba la niña. Se estaba haciendo de noche y había desaparecido muchas horas antes.
La puerta del granero estaba entreabierta.
Entró y miró alrededor hasta que sus ojos se acostumbraron a la oscuridad. Caminó por el interior hasta que llegó al pequeño corral donde se encontraban los terneros que había mencio­nado Ida. Maggie estaba con ellos.
—No has comido nada en todo el día—dijo.
La niña se sobresaltó. Miró a la mujer que tantos problemas le había cansado y sintió una punzada en el estómago. Nadie se había tomado la molestia de preguntarle si quería comer. Resul­taba irónico que su peor enemiga se preocupara por ella.
—¿No tienes hambre?—insistió. Maggie se encogió de hombros, mirándola con sus grandes ojos negros.
—He comido una chocolatina—contestó, evi­tando su mirada.
Miley entró con ella y se sentó sobre el heno, limpio y suave. Después acarició a uno de los terneros y sonrió.
—Tienen el hocico muy suave, ¿no te parece?—preguntó—. De pequeña quise tener un animal, pero mi madre era alérgica a los perros y a los gatos.
—Nosotros no tenemos ni perros ni gatos. La señora Bates dice que los animales son sucios.
—Eso no es exactamente así. Sólo hay que enseñarles lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer.
Maggie se encogió de hombros.
¿Te gustan las reses?
La niña la observó y asintió.
Sí, y lo sé todo sobre las que cría mi padre.
¿De verdad? ¿Lo sabe él?—preguntó, arqueando las cejas.
—Qué más da. Me odia porque soy como mi madre.
Miley se sorprendió de que la niña fuera tan perceptiva.
Pero tu madre tenía maravillosas cualidades—dijo—. Cuando estábamos en el colegio, era mi mejor amiga.
Maggie la miró.
—Sin embargo, te quitó al novio.
Sí. Dijo una mentira, Maggie. Porque ama­ba mucho a tu padre.
—No me quería. Cuando papá no estaba en casa me pegaba, y decía que era infeliz por mi culpa.
—No era culpa tuya—dijo con firmeza.
Nadie me quiere aquí—continuó la chica—Y ahora que has venido, mi padre me echará...
—Tendrá que pasar por encima de mi cadáver.
La niña la observó, quieta como una estatua, como si no pudiera creer lo que acababa de oír.
—Yo tampoco te gusto.
—Eres la hija de Nick. Y lo amo con locura. ¿Cómo podría odiar a alguien que forma parte de él?
Por primera vez, pudo notar el miedo en los ojos de la niña.
—¿No quieres que me marche?
—Claro que no.
Maggie se mordió el labio y bajó la mirada.

1 comentario:

Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..