domingo, 7 de agosto de 2011

Novela Jemi 22 - Un asunto de familia - Feliz Cumple Sariis!!



Pero no era tan fácil olvidarlo. Había empezado por no poder desayunar a la mañana siguiente a su regreso, como sucediera en Francia cinco años atrás. Sufrió un mareo, ¡ella, que nunca en su vida se mareaba! Pero llevaba en su casa dos semanas y los mareos no habían cesado. Aquello era el fin, pensaba mientras se lavaba la cara, era el colmo que pudiera quedarse embarazada de él de una forma tan fácil.
¿Qué podía hacer? No le había dicho a ninguno de sus amigos que había vuelto a Tucson, así que no recibía llamadas telefónicas. No tenía que preocuparse por buscar trabajo para el verano porque, aparentemente, Joe había firmado el contrato con Leslie Holton y el rancho de Bighorn le seguiría dando dividendos.
Se fijó en la sortija de esmeralda. No había querido llevársela consigo, pero cuando se marchó del rancho tenía otras cosas en qué pensar y se le olvidó quitársela. Tendría que devolvérsela. La acarició y suspiró al pensar en lo que aquella sortija habría significado en otras circunstancias. Qué maravilloso habría sido que Joe le hubiera regalado una sortija así años atrás, si la hubiera comprado por amor y le hubiera pedido que se casara con él. Era un sueño muy hermoso, pero ella tenía que hacer frente a la realidad.
Se arrebujó en el sofá, un poco mareada todavía, y comenzó a tomar decisiones. Podría seguir trabajando como profesora, aunque teniendo en cuenta sus circunstancias lo veía muy difícil. Sería una madre soltera, lo que no era muy bien visto en la profesión que desempeñaba. ¿Y si perdía el trabajo? El dinero que recibía del rancho la ayudaba, pero por sí solo no era suficiente. No, no podía arriesgarse a perder su trabajo, tendría que cambiarse de casa, inventar un marido ficticio que la hubiera abandonado, que hubiera muerto.
Profirió un grave gemido, luego abrió los ojos de repente. Llamaban a la puerta.
Abandonó sus recuerdos y se levantó, balanceándose mientras iba a abrir. No quería recibir ninguna visita, ni siquiera quería hablar. Apoyó la frente en la puerta y miró a través de la mirilla. Se quedó helada.
—¡Vete! —dijo, herida en el corazón al ver a Joe al otro lado de la puerta.
—Por favor, déjame entrar —dijo Joe con la mirada fija en la puerta.
Cuando Joe entró, Demi ni siquiera lo miró. Cerró la puerta y fue a sentarse en el sofá. Joe se quedó de pie, con las manos en los bolsillos de su chaqueta gris, mirándola. Demi no llevaba maquillaje y tenía unas ojeras muy reveladoras.
—Lo sé—dijo Joe—. Sólo Dios sabe cómo, pero lo sé.
Demi lo miró, se encogió de hombros y se tomó las manos. Estaba descalza y llevaba un vestido holgado. Probablemente, Joe también sabía que había sufrido mareos.
Joe dejó escapar un largo suspiro y se sentó en el sofá que había frente al de Demi, apoyó las manos en las rodillas y se inclinó hacia delante.
—Tenemos que tomar algunas decisiones —dijo al cabo de un minuto.
—Ya me las arreglaré —respondió Demi secamente.
—Eres profesora y vas a tener muchas dificultades en el trabajo, puede que llegues a perderlo —dijo y observó el brillo hostil de sus ojos verdes—. Quiero a ese niño. Lo quiero con toda mi alma, y tú también. Ésa tiene que ser nuestra primera preocupación.
Demi no podía creer lo que estaba ocurriendo, no podía creer que él estuviera tan seguro de que estaba embarazada.
—Hay que esperar seis semanas y sólo han pasado dos —dijo con algún aturdimiento.
—Los dos lo sabíamos cuando hicimos el amor —dijo Joe entre dientes—. Los dos. Yo no tomé ninguna precaución y sabía que tú tampoco. No fue un accidente.
Aquello era algo que Demi sabía, así que no trató de negarlo.
—Tenemos que casarnos —dijo Joe.
Demi se rió amargamente.
—Gracias, con lo que escasean las propuestas matrimoniales últimamente, te lo agradezco mucho.
El rostro de Joe estaba tenso e inescrutable.
—Piensa lo que quieras. Yo me ocuparé de todo. Podemos casarnos en Sheridan.
Demi lo miró con furia.
—No quiero casarme contigo —dijo
—Yo tampoco quiero casarme contigo —le replicó Joe—. Pero quiero a ese niño lo bastante como para hacer cualquier sacrificio, incluso vivir con una mujer como tú.
Demi se puso en pie de un salto. Temblaba de rabia y de odio.
—¡Si crees que voy a...! —le gritó, y de repente sintió náuseas en la garganta y en la boca—. ¡Oh, Dios! —exclamó, y corrió al baño.
Llegó justo a tiempo. Al menos había tenido la satisfacción de ver una expresión culpable en el rostro de Joe, al darse cuenta de lo que había causado. Esperaba que sufriera por ello.
Oyó pisadas y un grifo abierto. Luego Joe le puso una toalla mojada en la frente hasta que pasó el mareo. Joe se comportaba de un modo tan eficaz como siempre, Demi apenas se daba cuenta de su presencia. La ayudó a lavarse la cara, la levantó en brazos y la llevó a la habitación. La echó en la cama y le puso dos almohadas bajo la cabeza. Fue por un vaso de agua fría y le ayudó a beber. El agua fría calmó su estómago revuelto.
Joe estaba sentado en el borde de la cama. Acarició la cabeza de Demi y la observó con expresión de culpa. Había intentado estar lejos de ella, mantenerse a distancia, pero las dos semanas anteriores habían sido un auténtico tormento. Las había pasado yendo de rancho en rancho, revisando los libros y el ganado, pero de nada había servido. Había echado de menos a Demi como nunca antes, y, de alguna extraña manera, supo que estaba embarazada. Por eso había ido a buscarla. Por eso y por los sentimientos que no quería tener pero tenía hacia ella.
—Lo siento —dijo lacónicamente—. No quería decir eso.
—Sí que querías. Lo que no quieres es estar aquí. Pero yo no voy a casarme con ningún hombre que tenga la opinión de mí que tienes tú.
Joe se miró las manos durante largo rato, sin hablar. Tenía una expresión severa en el rostro.
Demi se puso las manos sobre los ojos.
—Me siento muy mal —dijo.
—¿Estuviste tan mal... al volver de Francia? —le preguntó Joe.
—Sí. Me puse así a la mañana siguiente, como ahora. Por eso sé que estoy embarazada —dijo Demi cansinamente y sin abrir los ojos.
Joe la observaba. Hizo una mueca al comprobar la fatiga que revelaba cada uno de sus rasgos y la postura de su cuerpo. Casi sin darse cuenta, le puso la mano en el vientre y presionó ligeramente.
Demi se movió, sorprendida por la caricia de Joe y abrió los ojos. Joe se había ruborizado.
Él la miró. Su rostro no tenía la menor expresión, pero sus ojos brillaban intensamente.
—¿Por qué? —dijo Demi, y comenzó a llorar—, ¿Por qué? ¿Por qué...?
Joe la abrazó y la estrechó contra sí, apretando la mejilla de Demi contra su pecho. Demi lloró y él la meció en sus brazos.
—No llores —dijo Joe—. Vas a ponerte peor.
Demi cerró el puño sobre el pecho de Joe. No podía recordar haberse sentido tan triste en su vida. Joe la había dejado embarazada y pensaba casarse con ella, para que su hijo tuviera un padre, pero en el fondo la odiaba. ¿Qué clase de vida los esperaba?
Demi podía oír la agitada respiración de Joe, que no dejaba de acariciarle el pelo.
—No tenemos muchas opciones —dijo con calma—. A no ser que quieras interrumpir el embarazo antes de que empiece —añadió con frialdad.
Demi rió con amargura.
—No puedo matar a una mosca y tú crees que...
 aqui estoy otra vez, jejeje sariis de mi vida, hija mia te deseo un hermoso feliz cumple... que Dios derrame sobre vos millon bendiciones-- te quiero millon.... jijiji mas tarde marathon en honor a tu cumple.. besos!!

5 comentarios:

  1. aa ame el capi siguela prontoooooo

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  2. oooww madre miiia ooowww me encaanthoo y muuxass graxiias por las palabraax ooowww ooww siis madree oowwww no tengo palabraz para de ciir mil graxiias baby te quieroooo

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  3. aawwwwwwwwww....
    siiii!!
    wwiiii!!
    un bebé!!
    *snif* lloro!!
    me encanta esta nove!!!!!!
    -demiloveMLovaticSMiler

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  4. wauu q lindoo!!! ami m re encanto también!! las kiero a las dos!!! (katty & Sari) un beso muy grande!!!

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  5. Me re gusto el cap, super emotivo :/, muy lindo de verdad... bueno sigo leyendo :)

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..