martes, 28 de junio de 2011

Novela Niley 04 - La ultima prueba


El verano en Carolina del Sur podía hacer que un hombre hecho y derecho, aunque fuera un marine, se hincara de rodillas en el suelo y comenzara a llorar.
Y septiembre, aunque técnicamente marcaba el inicio del otoño, era la última oportunidad de re­cordarle a cada uno de los ciudadanos del sur lo du­ro que podía resultar el verano. De hecho, aquel día era uno de esos duros momentos.

Nick se detuvo un instante, inclinó la cabeza ha­cia atrás y miró la inmensidad del cielo azul en bus­ca de alguna nube. Pero no había nada que pudiera impedir que el calor del sol y tampoco había ningu­na sombra en el callejón de la parte de atrás de la li­brería.
Podría haber trabajado dentro, pero hacerlo fue­ra a sol ligero y alejado de Miley Cyrus le hacía sen­tirse más seguro. No es que fuera un hombre acos­tumbrado a buscar refugio, de hecho, más bien era todo lo contrario. Le encantaba correr riesgos. Le encantaba sentir las ráfagas de adrenalina cuando se enfrentaba a algún reto. Adoraba esa sensación de estar en la cuerda floja oscilando entre la vida y la muerte.

Pero era lo suficientemente listo como para saber que no era adrenalina lo que sentía cuando miraba a Miley, la amiga de Selena. Era calor puro y duro. El tipo de calor que él tenía que evitar durante tres lar­gas y angustiosas semanas.
-Selena -murmuró-, ¿en qué demonios estabas pensando?
Naturalmente, no obtuvo respuesta así que eligió centrarse en la pila de planchas de madera que tenía frente a él.
«Haz tu trabajo, idiota».
Nick había aprendido rápidamente la impor­tancia de concentrarse en el trabajo que le ocupaba a pesar de todas las distracciones que tenía a su alre­dedor. En el cuerpo, esa concentración era cuestión de vida o muerte.

Y, Dios sabía, que Miley Cyrus era una distracción. Oía la risa de aquella mujer de vez en cuando. Cuando hablaba con los niños su voz era suave y fan­tasiosa. Era el tipo de voz que cualquier hombre qui­siera escuchar procediendo de la almohada al lado de la suya.
-Sí. Concéntrate -murmuró Nick mientras gol­peada con fuerza sobre un clavo. El golpe que dio so­bre la madera le sacudió el brazo y esperó que, al me­nos así, pudiera sacarse a Miley de la cabeza.

No podía creer la mala suerte que tenía. Había pensado que, mientras permaneciera allí en la libre­ría, sería fácil pasar las tres últimas semanas que le quedaban para ganar la apuesta. De hecho había su­puesto que Selena iba a cerrar la tienda mientras ella estuviera fuera. Si lo hubiera hecho le habría proporcionado un sitio tranquilo y seguro en el que mantenerse a salvo hasta que la apuesta terminara.
Pero no. Por el contrario, Selena había elegido como sustituía a una doble de Dolly Parton. Menos mal que él prefería a las morenas porque si no ya se­ría hombre muerto.

-¿Qué tal vas?
Su voz provenía de muy cerca y por eso se asustó y se golpeó el dedo pulgar con el martillo. El dolor le embargaba mientras se apretaba el pulgar. Le pa­recía estar viendo las estrellas, así que apretó la man­díbula y empezó a maldecir.
Dirigiendo la mirada hacia ella casi volvió a gemir de nuevo. Pero esta vez no iba a hacerlo por dolor, si­no por la desgracia de tener que contemplar a una mujer tan impresionante como ella y darse cuenta de que no podía hacer lo que él normalmente hacía: invitarla a una copa, utilizar el encanto de los Jonas y hacer que la magia hiciera el resto hasta que consi­guiera tenerla justo donde quería.
En la oscuridad.
En su cama.
Desnuda.
«Oh, sí», pensó Nick mientras miraba los pro­fundos ojos verdes de Miley. Las próximas tres sema­nas iban a ser una pesadilla.

El dolor que sentía en el pulgar era tan intenso como el latido de su corazón. Mientras él la miraba, ella curvó una de sus caderas y cruzó los brazos sobre aquellos admirables pechos. Miley lo miró con bene­volencia y por su mirada Nick supo que ella sabía exactamente lo que había estado pensando.
-Sabes -dijo ella al fin mientras se apartaba el pe­lo de la cara-, si sigues mirando a las mujeres de esa forma no conseguirás aguantar otras tres semanas.
Él sonrió y el dolor que sentía en el pulgar pare­ció aliviarse un poco.
-¿Ah, sí? ¿Tan irresistible soy?
Miley dio un paso hacia el porche y se sentó. Al hacerlo se le levantó la falda y eso hizo que Nick tu­viera una mejor perspectiva de sus piernas.
-Oh, creo que seré capaz de contenerme.
-Es bueno saberlo.
-Además -señaló-, tú no estás interesado en mí.
 -¿No lo estoy?
La curiosidad hizo que se olvidara del dolor que sentía en el dedo. Nick se colgó el martillo de la he­billa de su cinturón y apoyándose con una mano so­bre la pared, cruzó las piernas y la miró fijamente.
-No.
Miley deslizó las manos sobre la superficie de su falda verde y, muy recatadamente, cruzó las piernas juntando perfectamente los tobillos.
Era una Dolly Parton recatada.
Genial.
-Reconócelo, Nick. Puedo llamarte Nick, ¿ver­dad?
-Así es como me llamo.
-Bien, reconócelo, Nick. Eres un hombre ham­briento y para ti yo soy una hamburguesa.
Él soltó una carcajada, la miró de arriba abajo y después alzó la mirada para mirarla a los ojos.
-Querida, no eres una hamburguesa. Eres un bistec.
Ella sonrió.
-Bueno, gracias. Pero como te he dicho, eres un hombre hambriento. ¿Un hombre como tú? ¿Sin ha­ber practicado sexo durante nueve semanas? -agitó la cabeza despacio mientras seguía sonriendo-. Creo que incluso una hamburguesa te parecería un solomillo.
-No te has mirado últimamente al espejo, ¿verdad?
-Lo hago a diario.
-¿Y ves una hamburguesa?
-Veo unos ojos demasiado grandes, una boca de­masiado ancha, una nariz respingona, una cicatriz en mi ceja y una barbilla con una estúpida marca.
«Sorprendente», pensó Nick. Había estado con suficientes mujeres como para saber cuándo están deseando ser piropeadas. Pero, honestamente, jamás ninguna de ellas tuvo que provocar sus halagos. El siempre era el primero en elogiar a una mujer por su pelo, sus zapatos, su sonrisa... Sin embargo, aquella mujer no buscaba elogios.
-¿Sabes qué es lo que veo yo? -se apartó de la pa­red, metió las manos en los bolsillos de sus vaqueros y la observó con ojo crítico.
-¿Un bistec?
-Unos ojos tan verdes como la hierba, unos labios deliciosos, la nariz de un hada, una pequeña y fasci­nante señal sobre la curva de tu ceja y, en tu redon­da barbilla, un hoyuelo digno de ser devorado.
Miley inclinó la cabeza hacia un lado y lo exami­nó durante un buen rato. Después, suspiró. -¡Vaya! Eres muy bueno.
-Sí. ¡Es que eres todo un bistec!
 Ella le alargó una mano y Nick la agarró. Cuan­do sus dedos rodearon los suyos él podría haber ju­rado que sintió que la chispa de algo caliente y voraz que transmitían los dedos de ella le azotaba las par­tes de su ser más olvidadas en los últimos tiempos.
Al incorporarse, Miley se soltó de su mano li­brándose así del calor que le hacía sentir el contacto de su piel.
-Ya sabes, es todo un logro el haber resistido nueve semanas -dijo ella.
-¿De verdad te lo parece?
Forzando una sonrisa que para nada sentía, Miley le señaló.
-¿Hola? Acabas de intentar encandilar a la mujer que se supone va a ayudarte a ganar tu estúpida apues­ta.
Él frunció ligeramente el ceño.
-Hablo en serio. No puedes evitarlo, ¿verdad?
-¿Perdón?
-Flirtear -se sacudió la falda con ambas manos y regresó de nuevo al porche. Se agarró del pomo de la puerta y dio media vuelta antes de volver a mirar a Nick otra vez-. Para ti, flirtear es como respirar. Lo haces sin ni siquiera pensarlo.
-No estaba flirteando- le contestó volviendo a agarrar el martillo de su cinturón.
-Por favor. ¿Ojos verdes como la hierba? ¿Un ho­yuelo digno de ser devorado?
-Yo sólo estaba...
-Encandilándome -acabó por él mientras agitaba la cabeza lentamente-. Y, de verdad, ha sido tan des­carado... No has sido nada sutil.
-¿Es eso cierto?
-Oh, sí -dijo Miley mientras abría la puerta-, ¿Normalmente te funcionan ese tipo de cosas? Quie­ro decir, ¿hay mujeres tan crédulas? ¿Te resulta tan fácil encandilarlas?
Nick frunció el ceño y Miley sonrió para sus adentros. Aquel hombre tenía mucha confianza en sí mismo. Sus comentarios no le habían afectado lo más mínimo. No le iban mal un par de zarpazos a su enorme ego, pero ella estaba casi segura de que él podría resistirlo. Además, si descubriera cómo sus palabras la habían afectado y cómo el fuego que habían evocado aún permanecía en su interior, diga­mos que jamás conseguiría ganar la apuesta.
Pero Miley no se encontraba allí para formar par­te del decorado ni probar suerte con un marine. Estaba allí para ayudar a su mejor amiga.
Después regresaría a casa.
—Yo no encandilo a las mujeres —dijo él con firmeza.
-Seguro que sí -bromeó Miley-. Sólo que no eres consciente de ello.
-No eres una mujer fácil, ¿verdad?
-Eso depende de lo que tú entiendes por fácil.
 -No me refiero a lo que tú estás pensado –contestó él.
-Entonces supongo que ya lo veremos, ¿no? En un par de semanas más o menos.
Nick tomó aire profundamente y puso cara de pocos amigos.
-¿Y por qué exactamente has venido hasta aquí? ¿Para meterte conmigo?
-En realidad -dijo empujando la puerta para de­jarla abierta-, he venido a ver si te apetecía tomar té frío.
-¡Vaya! -balanceó el martillo en la palma de su mano y lo lanzó con energía contra su otra mano-. Sería genial. Gracias.
-Está en la nevera. Puedes servirte todo el que quieras.
-¿Es que no vas a traérmelo aquí?
Agitando su cabeza de nuevo, Miley sonrió.
-Me parece que estás acostumbrado a que las mu­jeres te sirvan. Siento decepcionarte.
Miley tomó aire y, poniéndose recta, entró en la cocina que había en la parte de atrás de la librería.
Como tenía aire acondicionado era todo un reman­so de paz. Cerró la puerta detrás de sí y se apoyó con­tra ella para mirar hacia el cielo.
« ¡Maldita sea, Selena! ¿En qué me has metido?»
 capi dedicado a lore, maria alejandra, jaquelin, jaz, tiff, briana. mrc'love, jeni, en fin a todas mis hermanitas, a mis lectoras a mis seguidoras, a mis anonimas awww a todas jejeje
por cierto javi_jb muchas gracias por tu comentario me gustaria saber mas de vos, cuando puedas escribeme a kazandra_ms@hotmail 
:)

7 comentarios:

  1. CORAZONTHII HERMOSHA AMEE EL CAPII
    ME ENCAANTHO COMO SIEMPRE GENEALL
    SIS

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  2. Me encantaaaaa :D, es genial, Miley es una genia jajaja :D, besitos síguela pronto

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  3. Amiga esta genial el cap.. un beso muy gradeee.. te kiero siguela prontoo bye... :D

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  4. Hoooo lo ame el capi en verdad estubo incrible, siguela por fisssssss :D

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  5. q divertido cap miley no se dejo jaja
    me encanta esta nove bueno todas
    cuidate mucho TKM besitos bye

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..