sábado, 25 de junio de 2011

Novela Niley 03 - La ultima prueba


Ella sonrió, se echó el pelo hacia atrás y se dijo así misma que tendría una larga conversación con Selena un día de éstos.
Su mejor amiga le había contado todo acerca de la apuesta que Nick y sus hermanos habían llevado a cabo y que Selena le había ofrecido la librería a Nick como refugio para esconderse de las mujeres. A cambio, naturalmente, Nick habría prometido cons­truir un castillo de lectura para los niños. Sin embar­go, Selena jamás le había dicho que Nick era como una valla publicitaria anunciando buen sexo.
De hecho, sexo increíble.
Miley empezó a sospechar que todo aquello se trataba de un montaje.
Selena, que era una romántica empedernida, ha­bía decidido que Miley necesitaba una pareja esta­ble. Alguien a quien amar. Alguien que la amara. El hecho de que Miley no estuviera interesada en nada más duradero que una relación de fin de semana no entraba en los planes de Selena.
Y parecía que Nick Jonas era el último de sus in­tentos para hacer que Miley sentara la cabeza.
Aunque Miley aún siguiera sin estar interesada, tenía que admitir que Selena estaba usando muni­ción de primera categoría.
Nick estaba agitando de nuevo los dedos frente al rostro de Miley. Ella lo agarró de la mano y la apar­tó.
-No sigas haciendo eso. Me da mucha rabia.
-Te habías vuelto a quedar en Babia. Eso sí que da rabia.
-Lo siento. Estoy un poco cansada. Me acosté tar­de anoche y he tenido que abrir la tienda muy pron­to esta mañana.
-Fascinante -contestó Nick-, pero eso no me explica por qué sabes mi nombre y por qué Selena no me dijo que iba a marcharse tres días antes.
-Selena me dijo tu nombre y, por cierto, yo soy Miley Cyrus -le dijo mientras sonreía a una mujer que le entregaba un libro que quería comprar. Dirigién­dose hacia el mostrador, Miley efectuó la venta y, cuando hubo terminado, le dio los buenos días a la se­ñora, se volvió hacia Nick y retomó la conversación. -Y supongo que tampoco te dijo que se marcha­ba antes porque no creyó que fuera asunto tuyo.
Él frunció el ceño, pero ella encontró aquella ex­presión mucho más fascinante que el hoyuelo que se le marcaba en la mejilla cuando sonreía.
—Le dije que la llevaría a ella y a los niños al aero­puerto -murmuró-, pero se suponía que no se mar­chaba hasta el viernes.
-Encontró un vuelo para antes y decidió tomarlo -explicó Miley encogiéndose de hombros-. Fui yo quien les llevó al aeropuerto -añadió mientras re­cordaba el calor de los besos y abrazos que había re­cibido la noche anterior por parte de la familia Bieber antes de irse de vacaciones. Nick suspiró.
-Supongo que así es mejor. Podrá disfrutar de más tiempo de descanso.
-Sí -contestó Miley-. Lo hará. Su familia vive en Maui, ya sabes, se mueren de ganas por ver a los ni­ños y...
-Con Justin destinado fuera -dijo Nick por ella-, necesita darse un respiro.
-Sí. Se preocupa mucho por él. En realidad dais muchas preocupaciones -Miley no estaba casada con Justin Bieber, pero incluso a ella le preocupaba su seguridad. No podía imaginarse lo duro que le resultaría a una mujer de un marine. Tener que llevar la casa, mantenerse cuerda y criar a los niños mien­tras que una parte de tu cerebro está pensando cons­tantemente en el bienestar de tu marido. -Eso dicen.
-Pero -dijo Miley haciéndole una señal con el de­do para que él la siguiera-, Selena me contó cuál era tu problema antes de marcharse. -¿Es eso cierto?
Ella asintió y se dirigió hacia un recipiente de cristal lleno de magdalenas, bizcochos de chocolate y galletas. Agarrando uno de los vasos de papel que se encontraban al lado de la máquina de café, aña­dió:
-También me dijo que te encanta el café. Él volvió a sonreír y Miley se obligó a ignorar la fluctuación de temperatura que sentía en su interior. Aquel hombre era como un pararrayos capaz de ca­nalizar sus hormonas y convertirlas en calor. Un ca­lor que sentía bajo su piel como un ardiente deseo.
-Parece que el día está empezando a mejorar. Miley sonrió, lo miró a los ojos y apartó la mirada rápidamente. Contemplar a Nick Jonas no poten­ciaba la concentración y manejar una máquina tan complicada llena de filtros de vapor y pitorros no era nada fácil. Mientras esperaba que el café se hiciera, le echó otro vistazo y se dio cuenta de que ahora es­taba recostado sobre el mostrador y la miraba aten­tamente.
Sus ojos eran lo suficientemente azules como pa­ra poder nadar en ellos. Miley pensó cuántas muje­res no lo habrían hecho ya.
-¿Y qué es lo que te contó Selena exactamente? -le preguntó él.
Aclarándose la garganta ella le dijo:
-Me contó que tú y tus hermanos habéis hecho una estúpida apuesta.
-¿Estúpida?
-Completamente.
Continuó hablando mientras le servía el café y añadía leche caliente a su taza.
-Me dijo que te había ofrecido la tienda como re­fugio a cambio de que construyeras un castillo para los críos.
Así era como Selena se lo había contado, sin em­bargo, recordaba la breve explicación que ella le ha­bía dado la noche anterior.
-Nick es adorable -le había dicho Selena mien­tras acababa de empacar las cosas de los niños-, pe­ro está decidido a ganar esa estúpida apuesta así que le dije que podía quedarse en la librería cuando ter­minara su trabajo en la base. Allí estará completa­mente a salvo puesto que no van mujeres solteras a la tienda. A cambio me ha prometido construir un castillo para mis pequeños clientes.
-¿Y se supone que yo debo protegerlo de las mu­jeres? -preguntó Miley.
-Hazme el favor, tesoro -le dijo Selena riéndo­se-. Él no necesita ninguna protección. Simplemen­te necesita una zona en la que estar a salvo hasta que pase el tiempo suficiente y haya ganado la apuesta.
-¿Y por qué estás siendo tan complaciente con él?
Selena cerró la maleta y se sentó en la cama mi­rando a Miley.
-Porque ahora que Justin está destinado fuera se está portando muy bien conmigo. Es un buen amigo. Se pasa por aquí de vez en cuando y si lo necesito me arregla el fregadero y demás. Justin y él entrenaron juntos en los campamentos de la Marina. Son muy buenos amigos y la familia de Nick...
Yeso era por lo que, en aquel momento, Miley se encontraba mirando a aquel par de ojos marron que brillaban con intensidad.
-¿Buscar refugio, eh? Bueno, es una forma de decirlo.
Miley sonrió mientras que, con una cucharilla, echaba una capa de espuma de leche sobre la taza de café antes de entregársela.
-Selena me dijo que puedes pasar tu tiempo libre aquí, escondido. Todas nuestras clientes son madres casadas así que no son peligrosas.
Nick dio un sorbo al café, arqueó las cejas y asintió.
 -Gracias.
-Yo no lo considero un escondite.
-¿De verdad? ¿Cómo lo llamas tú?-.
 -Maniobra estratégica.
Miley sonrió.
-Si eso te ayuda... Así que tienes que aguantar tres semanas más sin sexo para poder ganar la apues­ta.
-De eso se trata.
Ahora era ella quien arqueaba las cejas y le son­reía.
A Nick le llevó un minuto percibir el brillo bur­lón de sus ojos, pero, finalmente, sonrió al darse cuenta. No sólo era guapísima, además, tenía una mente rápida, ágil y despierta. Normalmente eso le gustaba mucho en las mujeres.
Pero aquello no era normal. En aquel momento tenía que mantenerse más firme que nunca y tener a Miley a su lado durante las próximas semanas no le iba a servir de mucha ayuda.
Ella, desde la parte de atrás del mostrador, junto a la máquina de café, aún lo miraba.
-No sólo se trata de una cuestión de ego.
Nick la siguió cuando se dirigió hacia la mesa de juegos de los niños para ordenar todo el desorden que ellos habían dejado. Nick trató de obviar la ma­nera en que su melena caía sobre su rostro al igual que intentó evitar mirar las curvas de sus caderas y la forma en que se le subía la falda cuando se arrodi­llaba a recoger los libros. Y, haciendo gala de su gran tesón, intentó no fijarse en sus piernas.
¿En qué demonios había estado pensando Selena? Traer a Miley Cyrus para que lo ayudara a per­manecer alejado del sexo era como encender una antorcha para evitar el calor.
Oh, sí.
Pero aquello iba a funcionar.
Frunciendo ligeramente el ceño, Nick dijo:
-No me conoces lo suficiente como para afirmar que poseo un gran ego.
-Por favor -se rió mirándolo por encima del hombro-. Mírate. Por supuesto que lo posees.
-Pensé que eso era un cumplido.
-¿Lo ves? -señaló-. Ego.
-Touché.
Ella asintió.
Nick siguió mirándola mientras recogía las ceras y después se alisaba el pelo y lo apartaba de su cara.
-Así que vas a ayudarme a ganar la apuesta, ¿ver­dad?
-Claro.
-¿Y cómo?
Ella le sonrió y Nick sintió aquella sonrisa come un verdadero mazazo.
—Bueno, en primer lugar sargento Jonas, sí apare­ce por aquí alguna mujer imponente, me arrojaré so­bre ti como si fuera una granada.
Él la miró de arriba abajo muy despacio y después agitó la cabeza.
-Miley Cyrus, si ése es el tipo de ayuda que vas a prestarme, ahora mismo ya puedo decir que soy hombre muerto.
 capi dedicado a mis sis lu.. a quien extraño muchisimo...

7 comentarios:

  1. me encantho sis encerio supeer ahh espero el siguienthe prontho

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  2. Me encanta la novela. Esta hermosa :D

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  3. muy lindo el capi.. sis... muy lindo.. un beshitoo!!♥

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  4. jejejejejejejejejejejeejejje
    t juro q esta genial la nove....
    m encantaa... jejeje los amo
    NILEY FOR EVER <3
    te kiero amigaaa y extraño charlar contigooo... jeje
    un beso muy grandee.. y no la dejes hayyy q m muerooo siguela pronto siii???''
    bue un beso cuidateee.... :D

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  5. me encanto y lo que mas me gusto es la ultima frase que dice Nick jajajajaj bueno linda hermoso como siempreee

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  6. Me encanto en verdad <3 ya quiero que ver que mas pasa, esta histria es muy interesante :D

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..