martes, 30 de agosto de 2011

Novela Niley 26 - A través de tus ojos - Feliz cumple Ro, Pris y @TheMileyCookie


—¡Me amas! —insistió ella y lo miró con ojos relampagueantes, retándolo a que lo negara.
Nick se puso muy pálido.
—Pero me casaré con ella —repitió con voz cavernosa.
Miley lo miró durante largo rato, luego su boca se torció en una mueca terrible y su hermoso rostro se convirtió en una máscara de furia.
—Ahora lo sé —masculló con amargura—. No he sido para ti más que una aventura pasajera —su voz se elevó junto con su dolor; le brillaban los ojos por las lágrimas aún no vertidas—. ¡Siempre la has amado! ¡Nunca has dejado de amarla! ¡Nunca has sentido nada por mí! Todo lo que ella ha tenido que hacer ha sido venir aquí y…
—No, Miles —la interrumpió Nick—. Sabes que eso no es verdad. Yo…
—¡Entonces no entiendo por qué nos haces esto, por qué le haces esto a nuestro amor! —gritó Miley, y las lágrimas se desbordaron—. ¡No puedo entender que me sometas a este sufrimiento!
Todo el cuerpo de Nick se estremeció por la angustia que torturaba a la joven. Miró con el rostro contraído las lágrimas que le corrían por las mejillas y soltó un gemido sofocado.
—¡Miles, ella es estéril… estéril! —Exclamó con voz quebrada—. ¿No te das cuenta, amor mío? Si la hubiera detenido aquel día, si la hubiera seguido y la hubiera obligado a conservar el bebé, su vida no estaría destrozada ahora. Siempre dirigí su vida. ¡No tenía derecho a retirarle mi apoyo en un momento tan crucial!
—¡No era tu hijo! —Gritó Miley—. ¡Había sido infiel a esas promesas que tú valoras tanto! Concibió el hijo de otro hombre y luego se deshizo de la criatura. ¡No puedes sentirte culpable por lo que ella hizo!
—¡No importa de quién fuera el niño! —replicó Nick, exhausto—. Ella aprendió a depender de mí en todo. Durante cuatro años… ¡cuatro años, Miles! ¡Y yo soy el principal causante de su desgracia!
—¿Y yo qué? —preguntó Miley con voz dolida—. ¿Y lo que me estás haciendo a mí? ¿Yo no cuento?
—Tú eres fuerte, Miles —repuso él—. Sobrevivirás. Ella no si no le presto otra vez mi apoyo.
Miley lo miró a través de una niebla de lágrimas. Sólo el orgullo le permitió afrontar la derrota, el profundo dolor.
—Eres un tonto, Nick —dijo, controlando el temblor de su voz—. Me amas —declaró con la barbilla alta y el rostro endurecido por el orgullo—. Me amas y estás dispuesto a tirar este amor por la borda por un acceso de estúpido arrepentimiento que se desvanecerá por la mañana, dejándote tan vacío y desolado como me siento yo ahora. Bien —respiró hondo, conteniendo furiosamente las lágrimas para poder concluir lo que estaba diciendo—, es tu vida. Y creo que no tengo derecho a cuestionar tu decisión, puesto que nunca me lo has concedido. Pero quiero que sepas esto —le advirtió con frialdad—: cuando llegue el momento en que te des cuenta de la verdad y comprendas lo que has hecho, no vengas a buscarme, porque no te recibiré.
Dicho esto, se volvió y caminó con la cabeza alta hacia la puerta, rogando que sus piernas no dejaran de sostenerla.
—Miles…
Ella se puso rígida, pero no se detuvo.
—Al menos déjame mi dignidad, Nick —murmuró—. Ya me has despojado de todo lo demás —y después de decir esas palabras, salió del salón.
Miley estaba haciendo su equipaje cuando Nick apareció en el umbral y se apoyó en el marco de la puerta, con expresión de dolor y tensión. Miley lo ignoró, abriendo las maletas sobre la cama con movimientos precisos que sugerían un severo control.
Nick no habló, no se movió, sólo permaneció allí, llenando el umbral con su cuerpo rígido, con los ojos entrecerrados y el rostro pálido, observando cada movimiento de la joven con intensa concentración. Él ambiente estaba cargado de tensión, dificultando la tarea de ella. Por dentro se sentía helada, insensibilizada por tan repentino e inesperado dolor.
Después de hacer las maletas, Miley tomó su neceser y se dirigió al cuarto de baño, donde guardó sistemáticamente sus accesorios de belleza.
Nick estaba detrás de ella; se había movido de un umbral a otro, silencioso, tenso, observándola como alguien decidido a torturarse con el espectáculo de su amor reducido a cenizas.
Sin mirarlo una sola vez, Miley terminó su tarea, luego llevó el neceser al dormitorio, procurando no tocar el cuerpo de él, deteniéndose sólo el tiempo suficiente para que él se apartara y la dejara pasar.
La joven cerró las maletas con tal fuerza, que Nick hizo una mueca. Luego se acercó a ella, con la intención de ayudarla a quitar las maletas de la cama, pero se quedó paralizado cuando Miley se volvió hacia él hecha una furia.
—¡No las toques! —Masculló, con los dientes apretados y los ojos opacos de odio y de ira—. ¡No te atrevas a tocar nada que me pertenezca! ¡Has logrado mancharlo todo! ¡Apártate de mí! ¡Me las arreglaré sola, como siempre!
Luego, con los labios apretados, ella se apartó de Nick y atravesó el cuarto hacia donde estaba la estatuilla del Coloso (acuérdense que fue su regalo de cumpleaños), sobre su lugar de honor, en el armario, la tomó bruscamente y la miró con profundo desdén durante largo rato.
—¡Por Dios, Miles…! —la sofocada súplica de Nick cayó en oídos sordos y cuando ella se volvió con la estatuilla en la mano, él se puso rígido, entrecerrando los ojos con recelo.
«¿Acaso piensa que se la voy a estrellar en la cabeza?», se preguntó Miley con maligno placer. ¡No le permitiría una salida tan fácil de su propio infierno casero!
Alzó la estatuilla en alto, se volvió y la lanzó contra la ventana. Se oyó el ruido del cristal y luego un ruido sordo cuando la pieza cayó en el patio.
—Ése es el problema con los dioses de pacotilla —dijo ella con voz pausada—. No tienen alma, brillan por fuera mientras que por dentro están vacíos.
Levantó dos de sus maletas y dirigió una última mirada de acritud a Nick. Él estaba apoyado contra la pared, junto al cuarto de baño, con expresión tensa.
 chicas las quiero ahora si me despido, millon besos, como siempre les agradezco sus comentarios y a mis nuevas seguidoras.. las quiero muchop!!

Novela Niley 24 - A través de tus ojos - Feliz cumple Ro, Pris y @TheMileyCookie



Nick no respondió y fue hacia la ventana, con la espalda rígida.
—Llegó de Nueva York esta mañana —dijo por fin, sin volverse.
—¿Para… trabajar? —inquirió Miley con un hilo de voz.
Nick negó con la cabeza.
—Para verme.
—En… tiendo —murmuró ella.
—No, no entiendes —masculló Nick, y su tono de burla hirió a la joven.
Entonces él se volvió y fue a sentarse enfrente de ella, con el vaso de whisky apretado en la mano como un salvavidas y el rostro tenso.
—Escucha, Miles —dijo con voz ronca—. Quiero tratar de explicarte algo… —vaciló, cerrando los ojos ante la mirada inquieta y azorada de la joven—. No me es fácil decir esto sin… —volvió a titubear y Miley apretó los puños—. Ya te había hablado de mí… matrimonio con Delta.
Miley asintió, muda y consternada.
—Ya sabes lo difícil que me ha sido siempre alejarme por completo de ella… cómo me siento… responsable de ella —dio un trago de whisky y Miley lo miró fijamente, presa de un terrible presentimiento—. ¿Te conté lo del aborto?
Ella asintió con la cabeza, preparándose para ver su vida destrozada.
—Ya casi tiene treinta años y sabe que su carrera está terminando. La carrera de una modelo es muy corta, tú debes saberlo —añadió Nick con voz monótona—. El año pasado conoció a un italiano rico y se enamoró de él. Él le pidió que se casaran y Delta estaba en el quinto cielo, viendo su futuro asegurado con un hombre a quien amaba y que supuestamente la amaba también.
—Me… alegro de que haya encontrado por fin alguien a quien amar —murmuró Miley con cautela, y observó la reacción de Nick.
—No se trata de eso —repuso él con aire sombrío—. Todo estaba arreglado y las invitaciones a punto de imprimirse, cuando ella fue llevada al hospital con diagnóstico de apendicitis.
—Oh, lo lamento, Nick —murmuró Miley con compasión—. Eso debió de ser traumático para ella.
—Peor que eso —replicó Nick con angustia—. Un examen exploratorio descubrió… —no pudo continuar. Miley extendió una mano para tocarlo, pero él retrocedió antes de que ella pudiera hacerlo, poniéndose de pie y apartándose de la joven. Volvió otra vez a la ventana para mirar afuera—. El aborto la dejó incapaz de tener hijos.
—Pobre —murmuró Miley—. Debió de ser algo espantoso para ella descubrirlo.
—¡El canalla la rechazó, diciendo que no se casaría con ella si no podía darle hijos! —Exclamó Nick con aspereza—. Eso la dejó abatida, hecha una ruina. Trabajó durante algún tiempo como un autómata hasta que tuvo un colapso nervioso —hizo una pausa, mirando con ojos vacíos su copa—. Nunca lo supe. Nunca me dijo una palabra sobre eso. Siempre estuvimos en contacto y… y sin embargo no me dijo nada.
—¿Adonde conduce todo esto, Nick? —inquirió Miley, levantándose—. Puedo entender tu consternación. Admiro tu nobleza y tu generosidad, pero estoy segura de que no me estás contando esto sólo porque sí. Hay algo más, ¿verdad?
—Delta está destrozada —dijo Nick entre dientes, volviéndose con brusquedad para mirar a Miley con ojos relampagueantes—. Ha perdido todo, carrera, belleza, futuro, posibilidad de ser madre. ¡Me necesita! —Declaró con voz desgarrada—. Y… no puedo abandonarla. ¡No puedo negarle mi apoyo!
«Con que se trataba de esto», pensó Miley, invadida por un frío terrible. Torció la boca en una mueca amarga.
—Lo cual, ¿qué significa, exactamente? —preguntó con voz sarcástica—. ¿La has invitado a vivir aquí? ¿Es eso? ¿La has invitado y quieres que yo la reciba con los brazos abiertos?
—Me voy a casar con ella otra vez, Miles.
—¿Qué? —lo miró con absoluta perplejidad.
Nick la miró con expresión sombría.
—Tengo que hacerlo, Miles —murmuró con voz tensa.
Miley sacudió la cabeza como si no pudiera creer lo que estaba sucediendo, y Nick la miró con los ojos llenos de dolor, pero sin negar lo que acababa de decir.
—No —murmuró Miley en un suspiro trémulo—. No hablas en serio.
—Lo… siento —murmuró Nick.
—Estás conmocionado —lo excusó ella, sacudiendo la cabeza, incapaz de aceptar lo que él estaba diciendo—. No sabes lo que dices, Nick. Es absurdo… es… ¡no puedes hacerme esto, no puedes hacernos esto!
Nick no respondió. Sólo mostraba una expresión sombría.
—¡Ella inventó toda esa historia! —prosiguió Miley, con voz trémula—. Y te sientes consternado, por supuesto, pero… pero no puedo creer que seas tan ingenuo, tan crédulo…
—Por favor, trata de entenderlo, Miles…
—¡Es una mentirosa, una arpía… y tú lo sabes!
—Y muchas otras cosas más —admitió Nick—. Pero en gran parte yo tengo la culpa de que sea como es. Y ahora tengo que pagar las consecuencias.
¡No era posible! ¡No podía someterla a esa humillación, a esa tortura! Miley se tapó la cara con las manos. Se apartó de Nick, incapaz de seguir mirando su rostro.
Luego se volvió otra vez hacia él.
—¡Pero tú me amas! —exclamó, con los ojos inundados de lágrimas, los labios temblorosos y el corazón encogido.
Nick se puso rígido y la miró con expresión angustiada.
—Nunca te lo he dicho…
las quiero chicas, las quiero y las extraño muchop besos, felicitaciones a esas cumpleañeras....
las amooooo!!!!!!!!!

Novela Niley 23 - A través de tus ojos - Feliz cumple rocio y pris



El primer ensayo con vestuario y Miley estaba exhausta. Todo lo que podía ir mal había salido mal. Frases olvidadas, errores, puertas que no se abrían, luces que no se encendían. Alguien soltó una pesada tetera en el pie de Liam Hemsworth y él salió de escena cojeando y lanzando maldiciones.
Miley detuvo el coche frente a la casa de Nick y se apoyó en el respaldo del asiento, lanzando un largo y cansado suspiro. Se sentía exhausta. Recogió sus cosas y bajó del coche, con la mente fija en una cosa: la enorme bañera de Nick y el alivio que sentiría al sumergirse hasta la barbilla en el agua caliente y espumosa.
La sonrisa que ofreció a la tía Victoria cuando le abrió la puerta fue lánguida.
—Hola, Victoria, ¿sigue trabajando Nick? —Preguntó a la anciana—. Estoy deshecha —entonces notó que la tía Victoria parecía agitada, consternada—. ¿Hay algún problema? —quiso saber la joven.
—Esa mujer está aquí —murmuró la tía Victoria con inusual furia.
Miley sintió que se helaba por dentro. ¿Qué quería Delta de Nick esta vez? Miley no tenía el menor deseo de averiguarlo.
—¿Dónde están? —Preguntó, mirando hacia el apartamento de Nick—. ¿Arriba?
La anciana sacudió la cabeza.
—Aquí —apuntó hacia la rara vez usada sala de estar—. Al menos él ha tenido la decencia de no llevarla a vuestro apartamento. Llevan ahí más de una hora… y ella pasó por delante de mí como si yo fuera una sirvienta. ¡Toda afectación la señoritinga! —la tía Victoria bufó con indignación.
—Está bien, querida tía —Miley puso una mano apaciguadora en el hombro de la anciana—. Iré a reunirme con ellos.
Haciendo un esfuerzo por mantener el aplomo, Miley avanzó hacia la puerta de la sala de estar, se detuvo un momento con la mano en el picaporte, luego alzó la barbilla con determinación, abrió la puerta y entró.
El tenso ambiente la golpeó como un millón de dardos diminutos en el momento en que entró. Estaban de pie juntos en mitad del salón, hablando en voz baja pero áspera, y se callaron en cuanto se dieron cuenta de la presencia de Miley.
—¡Hola! —saludo ella en tono ligero, haciendo gala de sus dotes de actriz.
Se acercó a Nick y le dio un beso en la mejilla, como hacía siempre al llegar a casa. Él estaba tieso como una tabla. No respondió al beso, ni con una sonrisa o una mirada. Herida por su frialdad delante de la otra mujer, Miley se apartó, un poco ruborizada al volverse para ofrecer una sonrisa forzada a Delta Goodrem.
—Tú debes de ser Delta —la saludó con cortesía—. Reconozco tu cara. Me alegra conocerte por fin.
Miley le tendió una mano y su sonrisa se ensanchó. La otra mujer inclinó la cabeza, pero no estrechó la mano que se le ofrecía, de modo que Miley la dejó caer.
—Soy Miley Cyrus —se presentó con menos amabilidad y mayor ironía—. Parece que Nick ha olvidado sus buenos modales —agregó con voz tensa.
—Sí… he oído hablar de ti —dijo la morena, con una voz profunda y bien modulada que le crispó los nervios a Miley. Esos grandes ojos negros por los que era famosa se posaron por un momento en la actriz, parpadearon y se volvieron otra vez hacia Nick, que seguía tieso como una estatua—. Creo que será mejor que me vaya —murmuró—. Llámame, querido, cuando hayas… arreglado tus asuntos aquí. (acuérdense que la fea de la Delta es morena en esta nove)
Nick hizo una mueca terrible, pero controlada, y la tensión creció. La mujer esperaba que Nick dijera algo, él parecía incapaz de pronunciar una sola palabra, y Miley miró a los dos con furioso desconcierto.
—Escuchad… —intervino Miley con voz pausada, sintiéndose una intrusa allí y mortificada por la actitud de Nick—. Es obvio que me he entrometido en algo… privado. Os… Dejaré solos otra vez y perdonad la intromisión.
Se volvió con movimientos rígidos y empezó a andar hacia la puerta, apenas capaz de respirar, bombardeada por la ira, el resentimiento y la desazón. Si no bastara con regresar de un día muy pesado en el teatro, encontrarse con esa atmósfera cargada y sufrir la arrogancia de «esa mujer» era suficiente para hacerla bullir de ira e indignación. Su mano estaba buscando el picaporte, cuando Nick, que parecía haber cobrado vida otra vez, la detuvo.
—¡No! —Su voz sonó como el restallido de un látigo, exacerbando aún más los crispados nervios de Miley—. No, Miles —dijo en tono más apacible—. Espera, por favor. Delta… —se volvió hacia su ex esposa, mientras Miley se volvía a mirarlo, con el rostro alterado y tenso—. Te llamo luego, ¿hmm? — ¡estaba suplicando comprensión a la otra mujer! Miley sintió que iba a explotar—. Por favor —insistió él con voz ronca, cuando Delta titubeó.
Esos ojos negros miraban de Nick a Miley una y otra vez, luego la modelo se encogió de hombros.
—Está bien —concedió en tono petulante—. Ya sabes dónde me hospedo, querido. Estaré esperando tu llamada.
Se volvió y caminó hacia Miley con los garbosos movimientos de las modelos. Su rostro era una triunfante máscara de felino desdén que obligó a Miley a apartarse de la puerta antes de que la otra mujer llegara hasta allí. Delta sonrió ante la delatadora acción, luego salió con languidez del salón, dejando atrás la atmósfera más opresiva que Miley hubiera encontrado jamás.
Nick y ella permanecieron inmóviles como estatuas, oyendo avanzar el cadencioso taconeo por el vestíbulo, hasta llegar a la puerta principal, la cual se abrió y se volvió a cerrar. Miley dejó escapar el aliento, que no sabía que estaba conteniendo.
—Está bien —dijo con voz tranquila—. ¿A qué ha venido esa mujer?
Nick no respondió y Miley lo miró, allí de pie con el rostro demudado, clara indicación de que lo que había sucedido antes de que ella llegara había hecho desaparecer su habitual aplomo.
Pasándose una mano por la frente, Miley fue hacia una silla y se sentó, presa de un extraño y perturbador presentimiento.
Nick se movió por fin y se dirigió hacia el gabinete de las bebidas para servirse un whisky. Le tembló la mano al llevárselo a los labios.
—¿Qué pasa, Nick? —preguntó Miley, preparándose para el golpe moral que presentía.
 hola chicas aqui les dejo capi de esta nove, se que tengo muy abandonado el blog y es por lo de mi operacion, les tengo que dar una no muy buena noticia, bueno la verdad es que la operacion no salio muy bien del todo por lo que el 9 de septiembre me van a intervenir nuevamente, asi que ps espero que me comprendan muchas gracias por todo, les envio mis mayores deseos, las quiero millon...

las extraño muchop chicas a todas, extraño muchop leer sus blog... aun no me dejan hacerlo si me ven ahora me masacran.. jejeje pero aqui estoy aww awww... las amo chicas.....

para mi hermosa hermanita rocio: princesa te amo, te quiero muchisimo y espero que hayas tenido un excelente cumple, sos una personita super genial a la que amo mucho mucho, te e extrañadoooo muchop muchop y creo que lo seguire haciendo sigo enfermita, eso si te deseo que cumplas como un millon de años mas... jejeje, nunca cambies corazon te quiero!!!! :)

para mi linda sis pri: corazon espero que la hayas pasado genial en tu cumple, te super mega quiero muchop muchop... me encanta hablar con vos, sos una chica genial... me alegra tanto haberte conocido...
a ambas adoro haberlas conocido y que a pesar de la distancia es increible que las conosca, las quiero muchop a ambas.. besos y abrazos cuidense...
 

miércoles, 24 de agosto de 2011

Novela Jemi 27 - Un asunto de familia



Corlie no se sorprendió al ver aparecer a Joe llevando del brazo a una radiante Demi. Los abrazó y, llena de satisfacción, fue a prepararles una taza de café.
—¿Café? —dijo Demi—. Creo que debería tomar leche.
Joe le tapó la boca con un dedo.
—No digas nada —dijo—. Le diré que los dos queremos leche.
—Le parecerá todavía más sospechoso —susurró Demi.
Joe se encogió de hombros.
—A lo mejor estamos exagerando —dijo—. Ni siquiera lo sabemos con seguridad.
Demi se apoyó en el hombro de Joe y cerró los ojos. Se sentía segura y en paz por primera vez desde hacía años.
—Sí que lo sabemos —dijo.
Joe la meció en sus brazos.
—Sí que lo sabemos —repitió.
Cerró los ojos y no quiso dejarse llevar por el miedo. Sería maravilloso tener un hijo con ella. Nada malo podía suceder porque ella no era como su madre y no iba a aprovecharse de él.
Al cabo de unos instantes abrió los ojos. No podía dejar de preocuparse. Para un hombre con su pasado no era fácil tener confianza y no sabía cómo iba a reaccionar frente a los acontecimientos que se avecinaban.

Se casaron en la iglesia del condado. Corlie y Rodge fueron sus testigos. Miley Jonas y su marido les enviaron flores, y sus felicitaciones, pero no pudieron asistir a la ceremonia porque su hijo estaba resfriado.
Joe besó a Demi con una dulzura que no había esperado de él y ella se sintió en la cima del mundo. Desde que volvieron a Sheridan no la había tocado, excepto para tomarle la mano o rozar su boca con los labios.
Pero aquella noche era su noche de bodas. Se asombró al comprobar lo excitada que estaba, recor¬ando el placer que Joe le había enseñado. Ya no sentía miedo al pensar que yacería entre los brazos de Joe. Y, sin duda, después de lo sinceros que habían sido el uno con el otro, podrían hacer frente a las cicatrices del pasado. Ni siquiera le importaría que él quisiera hacer el amor con la luz apagada, para que ella no pudiera verlo. Lo único que quería era estar entre sus brazos y amarlo.
Pero si Demi esperaba que después de la marcha nupcial su relación con Joe iba a cambiar de repente, se iba a llevar una sorpresa. Porque aquella tarde, Joe, que había estado inquieto desde la ceremonia, preparó el equipaje y dijo que tenía que ir a California para ver a un toro semental.
—¿El día de tu boda? —exclamó Demi consternada.
Joe parecía más incómodo que nunca.
—Si no fuera urgente, no iría —dijo—. El vendedor amenaza con vendérselo a otro.
—¿Y no puedes comprarlo?
—No sin verlo primero —dijo Joe cerrando la maleta—. Sólo estaré fuera unos días.
—¡Unos días!
Joe hizo una mueca. Trató de explicarse, pero en vez de eso, hizo un ademán.
—No te pasará nada. Corlie tiene el número donde puedes localizarme si me necesitas.
—Ya te necesito, no te vayas.
—Tengo que irme —dijo Joe con hosquedad.
Demi tenía la sensación de que Joe ya empezaba a estar nervioso ante el confinamiento del matrimonio. En las semanas anteriores había tenido que hacer frente a demasiadas cosas, entre ellas una boda y un embarazo, y debía sentirse atrapado. Si no le dejaba marchar en aquellos momentos, podría perderlo para siempre. Era lo bastante sabia como para saber que Joe necesitaba un poco de tiempo y de espacio. Aunque fuera el día de su boda, no podía acorralarlo, tenía que dejarlo marchar.
—Está bien —dijo sonriendo en lugar de discutir—. Si tienes que irte...
Al ver que no protestaba, Joe se sorprendió y su impaciencia por irse aminoró.
—¿No te importa?
 hola niñas... gracias ´por sus coments.... las quiero milllon... e extrañado muchop muchop conversar con ustedes... en serio las extrañoooooooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
capi jemi... les cuento k creo que de la impotencia de k no podia escribir jejeje me han surgido muchas pero muchas ideas y tengo unos one shot que de seguro les gustaran muchop.... awwww
:)
las quiero se me cuidan besitos!!!!