sábado, 16 de julio de 2011

Novela Niley 14 - La ultima prueba



Ella jamás debería haberse marchado de casa.
-¡Maldita sea!
Miley volvió a accionar la llave de contacto y es­cuchó indignada el lamentable sonido al intentar arrancárselo. Pero no lo conseguía.
Golpeó con el puño el tablero de mandos, agarró el timón con ambas manos y lo sujetó fuerte en lugar de acabar tirándose de los pelos.
-No puedo creérmelo -murmuró alzando la vista para contemplar a la inmensidad de las aguas re­vueltas del océano.
Se apartó el pelo de los ojos y miró en dirección a Baywater. No podía divisar tierra. De repente, sin­tió una sensación de angustia y hundimiento en el estómago. Sólo esperaba que el barco no empezara a sentirse de la misma forma. Aquel estúpido barco se las había apañado para recorrer unas cuantas millas antes de que el motor se rindiera y acabara petar­deando anunciando una muerte súbita. Ahora lo único que ella podía hacer era rezar para que el cas­co del dichoso barco estuviera en mejores condicio­nes que el motor.
-¿En qué estabas pensando? -era una buena pre­gunta, pero no obtuvo una buena respuesta.
Había pasado la noche en vela. Había intentado dormir, pero era incapaz de cerrar los ojos sin ser arrastrada por el torbellino de emociones que Nick Jonas había despertado en su interior. Todo había empezado con el rugido de aquella maldita motocicleta, y sentarse detrás de él y sentir el contacto y el calor de su fornido cuerpo no había ayudado demasiado.
Hacía mucho tiempo que no era consciente de aquello, que no experimentaba aquella chispa que proporcionaba la aventura. Creía que su deseo por ese tipo de cosas se había desvanecido junto con el pasado, pero, una vez que había vuelto a despertar­se, ya no era posible olvidarlo.
Quería maldecirle por haberlo hecho.
Sin embargo, una parte de ella le estaba agradecida.
Y después estaba aquel beso. Cerraba los ojos pan volver a sentirlo otra vez. Aquel beso increíble y con­movedor que la había hecho derretirse y le había par­tido el corazón. Cada una de las partes de su cuerpo se había puesto en alerta y reclamaba más. Él había hecho que algo se removiera en su interior. Algo mu­cho más desconcertante que la búsqueda de la aven­tura. Nick Jonas le había hecho recordar cuánto tiem­po hacía que ella no sentía verdaderamente algo.
Abrió los ojos otra vez y suspiró, examinado el océano en busca de otro barco. Pero no tuvo éxito. No tenía a nadie a quien hacer señales de socorro. Estaba sola.
Y todo era culpa de Nick Jonas.
Justo antes del amanecer, Miley había desechado la idea de poder dormir así que se levantó y se dispu­so a hacer algo. Se dirigió hacia el puerto, encontró un puesto de alquiler de embarcaciones y soltó el su­ficiente dinero para permitirse gobernar un barco y dictar su propio rumbo durante un par de horas.
Era todo lo que quería. Salir a navegar al océano.  Sentir el viento en el rostro y ver cómo el mar salpicaba en su piel. En definitiva, sentirse libre.
Naturalmente hubiera ayudado bastante que este estúpido barco funcionara -maldiciendo, encendió la radio y agarró el auricular y dijo-. Mayday, mayday-
Mantuvo el botón apretado y permaneció a la espera, pero nada, no se oía nada. Presionó todos los botones y dio vueltas al dial como si se tratara de la rueda de la fortuna.
Pero nada.
No sabía por qué se sorprendía. Si el motor no funcionaba, ¿por qué debería hacerlo la radio?
Realmente era idiota. No había revisado el barco, antes de echarse a la mar.
Entonces recordó que tenía su teléfono móvil. Dejó la radio y rebuscó en el interior de su bolso de piel. De él sacó un pequeño teléfono. Dejo escapar un suspiro de alivio e hizo todo lo que podía hacer. Marcar el 911.
-911, ¿cuál es el motivo de su llamada?
Dios, era genial oír otra voz que no fuera la de uno mismo.
-Hola. Soy Miley Cyrus. Estoy varada en medio del océano, a unas pocas millas de distancia de Baywater. Estoy parada. El motor no funciona -miró al exterior y vio que las olas estaban empezando a ha­cer espuma y el viento comenzaba a soplar fuerte-. Y el tiempo está empeorando.
-¿Cómo se llama el barco?
-Wet Noodle -dijo Miley-. Si pudieran avisar a la guardia costera por mí...
-Aquí no disponemos de guardia costera -res­pondió el operador-, pero enseguida enviaremos a alguien para que la ayude. Sólo tendrá que esperar un poco más, ¿de acuerdo?
Bajó la vista para admitirlo. Necesitaba ayuda. Y pronto. Debería haber consultado el pronóstico me­teorológico antes de salir por la mañana. Debería ha­ber revisado el barco, pero aquello habría sido de­masiado inteligente, demasiado lógico. Y esa mañana no se encontraba para nada en su mejor momento.
Estaba inquieta.
-Estupendo. Muchas gracias -asintió como si el operador pudiera verla-. De todas formas, ¿podría decirles que se dieran prisa?
Entonces la voz se apagó y Miley volvió a estar so­la otra vez. Guardó el teléfono en el bolso y separó los pies para intentar mantener el equilibrio ya que las olas estaban azotando el casco del barco y amenazaban con volcarlo.
¿Esperar? 
¿Qué otra cosa podía hacer si no?
 marathon dedicada a aracely... awwwww
sis te quiero millon.. cuidate muchop.. gracias gracias gracias por todos tus comentarios.. jejeje

5 comentarios:

  1. Amoo estha novela... Estha genial.... Me encantha...

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  2. SIIIIS!!!!
    corazhooon moxaaa!
    jeje Love YOu chik!
    en serio k eres genial! te adoro0o0!
    jeje me encantan las series xD

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  3. La va a encontrar Nickkkkkk que amorrr <3, que ternura ajajaja :) me encanto el cap :D

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  4. OMG presiento q nick la ira a salvar hehe :p poniendome al corriente perdon sis t quelo sigo leyendo ;)

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..