viernes, 22 de julio de 2011

Novela Jemi 16 - Un asunto de Familia


Más tarde, Demi volvió al rancho y les contó a Corlie y Rodge lo que había ocurrido. Luego llamó a Miley, su mejor amiga, que vivía en Bighorn.
—¿Quieres que vaya y me quede contigo? —le pre­guntó Miley.
—No —dijo Demi—, sólo quería hablar con alguien. Joe se quedará en el hospital un par de días. No quería que te preocuparas si llamabas y no estaba en casa, sobre todo porque te dije que hoy volvería a Tucson.
—¿Necesitas algo?
—No, pero gracias, lo tendré en cuenta. Ya recibe muchas atenciones de una enfermera rubia. Ni siquie­ra creo que me eche de menos.
Se hizo una pausa.
—¿Vas a irte antes de que vuelva del hospital?
—No —respondió Demi con sequedad.
—¿Y no sabes qué pasó? ¿Por qué conducía tan deprisa?
—Sí, creo que sí lo sé —dijo Demi tristemente—. En parte, es culpa mía. Aunque también había bebido demasiado y eso que dice que no se debe conducir cuando has tomado alguna copa.
—Podremos chantajearle por esto durante años —replicó Miley con un tono burlón—, Gracias a Dios estará vivo para que podamos hacerlo.
—Se lo diré. Si puedo lograr que me escuche.
Colgó y fue al estudio porque allí se sentía más cerca de Joe. No había podido decirle por qué se había ido la noche anterior, aunque sospechaba la razón. Se había dado cuenta de que sólo podía hacer el amor con una mujer... y era una mujer a la que había aterrorizado tanto en el pasado que ya nunca podría hacer el amor con él. Joe había huido la noche anterior porque aquel era un pen­samiento que no podía soportar. Qué terrible ironía.
Se acercó a la ventana y miró al exterior. El cielo estaba cubierto, y amenazaba nieve. Si quería volver a Tucson, tenía que salir antes de que las carreteras estuvieran impracticables. Pero tampoco podía dejar a Joe en el estado en que estaba. ¿Qué podía hacer? Lo primero era volver al hospital.
Pero Corlie se negó a dejarla salir.
—No has dormido y necesitas comer y descansar. Rodge y yo iremos con él mientras descansas un poco.
—No tenéis por qué ir...
—Demi, sabes muy bien que es como si fuera hijo nuestro. Come algo y nosotros nos quedaremos en el hospital hasta que tú vayas esta noche.
—Está bien.
Corlie daba por sentado que Demi iba a pasar la noche con Joe. No había duda de que todos pensaban que estaban prometidos. Demi hizo una mueca, sabía que cuando Joe se recuperara vol­vería a odiarla.
Cuando Demi volvió al hospital, Joe la escru­tó con la mirada y le preguntó:
—¿Te sientes mejor?
—Mucho mejor —respondió Demi con un mur­mullo.
Corlie se levantó y le dio un abrazo.
—Pero, cielo, si estás helada. ¿No tienes algo que te abrigue más que esa rebeca? —le dijo.
—En Tucson no hace tanto frío como aquí —res­pondió Demi.
—Ve a Harper's y cómprate un abrigo —dijo Joe—. Tengo una cuenta abierta allí.
—No me hace falta un abrigo —dijo Demi con una sonrisa nerviosa—. Tampoco estaré aquí el tiem­po suficiente para ponérmelo. Sólo hace un poco de fresco, estamos en primavera.
Joe no dijo nada, pero no dejaba de mirarla.
—Corlie —dijo después de un silencio—. ¿Sabes su talla?
—Sí—dijo Corlie sonriendo.
—Cómprale un abrigo.
—Mañana a primera hora.
—Pero... —intervino Demi.
—Chist, niña. Tiene razón con eso que llevas pues­to te vas a helar. Bueno, nos vamos. Mañana por la mañana volveremos —dijo Corlie abrazando de nuevo a Demi.
—Será mejor que no discutas —dijo Rodge con una sonrisa—. En treinta y cinco años no he logrado hacer que cambie de opinión cuando discuto con ella. ¿Crees que tú vas a poder?
—Me parece que no —dijo Demi con un suspiro.
La pareja se despidió de Joe y salió de la habitación.
Demi se sentó en la silla que había junto a la cama. Al quedarse sola con él se sentía incómoda y vulnerable, y Joe parecía estar totalmente pen­diente de ella. La miró a los ojos y sostuvo su mirada hasta que ella se sonrojó y tuvo que mirar a otro lado.
—Ya me he acordado —dijo Joe.
—¿Te has acordado? —replicó Demi mordiéndose el labio.
—Y me parece que tú sabes por qué perdí los nervios.
Demi se sonrojó aún más y tuvo que bajar la mirada.
Joe se rió, con cierta amargura.
—Eso es Demi, intenta pensar que no ocurrió. Sigue huyendo —dijo y le tomó la mano—. Y para ya, te has hecho sangre en el labio.
Demi ni siquiera se había dado cuenta. Tomó un pañuelo de papel y se limpió.
—Es una manía —dijo titubeando.
Joe la soltó y se dejó caer sobre la almohada. Tenía más arrugas y parecía más viejo. Era como si nunca en su vida hubiera sonreído.
—Joe —dijo estrujando el pañuelo de papel.
Joe la miró inquisitivamente.
—¿Por qué...? —preguntó Demi con vacilación—. ¿Por qué me deseas? Quiero decir, todas esas muje­res, como la señora Holton... además es muy guapa.
Joe la miró a los ojos.
—No sé por qué, Demi —replicó—. Puede que por­que fui tan cruel contigo, no lo sé. El caso es que yo te deseo y tú me tienes miedo. Irónico, ¿no? ¿Te haces alguna idea, por pequeña que sea, de lo que significa para un hombre ser impotente?
Demi negó con un gesto.
—En realidad no —dijo.
—Todos estos años... —dijo Joe apartándose el pelo de la cara y cerrando los ojos—. Me pongo enfermo cuando me toca una mujer, Demi. Y luego no siento nada. Era como si estuviera contigo. Por eso ayer te abracé y te apreté contra mí, para que vieras lo que me has hecho.
Joe se rió con amargura.
—Y menuda lección, ¿no? Me sentí tan excitado como nunca, y con la única mujer que tiembla de miedo cuando la toco.
Demi apretó los dientes y observó a Joe. Hace muchos años, llegó a tener la impresión de que le había amado durante toda la vida, pero en una sola noche él destruyó su amor, su futuro y su feminidad. En la vida de Joe ya no quedaban esperanzas, pero tampoco en la suya.
Joe la miró.
—También tú lo has pasado muy mal, ¿verdad? —le preguntó de repente—. Todos esos malditos hom­bres que aparecían en tu vida sin que tú pudieras hacer nada. No dejaste que ninguno de ellos te toca­ra, ni siquiera del modo más inocente.
Demi se estremeció. Era abrumador que él supie­ra tanto de ella, era como si fuera capaz de des­nudarla y ver su alma.
Fue a levantarse, pero él la tomó por la cintura, con una fuerza sorprendente para las condiciones en las que estaba, y la sentó en la silla.
—No —dijo mirándola con determinación—. No. Esta vez no vas a huir. He dicho que nadie te ha tocado, que ni siquiera te han besado desde que yo lo hice. Vamos, dime que miento.
Demi tragó saliva. Su expresión de temor fue la respuesta que obtuvo Joe.
—Maldíceme, Demi. Maldíceme por aquello —dijo Joe entre dientes, luego la soltó y se recostó en la cama—. Por primera vez en mi vida, no sé qué hacer.
Joe hablaba como si estuviera derrotado. Demi odiaba aquella inseguridad, odiaba lo que se habían hecho el uno al otro, porque Joe lo era todo para ella.
Estiró el brazo y le acarició la mano y luego el brazo. Joe, como si no pudiera creer lo que le decían sus sentidos, giró la cabeza y observó la pálida mano de Demi. Luego la miró con curiosidad y ternura.
—Demi...
Antes de que pudiera proseguir la frase, la enfer­mera apareció por la puerta, sonriendo, muy alegre, llena de optimismo y con una actitud posesiva hacia su apuesto paciente.
 capi dedicado a elbita amiga te quiero muchop muchop!!!!
me alegra muchop tener nuevas lectoras.. gracias por sus muestras de aprecio

9 comentarios:

  1. primeraa?? Genial
    me encanto espero el proximo por supuesto :D
    amo toddas tus noves aunque no siempre puedo comentar pero las leo igual

    ok suertee!

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  2. wauuu q lindo el cap.. Katty sube maratón... te kiero amiga.. un beso muy grande..

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  3. AAA SIGUELAAAAAAAAA
    esta genial
    siguelaaaaaaaaaaaa

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  4. pero q bonito capitulo... me encantan todas tus noves son geniales... has un maraton de esta plizzz es la q mas m gusta de todas ... un abraso :D

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  5. me encanto el cap :D de verdad, tenes un don para escribir :D admiro la forma en la que contas las cosas :D me ENCANTA :D bueno besos linda

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  6. aa loca por tu nove
    siguela
    tam jemi

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  7. Grr!! maldita enferemera!!!!
    ashe, me cayo mal, ;D ash!!
    demi!!!!
    wow estuvo genial el cap.
    sube otra pliss!!!
    -demiloveMLovaticSMiler

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  8. sube pronto me encanta esta novela es una de las mejores cuidate

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..