sábado, 16 de julio de 2011

Novela Jemi 14 - Un asunto de familia



Cuando Demi le dijo a Joe que después de la fiesta volvería a Tucson, se encontró con un silen­cio cortante y una mirada que habría abatido a una mujer menos convencida.
—Estamos prometidos —dijo Joe, humilde­mente.
—¿Lo estamos? —dijo Demi quitándose la sortija de esmeralda y dejándola sobre la mesa del despa­cho—. Prueba a ver cómo le queda a la viuda, a lo mejor le sienta mejor que a mí.
—No lo entiendes —dijo Joe entre dientes—. Sólo está aquí para venderme sus tierras, no hay nada por lo que estar celosa.
—¿Celosa? —dijo Demi con sarcasmo—. ¿Por qué, Joe, por qué iba a estar celosa? Después de todo, debe haber una docena de hombres esperando que vuelva a Tucson.
Joe no supo qué decir. La aseveración de Demi le dejó perplejo. Demi se marchó de la habi­tación sin decir nada.
Hasta el día de la fiesta, lo mantuvo a distancia con sonrisas forzadas y educada conversación.

La noche del viernes se estaba haciendo muy larga. Lo único que Demi quería era volver a su habitación y alejarse de Joe. Se había pasado la fiesta vién­dole esbozar su vieja sonrisa cínica para captar la atención de todas las mujeres presentes, sobre todo de Leslie Holton. No se apartaba de aquella mujer ni un instante y a Demi le pareció muy extraño aquel repentino cambio de actitud.
Los evitó a los dos de manera premeditada, tanto que Corlie, que ayudaba a servir los canapés y las bebidas, no dejaba de mirarla ceñudamente. Pero Demi no podía evitar su frialdad hacia Joe.
Pero se llevó una sorpresa cuando Leslie anunció que se marchaba. Joe la acompañó hasta su coche y Demi los observó desde la puerta. Leslie besó a Joe y él no hizo ademán de apartarse. Aquello fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de Demi. Cerró la puerta y se metió en casa, domi­nada por la furia.
Cuando Demi se estaba despidiendo del último de los invitados, Joe apareció de nuevo en la puerta. Demi, después de decir adiós con la mano, trató de desaparecer, pero Joe se acercó a ella y la tomó por la cintura.
—¿Qué haces? —dijo Demi tratando de no apa­rentar ningún temor.
Joe la observó de arriba abajo, desde la mele­na suelta hasta las largas piernas que dejaba al des­cubierto su elegante vestido negro corto.
—Puede que me haya cansado de jugar —dijo Joe enigmáticamente.
—¿Conmigo o con Leslie Holton? —replicó Demi.
—¿No sabes por qué he tratado tan bien a Leslie? ¿No puedes adivinarlo?
Demi se sonrojó delicadamente.
—No quiero saber por qué. Quiero irme a la cama, Joe —dijo Demi midiendo la distancia que había hasta la puerta.
Joe dejó escapar un largo suspiro de resig­nación ante la rígida postura de Demi y su temerosa mirada.
—Tú huyes, yo huyo. No hay diferencia entre tú y yo —dijo, y la tomó por los hombros y la atrajo hacia sí, a pesar de su resistencia—. Si yo eché a perder tu vida, tú hiciste lo mismo con la mía. Yo creía que estábamos acercándonos y ahora es como si vivié­ramos en mundos distintos. Ven aquí.
Un par de whiskies le habían hecho perder cual­quier inhibición. Se echó sobre ella sin la menor esperanza de experimentar ninguna excitación, pero al menos podría besarla...
Lo hizo, con dolorosa urgencia. Sus pensamientos cedieron paso a la sensación de tocarla, de probar su boca. Gimió estrechándola contra sí. Demi estaba tensa, pero su resistencia no le detuvo. Se abandonó a aquellas sensaciones sin pensar más que en demos­trarle que ni siquiera el beso más ardiente podía excitarlo.
Pero ocurrió lo inesperado. Se apretó contra las caderas de Demi y el súbito tacto de las largas piernas de ella contra las suyas, le hizo temblar de angustia y deseo. Profirió un audible gemido que expresaba su asombro al darse cuenta de que lo que no había ocurrido desde hacía casi cinco años, estaba ocurrien­do en aquellos momentos.
Se apartó de ella y la miró. Joe tenía una expresión de miedo y la apretaba con tanta fuerza que llegó a hacerle daño.
Demi reaccionó de un modo puramente instin­tivo, oponiéndose al daño que Joe no era cons­ciente de hacerle con todas sus fuerzas.
Joe estaba ante ella, temblando de deseo. La deseaba obsesivamente, pero ella no podía soportar que la tocara. Para Joe era irónico, trágico. Aca­baba de descubrir que todavía era capaz de hacer el amor, al menos con la mujer que tenía delante, pero aquella era la única mujer del mundo que no soportaba que la tocara.
La miró con amargura.
—¡Dios, esto era todo lo que hacía falta! —dijo con angustia—. ¡Esto era todo!
Joe tenía una mirada tan encendida que Demi creyó que la odiaba.
—¡Me habías dicho que no sentías nada! —exclamó.
Joe se pasó la mano por el pelo y se frotó la frente. Luego se dio la vuelta.
—Pensé que de cintura para abajo estaba muerto —dijo—, que era inmune a las mujeres. Nunca me había dado cuenta por qué, aunque llegara a sos­pecharlo... ¡Yo también podría estar muerto! ¡Dios mío, yo también podría estar muerto!
Abrió la puerta y salió precipitadamente, como si se hubiera olvidado de la presencia de Demi. Se dirigió a su coche, lo arrancó y salió a toda velocidad.
Demi lo observó como si fuera un sonámbulo porque actuaba de un modo que no parecía él mismo.
—Joe —se dijo cuando él ya había desapare­cido.
Se quedó de pie en la puerta, desamparada, tra­tando de decidir lo que debía hacer. Joe no esta­ba en condiciones de conducir, así pues ¿cómo podía irse ella a la cama? Por otro lado, no podía quedarse a esperarlo porque al volver podría comportarse aún más violentamente. Sabía muy bien, demasiado bien, cómo era Joe cuando estaba fuera de control. Corlie y Rodge se habían ido a la cama y ella no podía soportar la idea de verse sola con él. Sin embar­go, saber que estaba conduciendo borracho tampoco era muy tranquilizadora.
Cada minuto que pasaba estaba más preocupada, así que tomó el bolso, el abrigo y las llaves del depor­tivo de Joe y salió a buscarlo.
Condujo un par de kilómetros, fijándose en las cunetas. Sentía un gran alivio al no ver nada. Al cabo de diez minutos pensó que probablemente Joe había vuelto al rancho y se dispuso a dar la vuelta.
Le dio un vuelco el corazón al ver las luces de emergencia al otro lado de una pequeña colina. Supo enseguida, en el fondo de su corazón, que se trataba de Joe. Pisó el acelerador y comenzó a rezar mientras se le hacía un nudo en la boca del estómago.
El coche del sherif del condado estaba detenido en la cuneta. Sobre el pavimento había marcas de neumáticos y un poco más allá estaba el coche de Joe, que había dado una vuelta de campana. Cuando se detuvo, oyó el sonido de la sirena de una ambulancia en la distancia.
Quitó la marcha y sin ni siquiera apagar el coche salió corriendo hacia donde se encontraba el Jaguar.
—¡Joe! —gritó—. ¡Oh, Dios mío!
El sherif la cortó el paso.
—Suélteme —dijo sollozando y tratando de pasar—. ¡Por favor, por favor!
—No puede ayudarlo —dijo el sherif con firmeza—. ¿Reconoce el coche?
—Es el de Joe —dijo Demi con un susurro—. Joe Miller, mi hermanastro... ¿Está... muer­to?
A Demi le pareció que transcurrió una eternidad antes de que el sherif respondiera.
—Está muy grave —dijo—. Cálmese
Demi lo miró bajo el resplandor intermitente de las luces de emergencia.
—¡Por favor! —dijo—. ¡Por Dios se lo ruego!
La mirada de súplica de Demi convenció al policía y la dejó pasar.
Demi corrió hacia el coche con el corazón latién­dole a toda velocidad y una expresión de miedo abso­luto. Joe estaba dentro, en una postura muy extraña. Demi alargó la mano para tocarlo y notó la sangre. Sabía que no debía intentar moverlo, así que se limitó a acariciarle el pelo, con manos tem­blorosas. Su rostro, que estaba girado hacia el otro lado, estaba helado. No dejaba de acariciarlo, como si haciéndolo pudiera mantenerlo con vida.
—No puedes morirte —susurró—. ¡Por favor, Joe! ¡No puedes morirte, por Dios!
Joe no se movió. Tampoco dijo nada. Estaba sin sentido.

marathon para mi anomia fiel.. jejeje
bueno hasta aqui con jemi ya voy a hacer niley...

5 comentarios:

  1. WAU!!! KATTY ESTUVO GENIAL LA MARATÓN JEMI... UN BESO MUY GRANDE T KIERO AMIGA ESPERO Q SUBAS PRONTO OTROS CAP.... CUÍDATE... T ESPERO X MI BLOG... :p

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  2. aaaaaaaaaaaaaaaaaaa
    lo ameeee
    gracias x la maraton me encantoooooo
    ya quiero saber q pasa

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  3. Que cap triste :_me dejaste con la intriga de saber que le va a pasar a Joe...Espero que nada muy malo...Pobresito, aunque el cap de igual manera estuvo genial

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  4. nooo joe nno te mueras porfavorr :O
    pobre no entendi mucho por que se fue asi de la nada D; que angustia tengo sube capituloo!!

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  5. gracias de nuevoo!! :D
    Genial, estoy con una intriga que no me deja tranquila D:
    sube el prosimo porfiss!! :D

    anonima fiel ;)

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..