sábado, 30 de julio de 2011

Novela Niley 20 - La ultima prueba

Ella abrió los labios y sus lenguas se entrelazaron. Nick respiraba como si fuera un moribundo inten­tando conseguir un par de minutos de vida. La sabo­reó y la exploró hasta sentir cómo el calor se había apoderado de ambos.
Eso.
Eso era en lo que había estado pensado todo el día. La promesa de tocarla, de explorarla, de tenerla bajo él, encima de él.
Sus manos le apretaron con más fuerza el trasero y ella gimió, acercándose más a él para rozar sus pechos contra su torso.
-Vayamos a otro lugar -murmuró él separando los labios de los de ella.
Miley estuvo de acuerdo. Tomándolo de la mano, le dirigió hacia el dormitorio.
Nick había estado antes en casa de Selena. Sabía que Miley le estaba llevando hacia el dormitorio principal. Una vez allí, la agarró fuerte. No quería perder ni un minuto más. Deseaba tocarla, sentirla.
Ella emitió un gemido de sorpresa, pero se acer­có a él y comenzó a deslizar sus manos por el cuello de su camiseta, por sus hombros, por su espalda. Fie­bre. Un increíble calor se había apoderado de Nick.
Inclinó la cabeza y la besó otra vez. Lo hizo apa­sionadamente, desesperadamente, como si fuera un hombre al borde del abismo.
Miley echó a un lado la colcha que cubría la ca­ma. Con las ventanas cubiertas por listones de ma­dera, la habitación parecía una cueva, una isla aisla­da.
-Enciende la luz -murmuró él-. Quiero verte.
Miley encendió una lamparita de colores que hi­zo que la habitación se llenara de coloridos reflejos de cristal.
Miley lo miraba fijamente. Ya no había marcha atrás. Quizá nunca lo había habido. Quizá habían es­tado s a llegar a ese momento desde el mis­mo instante en que se conocieron. ¿Acaso no se ha­bía sentido atraída hacia él a pesar de todos sus esfuerzos? ¿Acaso no había sentido esa atracción ca­da vez que él estaba cerca de ella?
Y, ¿acaso no había pasado las últimas horas recor­dando el increíble orgasmo que él le había propor­cionado? ¿Acaso no quería más?
Mientras él la miraba, ella tomó aire. Él también lo hizo y Miley sintió cómo su mirada voraz se dete­nía sobre sus pechos aún cubiertos por su sostén.
Despacio, de forma insinuante y coqueta, Miley deslizó las manos hacia el broche y lo abrió. Después se despojó de su sostén de encaje y lo dejó caer a su lado.
-Miley...
Ella echó los hombros hacia atrás. Él seguía con la mirada cada uno de sus movimientos y vio cómo se desabrochaba el botón de los pantalones y bajaba la cremallera. Después, los dejó caer a sus pies.
-Si no te poseo en los próximos dos minutos te juro que soy hombre muerto.
Ella sonrió sintiéndose poseedora de cierto po­der femenino que le hacía bullir la sangre. -Llevas demasiada ropa.
-Supongo que sí -en cuestión de segundos, se quitó la camiseta, los pantalones, los zapatos y los calcetines. Después dejó que ella le contemplara tal y como él había hecho antes con ella.
Y, ¡vaya! Miley estuvo a punto de silbar.
Nunca había visto un hombre tan espectacular en su vida. Lucía un bronceado dorado y cada músculo de cuerpo, así como su abdomen, estaban perfecta­mente bien definidos. Y en cuanto al resto...
¡Dios mío!
Nick sonrió y fue hacia ella. La agarró con fuer­za y la estrechó contra su cuerpo desnudo. Piel contra piel, fuerza y suavidad. Ella sentía la firmeza de su erección contra su cuerpo y eso hizo que toda ella se humedeciera. Sus pechos rozaban la firmeza de su torso y sus pezones se endurecieron por la excitación que le provocó que él tomara uno en su boca y em­pezara a lamerlo, saborearlo.
El pulso se le aceleró.
Todo empezó a darle vueltas.
Su cuerpo se tensó tal y como lo había hecho horas antes, pero, esta vez, lo hacía más intensamente. Más porque, en esa ocasión, quería disfrutar de todo él.
-Lléname -le susurró al oído-. Cólmame de pla­cer.
Entonces, Nick la elevó como si no pesara nada. Ella lo miró. Sus ojos reflejaban deseo. Podía leerse la pasión en ellos, la furia indómita y el anhelo. Él se inclinó hacia ella suavemente y ella pudo sentir la fuerza de su erección en todo su esplendor.
-Nick -susurró mientras él la penetraba. La hu­medad y el calor de su cuerpo le daban la bienveni­da mientras que Miley sabía cómo acomodarse para poderle sentir más dentro de ella.
Cruzó las piernas por detrás de su espalda y se in­clinó hacia atrás confiando en su fuerza. Inclinó la cabeza y dejó que su melena, aún mojada, cayera sal­vaje por su espalda como una si de una cortinale se tra­tara.
-Más adentro -murmuró. Mientras tanto, usando sus piernas, arqueó las caderas para acercarlo hacia ella-. Más profundo, Nick. Necesito sentirte dentro de mí.
Un infierno de pasión se produjo entre ellos, arrastrándoles más allá de los límites del deseo.
Agachó la cabeza para tomar entre sus labios uno de sus pezones. Mientras su lengua hacía las delicias de Miley, ésta gemía por el placer que él le propor­cionaba.
Cada una de las partes de su cuerpo se sentía vi­va. Sentía un cosquilleo por todo cuerpo, pero tam­bién sentía cierta desesperación. Cuando él le lamía los pezones, sentía el poder arrebatador de la masculinidad de Nick, pero eso no le bastaba.
Nick la oyó gemir y aquello hizo que algo den­tro de él se activara. Algo que estaba más allá de su control. Nunca había deseado a nadie tanto, con tan­ta ansia.
Nunca había vivido la pasión con tanto anhelo.
Nunca había sentido nada parecido a lo que sen­tía con aquella mujer.
La agarró con firmeza de las caderas y empujó con todas sus fuerzas para poder colmarla con todo su ser. En aquel momento disfrutó del calor que el cuerpo de ella desprendía. Alzó la cabeza y se detu­vo a contemplar la mezcla de emociones que refleja­ba el rostro de Miley. Vio cómo se mordía los labios y la escuchó gemir y jadear mientras él se movía den­tro de ella.
Y así, Nick empleó toda su fuerza para marcar un ritmo que pudiera hacer que ambos se volvieran locos. Contempló el brillo de los ojos verde esmeral­da de Miley en contraste con la palidez de su piel y se permitió disfrutar de aquel momento. Ella le estaba clavando las uñas en los hombros y elevaba las ca­deras para recibirlo mejor, para poder sentirlo más adentro y retenerle el mayor tiempo posible.
-Ya viene... Nick -susurros, palabras entrecorta­das procedentes de sus labios temblorosos mientras ella se estremecía bajo él.
-Disfrútalo, Miley -le ordenó mientras se movía con fuerza contra sus caderas-. Habrá más, Miley, pero disfruta de éste.
Ella alzó la cabeza y lo miró con ojos vidriosos.
-Llega conmigo -le instó, lamiéndole los labios, provocándole para que la siguiera.
Entonces, Nick la sujetó con fuerza.
La oyó gemir.
Sintió cómo llegaba al clímax.
Y, después, él la siguió.

3 comentarios:

  1. qqqqq solo uno mmm katy linda xq m haces esto ¬¬ ok drama m encanto el cap sigo leyendo ;)

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  2. me encanto, describís todo tan bien :), aunque yo quería que Nick gane la apuesta :_ jajaja pero bueno jajaja sigo leyendo :)

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  3. uuuww me equivoque no eraa jemiii jejejej
    y ahh capii hott ahhh ahoraaa iree con el siguinte ya que con todos me dejas picada maliiz jajajaja

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..