miércoles, 8 de junio de 2011

Novela Jemi 22 - Mas que una amiga



Joe tenía la firme intención de mantenerse alejado. Era lo mejor que podía hacer. Lo mejor para los dos. La noche anterior había sido espléndida, pero sólo era una noche de sus vidas.
Los dos necesitaban espacio.
Sin embargo, después de cenar con sus hermanos, cuando iba hacia su casa, sin poder evitarlo giró el volante y se encaminó hacia casa de Demi. La desilusión que sintió al ver que no había luz en las ventanas era algo en lo que no quería pensar.
Después había ido al garaje.
Durante los dos años anteriores, él se había quedado a trabajar hasta tarde muchas veces con ella. La ayudaba con algún cambio de aceite complicado, o simplemente, se quedaba hablando con ella en el despacho. De hecho, él no se había dado cuenta, hasta el momento en el que había comenzado a intentar alejarse de ella, de todo el tiempo que pasaba con Demi.
De un modo u otro, cuando él no se daba cuenta, Demi se había convertido en una parte muy importante de su vida. Normalmente, ella era la persona ante la que se quejaba de un nuevo recluta que le estuviera sacando de quicio, y ella era la persona que se reía con las últimas historias de Nick. Ella era la que lo escuchaba refunfuñar por las mujeres con las que salía, por su trabajo, por su vida.
 Demi era más que una amiga.
Era su mejor amiga.
—Y ahora sabes cómo es desnuda —se dijo.
Con un suspiro de frustración, dejó el coche en el aparcamiento del garaje y notó que el despacho estaba oscuro. Sin embargo, las luces del taller estaban encendidas. A Demi le gustaba trabajar por las noches. Le gustaba estar allí sola. Decía que tenía tiempo para pensar, y Joe se preguntó si estaría pensando en él aquella noche.
Abrió la puerta del despacho, que ella debería haber cerrado con llave, demonios. Joe puso mala cara y la cerró con el pestillo, por si acaso. ¿En qué estaba pensando Demi? Si se dejaba la puerta abierta, cualquiera podría entrar. A él se le encogió el estómago al pensar lo que podía ocurrir.
Sabía que aquello era una idiotez. Baywater era una ciudad pequeña y tranquila, y sin duda no había nada de lo que preocuparse. Pero de repente, a él no le gustaba nada la idea de que Demi estuviera allí por la noche, sola. ¿Y qué significaba aquello? La semana anterior no le importaba. Oh, vaya...
Joe sacudió la cabeza y entró al frescor del aire acondicionado del despacho. Después abrió la puerta del taller y sintió una bofetada de calor. En la zona del taller no había aire acondicionado; no habría sido práctico, porque la puerta por la que entraban los coches siempre estaba abierta. Había ventiladores en todas las esquinas, pero no conseguían mitigar el calor.
 Sin embargo, a Joe no le importó. Cerró la puerta de la oficina tras él y sonrió al oír la música que emitía la radio de Demi. Rock and roll clásico, y si él la conocía, estaría cantando, segura de que nadie la estaba escuchando.
Joe se detuvo en la oscuridad, concediéndose unos momentos para admirar lo que veía.
Ella no lo había oído entrar porque tenía la música a un volumen muy alto. Llevaba un mono de trabajo gris, que antes no hubiera llamado la atención de Joe. Sin embargo, ya había conocido las armas que ella poseía bajo aquel mono de trabajo. Y Joe sintió que se le endurecía el cuerpo con sólo pensarlo.
Mientras arreglaba un carburador en el banco, movía la cabeza al ritmo de la música, y su coleta se balanceaba suavemente.
Joe sonrió al ver que tomaba una llave inglesa y la usaba como micrófono. Aunque tenía más entusiasmo que talento para cantar, Demi puso todo su corazón en la canción, que trataba del amor y la pérdida, y Joe sintió que se le encogía el corazón al mirarla. Era preciosa.
Incluso con aquel mono tan feo estaba guapa.
Claro, pensó él. Amigos. No habría ningún problema.
En aquel momento, ella alzó los brazos y giró para coincidir con el final de la canción, y lo vio. Se quedó inmóvil y soltó un grito, asustada. Después se puso una mano sobre el pecho.
 —¡Joe! —exclamó. Se acercó a la radio y bajó el volumen—. ¡Vaya, me has dado un susto de muerte! ¿Siempre tienes que ser tan sigiloso?
¿Sigiloso? Vaya, y a él que le sorprendía que ella no hubiera oído los latidos de su corazón por encima del volumen de la radio.
—Lo siento. No quería asustarte.
—La próxima vez di algo.
—¿Como por ejemplo?
—Como por ejemplo, «hola». ¿Te parece muy difícil?
En aquel momento, sí le parecía difícil. Le parecía difícil hablar teniendo aquel nudo en la garganta. Sin embargo, esbozó una sonrisa forzada y dijo:
—Bueno, entonces, hola, Demi.
Ella sonrió y ladeó la cabeza.
—¿Hay algún problema?
Pues sí. Joe llevaba todo el día pensando en desnudar a su mejor amiga de nuevo. Y aquello era todo un problema.
Sin embargo, se limitó a contestar:
—No.
—No creía que te vería hoy.
Demi se limpió las manos con un trapo y lo dejó en el banco. La radio emitía una suave melodía de guitarras que los envolvía.
—Yo tampoco.
Ella se metió las manos en los bolsillos del mono.
—¿Y por qué has venido?
Buena pregunta.
 —Porque dijimos que seguiríamos siendo amigos, Demi. Porque si me alejo de ti a causa de lo que ocurrió anoche, lo perderemos.
—Cierto.
—Y —admitió él—, porque quería demostrarme que podía venir aquí y verte, y no desear llevarte de nuevo a la cama.
Ella frunció el ceño, y a Joe le pareció que la temperatura del garaje descendía varios grados.
—Vaya, eso sí que hace que me sienta halagada.
—Probablemente ha sonado mal.
—¿Tú crees?
—Maldita sea, Demi —Joe se acercó a ella y la miró a los ojos—. Esto es nuevo para mí. Generalmente, no me paso todo el día pensando en desnudar a mis amigos.
Ella sonrió, y él notó que el poder de aquella sonrisa le oprimía la garganta.
—Me alegro de saberlo.
—Lo que quiero decir es que estoy pensando en desnudarte. Y lo pienso con demasiada frecuencia.
—Pues deja de hacerlo —le dijo ella, alzando la barbilla.
—Eso es fácil decirlo.
—Sí —respondió Demi con un suspiro—. Lo sé.
—¿A ti también te ocurre?
—Sólo cada minuto, más o menos —murmuró ella, y se alejó un poco, como si le estuviera resultando demasiado difícil hablar de aquello—. Pero se nos pasará, ¿no?
 —Hasta el momento, no lo parece —respondió Joe, y dio un paso hacia ella por cada paso que ella daba hacia atrás.
—Sólo ha pasado un día.
—Un día entero.
—Sí. Veinticuatro horas completas.
Él asintió y se acercó más a Demi.
—Miles de minutos.
—Vaya, vaya —dijo ella, mirándolo fijamente—. Vamos a hacerlo otra vez, ¿verdad?
—Oh, sí —respondió Joe.
La deseaba con todas sus fuerzas. Nunca había sentido aquella necesidad tan devoradora, y se preguntaba si siempre sería así. ¿No había forma de recuperar las cosas tal y como siempre habían sido entre ellos dos? ¿Realmente Joe quería volver a aquel punto?
No.
Pero, al mismo tiempo, sabía que si no retrocedían, deberían avanzar. No podían quedarse quietos.
Aunque quizá sí. Sólo aquella noche. Ya pensaría en las repercusiones al día siguiente. Aquella noche, lo único que quería hacer era experimentar de nuevo lo que ya había sentido con ella. Quería perderse en su sabor, verse rodeado de su calor y mirar cómo le brillaban los ojos de placer.
Todo lo demás podía esperar.
Se inclinó hacia ella y la besó. Hundió la lengua en su calor y le exigió otro pedazo de su alma. Sus respiraciones se entremezclaron. Sus corazones comenzaron a latir al unísono. La mente de Joe se quedó vacía. Sólo entendía el hambre ardiente que sentía por dentro.
Desesperado por tenerla, por acariciarla, alcanzó la cremallera de la parte delantera del mono y susurró:
—Tengo que saber qué llevas debajo de esto.
Ella abrió mucho los ojos. Le agarró la mano y la detuvo.
—¿Qué? —le preguntó él, al ver que tenía una expresión avergonzada en el rostro—. ¿Qué ocurre?
—Nada. Es sólo que...
—Dímelo.
Demi respiró profundamente y se obligó a mirarlo.
—Verás, cuando he cerrado las puertas del taller... bueno, tenía mucho calor y, bueno, el garaje estaba cerrado...
—¿Y?
Demi le soltó la mano y resopló.
—Bueno, tengo mucho calor, así que...
—¿Así qué?
—Así que no llevo nada debajo.
A Joe se le aceleró la sangre en las venas y se le paró la respiración. Miró a Demi, que estaba sonrojada, y sonrió. Después tomó de nuevo la cremallera y tiró de ella hacia abajo. Cuando vio su cuerpo delicioso, completamente desnudo bajo aquel mono tan feo, sonrió de nuevo y susurró:
—Es Navidad.
Demi se rió, pero el sonido terminó bruscamente cuando él le cubrió los pechos con las manos. Con los dedos le pellizcó los pezones y jugueteó con ellos. Ella jadeó y sintió una descarga de sensaciones hasta las plantas de los pies.
—Tengo que tenerte, Demi —murmuró él.
—Te necesito, Joe. Ahora mismo. Oh, por favor —susurró ella, mientras él tomaba con los labios uno de sus pezones—. Ahora mismo.
Él le pasó la mano derecha por el abdomen, bajó hasta el nido de rizos y le acarició el punto más sensible. Fueron roces ligeros que la llevaron más alto, más rápidamente que nunca. Y todavía, aquello no era suficiente.
—Ahora, Joe —le rogó ella—. Te quiero dentro de mí. Ahora.
—Ahora mismo, cariño —respondió él.
Levantó la cabeza, sacó la mano de su calor y con un movimiento hábil, le bajó la tela del mono por los hombros hasta que la prenda cayó al suelo. Después, la tendió desnuda sobre el capó del coche y ella sólo pudo pensar en que el metal estaba frío. Pese al aire caliente y al calor que él había creado en su piel, el metal estaba frío y pegajoso bajo su cuerpo.
Demi abrió los ojos y vio cómo Joe se quitaba rápidamente los pantalones. Después se libró de la camiseta y se acercó a ella, fuerte, musculoso, bronceado y preparado. Demi se moría de ganas de acariciarlo, de pasarle las uñas por la espalda y bajar hasta su trasero. Quería sentirlo sobre ella, llenándola hasta que el espacio vacío y solitario de su alma se calmara.
Ella se relamió como si estuviera esperando un regalo, y él lo vio. Sonrió lentamente, se sacó un preservativo de la cartera y abrió el paquetito. Después desenroscó la funda de goma sobre su miembro y se acercó más aún a Demi. Ella elevó las piernas y las separó para darle la bienvenida, y contuvo la respiración hasta que él entró en su cuerpo, en un segundo.
La radio emitía una melodía rápida que les proporcionó el ritmo que necesitaban. Veloz, duro, hambriento. Una y otra vez, se separaron y volvieron a unirse, y él se hundió en ella con más y más fuerza.
Y cuando al final, todo colapsó a su alrededor, Joe la miró a los ojos y Demi se perdió en aquellas profundidades cafes. Gritó su nombre mientras el calor los devoraba y los fundía el uno en el otro.
 chicas awwwwww
como estan... awww quiero agradecerles de todo corazon por sus buenos deseos por la salud de mi papi y la mia...
bueno les dire que mi papi ya esta aqui en mi casa y que esta mejor... y me tiene super super feliz en serio en serio estoy super feliz y por eso les queria agradecer por preocuparse por mi familia y muchas muchas gracias por todo... awww creo que voy a llorar por la emocion.
las quiero amigas hermanas las adoro....
y en cuanto a mi ps me hice los examenes todavia hay que ver pero dice la doctora que no es nada grave es solo los efectos secundarios de otro tratamiento.
las quiero

8 comentarios:

  1. Me enkantooo!!!!
    lo adore kada parrafo

    :) :) <3 <3

    eres una geniio

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  2. me encantoo! el cap!
    sis!
    k bueno k estas mejor!
    y pues kuidathe
    ya sabes k te adoro0o y te kiiiero muxo0!
    :)
    jeje LOV'U GIRL!
    :D

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  3. me alegro que tu estes alegre por que nos alegramos cuando subes!! :D
    Me encanto el capi amo tu paginaaaaaaaaa!

    por eso siemrpe sere fiel.. tu anonima Fiel

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  4. wauuu jejeje mas genial no lo pudiste dejar!! jejee t re kiero amiga... y no sabes lo feliz q m pone saber q tu papá esta mucho mejor...y claro q tambien m alegra q vs t encuentre bien... t kiero muchisimo amiga dl alma.. y te deceo lo mejor dl mundo para vs y toda tu familia... un beso gigante :) (L) ;)

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  5. aaaaaaaaaa
    me encantooo
    esta super
    el maratonnnn
    sube prontoo

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  6. WOW que maraton me encantooooooo amo esta novela bueno es que me gusta mucho JEMI, ya quiero leer el siguiente.

    me alegro mucho de que tu papi y tu esten mejor de salud todos mis deseos para su pronta recuperacion.

    te quiero nena cuidate muxxoo

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  7. hola!!! muy lindo el maratón...sorry por comentar tarde!!:p
    Beshitooss!!

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  8. a q bueno lo de tu papa, espero q tu = estes bien
    siguelaaaa

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..