sábado, 4 de junio de 2011

Novela Jemi 18 - Mas que una amiga



Joe se aferró a Demi como si le fuera la vida en ello.
Y quizá en aquel momento fuera cierto.
Durante los pasados días había tenido la cabeza llena de ella. Todos los pensamientos y los sueños de Joe estaban estampados con la imagen de aquella mujer.
Demi se adaptaba a él como si fuera la pieza que le faltaba a un puzzle. Y aunque una campana de alarma sonó en algún lugar de su cerebro, él se negó a escucharla.
Mientras la tenía entre los brazos, le acariciaba la espalda y alineaba sus cuerpos, de modo que pudiera sentir cada centímetro de ella. La besó e hizo que sus lenguas se entrelazaran en una danza erótica que encendió en su cuerpo una necesidad que nunca había sentido.
Ella suspiró en su boca, y él se tragó su respiración, atrapándola para siempre. Ella le rodeó el cuello con los brazos y se apretó contra él.
Joe notó la presión de sus pezones endurecidos en el pecho, marcándole la piel con un calor que lo atravesó y le abrazó el alma. Soltó un gruñido, la atenazó con los brazos y la elevó en el aire mientras la besaba. Demi sabía a bebida fría y a secretos fascinantes. Joe no podía conformarse con lo que obtenía de ella.
En algún lugar de su cabeza, una voz le gritaba que aquélla era Demi. Su amiga. Su colega.
Y en aquel momento, lo único que quería en el mundo.
Separó su boca de la de ella y tomó aire. Joe la miró y vio que sus rasgos familiares estaban alterados por la pasión. Demi tenía los labios hinchados por el beso, y los ojos negros llenos del mismo deseo que lo estaba consumiendo a él. Ella respiraba entrecortadamente, y Joe se preguntó si le latiría el corazón con tanta fuerza como a él mismo.
—Vaya —comentó Demi, mirándolo con una sonrisa maravillada.
Joe sabía cómo se sentía.
—Sí —dijo—. Creo que esa palabra lo define bastante bien.
—¿Quién lo habría pensado?
Él la dejó sobre el suelo y la soltó. Sin embargo, no quería romper el contacto con ella. Alzó una mano y le acarició la mejilla con las puntas de los dedos. Ella volvió la cara hacia la caricia y cerró los ojos. Con un suave suspiro, volvió a abrirlos y le preguntó:
—¿Por qué has venido, Joe?
Buena pregunta. No estaba seguro de cuál era la respuesta. Sacudió la cabeza y dijo:
—No lo sé. No lo pensé mucho, ni lo planeé. Creo que fue el instinto el que me guió hacia aquí.
—El instinto, ¿eh?
Él asintió y se pasó una mano por la nuca. Era difícil admitir que había sido una pura corazonada lo que le había llevado hasta la puerta de Demi. Pero así era. Como marine que era, había aprendido hacía mucho tiempo a confiar en sus impulsos. No se hacía preguntas, no dudaba. Simplemente, los seguía. Y aquella confianza en su subconsciente le había salvado el pellejo más de una vez.
Y aquella noche, el instinto lo había llevado hasta allí.
Hasta Demi.
—¿Y qué te dice tu instinto que hagas ahora?
Si él respondiera a aquella pregunta, Demi echaría a correr. Porque él estaba haciendo un gran esfuerzo para no quitarle la ropa y tirarla a la hierba húmeda. La quería desnuda. La quería bajo él, sobre él, a horcajadas sobre su cuerpo. La deseaba de todos los modos imaginables, y allí, a la oscuridad iluminada por la luna y las estrellas, aquel deseo continuó creciendo.
—No querrás saberlo.
Ella dio un paso hacia él y se acercó tanto que Joe sintió el calor que irradiaba de su cuerpo.
—Sí, quiero saberlo.
Su olor se le había metido en la mente. Todavía tenía el sabor de su boca en la lengua. A él se le aceleró el pulso, y se le tensó tanto el cuerpo que comenzó a dolerle.
 Joe no había querido que aquello empezara. No había tenido la intención de encender la mecha de la dinamita que descansaba entre ellos. Sin embargo, una vez que habían dado el primer paso, el más difícil, ya no había marcha atrás. Aunque su cabeza le gritaba que pensara en lo que estaba haciendo, en lo que estaba pensando, su cuerpo no escuchaba.
Su boca ansiaba saborearla de nuevo. Le quemaban las manos por la necesidad de tocarla.
—Si no quieres que ocurra esto —le pidió—, dímelo ahora.
—Quiero que ocurra, Joe. ¿Y tú?
—Decidido, cariño —respondió Joe.
La abrazó de nuevo y la besó. Después la levantó del suelo y se la echó al hombro.
—¡Eh! —ella le dio unas palmadas en la espalda, se irguió y gritó—: ¿Qué demonios estás haciendo?
—Estoy harto de perder el tiempo, Demis —dijo él, y le dio un azote en el trasero. Demi gritó, y él sonrió.
—¿Qué eres, un cavernícola?
—Cavernícola, marine... llámame como quieras.
—Lo voy a hacer si no me bajas.
—Ni lo sueñes —respondió Joe.
Atravesó el patio y subió los cinco escalones que subían hasta el porche. Después abrió la puerta y entró en la cocina.
—Demonios, Joe, bájame. Lo digo en serio.
 —En cuanto vea una cama te bajaré, de veras. ¿Adónde me dirijo?
Ella suspiró y después se rió. Aquel sonido mágico se quedó flotando en el aire como si fuera una pompa de jabón.
—Hacia arriba, neandertal. La primera puerta a la izquierda.
—Muy bien.
Joe subió las escaleras de dos en dos y entró en la habitación, cuya puerta estaba entreabierta. Él apenas se fijó en el dormitorio. Lo único que vio fue la cama doble, con el cabecero de hierro forjado y una colcha de flores de colores.
Todas las células de su cuerpo le apremiaban y siguiendo aquella exigencia, Joe tiró a Demi desde su hombro al colchón. Ella botó un par de veces y se rió aún más de lo que se había reído en el piso de abajo.
—Estás loco —le dijo, sonriéndole a la luz de la luna que se derramaba en la habitación a través de la ventana.
—Ya me lo habían dicho —convino él. Plantó una rodilla al borde del colchón y se inclinó hacia ella.
Demi tomó su cara entre las palmas de las manos y lo miró a los ojos, como si quisiera ver todo lo que había dentro de su alma. Y una parte de Joe se preguntó qué sería lo que ella encontraría allí.
Entonces, todas las preguntas filosóficas se desvanecieron, justo en el mismo momento en que su mano se deslizaba bajo la camiseta de Demi. Al primer roce de su piel, él tuvo que tragar saliva, y ella emitió un siseo y cerró los ojos.
—Necesito tenerte, Demi —murmuró Joe, y la besó.
—Necesitamos tenernos el uno al otro —respondió ella, y le robó otro beso mientras él le acariciaba el costado y le tomaba el pecho con la palma de la mano.
—No llevas sujetador —dijo él, con un suspiro de alivio. Con el dedo gordo y el índice, le pellizcó suavemente el pezón, y ella se arqueó hacia Joe, con la respiración entrecortada.
Tenía una piel mágica.
Era de seda caliente.
Él se movió para ponerse a horcajadas sobre su cuerpo, con las rodillas a la altura de sus caderas. La miró fijamente mientras le quitaba la camiseta y la lanzaba por encima del hombro al suelo. Un rayo de luna se extendía sobre la cama, y bañaba a Demi en una estela de luz pálida que hacía que le brillara el cuerpo.
La miró largamente, pero supo que nunca tendría suficiente de ella. Mientras le acariciaba los pechos, ella comenzó a pasarle las palmas de las manos por los antebrazos, y él sintió el más mínimo contacto de su piel como si fuera una cerilla encendida contra la piel.
Joe se agachó para saborearla. Le tomó uno de los pezones con la boca, y después el otro, mordisqueando y lamiendo, jugueteando con la delicada carne de sus senos hasta que Demi se retorció y se encogió bajo él a causa de las sensaciones que le estaba provocando.
Cada movimiento que ella hacía lo inflamaba. Cada suspiro que a ella se le escapaba alimentaba las llamas que lo estaban devorando. Cada caricia hacía que deseara más y más. Con la visión borrosa, su cerebro dejó de funcionar, y su cuerpo tomó el control. Gruñó contra su cuerpo y succionó con fuerza. Demi arqueó la espalda y gruñó también mientras se agarraba a sus hombros.
—Joe, Joe, no te pares. No dejes de hacer eso.
—Desde luego que no —murmuró él.
Mientras continuaba acariciándole los pezones con los labios y la lengua, sentía cómo su deseo se intensificaba más y más. Se deslizó hacia abajo y le bajó la cremallera. Después le quitó los pantalones y las braguitas blancas, y a la luz de la luna, vio las marcas del bronceado que Demi tenía en el cuerpo y se le aceleró el corazón al observar las estrechas manchas de carne pálida de sus pechos y de la unión de sus muslos. La razón de pensar en ella con un bikini minúsculo lo excitaba tanto que no pudo entenderlo, y no le importó.
Todo lo que deseaba en el mundo estaba allí, al alcance de sus dedos. Y tenía la intención de disfrutar.
Demi sintió sus ojos en la piel y pensó que iba a convertirse en cenizas bajo aquella mirada ardiente. Pero en vez de eso, su cuerpo se encendió como una exhibición de fuegos artificiales. Él le acarició las piernas desde los tobillos a los muslos, y, ¡oh, Dios! incluso más arriba, tan calientes, tan pesadas, tan ásperas y sensuales que ella no entendía cómo era posible que hubiera vivido durante tanto tiempo sin que Joe la acariciara.
Le hervía la sangre en las venas. Aquélla tenía que ser la razón por la que tenía el cuerpo tan agitado. Ella no era virgen. Había tenido relaciones sexuales antes.
Pero nunca habían sido de aquella manera.
Los labios de Joe sustituyeron a sus manos, y Demi sintió el calor de su aliento en la piel mientras él avanzaba por el interior de sus muslos, besándola, mordisqueándola, lamiéndola.
Ella se dio cuenta de que estaba jadeando y de que no podía dejar de estremecerse. Y no quería. Lo único que quería era tener más. Más de Joe.
Y en aquel momento, él atrapó el lugar más sensible de todo su cuerpo con la boca.
—¡Joe!
Gracias a Dios, él no se detuvo al oír su grito. Ella separó los muslos, clavó los pies en el colchón y levantó las caderas, meciéndose al ritmo que él imponía con los labios y la lengua. Joe la saboreó íntimamente, enviándole una cascada de chispas por todo el cuerpo. Demi notó que el mundo temblaba a su alrededor.
Abrió los ojos y lo miró mientras él aprendía todos los secretos de su cuerpo y hacía que comenzara a sentir algo caliente y primitivo dentro de ella. Joe la agarró por las nalgas y apretó. Ella se lamió los labios secos y siguió mirándolo mientras avanzaba a un punto explosivo que estaba a punto de alcanzar. Alargó los brazos y lo agarró por la nuca para mantenerlo pegado a ella. Pasó los dedos entre el pelo negro y suave de Joe y soltó un gruñido mientras él la mordisqueaba.
—Joe, siento que... necesito...
Él gruñó también.
No tenía palabras.
Parecía que sabía exactamente lo que ella necesitaba. Le levantó más las caderas y mientras ella colgaba en el aire sobre la cama, sin poder hacer nada, él la empujó por el borde de un abismo de placer, lleno de luces de colores tan fuertes que estuvieron a punto de cegarla.
—¡Joe!
Demi gritó su nombre mientras experimentaba un clímax distinto a ningún otro que hubiera sentido en su vida.
Mientras el último temblor todavía se extendía por el cuerpo de Demi, Joe la dejó, y ella tuvo ganas de llorar por la pérdida. Con los ojos cerrados para saborear mejor la increíble satisfacción que él le había provocado, oyó un plástico rasgarse y después él estaba allí, gloriosamente desnudo, sobre ella, llenándola.
Demi arqueó las caderas y lo aceptó dentro de ella. En cuanto él empujó y ella sintió su longitud en el vientre, sintió otro clímax que la hizo temblar con oleadas de placer y la hizo jadear.
 —Maravillosa —le susurró él en el oído—. Eres maravillosa.
Demi se sentía maravillosa. Lo abrazó y extendió las manos por su espalda para apretarlo más contra su cuerpo, para tenerlo más y más cerca. Colocó las piernas alrededor de su cintura e inclinó las caderas para tomarlo más profundamente, y lo correspondió embestida por embestida mientras disfrutaba del contacto con su cuerpo. El peso de Joe, sólido y firme, la empujaba contra el colchón.
Una y otra vez, él se retiró y volvió a entrar en ella. Aquella dulce fricción se intensificó y Demi se dejó llevar, ansiosa por alcanzar de nuevo la cima del placer. El sonido de la carne contra la carne llenó la habitación y se convirtió en una sinfonía íntima.
Mientras él la miraba fijamente, ella observó su pecho a la luz de la luna y le rozó los pezones con las uñas. Entonces él agarró su mano derecha entrelazó sus dedos con los de ella y murmuró:
—Déjate llevar otra vez, Demi. Ven conmigo esta vez.
Aquellas palabras fueron suficientes para encender nuevas llamas, y el cuerpo de Demi entró de nuevo en erupción. Ella se movió contra él y sintió intensamente cada choque de su cuerpo masculino con su parte más sensible.
Entonces, Joe se inclinó hacia ella y la besó. Con los movimientos sensuales de su lengua, terminó de derribar todas sus defensas y reclamó todo lo que era Demi. Sus respiraciones se entremezclaron hasta que ella no supo dónde empezaba y dónde terminaba su cuerpo, y tampoco le importó.
Demi saboreó su necesidad.
Compartió su avaricia.
Y en aquella ocasión, cuando el mundo se tambaleó a su alrededor y se derrumbó, estuvieron juntos mientras saltaban y caían hacia lo más profundo del abismo.
 chicas espero que les gustes mañana voy a ver a mi papi y voy a pasar con el hasta el lunes... las quiero millon creo que publicare el martes o el miercoles... las quiero...
gracias a mis nuevas seguidoras... a las chicas que siempre comentan y a los cumplidos que me dicen son geniales chicas... gracias por todo.. las quierooooooo

9 comentarios:

  1. Esta hermosisimo el cap y
    Wow ! soy la primera en comentar !
    en serio esta genial las dos noves !
    no pares de escribir , Eres una gran escritora.
    Saludos y suerte :)

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  2. Que nove tan HOT! *-*
    me encanta XD
    !! enserio o.o
    genial sin palabras
    subee !! mas

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  3. ahhh
    me encaanto sis
    y no te preocupes
    te esperaremos lo que sea necesario

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  4. aa genial
    ojala q tu paap este mejor
    siguela cuando puedas

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  5. wauu amiga esta super linda la nove.. jejeje :) Joe perdio la apuesta.... jejejejeje y tambien se re enamoro d Demiii jejejeje t qiero amiga y estoy feliz d que tu papa este mejor y q vallas a verlo... un beso grande... ;)

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  6. Por fiiiiiin :) jajajaja, hermoso cap :) lo estaba esperando :D, me encanta la foto del final de la entrada :D, bueno entonces espero hastaa esos dias para saber como sigue :) bessosss te qiiero

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  7. Oh!!! Diios me gusto este capii
    me encantooooooooooooooo!!!!!!!



    Ya kiero ver el siiguiiente
    pasalo rapiidop

    Eres una geniiiooooooooo



    Me laegra Qe thu papa se encuentre Bn :)

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  8. oh!!!! hermoso el capitulo amiga eres una GRAN escritora x finnnnn Joe dejo de resistirse y se dejo llevar... me encanto el capitulo.... Nena espero que tu papi se recupere pronto y sabes que cuentas con mi apoyo, desde aca oki te quiero muxxoo cuidate nena suerte

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  9. Awwwwwwwwwwwww!!!
    El qap eztuvo de lo mejor
    hahha perver
    weno ezpero eztez bien tengo qer zeguir aciendo tarea al toqe termino de leer camino al altar ii me qito Okz!!!
    Tq..!!
    no lo olvidez!!
    xD

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..