jueves, 14 de julio de 2011

Novela Jemi 11 - Un asunto de familia


Ignorante de los planes de Leslie Holton, Demi trataba de concentrarse en lo que Joe les estaba contando sobre la historia de la zona que atrave­saban. Pero no podía apartar los ojos de él. Se fijaba en su orgulloso modo de cabalgar, ceñido al caballo como si formara parte de él.
Joe se dio cuenta de que Demi le estaba mirando y le dirigió una sonrisa. A ella le dio un vuelco el corazón. Joe nunca se había compor­tado así desde que se conocían, y estaba segura de que no estaba fingiendo. Cuánta ternura había en sus ojos y ya no había el menor asomo de burla en sus palabras. Ella había cambiado, pero él tam­bién.
Además, entre ellos había una atracción que tenía sus raíces en el pasado. Sin embargo, ella seguía temiendo los momentos de intimidad. Una cosa era besarlo y tomarle las manos, otra muy distinta pensar en irse a la cama con él, después de su dolorosa experiencia.
Joe se dio cuenta de la expresión de temor que cruzó la mirada de Demi, y la entendió sin nece­sidad de que mediara palabra.
Dejó que Leslie cabalgara en cabeza y se retrasó para ponerse junto a Demi.
—No pienses en ello —le dijo—. No hay prisa. Date tiempo.
Demi suspiró.
—¿Leyéndome el pensamiento? —preguntó.
—No es tan difícil.
—El tiempo no va a ayudarme —dijo Demi tris­temente—. Todavía tengo miedo.
—Dios, mío ¿y de qué tienes miedo? ¿No oíste lo que te dije? Hablaba en serio. No puedo, Demi, no puedo.
Demi lo miró a los ojos.
—No puedes con otras mujeres.
—Tampoco contigo —murmuró Joe—. ¿No crees que después de anoche lo sabría?
Demi miró hacia delante, hacia donde cabalgaba Leslie.
—Anoche te estabas conteniendo —dijo.
—Sí. Acababas de tener una pesadilla y estabas muerta de miedo. Yo no quería empeorar las cosas. Pero esta mañana... —dijo desviando la mirada hacia el horizonte.
Suspiró. Le costaba admitir que ni siquiera el ardiente beso que le había dado a Demi aquella mañana había logrado excitarle.
Demi guardó silencio. Miró a su alrededor, obser­vando los árboles. La primavera era su estación favo­rita. En Wyoming llegaba más tarde que en Arizona, pero en mayo, la temperatura era similar en ambos sitios. Más evidente que el sabor de la primavera, sin embargo, era la irritante mirada que les dirigía Leslie Holton.
—No se está creyendo nada —le dijo a Joe—. Sabe que estamos fingiendo.
—¿Y no estamos fingiendo? —le preguntó Joe con una amarga carcajada.
Al cabo de unos instantes de permanecer en silen­cio, Joe se giró sobre su silla. El cuero crujió.
—Supón que lo intentamos de verdad.
Demi lo miró interrogativamente.
—¿Intentar qué?
—Lo que me sugeriste anoche. ¿O es que ya te has olvidado de dónde pusiste mi mano? —dijo Joe con franqueza.
—¡Joe!
—Deberías sorprenderte. Es como yo estaba ano­che.
—Eso es verdad —replicó Demi—. ¡Mira que fingir que era la primera vez que una mujer te ofrecía algo así!
Joe sonrió. Hacía mucho tiempo que no se reía de la falta de interés de su cuerpo por las muje­res.
—No puedo —dijo y dobló la rodilla sobre el pomo de la silla.
Se apoyó en ella y observó a Demi. Llevaba vaqueros y una camiseta, como él, y el pelo recogido en una coleta.
—No te pones ropa muy provocativa, ¿eh?
Demi se encogió de hombros.
—Los hombres se acercan a mí continuamente, y yo no quiero ninguna clase de relación física con ellos. Así que me pongo ropas que oculten mi cuerpo y hablo de lo mucho que a mi familia le gustaría verme casada y con muchos hijos. Te quedarías asom­brado de lo deprisa que encuentran excusas para dejar de verme.
Joe sonrió.
—Supón que un día un hombre te atrae.
—Eso no ha ocurrido todavía.
—¿No?
Demi se dio cuenta de lo que Joe quería decir y se sonrojó.
—Supongo que ni siquiera me he molestado en decirte que nunca he visto un cuerpo más perfecto que el tuyo; desnuda, podrías competir con la Venus de Milo... y hasta creo que ella se sentiría celosa.
Su relación había cambiado tanto en los dos días anteriores, que Demi no sabía si aquello era un cum­plido o una burla.
—Lo digo en serio —dijo Joe, para que no quedara la menor duda—. Y si yo fuera el hombre que era hace cinco años, te haría falta poner una cerradura de seguridad en la puerta de tu habitación.
Demi lo miró a los ojos.
—Supongo que te habrán dicho que tu problema puede ser mental y no físico —dijo.
—Claro, ya sé que es mental. El caso es cómo curar­lo —dijo Joe, y añadió—: Y me parece que a ti te pasa algo parecido.
Demi se encogió de hombros.
—Sí, y también es mental.
—Sí, ya lo sé.
Demi agachó la mirada.
—La solución más obvia es...
Joe volvió a poner el pie en el estribo y se sentó muy rígido sobre la silla.
—No puedo —dijo.
—No te estaba haciendo una proposición —replicó Demi y luego miró a la señora Holton, que después de alejarse unos metros comenzó a volver junto a ellos—. Seguro que ella sí te lo propone en cuanto vea la oportunidad.
—Puede que lo mejor sea dejar que lo intente —dijo Joe con cinismo—. Probablemente sabe trucos que yo ni siquiera imagino.
—¡Joe!
—¿Estás celosa?
—Pues... no lo sé. Tal vez —dijo Demi moviéndose sobre la silla—. Ojalá pudiera darte la misma medi­cina, pero para eso tendrías que emborracharme —di­jo soltando una carcajada. Luego añadió—: Nunca te lo perdonaría si lo hicieras.
—¿Hacer qué? ¿Emborracharte?
—¡No! Acostarte con ella.
Joe iba a responder cuando Leslie se puso a su altura.
—¿No vais a acompañarme? —preguntó—. Es aburrido explorar un rancho tan grande sola.
—Perdona —dijo Joe—, estábamos discutiendo los planes de la boda.
—Yo también tengo algún plan —dijo Leslie—. ¿Os gustaría oírlo?
Demi se retrasó un poco y los observó. Pero Joe se puso junto a ella inmediatamente. La expre­sión de sus ojos la dejó perpleja. Con reticencia man­tuvo el paso junto a él y, para irritación de Leslie, se dirigieron todos juntos de vuelta a casa.
Pensó que Joe olvidaría lo que le había dicho antes de que Leslie les interrumpiera, pero no lo hizo. Cuando Leslie subió a cambiarse para cenar, él la agarró y la llevó hasta su estudio, que tenía un ventanal con vistas al río.
Cerró la puerta con cerrojo.
Demi se quedó junto a la mesa que estaba al lado de la ventana y lo miró con cautela.
—Supongo que quieres hablar conmigo —le dijo.
—Entre otras cosas —dijo sentándose en el borde de la mesa y cruzándose de brazos—. Esta mañana me has devuelto el beso y no lo has hecho pensando en que Leslie estuviera mirando. Has enterrado todo lo que sentías por mí, pero sigue ahí. Quiero que vuelvas a sentirlo otra vez.
 hola chicas....
aqui les dejo capis de jemi y niley...por cierto quiero decirles que voy a cancelar las noves viento oscuro, viento salvaje y vientocalmo... 
gracias a todos los comentarios no se olviden 6 minimo para el siguiente capi...
las quiero chicas!!!

6 comentarios:

  1. WOW me encantoo los estaba esperando :)
    y me facino la nove de niley <3
    sludoss tu anonima fiel ;)

    ResponderEliminar
  2. Katty esta genial el cap... jeje muy lindo y sobre las noves... xq las cancelas?? bue... te kiero amiga un beso muy grande y espero los otros cap... :D

    ResponderEliminar
  3. aaaaa q lindossssssssss
    siguelaaaaa
    tu nove es genial

    ResponderEliminar
  4. oow coraazon que malo que canceles pero es tu decicion y la respeetho basbyy te quierooooo
    ATT: TU HIIJITHA ADOPTIIVA

    PS.. RECUERDA TENGOO MAS PRIVILEGIIOOOSSS EHHH JEJEJ

    ResponderEliminar
  5. me encanta esta nove esta super.... qiero otro capitulo pronto plizzz

    ResponderEliminar

Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..