jueves, 2 de junio de 2011

Novela Jemi 16 - Mas que una amiga



Joe apretó los dientes al verla. Había sido un gran error ir al garaje. Después de dejar a sus hermanos, había ido a casa y se había dado una ducha, pero no había sido capaz de quedarse sentado tranquilamente. Los recuerdos de Demi lo habían torturado tal y como había sucedido durante los dos días anteriores, y finalmente, Joe había decidido que sólo podía hacer una cosa.
Si quería conservar su amistad con ella, tenía que mantenerse lejos de Demi el tiempo que durara aquella estúpida apuesta.
Joe no estaba dispuesto a arriesgar la estupenda relación que tenía con Demi sólo porque estuviera tan excitado que no fuera capaz de pensar con claridad. Demi era su amiga. La apuesta era la única razón por la que él estaba comportándose como un idiota a su alrededor. Y, demonios, no pensaba rendirse. Él no era un adolescente que se quedaba embobado por la primera chica que lo sonriera. Él era un marine. Era fuerte. Era duro.
Y cada vez estaba más excitado. La miró rápidamente, de pies a cabeza. Demi llevaba un mono de pantalón corto de color verde claro, que dejaba a la vista kilómetros de sus piernas suaves y bronceadas. Y bajo el mono, llevaba una camiseta de tirantes de color rosa, ribeteada de encaje. Se había trenzado el pelo y la trenza le caía por el hombro derecho. Joe notó que los dedos le picaban de ganas de acariciársela. Quería deshacer aquella trenza y meter sus dedos en su melena suave. Vaya.
Se puso tenso e instintivamente, adoptó una posición de batalla. Separó los pies y se cruzó de brazos. Se ordenó mantener el control y se dijo que ir a verla había sido lo correcto. Tenía que explicarle que no se verían durante los dos meses siguientes. Tenía que decirle... ¿qué?
¿Que no confiaba en sí mismo cuando estaba con ella?
¿Que de repente pasaba demasiado tiempo pensando en su precioso cuerpo?
¿Que quería clavarle los dientes en el hombro y lamerla de arriba abajo?
Oh, sí. Aquello sería muy inteligente.
—Demi, tenemos que hablar.
—¿De verdad? —le preguntó ella, con una sonrisa, y salió de detrás del escritorio.
Llevaba unas sandalias blancas con margaritas blancas en la correa superior. Tenía las uñas de los pies pintadas del mismo color rosa de su camiseta, y llevaba un anillo en uno de los dedos, que brillaba a la luz del sol. Demonios, los mecánicos no se ponían joyas en los pies.
Joe frunció el ceño.
—¿Desde cuándo llevas un anillo en el dedo del pie?
Ella miró hacia abajo, y después volvió a mirar a Joe.
—Desde hace tres años.
—Ah —suspiró él, y se pasó la mano por la cara. Otra cosa de la que él no se había dado cuenta. O si se había dado cuenta, no le había prestado atención, porque Demi era su amiga. Su colega. Pero aquello era antes. En aquel momento, tenía otras cosas en las que pensar.
—Mira, Demi, acerca de la otra noche...
—¿Qué? —preguntó ella, y se acercó tanto que Joe percibió su perfume.
La suave esencia le llegó hasta la garganta y se la apretó. Estar tan cerca de Demi era arriesgado. Debería haberla llamado. Debería haberse mantenido alejado de ella. Pero tenía que admitir que no había querido hacerlo.
Desde que había visto a Demi la otra noche en el bar, Joe no había podido quitársela de la cabeza. Ni siquiera había podido intentarlo.
—Me sorprendiste —le dijo.
Ella se acercó aún más. Su olor envolvió a Joe, de manera que no podía respirar sin atrapar una parte de ella en su interior.
—Sí, eso ya me lo dijiste.
—Es cierto —respondió Joe.
Se lo había dicho en el aparcamiento, cuando había intentado convencerla a ella, y convencerse a sí mismo de que se había quedado sorprendido por sus habilidades jugando al billar. Joe frunció el ceño, sacudió la cabeza y la miró. Tenía los ojos muy abiertos e increíblemente azules. Un hombre podría perderse en aquellas profundidades. Y él no quería perderse.
—Mira —consiguió decir—, ¿te apetece ir a comer a algún sitio?
Ella arqueó las cejas.
—¿Me estás invitando a comer?
—¿Hay algo malo en ello? —preguntó Joe, mientras se maldecía en silencio. Por Dios, uno no se olvidaba de una mujer invitándola a comer—. ¿No pueden ir a comer juntos dos amigos sin que se arme un lío?
Demi sonrió lentamente, y él sintió un cosquilleo en el estómago.
—¿Y quién está armando un lío?
—Nadie —respondió él, asintiendo como si quisiera convencerse a sí mismo—. No es un lío. Sólo es una comida —añadió, y frunció el ceño—. ¿Te apetece?
—Claro. Voy a decirles a los chicos que me marcho.
Ella salió por la puerta que conectaba la oficina con el taller, y que Dios lo ayudara, Joe la miró mientras se iba.
¡Ay!. Nunca un mono de pantalón corto le había parecido tan bien. No había nada de amistad en la forma en que sus ojos se clavaron en ella, y Joe sabía que se estaba hundiendo en un agujero cada vez más profundo.
 El ambiente en el Delilah's Diner era relajado.
Demi se apoyó contra el respaldo de una de las doce mesas redondas que había por el local y se agarró las manos por encima de la mesa de vinilo rojo. Joe no había dicho una palabra desde que habían salido del garaje, y en aquel momento parecía que quería estar en cualquier sitio menos allí.
¿Cómo tenía que tomarse aquello una chica?
Mientras esperaban a que les llevaran lo que habían pedido, ella tomó su vaso de agua, le dio un trago y preguntó:
—¿Vas a seguir callado durante toda la comida?
—¿Eh?
—Has dicho que querías hablar, pero no has abierto la boca desde que hemos salido del taller.
—¿Echas de menos el sonido de mi voz?
Él sonrió, y aquella sonrisa rápida le sacudió algo en el alma a Demi. Entonces, ella volvió a tomar un trago de agua con la esperanza de ahogarlo.
—¿Qué ocurre, Joe?
—Nada, sólo que...
Su camarera eligió aquel momento en particular para llegar con la comida. Deslizó por encima de la mesa la ensalada de Demi y después colocó cuidadosamente la hamburguesa y las patatas fritas de Joe frente a él. Demi miró al cielo con resignación, y después observó, medio divertida, medio irritada, cómo la mujer hacía de todo salvo arrullar a Joe y acariciarle el pecho.
—Gracias —le dijo él, sonriéndola.
—De nada —respondió la pelirroja con un suspiro, sin mirar apenas a Demi—. Si hay algo más que necesitéis —dijo, e hizo una pausa significativa—, cualquier cosa, avisadme. Soy Rebecca.
—Gracias, Rebecca —dijo Demi, y la camarera se sobresaltó al oírla—. Te avisaremos si te necesitamos.
La mujer frunció el ceño al mirarla, y después le lanzó a Joe otra sonrisa antes de alejarse de mala gana.
—Asombroso —dijo Demi, sacudiendo la cabeza.
—¿Qué?
—¿No te has dado cuenta?
Él agarró la hamburguesa y le dio un mordisco. Después se encogió de hombros, masticó y preguntó:
 —¿Darme cuenta de qué?
—Increíble. Pero, ¿por qué ibas a darte cuenta? Probablemente, llevas toda la vida provocando reacciones así en las mujeres.
—¿De qué demonios estás hablando?
—¿De la camarera pelirroja? —le dijo Demi—. ¿De ésa que quiere tener un hijo contigo, y hacerlo aquí mismo sobre la mesa?
Él se rió y tomó una patata frita.
—¿No te parece que estás exagerando un poco?
Ella pinchó con el tenedor un poco de ensalada de pollo y pensó en pincharle la mano a Joe sólo por divertirse. No era extraño que nunca le hubiera prestado atención a ella. Tenía mujeres arrastrándose a su alrededor todo el tiempo. Aquel hombre era un imán para las féminas. Cualquier mujer entre los quince y los cincuenta años se volvería a mirarlo.
—No.
Joe se encogió de hombros de nuevo.
—Seguramente piensa que soy Nick. Él viene mucho a comer por aquí.
Demi se lo quedó mirando. Ella nunca había tenido ningún problema para diferenciar a los trillizos. Eran idénticos sí, pero cada uno de ellos tenía un pequeño detalle que lo distinguía de los demás. En el caso de Joe, era la forma en que se le elevaba la comisura derecha de los labios cuando no quería sonreír pero no podía evitarlo.
—¿Cómo fue crecer con otras dos personas iguales que tú?
 A él se le curvó la boca, justo de la manera que a ella le gustaba.
—Divertido. Los tres nos lo pasábamos muy bien. Y con Frankie también, antes de que entrara en el seminario —respondió Joe. Después la miró—. No me imagino cómo puede ser crecer de hija única.
Ella levantó un hombro y tomó un poco más de ensalada.
—Estuvo bien. Mi padre y yo nos llevábamos muy bien, y estábamos bien los dos solos.
—Sí, estoy seguro de que sí. Pero no tenías a nadie que ocupara tu lugar en los exámenes.
—Dime que no hicisteis eso.
—Claro que sí lo hicimos —respondió Joe, riéndose—. Nick es el cerebro. Así que cuando llegaban los finales de química, él hizo nuestros exámenes.
Demi se rió y sacudió la cabeza.
—No puedo creer que no os pillaran.
—No nos pillaron durante los dos primeros años de instituto. Después, la profesora se dio cuenta de que los tres contestábamos las preguntas igual.
—¿Y qué ocurrió cuando os pillaron?
—Digamos que nuestra madre es más que la horma del zapato de sus hijos. Ninguno de los cuatro salimos durante un mes.
—¿Ni siquiera Frankie? —Demi tomó su vaso de té helado—. Él era inocente.
—Sí, pero era el mayor. Mamá pensaba que él debía haber evitado que nos metiéramos en problemas.
 Mientras Joe hablaba de sus hermanos, Demi lo observaba e intentaba recordarse que se suponía que no debía saber más de la vida de aquel hombre. Aquello sólo era una seducción. Un plan para conseguir que él perdiera su apuesta y lamentara haberla subestimado.
Pero él sonreía, y a ella se le olvidó todo el plan. Joe se rió, y ella disfrutó de aquel sonido alto y grave que la envolvía. Bajo la mesa, el pie de Joe rozó su pierna, y ella notó una descarga eléctrica por la pantorrilla, que subió por el muslo y alcanzó un punto que ya estaba demasiado caliente como para permitirle a Demi estar cómoda.
Él también lo sintió. Ella se dio cuenta.
Sus miradas se quedaron atrapadas, y la diversión que había reflejada en los ojos de Joe se desvaneció lentamente y fue reemplazada por una llama de hambre que abrasó a Demi, incluso a distancia.
—¿Qué estamos haciendo, Demi?
—¿Comer? —le preguntó ella, tragando con fuerza e intentando respirar con normalidad.
—¿Y qué más?
—¿Hay algo más, Joe?
—No quería que lo hubiera, pero es demasiado evidente como para no prestarle atención.
—Bueno, eso no es muy halagador.
—Demi, somos amigos —dijo él. Se inclinó sobre la mesa y le tomó la mano. Con el dedo gordo, le hizo cosquillas en la palma hasta que la sensación se extendió por todo el cuerpo de Demi.
 Ella dejó escapar un suspiro, pero no se soltó de su mano. Le gustaba sentir sus dedos entrelazados con los de Joe. Le gustaba su calor y las llamas que encendía en ella.
—¿Y los amigos no se ven desnudos?
—Normalmente no —admitió él entre dientes.
Demi asintió lentamente, y también lentamente, de mala gana, se soltó.
—Entonces tendremos que dejar de ser amigos, ¿no, Joe?
 hola chicas se que tengo muy abandonada esta nove pero con la u casi no tengo muchop tiempo espero que les guste... bueno quisiera decirles que estoy un poco enferma y pues aunque no se que es.. el martes me van a hacer examenes y les avisare... de remate mi papa fue internado en la clinica ayer.. y eso me carga mal :(  las quiero...

9 comentarios:

  1. Liindo el capii
    siguelo pronto pliiz

    espero Qe thu y Thu papa se mejoren de corazon

    eres geniial :)

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  2. aaaaaaa
    me encantooo
    sube prontoo
    esta genialll

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  3. Lindo cap :) Sube pronto. Esta hermsoosisisisimoo ;)

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  4. Hermoso cap :) genial de verdad, me encanta esta novela, espero que esten juntos :)
    Que lastima por lo que te pasa a vos y a tu papá
    :( espero que todo mejore :), vas a ver que las cosas van a salir bien :) besoss suerte en todo

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  5. ooh x el amor d Dios!! espero q tu papà se recupere pronto... a igual q ti amiga y si!!! estas un poco perdida.. pero bue.. te entendemos... :) jeje t kiero mucho esta nove esta genial.. ya quiero saber q va a pasar.. jeje bye t cuidas he!! un besooo :)

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  6. ollliis mi sis
    me encaanto el capii
    sis exelente aww lo amee jejeje

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  7. Oh lo estaba esperando hace tanto.. :( y por fin subes.. UNOO!!! D: quiero mas capis de este
    y me encanto !! :D

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  8. aa me encantooo
    bueno no te preocupes x la nove, espero q tu papa se recupere pronto y espero q tu mejores
    tranqui todo va a pasar

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  9. Ya te dije ezpero qe tu papi ze mejore!!
    Rezare x uztedez ;D
    Cuidenze muxo!!!
    OKz!!!
    la nove ezta ermoza todoz loz qap
    me enqantaqn bueno de laz doz novez hahah!!!
    Cuidate un egg!!!
    bezitoz
    mua mua!!
    xoxox
    Tq..!*

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..