domingo, 12 de junio de 2011

Novela Jemi 23 - Mas que una amiga


—Está bien —dijo Demi, en cuanto fue capaz de hablar de nuevo—. Esto ha sido un error.
—Resulta difícil verlo así cuando estás en mi posición —bromeó Joe, y le sonrió.
Aquella sonrisa era un arma muy potente. Y con el cuerpo de Joe apretado contra el suyo, todavía invadida íntimamente por él, no fue capaz de contradecirle. Sin embargo, uno de los dos tenía que ponerle fin a aquello. Aunque aquello le costara la vida.
—Levántate, Joe.
—¿Qué prisa tienes? —preguntó él, y comenzó a mordisquearle el cuello. Después le pasó la lengua por la piel.
Demi notaba que todo su cuerpo estaba alerta, despierto, vivo, y todo por él. ¿Cómo era posible que se conocieran desde dos años antes y nunca hubieran descubierto la química que había entre ellos? ¿Y cómo podrían volver adonde habían estado antes, después de haberla descubierto?
A Demi se le encogió el estómago al pensar que quizá nunca pudieran volver. Quizá, al encontrar algo tan especial, hubieran perdido algo igualmente importante. Ella cerró los ojos y reprimió un gruñido.
 —Lo digo en serio, Joe —le dijo, y le dio una palmada en la espalda para darle énfasis a sus palabras—. Levántate.
—Eres un poco mandona, ¿no? —le preguntó él, y alzó la cabeza de nuevo para mirarla. Tenía una sonrisa de satisfacción en los labios, y ella tuvo que hacer un esfuerzo para no acariciárselos—. ¿Cómo es que no me había dado cuenta antes?
—Hay muchas cosas de las que no te habías dado cuenta.
—Sí —dijo él con una risita, y la miró con lujuria—. Pero me estoy poniendo al día rápidamente.
Él balanceó las caderas contra ella, y a Demi se le derritieron los huesos, así como toda la determinación que había conseguido reunir. Antes de sucumbir completamente, le ordenó:
—Joe...
—Voy, voy.
Y lo hizo. Lenta, seductoramente. Como si estuviera atormentándola por terminar con aquella pequeña... sesión.
Demi tuvo que contenerse para no pedirle que se quedara, que le hiciera de nuevo el amor. Oh, tenía que haberse vuelto loca. Tenía a su disposición a un amante maravilloso, hábil, ¿y le estaba diciendo que no?
Antes de poder sucumbir, se bajó del capó y rápidamente, tomó su mono del suelo. Posiblemente con ropa pudiera pensar con más claridad. Después de vestirse, esperó a que Joe también se hubiera puesto la ropa, mirándolo con seriedad.
—Sea lo que sea lo que estés pensando, tiene que ser importante.
—¿Qué?
—¿Debo preocuparme? —le preguntó él, mientras se metía el cuello de la camiseta por la cabeza.
—Uno de los dos debería hacerlo —murmuró ella. Después añadió, en voz alta—: No podemos seguir haciendo esto.
Él sonrió de nuevo.
—Dame cinco minutos y haré que cambies de opinión.
Sin duda, podría hacerlo. Pero aquélla no era la cuestión.
—Joe, estoy intentando hacer lo correcto.
—Bueno, ya está bien —dijo él, y con cara de pocos amigos, se acercó a la radio y la apagó. Sin música de repente, el único sonido que percibieron mientras se miraban cara a cara era el de los ventiladores que removían el aire desde las esquinas.
Demi podría jurar que veía de verdad la electricidad que había entre ellos. Sentía su calor. Pero cerró su corazón y con un suspiro, dijo:
—Lo de anoche fue un bache en la carretera.
—Yo diría que más de uno —replicó él con ironía.
Demi hizo caso omiso del comentario.
—Pero esta noche demuestra que esto se nos está escapando de las manos.
 —Está bien, admito que esta noche se nos ha escapado un poco de las manos...
—Sí, sólo un poco.
Él sacudió la cabeza.
—Tienes que saber que yo no he venido aquí para esto.
Claro que lo sabía. Después de todo, a nadie se le ocurriría planear tener relaciones sexuales sobre el capó de un coche. Demi suspiró de nuevo.
—Lo sé, es sólo que...
—He venido a hablar contigo, porque no te encontré en tu casa —continuó él, interrumpiéndola—. Y, a propósito... —añadió mirándola con severidad—, cierra la puerta cuando estés aquí sola, Demi.
—¿Cómo dices?
—La puerta del taller. No estaba cerrada con llave. Por Dios, podría haber entrado cualquiera.
—De hecho, alguien entró.
—Sí, pero a mí me conoces.
—Eso creía.
—¿Y qué se supone que significa eso? —inquirió él.
De repente, Demi se enfadó, e intentó con todas sus fuerzas aferrarse a aquel sentimiento. Era mucho más fácil enfrentarse con la ira que con lo que estaba sintiendo por Joe en aquel momento. La ternura hacia él hacía que se sintiera desconfiada e insegura de sí misma.
—Significa que si cierro o no la puerta es cosa mía.
 —¿Y quién ha dicho que no lo fuera?
—Tú. Yo estoy perfectamente segura aquí.
Él la miró con el ceño fruncido y los ojos azules casi helados.
—Posiblemente —admitió Joe—, pero es una tontería arriesgarse, Demi.
—No soy tonta, y no necesito que me digas lo que tengo que hacer.
Él se quedó boquiabierto.
—Yo no he dicho que tú fueras tonta.
—Acabas de decirlo hace un segundo.
—He dicho que era una tontería no cerrar la puerta con llave.
—Y como yo no lo he hecho, soy tonta.
—¿Qué demonios te pasa," Demi? —le preguntó él con la voz ronca. Parecía un oso pardo que acababa de salir del período de hibernación y andaba buscando comida.
Demi no sabía qué le ocurría. Los pensamientos, las emociones y los sentimientos se le habían hecho añicos por dentro y eran demasiados pedazos sueltos como para que pudiera identificarlos. Lo único que sabía con seguridad era que necesitaba estar sola. Necesitaba pensar. Desesperadamente, luchó por dominar el pánico que estaba sintiendo.
—No me gusta que me den órdenes.
—Yo no te estoy diciendo lo que tienes que hacer. Sólo he dicho que me he preocupado cuando he visto que estabas en una posición vulnerable.
Oh, claro que se había vuelto vulnerable. Pero no del modo que él pensaba. Dentro de ella todo era necesidad y furia. Lo deseaba y no podía tenerlo. Lo necesitaba y no quería necesitarlo. Lo quería y...
Oh, Dios.
Demi dio un paso atrás.
Notó que se mareaba y que la habitación comenzaba a dar vueltas.
Quería a Joe Jonas.
Tuvo una sensación de calor insoportable, que rápidamente fue reemplazada por un frío que la hizo estremecerse.
¿Amor?
Dios, Dios, Dios.
Aquello era un problema muy grande.
Y sin solución.
Se frotó la frente con la palma de la mano al sentir, de repente, un terrible dolor de cabeza. Tenía el cerebro a punto de explotar, y la boca tan seca que le dolía tragar. Y aún tenía que hablar más. Tenía que decir algo para que él no se diera cuenta de que ella estaba teniendo un ataque de nervios en aquel momento.
Tomó aire y lo expulsó temblorosamente de los pulmones antes de intentar hablar.
—Yo no soy tuya para que tengas que preocuparte por mí, Joe.
¿Cómo era posible que un hombre pasara de ser un amante apasionado a un hermano mayor furioso en diez segundos? Y, por el amor de Dios, ¿cómo era posible que ella lo quisiera más por ello?
—Yo no he dicho eso —respondió él, subrayando cada una de las palabras con un tono de voz amargo—. Lo único que he dicho ha sido que...         Í
Ella alzó la mano para acallarlo, y se dio cuenta de que le temblaba el pulso. Entonces apretó el puño y dijo:
—Te he oído. Pero a ti no tiene por qué preocuparte que yo cierre o no cierre la puerta.
Sin embargo, sabía que él tenía razón, y aquello sólo servía para enfadarla más. Ella nunca se quedaba a trabajar por las noches en el garaje sin cerrar la puerta con llave. Sabía que Baywater era una ciudad segura, pero no corría riesgos estúpidos. Y si ella hubiera cerrado la puerta, entonces Joe no habría podido entrar y no habrían hecho el amor, y ella no habría tenido que enfrentarse a la asombrosa realidad de que se había enamorado de él.
—¿Y ahora no puedo preocuparme por ti? —le preguntó él.
Demi le lanzó una mirada asesina, reforzada por la ira que sentía ante su propia estupidez.
—¿Te preocupabas antes de que nos hubiéramos acostado?
Él abrió la boca para decir algo, pero la cerró de nuevo. Sin embargo, ella no necesitaba escuchar la respuesta. Ya sabía cuál era.
—No, no te preocupabas.
Demi sentía una furia salvaje. Él era igual que Tony, pensó frenéticamente. Aquello era como revivir lo que le había ocurrido, y Demi no quería. No quería recordar el dolor, la decepción, el arrepentimiento por haber querido tanto a alguien que no quería entenderla.
Al igual que Tony, Joe no era capaz de ver a la Demi real.
—Cuando éramos sólo amigos —le dijo acaloradamente— tú pensabas que yo podía cuidarme sola. Ahora que nos hemos acostado, parece que he perdido unas cuantas neuronas.
—Demonios, Demi. Yo no he dicho eso.
—No tienes que decirlo. Lo veo en tu cara. Dios, Joe, lo tienes escrito en la frente.
—¿De qué estás hablando?

—De ti. De mí. De todo esto. Yo ya he pasado por esto antes, Joe. Y créeme, no voy a pasarlo de nuevo.
—¿Qué significa eso?
—Eres igual que Tony.
Él alzó ambas manos.
—¿Quién demonios es Tony?
—Estuve comprometida con él hace tres años.
Joe se quedó boquiabierto otra vez. No daba crédito a lo que acababa de oír.
—¿Comprometida? —repitió después de unos momentos—. ¿Has estado comprometida? ¿Y por qué yo no lo sabía?


10 comentarios:

  1. ohg my gosh!! sube otro porfa lo he estadoe sperando hace mucho xD
    enserio.. porfiiiiiiis!! :3

    me encanto no lo dejes asi

    :D

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  2. :O esta embarazada... son sintomas de ebarazada creo :/ bueno igual me encanto el capi geniall
    ah me llamo mariana y ya lei todas tusnoves y me encantaron :D

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  3. Me encanto el capii

    Siguelo pronto porfa
    geniio jijiji
    :) :) <3 <3

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  4. hola me llamo patricia, me encanta n serio tus noves, siguelaaa prontoooooooooo

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  5. wauu jeje m encanta la nove y espero cap pronto... jeje un beso grande y t extraño amiga.. espero q estas bien bye tkmmm ;)

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  6. Holaaaaa!!! me encanto el capitulo... como lo dejas ahi... no seas mala sube pronto... seguro que Joe esta CELOSO debe estarlo, amo esta nove

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  7. que capitulo mas emocionante, espero que ella deje de ser tan testaruda... Besitos hermosas noves :D

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  8. Awwwwwwwwwwwwwwwwwww!!!
    Por fin leo loz qapz hhahaha
    eztuvieron de lo mejorrrr
    JEMI DIZQUZION1!!!
    hahaaha
    qe bueno qe tu paapi ezte mejor
    no lo abia vizto hahaa
    iia zabz rezien veo loz qapz
    puez!!!
    hahahhaa
    Tq..!!!
    Ezpero qe pronTo zepaz lo qe tienez cuidate xoxox
    Cdtt!!*
    ;D

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  9. por fa siguelaaaaaaaaa

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..