domingo, 7 de agosto de 2011

Novela Niley 25 - La ultima prueba - Feliz cumple Saryss!!



Mirando fijamente a su hermano mayor, Nick se vio preso del pánico. Volviendo a mirar a Frankie, des­pués a Kevin y por último a Joe, negó con la ca­beza.
-No la toméis conmigo, chicos. No queráis ver en esto más de lo que es.
-Yo no he dicho nada -señaló Joe alzando ambas manos como señal de rendición.
-No hace falta que lo hagáis. Puedo verlo en vues­tras caras.
-Pues tendrías que ver la tuya -le respondió Kevin agarrando su cerveza.
-¿Qué quieres decir con eso? -preguntó Nick.
-¡Dios, Nick! -dijo Kevin-. Querer a una mujer no es algo de lo que uno deba sentirse avergonzado -sonrió-. A menos que se trate de Frankie, claro.
-Muy divertido -dijo su hermano mayor incli­nándose sobre la mesa para darle una colleja.
-¡Hey!
-Dejadlo ya -les dijo Nick con voz firme-. Nadie a dicho nada respecto al amor, ¡cielo santo! Lo úni­co que he hecho es admitir que he perdido la estú­pida apuesta.
-Relájate, chico -dijo Joe, alzando su jarra de cerveza-. Todos sabemos lo que es eso. Bueno, todos excepto Frankie.
-¿Tú también vas a empezar con eso? -gruñó Frankie.
Joe se encogió de hombros.
-En serio -dijo Nick sintiendo cómo el pánico se apoderaba de él-. Dejad el tema. No estoy enamorado. Y no tengo intención de estarlo.
-Parece que estuvieras hablando de una enfer­medad o algo así -dijo Kevin.
-¿Acaso no lo es? -respondió Nick. 
-¿Qué es lo que te asusta tanto, Nick? -le pre­guntó Frankie.
De repente, Nick se puso tenso.
 -¡Por amor de Dios! No he dicho que esté asusta­do. Simplemente he dicho que no estoy interesado.
-¿Y por qué diablos no? -dijo Kevin-. ¡Dios! No puedo imaginarme cómo sería no estar casado con Danielle.
-¡Oh, sí! Te gusta tanto estar casado con Danielle que por eso te divorciaste y volviste a casarte con ella.
-Sólo te está picando -le cortó Joe antes de que Kevin saltara y comenzara una de las famosa pe­leas entre los hermanos Jonas.
-¡Dios! Recuerdo cómo me sentía. Amaba a Demi, pero no podía admitirlo. No podía admitírmelo ni siquiera a mí mismo.
-Ahora que ambos estáis casados, ¿qué es lo que os queda? -refunfuñó Nick.
-¿Felicidad? -contestó Frankie.
-Sin ofender, Frankie -dijo Nick-. Pero supongo que los sacerdotes no tienen voz ni voto en esto.
Por un momento, vieron la ira reflejada en el ros­tro de su hermano mayor.
-Puede que sea un sacerdote, Nick, pero tam­bién soy un hombre. Y tú hermano mayor.
-Pero no sabes nada acerca de las mujeres -dijo Nick dando otro sorbo a su cerveza-. Éstos al me­nos están en posición de discutir conmigo, pero tú no. Tú no sabes lo que es esto. Tú no sabes lo que es sentir algo por alguien, alguien especial.
-En eso tiene razón -señaló Kevin.
-Cierto -añadió Joe-. En eso tienes suerte.
-¿Con quién demonios creéis que estáis hablan­do? -preguntó Frankie mirando fijamente a Nick-. ¿Acaso creéis que nací con este alzacuello puesto? -dijo señalando la banda blanca que llevaba en el cuello-. En primer lugar soy un hombre. Y, después, soy vuestro hermano. ¿Realmente creéis que nunca he amado a nadie? ¿Pensáis que no sé lo que signifi­ca amar?
Nick parpadeó. Hacía años que no veía los ojos de Frankie brillar debido a la furia.
-Cálmate, Frankie -le instó Kevin.
-Cállate -gruñó Frankie-. Esto es algo entre este im­bécil y yo.
-¡Hey!
-Este es mi turno, idiota, así que cállate y escucha
-Frankie señaló con el dedo a Nick y después tomó ai­re y bajó la voz-. Una vez estuve enamorado.
-¿Qué? -dijeron los trillizos a la vez.
Frankie no parpadeó. Miraba fijamente a sus her­manos.
-Se llamaba Noah. 
-¡Vaya! -murmuró Joe.
-Creí que los sacerdotes eran los que tomaban confesión... -susurró Kevin.
-La conocí en Irlanda -continuó Frankie como si ninguno de sus hermanos hubiera hablado-. El últi­mo verano antes de que entrara en el seminario.
Nick recordó el viaje que Frankie había hecho an­tes de tomar la decisión de dedicar su vida al sacer­docio. Pasó una temporada en casa de sus abuelos en Galway y viajó alrededor de Irlanda durante todo el verano. Nunca les había hablado de esos tres meses y ellos no habían insistido ya que habían asumido que los había pasado meditando y rezando.
Pero, aparentemente, estaban equivocados.
Nick mantuvo la mirada fija sobre la de Frankie.
-¿Qué sucedió, Frankie? Si tanto la querías, ¿por qué la dejaste marchar?
Frankie tomó aire. El brillo de sus ojos se vio empa­ñado por los recuerdos. Despacio, se acomodó en su asiento y, sin apartar la vista de Nick, le dijo:
-Murió.
-¡Oh, Frankie! -se estremeció Kevin.
Nick mantuvo la respiración. Seguro que había algo más. Vio a su hermano revivir todo el dolor y se preguntó cómo habían llegado a tocar un tema tan delicado como ése.
-Conducía hacia Galway para reunirse con su her­mana e ir de compras -dijo Frankie dulcemente-. Una turista americana se confundió y se metió por sentido contrario golpeándola frontalmente. Murió en el acto.
Dios.
-Lo siento, Frankie -dijo Nick sorprendido por el relato de su hermano. En todos esos años su hermano jamás les había dado la menor sospecha acerca de la tragedia que había vivido. Fue entonces cuando Nick se dio cuenta de que los marines no eran los únicos hombres valientes.

aqui esta la historia de frankie... espero que les guste, seguimos con la marathon por el cumple de sarita...!!! wiiii jijiji

2 comentarios:

  1. oohhhhhh la hiistoriia de frankiie ehh oohh super interesante jejejjeej esto tara mas que wenoo

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  2. Me gusto la historia de Frankie pero me dio lastima :_ pobresito sufrió mucho :/ bueno sigo leyendo lindaaa

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..