sábado, 16 de julio de 2011

Novela Niley 13 - La ultima prueba



Nick miró a su hermano y después le lanzó el ba­lón.
-¿Me estás escuchando?
Frankie se rió, agarró el balón y lo botó mientras mantenía la vista fija en su hermano, pero sin perder de vista la pelota.
-¿Te refieres a la historia sin pies ni cabeza que me has estado relatando durante la última hora y media? Sí, te he estado escuchando,
Nick maldijo en voz baja, se agachó y agarró una botella de agua. La abrió y dio un trago esperando qué el agua fría apagara el fuego que había perma­necido en su interior desde la otra noche en que ha­bía acercado a Miley a casa de Selena.
Pero no lo hizo.
Y el tiempo no es que tampoco estuviera ayudán­dolo. Hacía calor. Un calor húmedo que espesaba el aire hasta el punto de parecer tener que mascarlo an­tes de inspirarlo. Las grises nubes que llenaban el cie­lo se movían con lentitud. Ocasionalmente el aire caliente las movía un poco más deprisa hacia otro lugar. Sin duda, era temporada de huracanes en el sur.
Nick tomó aliento y alzó la vista hacia el cielo. Tenía la sensación de que un huracán que se estaba gestando en el océano pronto llegaría hasta ellos, lo que significaba que el cuerpo de salvamento y rescate estaría en alerta veinticuatro horas al día. Y no so­lo para rescates en el mar sino para otras emergen­cias con las que colaboraban con la policía local. En tiempos difíciles a la gente no le importaba quién los salvara con tal que lo hicieran.
-¿Te preocupa la tormenta? -preguntó Frankie sa­cando a su hermano de sus pensamientos.
-Un poco -respondió encogiéndose de hom­bros-. El pronóstico del tiempo dice que va a pasarnos por alto esta vez y que va a sacudir a Carolina del Norte. Sin embargo, tengo la impresión de que no va a ser así.
Frankie asintió y miró al cielo.
-Odio tener que esperar que una catástrofe les azote a otros.
-Simplemente haces lo que todo el mundo hace. Rezar para que no nos toque.
Nick volvió a cerrar la botella de agua y la dejó en el césped a la sombra de un roble.
-De vuelta a lo que nos atañe... ¿Cuál es tu con­sejo, padre Frankie? Eres sacerdote así que, por amor de Dios, dime algo que tenga sentido.
Frankie se rió, se dio media vuelta y encestó una ca­nasta. Sonriendo, volvió a recuperar la pelota y se la lanzó a su hermano.
-¿Qué tipo de consejo tienes en mente, Nick?
-Algo reconfortante, ¡maldita sea!
Frankie volvió a reír.
-¿Desde cuándo necesitas sentirte reconfortado en cuanto a lo que a mujeres respecta? Aquello no podía ser más humillante.
-Desde hace un par de días, ¿vale?
¿Acaso no había estado explicándoselo durante una hora?
-Te sientes atraído hacia Miley, la amiga de Selena.
-Yo no he dicho eso.
-Claro que sí.
No. Él no había dicho eso deliberadamente. De hecho, había estado dándole mil vueltas al asunto para evitar decir eso en concreto. Aparentemente, Frankie conocía lo suficientemente bien a su hermano que no necesitaba que él lo admitiera.
-¿Qué quieres que te diga, Nick?
-No lo sé. Tú eres el sacerdote. ¿No se te ocurre nada?
Frankie se rió, botó la pelota un par de veces y la lanzó contra su hermano. Nick la agarró y la mantuvo con fuerza entre sus brazos.
Había estado pensando en Miley toda la noche. Había pensado en aquel beso, en la forma en que lo miraba bajo la luz de la luna, en aquellos ojos apesadumbrados... Y durante toda la noche se había estado compadeciendo por no haber permane­cido junto a ella, por no haber insistido en descubrir qué era aquello de lo que ella no quería ha­blar.
Aquello no era propio de él. Se había plantado en la iglesia al alba mostrando simpatía hacia el sacerdote de la familia. Pero hasta entonces no parecía  haber conseguido mucho.
Frankie se dirigió hasta donde había dejado su pro­pia botella de agua, la agarró y se bebió la mitad del contenido sin rechistar.
-Nick, sólo estás desconcertado porque nunca antes has estado interesado en una mujer. AI menos, no mucho más que para conseguir meterla en tu ca­ma.
Nick lo miró fijamente.
¿Eso es todo? ¿Es eso lo mejor que tienes? ¿Es eso lo que os enseñan en la escuela de Teología?
-No te enfades conmigo -dijo Frankie volviendo a dejar la botella de agua en el césped.
-¿Qué te hace pensar que lo estoy?
-Estás enfadado contigo.
-Brillante. Para esto me levanto temprano y vengo hasta aquí -asintiendo, Nick le lanzó la pelota. Después, se agachó para recoger su camiseta y po­nérsela. Volvió a mirar a su hermano.
-¿No quieres saber por qué estás enfadado conti­go mismo?
-Ilumíname.
-Porque te preocupas por ella y no quieres ha­cerlo.
Tenía parte de razón, pero no iba a darle a Frankie la satisfacción de admitirlo.
-No te creas. Sólo hace un par de días que la co­nozco.
Frankie se encogió de hombros y utilizó el dobladi­llo de su camiseta sin mangas para secarse el sudor de la frente.
-¿Acaso hay un límite de tiempo?
Él gruñó.
-Estás equivocado.
-Claro.
-En serio -Nick volvió a botar la pelota-. No hay nada entre nosotros.
Aparte de una química sexual arrolladora y algo de curiosidad por su parte.
-Entonces, ¿por qué estás aquí?
-Créeme. Estoy dándome de cabezazos contra la pared por haber venido.
Frankie sonrió.
-Quieres saber lo que pienso en cuanto sea lo mismo que tú piensas.
-¿Sabes? -gruñó Nick agitando la cabeza-. No sé por qué he venido a pedirte consejo en lo que re­fiere a mujeres si tú no has tenido una cita en quin­ce años.
-Y tú nunca has sido sacerdote, pero, aun así, bien que te tomas la libertad de criticar a la Iglesia.
-Buena observación.
-Pero tanto sí quieres consejo como si no, yo voy a dártelo -Frankie se acercó, le quitó el balón a Nick y lo botó un par de veces mientras ponía en orden sus pensamientos.
Finalmente miró a su hermano y dijo:
-Tienes ante ti una gran oportunidad, Nick.
-¿Y eso qué significa?
-Tienes oportunidad de conocer a una mujer fue­ra del ámbito de tu cama. ¿Quién sabe? Quizá te guste.
-Ella me gusta -se sorprendió por haber pronun­ciado aquellas palabras y frunció el ceño ligeramen­te.
Frankie sonrió.
-Quizá todavía haya esperanza para ti, Nick.
-Sí, sí -murmuró mientras le arrebataba la pelo­ta y la botaba unas cuantas veces antes de asimilar que le había empezado a gustar Miley Cyrus.
-Así que, ¿crees que aguantarás hasta el final de la apuesta?
Volvió la cabeza para mirar a Frankie a los ojos.
-Por supuesto que sí.
-¡Aja! -Frankie recuperó el balón-. Bueno, ya sabes, el otro día estuve recogiendo las faldas de flecos y los sostenes de coco de Joe y Kevin...
Eso lo animaba. Nick se rió al imaginarse a sus hermanos, avergonzados, conduciendo un descapotable mientras los marines se reían de los hermanos Jonas.
Genial.
Por si acaso -dijo Frankie-, también traje un conjunto para ti.
Nick se puso tenso.
-Ni lo sueñes, Frankie. Eso no va a suceder de ninguna manera.
-Ya lo veremos, ¿no crees? Aún te quedan un par de semanas...
Antes de que pudiera contestarle, Nick miró al cielo y vio que las nubes grises estaban empezando a arremolinarse.
-¿Qué te parece?
-Creo que no vamos a tener suerte esta vez.
-Pueden pasar días hasta que llegue aquí.
-Sí.
-¿Estás de servicio? -preguntó Frankie dejando las bromas aparte.
-¿En época de huracanes? Siempre.
Afortunadamente el huracán podría extinguirse antes de llegar hasta ellos, pero aunque la tormenta no azotara a Baywater, los vientos y las lluvias resul­tantes podrían causar numerosos daños.
-Me cuesta creer que alguien quisiera salir a na­vegar con un tiempo como éste -dijo Frankie.
Pero Nick pensaba de forma diferente. La gen­te siempre pensaba que las cosas malas jamás les su­cedían a ellos. Eran cosas que les pasaban a otras per­sonas. Personas que acababan siendo portada en los periódicos del día siguiente.
-Oh, siempre hay algún idiota que cree que la alerta de tormenta es para todo el mundo en la ciudad excepto él -le arrebató la pelota a Frankie y corrió hacia la canasta para encestar.
Frankie recuperó la pelota y metió una canasta mientras Nick le decía:
-Te aseguro que, en este mismo instante, hay algún tipo por ahí perdido en el océano que nunca de­bería haber abandonado su casa.
 marathon dedicada a tiff....
corazon que bueno que regresastes.. jejeje
te quiero muchop!!!

5 comentarios:

  1. aaaaaaaaaaaa sis hermosa gracias por el maraton muahhhhhh te reeee quiero y te extrañeeeeee.

    ATT: TIFF

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  2. WAUU AMIGA ESTA GENIAL EL CAP.. :D UN BESOO

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  3. Me encanthao el capithulo...

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  4. Me encanta esta nove. Porque amo a Nick y a Miley :) jajaja bueno sigo leyendo

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..