miércoles, 8 de junio de 2011

Novela Niley 35 - Camino al altar


Cuando regresaron a la casa, la señora Bates los miró con cierta perplejidad, pero sonrió de todas formas al ver que su jefe llevaba a su esposa en brazos.
—¿La llevas al nido nupcial?—preguntó con malicia.
—Está cansada—corrigió él—. ¿Ha pasado Maggie por aquí?
—Sí—contestó el ama de llaves—. Ha dicho que soy una bruja porque he tirado la única ropa que le quedaba y porque ahora tendrá que ir de compras.
—Es cierto—comentó Nick, sonriendo.
—No lo sabía.
—Ni yo.
Ambos miraron a Miley.
—Recordad que soy profesora de colegio. Estoy acostumbrada a tratar con los niños.
—Supongo que no sé nada de nada sobre ellos—confesó Nick con un suspiro.
—Pero aprenderás.
—Bueno, ¿qué tal si subes una bandeja con comida a Maggie?
—Es lo menos que puedo hacer—contestó el ama de llaves—. No olvidaré nunca lo de su ropa. Pero no puedes imaginarte en qué estado se encontraban sus vaqueros. Y sus jerseys.
—Mañana la llevaré de compras cuando salga del colegio—dijo él—. Le compraré cosas nuevas.
La señora Bates estaba muy sorprendida. En todos los años que llevaba en la casa, Nick Jonas no había salido con su hija a ninguna parte a no ser que tuviera problemas.
—Lo sé—dijo él, comprendiendo su mirada—. Pero alguna vez tiene que ser la primera.
El ama de llaves asintió.
—Supongo que sí. Para todos.
Miley sonrió. Estaba consiguiendo hacer grandes progresos.



Nick se sentía completamente fuera de lugar en la tienda de ropa para niños. La dependienta era de gran ayuda, pero Maggie no sabía qué comprar, y él tampoco.
Los dos se miraron con cierta impotencia.
—Bueno, ¿qué quieres comprar?—preguntó él.
—¡No lo sé!
—¿Podría sugerir algo?—preguntó la depen­dienta, de forma diplomática.
Nick aceptó. No comprendía en qué cam­biarían las cosas si se iba de compras con su hija, pero Miley había insistido y no perdía nada haciéndolo. De todas formas, dudaba que Maggie fuera a cambiar.
Pero cuando cinco minutos más tarde salió del vestidor, acompañada por la dependienta, su opinión cambió por completo. La miró como si no la reconociera.
Llevaba un vestido de color rosa, con encaje en el cuello y falda por encima de las rodillas, y se había puesto unos zapatos de cuero. Se había cepillado el pelo y llevaba una cintita a un lado, que quedaba muy graciosa.
—¿Maggie?—preguntó sorprendido, como para asegurarse.
Al mirarlo, la niña pensó que había ocurrido un milagro. La observaba como si no pudiera creer lo que estaba viendo. De hecho, sonrió.
Y ella devolvió la sonrisa con expresión alegre. Por primera vez en toda su vida, Nick se vio reflejado en su hija. No tenían los ojos del mismo color, pero eran idénticos en la forma. Su nariz iba a ser tan recta como la suya, o más bien, como la que tenía antes de rompérsela. Su boca era fina y ancha como la suya, y también tenía altos pómulos. Selena también había mentido sobre su hija. Maggie era suya, aunque hubiera tardado mucho tiempo en darse cuenta.
Arqueó una ceja con ironía y dijo:
—Vaya, vaya. El patito feo se ha transformado en un cisne. Estás preciosa.
Maggie se emocionó y sus ojos negros brilla­ron. Por una vez, rió, iluminando el corazón de Nick. Nunca la había visto reír. Y el impacto de aquella sensación fue suficiente para que se estremeciera, para que la observara con ojos lle­nos de tristeza y arrepentimiento por los años perdidos. De manera inconsciente, la había cul­pado por la traición de Selena y por la pérdida de Miley. No había sido un verdadero padre en toda su vida y se preguntaba si aún no sería demasiado tarde para empezar.
La risa cambió totalmente el aspecto de Mag­gie. Nick no pudo evitar reír a su vez.
—¿Qué le parecería un vestido azul o uno negro para que vaya a juego con sus ojos?—preguntó—. Y unos vaqueros claros, no como esos oscuros que tenía antes.
La dependienta asintió, entusiasmada.
Maggie empezó a dar vueltas delante del espe­jo de cuerpo entero, tan sorprendida como su padre por su nueva indumentaria. Hasta estaba bonita. Se preguntó si Jake se fijaría ahora en ella, y al pensarlo, sus ojos se iluminaron más aún. Ahora que Miley había regresado, tal vez todo el mundo dejara de odiarla.
Pero Miley estaba enferma y no podía dar clases por su culpa.
—¿Qué ocurre?—preguntó Nick, que notó su preocupación—. ¿Sucede algo malo?
Maggie se sorprendió al notar su preocupación y al observar que se había dado cuenta de su tristeza. En general, no era tan perceptivo.
—La señorita Cyrus no puede dar clases por mi culpa.
—Miley—corrigió—. Ya no es la señorita Cyrus para ti.
De repente, un pensamiento cruzó la cabeza de la niña.
—Entonces... ¿ahora es mi madre?
—Tu madrastra—contestó.
Maggie caminó hacia su padre y lo tocó con incertidumbre y delicadeza.
—Y ahora que ha regresado ya no me odias, ¿verdad?
Nick la miró con angustia. Se inclinó, la abra­zó con fuerza y la meció. La niña empezó a sollozar.
—Por favor, no me odies, papá. Te quiero mucho...
—Oh, Dios mío—susurró él, con los ojos cerra­dos—. Claro que no te odio. Nunca te he odiado, Maggie.
La niña apoyó la cabeza en su hombro y cerró también los ojos, saboreando el momento. Era una sensación que no había conocido nunca, y le encantaba que la abrazaran. Entre lágrimas, sonrió.
—Dilo—dijo él tras unos segundos—. Di que es bonito que nos abracemos.
Maggie rió.
Nick la soltó y miró su rostro con inten­sidad. Aún estaba llorando, pero sonreía. Metió la mano en el bolsillo, pero no encontró lo que buscaba.
Maldita sea, nunca llevo pañuelos.
Maggie se limpió las lágrimas con el dorso de la mano.
—Yo tampoco.
En aquel momento regresó la dependienta, con un montón de vestidos.
—He encontrado uno azul—dijo con delica­deza—. Y también otra falda y un top a juego del mismo color.
—Son muy bonitos—dijo la niña, entusias­mada.
—Sí que lo son. ¿Por qué no te los pruebas?—preguntó él, invitándola.
—¡Vale!
Maggie desapareció de nuevo con la depen­dienta y Nick las observó, atónito. Aquélla era su hija. Una niña preciosa que lo quería a pesar de todos los errores que había cometido. Sonrió de forma reflexiva. A fin de cuentas, de vez en cuando, sucedían cosas que parecían milagros. Y de alguna manera, todo tenía que ver con Miley, como si el círculo se hubiera cerrado con su regreso. Al pensar en el proceso que los había unido, y en el cambio que se había producido en sus vidas, sonrió. Después, se miró en el espejo y se preguntó si el hombre amargado y duro que había sido hasta unas semanas atrás habría desaparecido para siempre

Maggie corrio al dormitorio de Miley delante de su padre, con su nuevo vestido azul, sus leotardos y sus zapatos.
Pero cuando llegó a la cama y la vio con su bata de color rosa sintió cierta timidez. Su largo y rubio cabello estaba suelto y le caía por encima de los hombros. Parecía muy frágil, pero al verla, sonrió dándole la bienvenida.
—Vaya, qué bonito—dijo, admirando el cam­bio que se había producido en ella—. ¡Pareces una niña diferente, Maggie!
—Papá me ha comprado nuevos vaqueros, fal­das, jerseys, zapatos y ropa interior—dijo la niña, casi sin habla—. ¡Y me ha abrazado!
El rostro de Miley se iluminó.
—¿De verdad?
Maggie sonrió con timidez.
—Sí—rió—. Creo que le gusto.
—Yo también lo creo—declaró ella, en un susurro.
En aquel momento, notó que Maggie llevaba algo en la mano. La niña la miró y dudó.
—Te hemos traído una cosa—confesó.
—¿De verdad?—preguntó.
Maggie avanzó hacia ella y le dio una cajita.
—Cuando la abres, suena una canción.
Miley agarró la caja y quitó el papel que la envolvía. En el interior había una cajita de música, con forma de pequeño piano de por­celana. Al abrirla, sonó la melodía de Claro de luna.
—Oh—exclamó—. Nunca había tenido nada tan bonito. Maggie sonrió.
—¿La eligió tu padre?—preguntó.
La expresión de la niña se tornó sombría. Miley supo de inmediato que no había sido Nick y se apresuró a corregir su error.
—La elegiste tú, ¿verdad? Tienes muy buen gusto, Maggie. Muchas gracias.
Tenía que tener cuidado para no dañar más aún su frágil confianza.
—De nada—sonrió.
En aquel instante entró Nick, que al verla con la cajita de música, también sonrió.
¿Te gusta?
—Me encanta—contestó—. La guardaré siem­pre, como si fuera un pequeño tesoro.
Miró a la niña con calidez, y Maggie se ruborizó.
—Bueno, será mejor que te quites tu ropa nue­va—dijo Nick.
Maggie se asustó al notar el tono de orden que había en su voz. Pero en cuanto lo miró comprobó que no estaba enfadado, ni impacien­te. Sonreía.
—¡De acuerdo, papá!
Antes de salir de la habitación sonrió de nuevo a Miley.
—He oído cierto rumor acerca de un abrazo—murmuró. Nick rió.
—Sí, es cierto. Y creo que podría acostum­brarme.
—Ella también.
—¿Y tú?—preguntó con una mirada espe­culativa.
—¿Por qué no vienes conmigo a la cama y lo averiguas?
Su marido rió. Arrojó el sombrero tejano sobre una butaca y se tumbó en el lecho sobre ella, apoyándose en sus brazos. Miley lo atrajo hacia sí y sonrió bajo el suave contacto de su boca. Entonces, Nick la besó con una ternura que le recordó los primeros días que habían pasa­do juntos, en su juventud. Amaba el calor de sus besos, la sensación de su cuerpo, pegado al suyo. Se arqueó seductoramente bajo su peso y notó que se tensaba.
—No—susurró él, dejándose caer a un lado.
—Hombre sin corazón...—suspiró.
—Es por tu propio bien—dijo, trazando la curva de sus labios—. Quiero que te repongas cuanto antes.
—Lo estoy intentando.
Nick se inclinó sobre ella y la besó en la punta de la nariz.
—Maggie está muy guapa con su vestido azul—observó.
—Sí, es cierto. Te has dado cuenta, ¿verdad?
—¿Que si me he dado cuenta? ¿De qué?
—De lo mucho que se parece a ti. Lo vi cuando sonrió. Cuando sonríe le salen los mismos hoyue­los que a ti. Aunque también ha heredado tu terrible carácter.
—De tal palo tal astilla—bromeó, riendo—. Cuando salí hacia Arizona, nunca soñé que las cosas terminarían así.
—¿Es eso una queja?
¿Tú que crees?—murmuró, besándola de nuevo.
Nick la llevó a la mesa, y por primera vez, comieron todos juntos. Maggie estaba nerviosa, peleándose con los cubiertos porque no sabía cómo usarlos correctamente.
—Ya aprenderás—dijo su padre al verla—. Nadie te está observando con un microscopio, ¿sabes? Pensé que para variar podía estar bien que comiéramos juntos.
Maggie miró a los dos adultos.
—No vais a echarme de casa, ¿verdad?
—No seas tonta—bromeó su padre.
—Bueno, antes no me querías—le recordó.
—No te conocía—replicó—. Y sigo sin cono­certe a fondo. Es culpa mía, pero las cosas van a cambiar. Tú y yo pasaremos más tiempo juntos. De modo que, ¿qué te parece si en lugar de tomar el autobús te llevo al colegio en coche?
La niña se alegró mucho al principio, pero enseguida se entristeció. Jake iba en el autobús, y si no lo tomaba no podría verlo. Obviamente su padre no sabía nada sobre el chico, pero notó sus dudas.
—Me gustaría mucho—se ruborizó Maggie—, pero...
Miley recordó lo que Julie le había dicho.
—Tal vez quiera ver a alguien que va en el autobús, ¿no es cierto?—preguntó ella, agudizando su sentimiento de vergüenza.
Nick apretó los labios.
—Así que es eso...—rió—. Y dime, ¿conozco al afortunado joven por el que tanto suspiras?
—Oh, papá—gimió la niña.
—No importa. Puedes ir en autobús—dijo, mirando a Miley—. Pero tal vez puedas venir conmigo algunos sábados, cuando salga a com­probar el estado de las reses.
—Me gustaría mucho. Quiero saberlo todo sobre su peso y sobre los factores de herencia.
Nick dejó caer el tenedor que tenía en la mano y miró a la niña. Escuchar aquellos términos en boca de su hija resultaba tan sorpren­dente como chocante.
Maggie noto su sorpresa y sonrió.
—Me gustaría leer más cosas sobre ganado. Tengo unos cuantos libros, pero sólo hablan sobre las estadísticas genéticas de la crianza. ¿Tú los crías utilizando ingeniería genética, papá?
—Dios mío—suspiró él—. Es una verdadera ranchera.
—Desde luego—dijo Miley—. Sorpresa, sor­presa. Pero hablando de genética, me pregunto de quién lo habrá heredado.
Nick no sabía qué decir, pero sonrió de oreja a oreja.
Sí, utilizo técnicas de ingeniería genética—contestó a su hija, mirándola con admiración—. Si te interesa, te llevaré a los establos y te ense­ñaré cómo lo hacemos. Y pensar que estaba preo­cupado porque no tenía a nadie a quien dejar el rancho... Miley rió.
—Pues parece que vas a dejarlo en manos ade­cuadas—comentó, observando a la niña.
Maggie se ruborizó. Aún no se había repuesto del súbito cambio que había dado su vida, y todo se lo debía a Miley. Era como salir de la oscuridad para ver el sol, brillando.
Miley sintió algo muy parecido cuando miró a su recién ganada familia.
—Eso me recuerda que tu abuelo querría lle­varte a una feria de antigüedades el fin de semana que viene—dijo Miley—. Va a una subasta de Sheridan.
—Pero si no tengo abuelo.
—No lo tenías—corrigió ella, sonriendo—. Ahora tienes uno. Mi padre.
—¿Un abuelo de verdad para mí sola?—pre­guntó, dejando a un lado el tenedor—. ¿Me conoce?
—Fuiste a verlo con tu padre. ¿No lo recuer­das?
—Sí, vive en una casa muy grande—contestó con alegría—. Pero tenía miedo y no quise hablar con él. No creo que le caiga bien.
—Le gustas mucho—dijo Miley—. Y le encantaría enseñarte cosas sobre las antigüeda­des, si es que quieres aprender. Es su mayor divertimiento.
—¡Será muy divertido!
—Creo que a partir de ahora vas a estar muy solicitada, Maggie—sonrió Miley—. ¿Te importa?
Maggie hizo un gesto negativo con la cabeza y sonrió con cierta timidez.
—Oh, no. ¡No me importa en absoluto!
 chicas espero que les guste... bueno les queria decir que las quiero a todas... y que e leido sus noves desde mi nokia.... ahora solo e podido subir capis pero espero el fin de semana poder comentar sus noves... las quiero a cada una de mis sis a mis anonimas a mis lectoras a mis seguidoras, a quienes ahora no pueden leer con frecuencia pero siempre pueden leer en algun momento... pero saben sobre todo a nick a miley , a joe a demi , a kevin y a danielle por hacernos creer en el amor, en el amor de cuentos de hadas donde cada dificultad se supera y al final de todo uno tiene vive y disfruta un final feliz.... me puse melancolica con los capis del camino al altar porque lo que en parte narra es verdad son cosas que pasan en la vida que tal vez no se dan en nuestra familia pero le puede pasar a un amigo a un vecino o algo, estas son cosas que no deverian de pasar el maltrato a los hijos o no llegar a conocerlos son cosas que hay que dejar aun lado, amar a los hijos incluso si no son de nuestra sangre. bueno ahora si me despido las quiero millon!!!!

13 comentarios:

  1. we love you too Kazzie! :D como te dije, quiero Niley baby ♥ :D publica pronto! ;)

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  2. jajaja
    Me encantoo!
    sube pronto sister...
    y si!, tienes razon, con eso de que hay muchos que sufren lo que maggie, por eso me dio tanto sentimiento cada capitulo...
    mm espero k subas pronto en serio ¿eh?
    jajaja!
    te kiiiero sister!
    en serio k te adoro0o!
    kudathe

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  3. *o* me encantaaaaaaaaaaaa
    todoo me encantaaa
    encerio esta nove me ha echo llorar
    con maggie es qe me da pena
    porqe esto es algo real
    como lo dijiste tu, cosasa qe pasan en la vida y es mui triste porqe los niños no tienen la culpa
    de los errores de sus padres, bueno espero qe la sigas :D y muchas gracias por todos los cap!!

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  4. siguela cuando puedaas!! :D
    mui buena nove <3

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  5. aaaaaaaa
    que lindosss
    son una verdadera
    familyy
    jejeje
    me encantooo

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  6. me Refacinoooo este maraton estan muii paDre tus noves espero las sigas pronto

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  7. Hermosos capítulos, este me dio mucha emoción, es todo tierno :) espero que siga todo así :) besitos amigaaa te quiero

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  8. esta nove es terrible...
    muy terrible se me llenan los ojos
    de lagrimas

    Me encannta!!!!
    y que bueno por Maggie :;D

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  9. OMG ! esta hermosisima *-*
    Sube pronto :D
    Cdtm. Un besito :)

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  10. me gusto


    me hiciste llorar te lo juro

    eres una genio
    :) :) <3 <3

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  11. WOW M eencanta tu nove, ghracias por pasarte `por mi blog!!

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  12. OMG me encanto el cap hermosooooo
    q bueno que ya ceran una familia feliz eso espero eeeee enfin
    cuidate bye

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  13. Awwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww!!!!
    Loz qapz eztuvieron de lo mejor
    zorry x rezien qomenTar ezqe el qole
    ii pz no zabsz lo qe me pazo el viernez iia te qonTare ezpero eztez vien zorry zi me qoneT ez peqe ezqe tengoq ea acer tarea iii pz iia avia leido loz qapz zi no qe rezien dejor qomenT zoryyyyyyy1!!
    Beoztez te qiero un eggg!!!
    ezpero qe tu papa ezte mejor vezotez

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..