sábado, 30 de julio de 2011

Novela Niley 12 - A través de tus ojos



Nick tocó el timbre a la hora prevista y Miley ya lo estaba esperando al otro lado de la puerta.
Esa noche se había puesto un vestido blanco de encaje de manga larga y se había recogido el pelo en un moño, como le había pedido Nick. Unos diamantes brillaban en sus orejas, en la garganta y en la muñeca. Estaba hermosa, sofisticada, y Nick se tomó su tiempo para contemplarla con intensidad.
—Hermosa, Miles, absolutamente hermosa —murmuró.
Ella tragó saliva algo turbada.
—Gracias —susurró, luego le sonrió casi con timidez—. Tú tampoco estás mal.
Nick llevaba un traje de etiqueta negro, camisa de seda blanca y corbata de lazo negra. Su pelo brillaba como la seda.
—Letal —comentó Nick de la actriz.
—Peligroso —lo describió ella.
Nick alzó una mano para tocarle la mejilla, un poco sonrojada por la intensa mirada masculina.
—¿Por qué has vuelto antes de lo que habías dicho? —le preguntó.
—¿Por qué crees?
Nick masculló algo ininteligible, pero muy elocuente, y la tomó en sus brazos con vehemencia, besándola con intensidad y haciéndola sentir por fin que había vuelto a casa.
Miley todavía estaba estremecida por la rapidez con la que habían brotado sus sentimientos cuando llegaron poco después a su destino. Ella había esperado una reacción fuerte cuando se volvieran a ver, pero ese absoluto desbordamiento de los sentidos la asustaba un poco.
La tensión entre ellos aumentó cuando entraron al club y la mano de Nick se clavó en la cintura femenina en su afán por tenerla lo más cerca posible. Miley se sentía pequeña y frágil a su lado y le resultó imposible pronunciar una sola palabra para aliviar la tensión sexual que vibraba entre ambos.
El camarero le sostuvo la silla a Miley para que se sentara, pero Nick la retuvo, ciñéndola por la cintura.
—Champán —ordenó él, luego despidió al camarero volviendo su atención hacia su acompañante—. Baila conmigo —murmuró, y ella alzó la mirada hacia él con expresión nerviosa, ante el tono tajante de su voz, y luego se estremeció al ver la rígida tensión de los músculos de su rostro.
Sin esperar su réplica, Nick tomó el bolso de Miley y lo dejó encima de la mesa, y luego la condujo a la pista de baile. La estrechó entre sus brazos, moviéndose al ritmo de la música suave, romántica. No eran los únicos que bailaban, pero sí los únicos que lo hacían de manera tan íntima, y Miley sintió bochorno al percatarse de las miradas curiosas y en ocasiones divertidas que recibían de otras personas presentes en el club.
—No me podría sentar, todavía no —dijo Nick con voz tensa, mientras inclinaba el cuerpo para envolver prácticamente el de ella, rozándole una oreja con la boca—. ¡Necesito abrazarte! —exclamó en un áspero susurro.
—Por favor, basta, Nick —le rogó Miley con voz trémula—. La gente nos está mirando.
—Ignóralos —la estrechó con más fuerza, de modo que ella pudo sentir su tensión—. ¡Dios…! —gimió él—. No debí traerte aquí esta noche, no con este vestido. ¡Debí haberte llevado a mi cama!
Miley lanzó un suspiro de enfado. Nick se estaba comportando de una forma escandalosa. Ella sentía las mejillas encendidas de bochorno, con la mirada baja, para que cualquiera que los viera no se diera cuenta de cómo la estaba perturbando la actitud de su pareja. Con deliberada intención, ella le clavó las uñas en los brazos hasta que él dio un respingo.
—¡Basta ya! —susurró la chica por segunda vez.
Por fin Nick tuvo la decencia de comportarse y, con el cuerpo tenso, se apartó un poco de ella.
—Me estoy comportando como un…
—¡No lo digas! —Lo interrumpió Miley—. ¡Sé exactamente cómo te estás comportando! —Miley nunca se había sentido tan abochornada en su vida… ni tan espantosamente receptiva. Le latía el corazón como una ametralladora y le temblaban las piernas.
—Lo siento —murmuró Nick; Miley no se atrevió a mirarlo a la cara, tenía la impresión de que él también estaba un poco sonrojado—. Volvamos a la mesa…
—¡No! Por Dios, ¿has perdido la razón? Sólo compórtate, eso es todo —murmuró la joven con enfado—. Nos sentaremos cuando termine la música, como todo el mundo.
—Sí, Miles. Lo siento, Miles.
¿Se estaba burlando de ella? La ira de la joven aumentó y le dio valor para mirarlo a la cara. Él bailaba ahora tan circunspecto y parecía tanto un idiota estirado, que no pudo evitar el soltar una risita.
—¡Oh, pobre Nick! —Se burló con afecto—. Te pareces a Edward: «Sí, Miles. No, Miles. Como quieras, Miles».
—¡Gracias! —masculló Nick con irritación. La miró con severidad por un aumento y luego su rostro se iluminó con una sonrisa—. ¿Tienes el mismo efecto sobre todos los hombres que se acercan a ti? —murmuró—. ¿Los conviertes en bobos balbuceantes?
Ella volvió a reírse con regocijo, y la tensión que había entre ellos comenzó a ceder. Miley le puso un dedo en el hoyuelo de la barbilla.
—Me gusta esto —comentó con voz lánguida, sensual—. Es señal de fuerza y carácter.
Nick le atrapó la mano y depositó un beso fugaz en la punta de sus dedos; luego le colocó la mano con la palma contra su pecho y la mantuvo allí, bajo la de él. Sus dedos se apretaron una vez y luego se aflojaron, y Miley supo que ésa era una manera de disculparse por su conducta. Ella le concedió el perdón con una cálida sonrisa.
—¿Podemos sentarnos ya, Miles? —pidió él con una mueca pesarosa—. Creo que me sentiría más tranquilo con la mesa entre los dedos.
—Por supuesto —repuso ella con gentileza, con el corazón contraído de ternura por ese gigante compungido.
Le deslizó un brazo alrededor de la cintura y se apoyó amorosamente contra él, mientras se dirigían a la mesa, sin importarle ya las miradas de curiosidad que recibían. Miley comprendía que a algunos sus rostros les resultarían conocidos, pero no le importaba, ya nada le importaba sino estar con Nick.
—¿Cuánto mides? —preguntó la joven cuando él la condujo a su silla.
—Un metro noventa y cinco, señora mía —declaró él con su mejor acento neoyorquino, haciendo una reverencia formal antes de sentarse—. Peso noventa kilos —prosiguió en tono burlón—. Tengo todos los dientes —se los mostró con una amplia y falsa sonrisa—. Y pasé mi último examen físico con honores.
—La edad… has olvidado tu edad —se rió Miley.
—Treinta y cuatro años —declaró él con un brillo travieso en los ojos—. Casado una vez, divorciado y… —se calló de repente, y Miley casi gimió cuando todo el regocijo pareció desvanecerse en él—. Pero es probable que ya sepas todo eso. ¿Pedimos ya?
 holis chicas sorry por no haber publicado antes pero ando con una gripe de muerte, me siento un poco mal.. saludos especiales a mis nuevas lectoras.. por supuesto que me voy a pasar por cada uno de sus blog.. gracias por sus bellos comentarios, aunque estaba revisando y estoy terminando de editar el one shot que puse, esta un poco mas detallado, pero aun no lo voy a corregir aqui en el blog, despues les estare avisando para que lo lean otra vez okis!!!
mis primas y mis tios de la sierra llegaron y estoy aqui en mi casa con gripe y con un coraje que ya se imaginaran ya que no puedo salir.. :(
por cierto yo vivo en la costa jeje
por cierto les voy a dejar marathon de las tres noves las dos de niley y la de jemi, la de kenielle definitivamente suspendidas e incluso voy a proceder a borrar las entradas.., saludos a todas

3 comentarios:

  1. dios me encanto subia mas y por cierto me llamo male y soy tu se podria decir tu mayor seguidora!!!!!!!!!!!!me encantan todas tus noves y reviso tu blog todo los dias para ver si subiste algo o no y me encanta esta nove no dejes de subir y hacerme llorar reir y exitar con tus noves jajajja tkm

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  2. Hermoso blog, me fascino, linda ¿Porqe vas a borrar la de kenielle?? A mi me re gustaba :_...
    Sigo leyendo, y perdon si me atraso pero es que no tengo tiempo :S besitossss

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  3. ooww nick que atreviidoo jajaja madre lo prometiido es deuudaa te comentaree todoos los capiiizz como dijeee tee supermegaa quierooo sis/mAdreee wiii jejejejej

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..