lunes, 18 de julio de 2011

Novela Niley 04 - A través de tus ojos - Feliz cumple Eugenia!!



—Tranquila… —unas manos delicadas sostuvieron a Miley por los hombros, mientras la voz suave y tranquilizadora repetía—: Tranquila…
Estaba temblando como una hoja, sentía las piernas como de goma. Nick Jonas la ayudó con cuidado a sentarse otra vez en la silla, observando preocupado la palidez del rostro contraído de la joven.
—Edward —se volvió a mirar al agente—. ¿Qué diantres sucede con esta mujer?
—Sufre una reacción tardía de susto —anunció Edward y un instante después estuvo al lado de la actriz, se puso en cuclillas ante ella y le tomó las manos—Lo siento, preciosa —se disculpó contrito—. No debí insistir en que viniéramos a la sesión. Podemos tenerla en otra ocasión. Reposa un momento y luego te llevaré a casa.
—Maldito sea, Ed —murmuró Miley, tratando de recuperarse. Sus labios temblaron en un sollozo desolado—. El puerco pervertido…
—¿Está hablando de mí? —inquirió Nick Jonas con extrañeza.
—No, de Joel Blake —aclaró Edward, y volvió a tranquilizar a su representada—. Calma, Miles, no te atormentes más pensando en ese cerdo. Mejor recuerda que le di un buen puñetazo.
—¿De qué diantres hablan ustedes? —preguntó el fotógrafo, entre irritado y desconcertado.
Edward lo ignoró.
—Tendrá un ojo morado durante varios días —declaró con profunda satisfacción—. ¡Imagina al canalla arrogante tratando de explicarlo!
—¿Joel Blake la ha agredido sexualmente? —Nick entendió por fin, soltando a la joven de los hombros e incorporándose con furia.
—¡Nada menos que con la clásica excusa de la lectura de un libreto! —Bufó Edward—. ¡Y ella tiene contusiones para demostrarlo!
—¡Sandra! —La dorada voz perdió su sedosidad—. Pídele a tía Victoria que prepare una tila para la señorita Cyrus.
—Odio a los hombres —sollozaba Miley.
—¿A todos? —inquirió Nick con suave ironía mientras la tomaba en brazos y atravesaba con ella el estudio.
—Me siento sucia —gimió ella, abrazándose al fotógrafo.
—Es una reacción lógica —diagnosticó él—. Se sentirá mejor después de tomar la tila de tía Victoria.
La joven sonrió. Avanzaba por la galería, y Miley mantuvo la cara contra el firme pecho masculino, muy consciente de su viril aroma y su tibieza. Atravesaron un amplio corredor hacia la otra ala de la casa y luego tomaron otro pasillo que los condujo a un cuarto donde el fotógrafo la depositó sobre algo blando. La cubrió con una manta y Miley se acostó de lado, buscando por instinto la almohada para apretarla contra sí, como una niña acurrucada en busca de consuelo.
Pudo oír a Edward explicar en tono apacible lo que le había sucedido antes, y cómo Nick mascullaba imprecaciones indignadas conforme se desarrollaba el relato.
Luego se abrió la puerta y el ambiente del cuarto cambió bruscamente.
—¿Qué demonios haces aquí? —preguntó el fotógrafo, rugiendo a alguna confiada víctima.
—Pobre criatura —repuso la tía Victoria, dejando la bandeja de la tila en la mesilla y, sin hacer caso de la reconvención de su sobrino, tocó la frente de la actriz con una mano fresca y delicada—. ¿Qué has hecho esta vez, rufián, para reducirla a este estado?
—¿No te he dicho que no subas las escaleras? —Refunfuñó Nick—. ¡Así nunca vas a curarte de la artritis!
—¡No me levantes la voz, jovencito! —Replicó la mujer—. Todavía no estoy en la vejez —volvió su atención a Miley—. ¿Qué te ha hecho este bruto, querida? Te ha gritado como un energúmeno, ¿verdad?
Miley no respondió y sólo miró a la anciana con ojos llorosos, pero disfrutando perversamente de la turbación del fotógrafo.
La tía Victoria se volvió hacia Nick.
—Nick… ¿qué le has hecho a esta criatura? —repitió—. ¿Cuándo vas a aprender a comportarte como un caballero?
—Ha dicho que mi abrigo de piel es un gato y que me tiño el pelo —lo acusó Miley, comenzando a disfrutar en grande de la ridícula situación.
Edward la miró con recriminación.
—Miles…
—Pobrecita —la compadeció la anciana—. ¿Qué más te ha hecho?
—¡Por todos los santos! —estalló Nick.
La tía Victoria lo miró con severidad y Miley ocultó una sonrisa maliciosa.
Edward intervino entonces.
—Señora, no haga caso. Miley es actriz y le encanta exagerar las cosas. No ha sido su sobrino quien la ha molestado, sino otra persona.
Al final, Miley se quedó a solas con la anciana en la habitación y tuvo el consuelo de llorar en su hombro mientras le relataba la desagradable historia.
Cuando los sollozos de Miley cesaron, la buena mujer anunció:
—Bien, creo que es hora de que te tomes la tila. Toma, primero suénate la nariz.
La anciana le entregó un paquete de pañuelos de papel, y Miley se sonó mientras la tía Victoria le servía la tila.
—Bien —la anciana le ofreció una humeante taza y se sentó a su lado—, de modo que llegaste aquí llena de rencor y repulsión y te desquitaste con mi Nick, ¿eh?
Miley alzó la cabeza al oír esas palabras, con los ojos relampagueantes.
—¡Su Nick es arrogante, insoportable y tiránico! —exclamó con ánimo rebelde.
—¿Mi Nick? —La anciana miró a Miley con reproche—. ¡Pero si es manso como un cordero! Grandote como un oso pero con el corazón de mantequilla.
Era como la madre gallina defendiendo a su polluelo y Miley tuvo que contener las ganas de reírse. La tía Victoria se levantó y puso las tazas vacías en la bandeja, luego se volvió y sonrió a Miley, ya sin trazas de hostilidad.
 eu se que esta reatrasado porque fue el 14 pero espero que hayas tenido un super feliz cumple jejeje esta marathon va para vos.. te quiero muchop!!!

2 comentarios:

  1. ooww demasiiado liindo el capi katiiii no me vayas a publikar por internet mis fotoos ehhhhh solo te aviiisoooooo anthes de q las pongas

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  2. jajaja me encanto el cap, la tia Victoria me hizo reir jajajajaj no se porqe pero cunado acusaba a Nick me hizo reir :P jajajja

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..