sábado, 24 de septiembre de 2011

Novela Jemi 04 - Besar a un angel



La firme mano de Joe se posó en su espalda y la empujó resueltamente hacia el vestíbulo.
—Supongo que éste es tu bolso. —Ante el asentimiento de Demi cogió el bolsito de Channel de la mesita dorada y se lo tendió. Justo entonces, el padre y la madrastra de Demi se acercaron para despedirse.
Si bien ella no pensaba llegar más allá del aeropuerto, quiso escapar del contacto de Joe que la conducía hacia la puerta. Se volvió hacia su padre y se odió a sí misma por el leve tono de pánico en la voz.
—Tal vez tú podrías convencer a Joe de que nos quedemos un poco más, papá. Apenas hemos tenido tiempo de hablar.
—Obedécele, Demetria. Y recuerda que ésta es tu última oportunidad. Si me fallas ahora, me lavo las manos. Espero que hagas algo bien por una vez en tu vida.
Hasta ahora, siempre había soportado las humillaciones de su padre en público, pero ser humillada delante de su nuevo marido era demasiado vergonzoso y Demi apenas consiguió enderezar los hombros. Levantando la barbilla, dio un paso delante de Joe y salió por la puerta.
Se negó a sostener la mirada de su esposo mientras esperaban en silencio el ascensor que los llevaría al vestíbulo. Segundos después, entraron. Las puertas se cerraron sólo para abrirse en la planta siguiente y dar paso a una mujer mayor con un pequinés color café claro.
De inmediato, Demi se encogió contra el caro panelado de teca del ascensor, pero el perro la divisó. Enderezó las orejas, emitió un ladrido furioso y saltó. Demi chilló mientras el perro se abalanzaba sobre sus piernas y le desgarraba las medias.
—¡Quieto!
El perro continuó arañándole. Demi gritó y se agarró al pasamanos de latón del ascensor. Joe la miró con curiosidad y luego apartó al animal de un empujón con la punta del zapato.
—¡Mira que eres travieso, Mitzi! —La mujer tomó a su mascota en brazos y le dirigió a Demi una mirada de reproche. —No entiendo lo que le pasa. Mitzi quiere a todo el mundo.
Demi había comenzado a sudar. Continuó aferrada al pasamanos de latón como si le fuera la vida en ello mientras miraba cómo aquella pequeña bestia cruel ladraba hasta que el ascensor se detuvo en el vestíbulo.
—Parecíais conoceros —dijo Joe cuando salieron.
—Nunca... nunca he visto a ese perro en mi vida.
—No lo creo. Ese perro te odia.
—No es eso... —ella tragó saliva, —es que me pasa una cosa extraña con los animales.
—¿Una cosa extraña con los animales? Dime que eso no quiere decir que les tienes miedo.
Demi asintió con la cabeza e intentó respirar con normalidad.
—Genial —masculló él atravesando el vestíbulo. —Simplemente genial.
 
La mañana de finales de abril era húmeda y fría. No había papeles pegados en la limusina que los esperaba junto a la acera, ni latas, ni letreros de RECIÉN CASADOS, ninguna de esas cosas maravillosas reservadas a las personas que se aman. Demi se dijo a sí misma que tenía que dejar de ser tan sentimental. Diana se había metido con ella durante años por ser exasperadamente anticuada, pero todo lo que Demi había querido era una vida convencional. No era tan extraño, supuso, para alguien que había sido educada con tan poco convencionalismo.
Se subió a la limusina y vio que el cristal opaco que separaba al conductor de los pasajeros estaba cerrado. Al menos tendría la intimidad que necesitaba para contarle a Joe Jonas cuál era su plan antes de llegar al aeropuerto.
«Hiciste unos votos, Demi. Unos votos sagrados.» Ahuyentó a la inequívoca voz de su conciencia diciéndose que no tenía otra opción.
Joe se sentó junto a ella y el espacioso interior pareció volverse pequeño repentinamente. Si él no fuera tan físicamente abrumador, ella no estaría tan nerviosa.
Aunque no era tan musculoso como un culturista, Joe tenía el cuerpo fibroso y fornido de alguien en muy buenas condiciones físicas. Tenía los hombros anchos y las caderas estrechas. Las manos que descansaban sobre los pantalones eran firmes y bronceadas, con los dedos largos y delgados. Demi sintió un ligero estremecimiento que la inquietó.
Apenas se habían apartado del bordillo cuando él comenzó a tirar de la corbata. Se la quitó bruscamente y la metió en el bolsillo del abrigo; después se desabrochó el botón del cuello de la camisa con un movimiento rápido de muñeca. Demi se puso rígida, esperando que no siguiera. En una de sus fantasías eróticas favoritas, ella y un hombre sin rostro hacían el amor apasionadamente en el asiento trasero de una limusina blanca que recorría Manhattan mientras Michael Bolton cantaba de fondo Cuando un hombre ama a una mujer, pero había una gran diferencia entre la fantasía y la realidad.
La limusina se incorporó al tráfico. Ella respiró hondo, intentando tranquilizarse, y olió el intenso perfume a gardenia en su pelo. Vio que Joe había dejado de quitarse la ropa, pero cuando él estiró las piernas y comenzó a estudiarla, Demi se removió en el asiento con nerviosismo. No importaba lo mucho que lo intentara, nunca sería tan bella como su madre, y cuando la gente la miraba demasiado tiempo, se sentía como un patito feo. Los agujeros de las medias doradas, tras el encuentro con el pequinés, no contribuían a reforzar su confianza en sí misma.
Abrió el bolso para buscar el cigarrillo que tanto necesitaba. Era un vicio horrible, lo sabía de sobra y no estaba orgullosa de haber sucumbido a él. Aunque Diana siempre había fumado, Demi no solía fumar más que un cigarrillo de vez en cuando con una copa de vino. Pero en aquellos primeros meses después de la muerte de su madre se había dado cuenta de que los cigarrillos la relajaban y se había convertido en una verdadera adicta a ellos. Después de una larga calada, decidió que estaba lo suficientemente calmada como para exponerle el plan al señor Jonas.
—Apágalo, cara de ángel.
Ella le dirigió una mirada de disculpa.
—Sé que es un vicio terrible y le prometo que no le echaré el humo, pero ahora mismo lo necesito.
Él alargó la mano detrás de ella para bajar la ventanilla. Sin previo aviso, el cigarrillo comenzó a arder.
Ella gritó y lo soltó. Las chispas volaron por todas partes. Él sacó un pañuelo del bolsillo del traje y de alguna manera logró apagar todas las ascuas.
Respirando agitadamente, ella se miró el regazo y vio la marca diminuta de una quemadura en el vestido de raso dorado.
—¿Qué ha pasado? —preguntó sin aliento.
—Creo que estaba defectuoso.
—¿Un cigarrillo defectuoso? Nunca he visto nada así.
—Será mejor que tires la cajetilla por si todos los demás están igual.
—Sí. Por supuesto.
Ella se la entregó con rapidez y él se metió el paquete en el bolsillo de los pantalones. Aunque Demi todavía se estremecía del susto, él parecía perfectamente relajado. Reclinándose en el asiento de la esquina, él cruzó los brazos sobre el pecho y cerró los ojos.
Tenían que hablar tenía que exponerle el plan para poner fin a ese bochornoso matrimonio, pero él no parecía estar de humor para conversar y ella temía meter la pata si no iba con cuidado. El último año había sido un desastre total y Demi se había acostumbrado a animarse con pequeñas cosas a fin de no dejarse llevar totalmente por la desesperación.
Se recordó a sí misma que aunque su educación podía haber sido poco ortodoxa, desde luego sí había sido completa. Y a pesar de lo que su padre pensaba, había heredado el cerebro de Patrick y no el de Diana. También poseía un gran sentido del humor y era optimista por naturaleza, cualidad que ni siquiera el último año había podido destruir por completo. Hablaba cuatro idiomas, era capaz de identificar al diseñador de casi cualquier modelo de alta costura y era toda una experta en calmar a mujeres histéricas. Por desgracia, no poseía ni el más mínimo sentido común.
¿Por qué no había hecho caso del abogado parisino de Diana, cuando le dejó claro que no le quedaría ni un centavo una vez que pagara las deudas que ésta había dejado? Ahora sospechaba que había sido el sentimiento de culpa lo que la había impulsado a asistir a todas aquellas fiestas durante los desastrosos meses que siguieron al funeral. Llevaba muchos años queriendo liberarse del chantaje emocional al que su madre la había sometido en su interminable búsqueda del placer. Pero no había querido que Diana muriera. Eso no.
Se le llenaron los ojos de lágrimas. Había querido muchísimo a su madre y, a pesar de su egoísmo, de sus interminables exigencias y de su constante necesidad de reafirmarse en la belleza, Demi sabía que Diana la había querido.
Se había sentido culpable ante la inesperada libertad que el dinero y la muerte de Diana le habían proporcionado. Se había gastado toda la fortuna, no sólo en sí misma sino en cualquiera de los viejos amigos de Diana que estuviera en apuros. Cuando las amenazas de los acreedores habían subido de tono, había extendido cheques para mantenerlos callados, sin saber ni importarle si tenía dinero para cubrirlos.
Patrick descubrió el derroche de Demi el mismo día que emitieron una orden de arresto contra ella. Fue entonces cuando se dio cuenta de la realidad y del alcance de lo que había hecho. Tuvo que rogarle a su padre que le prestara dinero para mantener alejados a los acreedores, prometiendo devolvérselo en cuanto pudiera.
Patrick había recurrido al chantaje. Era hora de que madurara, le había dicho, y si no quería ir a la cárcel debería poner fin a todas esas extravagancias y seguir sus órdenes sin rechistar.
 joe le escribio a demi por lo de su nuevo albun jejeje por lo menos que recuperen su amistad awww awww :) jemi forever niley forever kenielle forever...
las extrañooo chicas muchop muchop... gracias por todos sus comentarios!!!
millon besos..

5 comentarios:

  1. ooohh siis me encantoo el capi muuy liindo amore y quieree a tu mamkii te quiero baby cuidate siis ye extraaañoo muxoo me encantaroon los capiis babyy bye te me cuidaaas muxiio siii te amo neniixx bessineess XD

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  2. aaaaaaaaaaawwwwwwww.... Demi cabeza de chorlito no tiene la cabeza tan hueca, eh??
    jjajajaja, ame el cap.
    jejej, he de decir que estoy conectada esperando el capp desde... uf! casi toda la mañana, y ayer, jejejej
    wwiiii
    JEMI nove...!!!!!
    jajjaa, aaaaaaawwwwwwww.... i love JEMI
    -demiloveMLovaticSMilers.

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  3. oh x Dios m re encanto el cap.. jeje te juro q todas tus noves son geniales y las amoo espero q pronto subas mas cap te adoro amiguis jiji un beso grande grande :) bye bye

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  4. me encanto, pobre Demi el perro le destrozo las medias xD!!! sube el otro pronto por fis

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  5. Haha! Le da miedo el perro! Me encanta tu nove! UN BESO!

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..