lunes, 18 de julio de 2011

Novela Niley 05 - A través de tus ojos - Feliz cumple Eugenia!!



—Supongo que quieres arreglarte un poco —dijo—. El cuarto de baño está ahí —señaló una puerta—. Cuando estés lista, podrás reunirte con Nick y con tu amigo en el salón. Da la vuelta a la izquierda, por la otra puerta, y es la segunda puerta a la derecha.
Luego salió y dejó a Miley sola, sintiéndose como una tonta, ahora que reflexionaba sobre su conducta.
—¡Caramba, Miles! —Exclamó en voz alta—, ¡cuando decides soltar el vapor acumulado, no retienes nada!
Se apoyó en la almohada y observó a su alrededor.
Era una habitación agradable y definitivamente masculina, decorada en tonos ocres.
Miley se incorporó y se pasó una mano por el enmarañado pelo. «Necesito mi bolso», se dijo. Luego hizo una mueca al recordar que estaba en el estudio. Sin duda encontraría un peine en el cuarto de baño.
Cuando se iba a levantar, se dio cuenta de lo grande que era la cama. Tenía que serlo, se dijo, evocando la visión del enorme fotógrafo acostado en ella, con el pelo enredado por el sueño y la piel brillante de…
Una súbita y perturbadora arremetida de sus sentidos la obligó a ponerse de pie de un salto, aturdida, con los ojos vidriosos por el impacto de esas inesperadas imágenes.
—¡Por Dios, Miles! —volvió a murmurar para sí, pasándose nerviosamente las sudorosas palmas por los costados, cuando sintió otra vez esa inquietante excitación que la había asaltado poco antes en el estudio. Miley se apresuró hacia el cuarto de baño, reprochándose ser tan vulnerable ante un hombre por quien sentía antipatía.
Diez minutos después, Miley vacilaba ante la puerta que la tía Victoria le había indicado. Todavía se sentía como una tonta y no se atrevía a enfrentarse a quienes habían presenciado su desmayo. Por fin se atrevió a abrir la puerta.
Los dos hombres charlaban mientras saboreaban lo que parecía una copa de coñac. Pero cuando ella entró se callaron y se volvieron a mirarla con curiosidad.
Controlando su turbación, ella entró en el cuarto, mirando a su alrededor para no tener que enfrentarse a esos dos pares de ojos clavados en ella.
El salón estaba decorado en verdes apagados y grises pálidos, clásicos. Una hermosa alfombra hindú cubría parte del suelo de madera. El sol invernal se colaba por los cristales de la ventana.
—¿Ya te sientes mejor, Miles? —preguntó Edward.
—Sí, me siento mejor, gracias —Miley le ofreció una sonrisa trémula, mientras iba a ocupar un sillón.
Nick Jonas la miraba con ojos penetrantes, analíticos. Miley no se atrevió a mirarlo de frente.
—Ya he quedado con Nick en que volveremos mañana, Miles —le informó su agente—. Sólo una hora por la tarde bastará y así podrás…
—¡Oh, no, por favor! —la idea de tener que pasar casi veinticuatro horas en nerviosa expectación de regresar allí para volver a ver al fotógrafo le resultaba perturbadora. Podía sentirse como una tonta en ese momento, pero sabía que al día siguiente se estremecería de vergüenza cada vez que recordara su escenita de ese día—. ¡Sabes que se supone que comienzo mis vacaciones mañana! ¿No puede esperar la sesión fotográfica hasta que regrese? —suplicó—. O, mejor aún, ¿no podríamos hacerla hoy? En realidad, ya estoy muy bien —la expresión de los dos hombres era dubitativa—. No me importa…
—Un retraso de un mes es impensable —le dijo su agente—. La revista que arregló esto necesita las fotos para el fin de semana.
Las fotografías debían acompañar un artículo en la revista Chic relacionado con ella, el cual debía publicarse en el número del siguiente mes.
—Entonces lo haremos ahora —declaró la actriz con firmeza.
—No —intervino Nick—. Por mí no hay problema, señorita Cyrus; tengo tiempo de sobra. Pero me pregunto si está usted preparada para soportar toda otra vez. Después de todo, es…
—De verdad, estoy bien. Ya me he calmado —repitió ella, luego agregó con cierto embarazo—: Me siento un poco… tonta por mi desmayo, pero por lo demás me siento perfectamente capaz de posar para usted.
—Ya he mandado a mi personal a casa —declaró Nick en tono parsimonioso, mirándola con ojos penetrantes—. Si trabajamos ahora, tendrá que soportar mis tiránicas atenciones.
Miley se sonrojó, pero su sentido del humor acudió en su rescate. Miró al fotógrafo con expresión provocativa y dijo:
—Siempre puedo gritar, pidiendo auxilio a su tía Victoria, si se pasa de la raya.
El rostro de Jonas se suavizó en una sonrisa inteligente. Alzó las manos en un gesto de resignación.
—Entonces, empecemos —contestó y se puso en pie.
 eu espero que disfrutes esta marathon!!!

2 comentarios:

  1. ahh me encaantho el capi y enseriio katii no me publikes no q verguensis

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  2. ME FASCINA, de verdad es por demas genial :D sigo leyendo :P

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..