sábado, 9 de julio de 2011

Novela Jemi 10 - Un asunto de familia



Leslie Holton apareció a la mañana siguiente como un tornado, al volante de un Jaguar negro metalizado. Demi, que la observaba detrás de las cortinas del salón, pensó que aquel coche le iba muy bien. La señora Holton tenía un aspecto elegante y peligroso, y transmitía tanta energía como su coche. Llevaba un traje de chaqueta blanco y negro que daba a su piel un tono muy pálido, también acen­tuado por su cabello negro, peinado de un modo muy agresivo.
Demi fue al vestíbulo, donde encontró a Joe, que acababa de salir de su despacho. Joe tenía unas visibles ojeras y el aspecto de no haber dormido en toda la noche.
Demi se acercó a él. La noche anterior había logrado tranquilizar alguno de sus viejos miedos. Su conversación había cambiado las cosas de algún modo sutil.
—No has dormido —le dijo con ternura.
Joe endureció la expresión de su rostro.
—No tientes a la suerte —dijo.
—¿Qué?
—No me mires así, porque no sé qué podría hacer.
Demi sonrió.
—¿Qué podrías hacer?
—¿Quieres verlo? —dijo Joe y se movió hacia ella. La tomó y la apretó contra su pecho mirándola fijamente a los ojos.
Demi le echó los brazos al cuello y lo miró con atención. Saber que también había deseado tener aquel niño había cambiado su opinión de él. Aunque todavía seguía teniéndole algún miedo, el recuerdo del sufrimiento reflejado en su rostro la noche ante­rior, le ayudaba a superarlo.
—¿Pero es que nadie ha oído el timbre? —dijo Corlie viniendo de la cocina, pero al ver a Demi en brazos de Joe añadió—: Vaya, perdón.
Demi iba a decirle algo mientras Corlie se dirigía a la puerta, pero Joe la detuvo.
—No la desilusiones —le susurró.
El tono con que lo dijo, despertó la curiosidad de Demi. Y mucho más su mirada, que se posaba en sus labios.
—Si quieres besarme, puedes hacerlo —le dijo—. No voy a gritar.
—Qué joven más descarada—dijo Joe sin dejar de mirar su boca y abrazándola más fuerte.
Demi contuvo la respiración, previendo el deseo que ya podía sentir...
—¡Joe! —gritó la señora Holton cuando entró.
Se separaron. Joe miró a la recién llegada, aunque por un segundo le costó reconocerla.
—Leslie —dijo—, bienvenida a White Ridge.
—Hola Joe —dijo la señora Holton con indig­nación—. Dios mío, ¿es ésa tu hermanastra?
—Era mi hermanastra —replicó Joe con frial­dad—. Ayer se convirtió en mi prometida.
—Oh —exclamó Leslie mirando a Demi, que la miraba sonriendo—. Me alegro de conocerla, señorita Miller.
—Lovato —corrigió Demi tendiéndole la mano—. Demi Lovato.
—No me lo esperaba —dijo la señora Holton miran­do a Joe con una sonrisa felina—. Ha sido de repente, ¿verdad? De hecho, recuerdo haber oído que no os hablabais entre vosotros. ¿Cuándo han cambiado las cosas?
—Ayer —dijo Joe imperturbable—. Sí, fue de repente. Como un flechazo.
Las últimas palabras las pronunció mirando la boca de Demi, que contuvo el aliento.
Leslie Holton no estaba ciega, pero era una mujer decidida.
—¿Y todavía quieres discutir, hum, la compra de esas tierras que tengo cerca de Bighorn? —preguntó con una sonrisa calculadora.
—Por supuesto —replicó Joe—. Ése era el pro­pósito de tu visita, ¿no?
—Bueno, sí, entre otras cosas. Espero que me ense­ñes el rancho, me interesa mucho la ganadería.
—A Demi y a mí nos encantará, ¿verdad, cariño? —dijo con una mirada que estremeció a Demi de la cabeza a los pies.
—Claro —dijo sonriendo a la señora Holton.
—Corlie te llevará a tu habitación y Rodge te subirá el equipaje. Vuelvo enseguida —dijo Joe, y fue a llamar a Rodge por el teléfono interior.
—Eres profesora, ¿verdad? —le preguntó a Demi la señora Holton—. Así que debes estar de vacaciones.
—Sí, soy profesora. ¿Tú qué haces?
—¿Yo? Querida, yo soy rica —dijo Leslie con des­dén—. No tengo que trabajar para vivir. Y tú tampoco tendrás que hacerlo cuando te cases con Joe. ¿Por eso te casas con él?
—Por supuesto —dijo Demi maliciosamente, luego miró a Joe, que salía del estudio—. Joe, ¿ver­dad que sabes que me caso contigo sólo por dinero?
Joe soltó una carcajada.
—Claro —dijo.
Leslie se quedó algo confusa. Miraba a uno y a otro.
—Sois una pareja un poco rara —dijo.
—No sabes cuánto —murmuró Demi.
—Bueno, si no os importa, voy arriba a descansar unos minutos. El viaje ha sido muy cansado —dijo Leslie. Comenzó a alejarse y se detuvo frente a Joe, sonriéndole de un modo muy seductor—. Puede que me dé un baño caliente. Si quieres frotarme la espalda, serás bienvenido.
Joe se limitó a sonreír.
Leslie frunció el ceño, miró a Demi con irritación y subió las escaleras tras una impaciente Corlie. Demi se acercó a Joe.
—¿Hay agua caliente o seguís sin encender la cal­dera cuando llega la primavera?
—Hay depósitos de agua caliente. Y un jacuzzi en todos los baños —dijo Joe, y luego añadió mirán­dola a los ojos—. En uno de ellos caben dos personas.
Demi se imaginó que estaba junto a él, desnudos los dos, y se puso muy pálida. Se apartó de él sin hacer el menor movimiento.
—Perdona, ha sido un poco grosero —dijo Joe.
Demi suspiró.
—Todavía estamos empezando.
—Acabamos de empezar —dijo Joe apartándole el pelo de la cara—. Has dejado que te bese. ¿Has fingido sólo para que lo viera Leslie?
—No soy tan buena actriz.
—Yo tampoco —dijo Joe mirando los labios de Demi—. Si avanzamos poco a poco puede que descubramos que las cosas vuelven a su sitio poco a poco.
—¿Qué cosas?
Joe le tocó la punta de la nariz con el dedo.
—Puede que logremos cerrar las heridas.
—No sé si podré —dijo Demi con preocupación.
—Pues ya somos dos —dijo Joe.
—Lo siento.
Joe suspiró.
—Poco a poco —dijo.
—De acuerdo.

Aquella tarde salieron a montar a caballo con Les­lie Holton. Leslie era una gran amazona, ligera y audaz. En el rancho se sentía como en su propia casa. De no estar coqueteando continuamente con Joe, Demi habría disfrutado mucho de su com­pañía.
Pero a Leslie le gustaba mucho Joe y su repen­tino compromiso le parecía muy extraño, sobre todo conociendo el hecho de que Joe solía evitar la compañía de las mujeres. Podría ocurrir, pensaba, que Demi le estaba ayudando a ocultar algo, y si era así, dedicaría cada minuto de su tiempo a desen­mascararlos. Se propuso descubrir si Joe era tan frío como decían. Y debía conseguirlo antes de aban­donar el rancho.
 capi dedicado a yaz... sis te quiero muchop muchop!!!

6 comentarios:

  1. me encaantho sis por ciertho ya estoy aciendo la musica otra vees jejhejje le agrege mas de gloria trevii sale poes te quieroo muuxooo

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  2. wauu sis esta muy lindo los cap jejje te juro q esta nove m re encanta.... espero q la sigas!! un beso muy grande t kiero mucho mucho

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  3. WAAA!!!
    me encanto me encanto me encanto me encantooo!
    mmm ya dije k me encanto?? xP
    jajaja en serio me fascinooo!
    espero sig caps!
    te kiiier0 sis!
    te ador0o0o :)
    kuidathe

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  4. Ay sis al fin
    comento... desde la
    nove Niley pasada habia
    quedado con la duda
    de q pasaba con esta parejita
    aww me encantaron los capis
    anoche te iba a comentar
    pero... era muy tarde y psss
    me dolia la cabeza :S jaja
    bueno sis solo eso
    Y TU SI TU (lectoras)Q PASAN POR ESTE BLOG
    COMENTEN!!! QUIERO MARATON NILEY!!!! :'(
    Bueno Bye sis te quiero mi sis
    awww mi fiel seguidora... desde mi primer dia con el blog... fuidte la primera :')
    ya me puse cursi :$ bye sis

    I LOVE YOU SIS


    K & V

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  5. Me re encanto :), se amannn que tiernosss, espero los siguientes caps :D besitos

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  6. a me super encantoo espero q la sigas prontoooooo

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..