sábado, 9 de julio de 2011

Novela Jemi 07 - Un asunto de familia


Había cambiado desde los tiempos en que Demi vivía allí. Era allí donde Joe le había dado el ratoncito de plata, su regalo de cumpleaños, a aquella mujer. Pero habían cambiado los antiguos muebles por unos de estilo Victoriano, nobles y recios.
—Esta habitación no te va para nada —dijo Demi dejándose caer sobre una silla inesperadamente cómoda.
—No tiene por qué —replicó Joe sentándose en el sofá tapizado con terciopelo—. Se la encargué a un decorador.
—¿Y qué le dijiste, que ibas a adoptar a la abuela de un amigo y la ibas a instalar aquí?
Joe hizo un gesto de sorpresa.
—Por si no te has dado cuenta, la casa es de estilo Victoriano tardío. Además, yo creía que te gustaban los muebles Victorianos —dijo.
—Me encantan —dijo acariciando el brazo de la silla. Se le ocurrían un montón de preguntas, y estuvo a punto de hacerlas, pero Corlie entró con una ban­deja con café y pasteles.
—Justo lo que ha ordenado el doctor —dijo la ancia­na poniendo la bandeja sobre la mesa.
—Las mesas de café grandes no son victorianas —murmuró Demi.
—Claro que lo son. Los Victorianos bebían café —dijo Corlie.
—Bebían té —replicó Demi—, en pequeñas tacitas de porcelana.
—También comían sándwiches de pepino —dijo Corlie—. ¿Quieres uno?
Demi hizo una mueca.
—No diré nada de la mesa de café si tú no vuelves a ofrecerme una de esas cosas.
—Trato hecho. Llamadme si queréis algo más —di­jo Corlie, y salió cerrando la puerta corredera.
Demi se sirvió café y algunos pasteles, y lo mismo hizo Joe. Joe tomó café solo sin azúcar, como siempre, y Demi café con leche y azúcar.
—Miley me ha dicho que te han ofrecido trabajo como directora del departamento de matemáticas en el instituto, para el año que viene —dijo Joe—. ¿Vas a aceptarlo?
—No lo sé —dijo Demi—. Me encanta enseñar, pero ese trabajo es sobre todo administrativo. Ten­dría que dejar de dedicar tiempo a los estudiantes, y a algunos de ellos hay que ayudarlos fuera de clase.
—¿Te gustan los niños?
—Sí —respondió Demi jugando con la taza de café, tratando de no pensar en el hijo que había estado a punto de tener.
Joe guardó silencio, esperando que ella se decidiera a contarle sus secretos. Pero el momento transcurrió sin que nada sucediera. Demi continuó bebiendo café y comiendo los pasteles y no volvió a decir nada.
Finalmente, Joe desvió el tema y la conver­sación transcurrió sobre temas intrascendentes. Lue­go se fue a su estudio para hacer algunas llamadas telefónicas y Demi subió para deshacer las maletas; no dejaba de pensar acerca del cambio que se había operado en Joe, pero el pasado aún la afectaba demasiado como para bajar la guardia.


La cena transcurrió entre risas y alegría. Rodge y Corlie cenaron junto a Demi y a un taciturno Joe. Mientras los demás hablaban, Joe escucha­ba. Parecía preocupado y al terminar de cenar se excusó y se fue a su estudio. Aún no había salido de su estudio cuando Demi se despidió y subió a dormir a su antigua habitación.
Estuvo despierta largo rato. Aquella casa le traía muchos recuerdos, recuerdos de la hostilidad de Joe. Luego, inevitablemente, su mente volvió a la Riviera...
Era una hermosa tarde de verano. Las gaviotas sobrevolaban la blanca arena de la playa donde Demi estaba tumbada, preguntándose si su aspecto no era demasiado conservador. Mucha gente estaba desnu­da y la mayoría de las mujeres estaban en topless, aunque nadie parecía prestar la menor atención a los demás.
Demi no quería tener las marcas del bañador, pero tenía veintiún años y estaba un poco cohibida, e intimidada por Joe, que estaba a su lado, con un bañador blanco. Joe tenía un cuerpo esplén­dido, y ella no podía apartar los ojos de él. Una espesa mata de vello, rubio pero más oscuro que el cabello de su cabeza, cubría su ancho pecho y descendía hasta su estómago y hasta el bañador. Tenía las piernas largas y elegantes y no podía ver ninguna marca del bañador en el moreno de su piel, así que supuso que normalmente tomaba el sol des­nudo.
El camino que siguieron sus pensamientos a con­tinuación la avergonzó y tuvo que apartar los ojos de él. Pero tomó los tirantes del bikini, y se preguntó que pasaría si se lo quitaba, que pasaría si Joe la veía desnuda. Aquel pensamiento la hizo temblar y deseó ser sofisticada como las chicas que solían salir con él, hacer por una vez algo atrevido.
Lo miró de un modo que a alguien le podía pare­cer coqueto, sin dejar de pasar los dedos por los tirantes del bikini.
Joe no se daba cuenta de lo cohibida que estaba. Tenía la idea de que era una criatura nacida para conquistar a los hombres. Siempre había visto los tímidos intentos de Demi por buscar su afecto como una forma deliberada de coquetería, porque era la clase de juego que había visto practicar a otras mujeres adultas y mundanas.
Así que cuando Demi le dirigió aquella mirada, que tan sólo estaba llena de curiosidad, pensó que lo que quería era que él le pidiera que se quitara el bikini. Y ya que ella tenía un cuerpo tan joven y maravilloso, y él deseaba verlo, se prestó al juego. 
 capi dedicado a elbita.. amiwis te quiero muchop!!!

3 comentarios:

  1. me encaantho sis simplementhe sin palabraasss

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  2. Me encanto el cap :D sigo leyendo, me atrace un poco, pero ya vine a leer jajaja :)

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..