sábado, 30 de julio de 2011

Novela Niley 14 - A través de tus ojos - Feliz cumple lucia y ana cecilia


Nick se movía por la cocina con la misma destreza que en el estudio. Para Miley era un placer observarlo, oír su profunda voz metálica y estudiar el movimiento de sus firmes músculos bajo la camisa.
—De modo que quería vender la casa para irse a vivir a lo que los ingleses llaman una casa de retiro —su mueca denotó lo que pensaba de tal eufemismo—. Fue entonces, cuando se me ocurrió la idea de comprarle la casa, adaptarla y pedirle que ocupara una parte de ella, diciéndole, para salvar su orgullo, que necesitaba a alguien que me cuidara, que me protegiera de las lascivas sirenas que amenazaban mi virtud —agregó con una sonrisa— Para no alargar la historia… la tía Victoria se quedó con la mitad de la casa en un apartamento independiente. La otra mitad me sirve como salones de recepción cuando necesito recibir gente. Aquí arriba tengo mi estudio, mi despacho y… esto —señaló con un amplio movimiento del brazo el apartamento en general. Luego llevó dos tazas de humeante café a la mesa y acercó una silla para sentarse junto a la joven—. Tengo mi entrada independiente, de modo que puedo entrar y salir como me place. También instalé el servicio de intercomunicación, lo que permite a tía Victoria llamarme en cualquier parte de la casa cuando lo juzga necesario.
Nick dio un sorbo de café y Miley hizo lo mismo.
—Una vez la robaron —continuó él—. Por eso había decidido venderla, aparte de por la artritis, claro —se echó un poco de leche en el café—. Tuve suerte de dar con este lugar. Está bien situado, en el centro de Londres, donde viven la mayoría de mis clientes y tengo al mismo tiempo mi lugar de trabajo y mi casa. La tía Victoria y yo nos llevamos muy bien.
—¿Ella nunca te reprende por la vida licenciosa que llevas? —inquirió Miley con ánimo travieso.
—En absoluto —repuso él con suavidad.
Miley dio otro sorbo de café, pero no quiso tomar más. Nick bebió del suyo, pero lo apartó también. Miró a la joven con intensidad, y ella se estremeció.
—Miles…
Nick estaba sentado muy cerca de ella. Miley lo miró con los párpados entornados; él parecía muy serio.
—Nick… estoy nerviosa. Qué tontería, ¿verdad?
—Entonces nos terminamos el café y te llevaré a tu casa —repuso Nick con mucha suavidad, y a Miley la invadió una oleada de ternura—. No quiero precipitar las cosas, ni presionarte. Lo que siento por ti es demasiado fuerte, demasiado profundo como para echarlo a perder por mi impulsividad.
—No… No quería decir eso —murmuró Miley—. Lo que pasa es que… —desvió la mirada con profunda turbación.
Nick la miró, extrañado.
—Miles… ¿vas a decirme que eres…?
—¿Virgen? —la joven emitió una risa breve, suave—. No.
Hubo una pausa tensa, luego Nick le rozó la mejilla con una mano.
—No soy ningún Goliat, ¿sabes? —declaró él, y Miley se sonrojó, al comprender que se había adelantado.
Él se echó a reír. No fue una risa divertida, ni burlona.
—Miles… —murmuró luego, serio otra vez—. El amor tiende puentes sobre todo tipo de diferencias físicas. Cuando hay suficiente pasión mutua, cariño y consideración…
—Entiendo —musitó la joven, tratando de aparentar naturalidad, pero sin conseguirlo del todo.
Nick la miró con los ojos entrecerrados.
—¿Cuánta… experiencia tienes, Miles?
—No mucha —admitió ella.
—¡Vaya! —suspiró él—. No mucha —repitió para sí—. Me pregunto lo que significa eso.
Volvió a suspirar y luego la tomó por los hombros y la hizo sentarse en sus rodillas.
—¿Sientes esto? —Preguntó en una especie de gruñido, sosteniéndole la mano contra el pecho, donde su corazón latía con violencia—. ¿Recuerdas el beso que nos dimos en el coche, antes de que te fueras de vacaciones? Entonces no me tenías miedo. Los latidos de tu corazón estaban al mismo ritmo que los míos y me deseabas. Las únicas incertidumbres que tenías entonces se referían a otras cuestiones más prácticas —los ojos dorados escudriñaron el rostro de la actriz—. Cuando el deseo es tan fuerte y la química funciona, y el tiempo y el lugar son apropiados, sólo puede resultarnos perfecto, ¿no crees?
Ella asintió con timidez. Por supuesto que lo sabía. No era una adolescente boba en su primer encuentro con un hombre. Lo que pasaba era que… que… dejó de tratar de encontrar palabras para explicar lo que le sucedía y clavó la mirada en las perturbadoras profundidades de los ojos de Nick.
Miley entreabrió los labios y se pasó la punta de la lengua entre ellos. Nick observó el movimiento con tensa inmovilidad, con los ojos fijos en la húmeda punta de la lengua. Y la química comenzó a hacer sus efectos, su cuerpo cobró vida propia al mirarse uno al otro. La mente de la actriz fue disipando los temores y dudas ante la mágica acción del insondable misterio del deseo.
—Bésame —susurró ella.
—¡Oh, Miles! —gimió Nick, y la estrechó con vehemencia, apoderándose de sus labios con toda la avidez de su sensual naturaleza.
Deslizó una mano por debajo del vestido de la joven, moldeándole un sedoso hombro, con la otra mano le tocó el rostro, con tal suavidad y ternura que quiso llorar, conmovida. Miley abrió la boca y, en un frenesí de deseo y sensualidad, sus lenguas se encontraron. Muy dentro de ella, en el centro mismo de su ser, Miley sintió su propia reacción al ritmo de la lengua masculina; una llamarada surgió desde allí para incendiar todo su cuerpo. Se arqueó hacia él, con los senos palpitando por el exquisito dolor del deseo.
Nick murmuró algo contra su boca. Ella le acariciaba los hombros con las manos, luego sus manos se crisparon y le clavó las uñas en los firmes músculos. Nick se movió hacia delante y su cuerpo la atrapó contra la mesa, haciéndola inclinarse hacia atrás hasta que ella quedó tumbada sobre la dura tabla. Luego él se inclinó sobre ella y con una ansiosa mano le apartó de los senos la parte superior del vestido.
Miley sintió una ráfaga de aire fresco en su enfebrecida piel, luego la mano de Nick se cerró sobre un palpitante seno, masajeándolo, envolviéndolo, frotando con el pulgar el pezón hasta que un gemido de placer escapó de la garganta femenina.
—Nick… —musitó, y él se apartó de ella mientras recobraba el aliento y miró con ojos ardientes la piel desnuda de la joven. Luego la tomó en brazos.
Miley se abrazó a él mientras la llevaba a la habitación. Estaba casi fuera de control cuando él la depositó con delicadeza en la cama y se inclinó sobre ella para besarla otra vez con pasión.
—¿Cómo te quito esto? —preguntó él con voz ronca, tirando de su vestido.

6 comentarios:

  1. OMG estos dos luejo luejo ¬¬ jeje lo q es el amor a primera vist jajaja amo NILEY <3 sube pronto katty t lo suplico amo tus noves tan tiernas hermosas ahhh las amo amo cuidate tkm bye

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  2. sissssssssssssssss hahahaha no la puedes dejar asiiiiiiiiii hahahahaha que malaaaaaaaa hahahaha

    estuvooo estupendaaaa magifica , amo tus noves :D
    te quierooo mucho sis :D

    att:tiff

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  3. wauu !! amiga esta muy lindo el maratón d tu nove... te juro q m fascino... :D ahora q estoy en reposo pud leer.. y m gustoo muchoo te kiero mucho y espero q te recuperes pronto cuando se pueda te contare lo q paso un beso grande :D ♥

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  4. aaaa q tierno quiero hacer una pregunta miley es virgen o no? y subi mas plis

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  5. Me encantoooo, Nick es muy tierno, eso me re gusta, espero que estén juntos por siempre :P jajajaja, bueno linda sigo leyendo el maratón de Jemi :) besitos

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  6. ahhh maliiiizz miliiz mamii me dejastes con ganas de maas jejejej ahora leere o comentare jemii x que ya lo leii y me encaanthooooooo

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..