domingo, 19 de junio de 2011

Novela Jemi 29 - Mas que una amiga Finalll!!!!

—Deseando tomar un poco de café, para empezar —respondió él, y entró por la puerta del jardín. Llevaba unos vaqueros y una camiseta blanca que le marcaba los músculos del pecho.
Demi observó cómo se acercaba y lamentó no haberse cepillado el pelo, al menos. Ni haberse vestido. Dios santo, llevaba su pijama de verano, unos calzoncillos de hombre y una camiseta de tirantes con un osito dibujado en la parte delantera. Se encogió sobre el peldaño y miró a Joe con el ceño fruncido.
—No deberías haber venido.
—Tenía que venir —replicó él. Tomó la taza de café de las manos de Demi, le dio un sorbo y después se la devolvió—. Estás preciosa.
—Sí, claro.
—Eh, yo soy el que está mirando, ¿no?
Él le pasó la mirada por el cuerpo, y Demi notó que comenzaba a hervirle la sangre. Se echó el pelo hacia atrás y soltó un resoplido de impaciencia.
—¿Por qué has venido?
—Para enseñarte una cosa.
—¿Más llaves?
Él sonrió, y a Demi se le aceleró el corazón.
—¿Te gustaron?
—Sí —dijo, sonriendo de mala gana—. Gracias.
—De nada —respondió Joe, y le tendió la mano—. Y ahora, ven conmigo.
—Joe... —ella pasó la mirada de su mano a sus ojos—. No tienes por qué...
Él le tomó la mano y tiró de ella con tanta fuerza que la puso de pie e hizo que chocara contra su pecho. Le rodeó la cintura con un brazo y la miró fijamente a los ojos.
—Confía en mí esta vez, Demi.
Demi habría accedido a cualquier cosa mientras su cuerpo estaba apretado contra el de Joe. Sin embargo, por muy delicioso que fuera estar junto a él de nuevo, ella tenía que hacer algún esfuerzo por protegerse. Se echó hacia atrás y asintió.
—Está bien. Te doy cinco minutos. Después, yo me meteré en casa y tú te irás.
—De acuerdo. Cinco minutos.
Joe la arrastró tras él hacia la puerta del jardín. Entonces, se volvió hacia ella y le dijo:
—Ahora cierra los ojos.
—Joe...
—Cinco minutos, Demi.
—Está bien.
Demi cerró los ojos y lo siguió a ciegas hasta que él se detuvo en seco.
—Abre los ojos, Demi.
Ella obedeció, y al instante se le escapó un jadeo. Se soltó de la mano de Joe y caminó hacia el Corvette del cincuenta y ocho, completamente oxidado y abollado, que estaba en la calle de su casa.
Era lo más bonito que Demi había visto en su vida.
Se volvió hacia Joe.
—¿Cómo? ¿Cómo has conseguido que la señora Harrison se separara del coche de Sonny?
—¿Te gusta?
—Ah... —ella miró por encima del hombro hacia detrás, para asegurarse de que el Corvette seguía allí, y de que no se lo había imaginado todo—. Pero... ¿cómo? ¿Y cómo lo has traído hasta aquí?
Él se metió las manos a los bolsillos.
—Fui a verla ayer —le dijo—. La convencí de que el coche de Sonny se merecía recuperar su glorioso aspecto.
—¿De verdad?
—Sí —dijo él, y sonrió con orgullo—. Y en cuanto a lo de traerlo aquí, uno de los amigos de Nick tiene una grúa. Lo desenganchamos al final de esta calle y lo metimos en tu callejón empujándolo para que no te despertaras —le explicó, y puso los ojos en blanco—. Me extraña que no te despertaras, en realidad, con todo lo que se quejaba Nick. Estuve a punto de amordazarlo.
—No puedo creerme que hayas hecho esto —susurró ella, mirando a Joe y al coche alternativamente.
Él se encogió de hombros y añadió:
—Le prometí a la señora Harrison que cuando hubiéramos restaurado el Corvette, la llevaríamos a dar el primer paseo.
—¿Los dos?
—Te has dado cuenta de eso, ¿verdad? —dijo él sonriendo, y dio un paso hacia ella.
—Joe, nadie había hecho algo así por mí. Ni siquiera sé qué decir.
—Bien —respondió Joe rápidamente, mientras la agarraba por los hombros—. Te he dejado sin palabras. Ahora tengo oportunidad de decir lo que quiero.
—Espera un momento...
—Demasiado tarde —la interrumpió él con su mejor tono de sargento—. Es mi turno, Demi —dijo, y deslizó la mano derecha desde su hombro hasta su mejilla—. Te veo, Demi. Veo lo que eres en realidad.
Con el dedo gordo, le acarició suavemente el pómulo y dio las gracias al cielo, en silencio, por haber conseguido encontrar las palabras adecuadas. Las palabras que necesitaba para ganarse a aquella mujer, porque sin ella, la vida le parecería siempre demasiado larga y solitaria.
—Anoche, cuando cerraste la puerta y me echaste —le explicó, sacudiendo lentamente la cabeza—, por fin lo supe.
—¿Qué?
—Que te quiero, Demi Lovato.
 —Oh, Joe —susurró ella—. No, no me quieres.
—Sí. Te quiero.
Lo dijo con una voz firme, orgullosa, alta. Ella abrió mucho los ojos, y se le llenaron de lágrimas, aunque consiguió contenerlas. Joe se lo agradeció profundamente.
—Eh, yo también me he quedado sorprendido —le dijo, emocionado—. Siempre había pensado que no necesitaba el amor, que mi vida era perfecta. Pero la única razón por la que era perfecta era que tú estabas en ella. Cuando me ocurre algo bueno, tú eres la única persona con quien quiero compartirlo. Cuando me parece que nada me sale bien, lo primero que hago es venir aquí, a hablar contigo.
Ella alzó el brazo y le cubrió la mano con la suya.
—Joe, yo...
—Sin ti, Demi, no hay risa. No hay calor. Sólo hay vacío. Y no quiero vivir así. Quiero vivir contigo. Quiero casarme contigo, y que tengamos hijos. Quiero construir el futuro contigo.
—¿Qué?
A Demi se le cayó la taza de café al suelo, y la porcelana se hizo añicos contra el asfalto, salpicándolo todo de café.
Al instante, Joe la tomó en brazos y la apretó contra su pecho.
—¿Estás bien? ¿Te has quemado? ¿Te has cortado?
—Estoy bien —susurró ella, y le acarició el rostro—. A menos claro, que esté soñando, en cuyo caso voy a estar muy decepcionada cuando me despierte.
Joe sonrió y la besó.
—No estás soñando. De hecho, a mí me parece que acabo de despertarme.
—Te quiero —le dijo ella, suavemente.
—Yo también te quiero, Demis —respondió Joe. Se le había borrado la sonrisa de los labios y estaba mirándola con fijeza—. Quiero que tengamos todo lo que nos merecemos. Juntos.
Pese a que tenía la sensación de que iba a explotarle el corazón, y los ojos llenos de lágrimas de felicidad, Demi consiguió calmarse. Quería atesorar aquel momento con claridad en la mente.
—Me casaré contigo, Joe. Tendré una familia contigo. Y te prometo que te querré para siempre.
—Eso es todo lo que quiero, Demis —le dijo él, y se la llevó bajo el arco de la puerta del jardín hacia la casa.
—¿Eso es todo? —le preguntó ella, bromeando.
—Bueno, eso y una taza de café —matizó Joe—. Llevo toda la noche despierto, esperando a que te levantaras.
—Entonces, olvidémonos del café —sugirió Demi mientras le rodeaba el cuello con los brazos—. Vamos directamente a la cama.
Joe sonrió.
—¿Sabes? Creo que me va a gustar estar casado.
Demi se rió mientras su mejor amigo y ella comenzaban una vida nueva con los primeros rayos de sol de la mañana.
 chicas este es el capi final de la nove muchas gracias por su apoyo a cada una de las personas que leen mi blog a quienes comentan y pues a mis hermanitas que son las mejores, siempre preocupandose por su hermana mayor osea iop jejeje.... las quiero muchop muchop muchop....

7 comentarios:

  1. uy esta hermoso el final . Me ecncanta kazandra, escribs genial . crea otra pronto. !!! :D

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  2. aaaaaaaa me encantoo el final, me encantan tus historias, hay dias q me quedaba despierta hasta las 12 solo para leer q seguia, aqui cuando subes son las 12
    me alegra q tu papa este bien, te deseo lo mejor y q escribas mas noves
    paty

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  3. ah el final....
    que lindo...
    estoy gritando de JEMI♥.
    Que amor hay Joe me re gusto...
    Beshitos...

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  4. Me EN-CAN-TO ENCANTO ENCANTO"!!! :D que lindo final :D !!

    I LOVE JEMI!!!!!!!!!! :D

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  5. me facinooooooooooo esta nove amo tus noves
    :D ♥♥ atte briannamichelle

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  6. me encanto de verdad, fue genial, se me puzo la piel de gallina jajaja bueno linda espero la proxima si?

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  7. Me encanto el fiinal

    eres una genniioo!!!
    att: andrea :) :) <3 <3

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..