lunes, 26 de septiembre de 2011

Novela Niley 34 - A traves de tus ojos



—Hola, Miles —la saludó Nick con voz emocionada.
—Nick… —Miley se llevó una mano a la boca para sofocar el gemido que brotó de su garganta, antes de que las lágrimas le empañaran los azorados ojos. Luego se echó en los brazos de su amado, con toda la congoja que había contenido desde que había recibido la llamada desde Grecia y Nick la estrechó con un murmullo sofocado y la acunó como a un bebé, meciéndola de un lado a otro, al sentir los estremecimientos que la sacudían de manera incontrolable.
—Ya, mi vida, está bien —la calmó él con una ternura que sólo aumentó la desazón de la joven—. Tranquila, amor mío. Todo va a salir bien, Miles, ya verás.
Las consoladoras palabras, dichas en tono bajo, la envolvieron como un manto protector y ella se aferró a él como a una tabla de salvación mientras le contaba entre sollozos toda la triste historia.
—¡Tengo tanto miedo! —sollozó—. ¡No puedo perder a mi hermana! Ella es todo lo que tengo…
—Me tienes a mí, Miles —murmuró Nick, depositando un beso lleno de ternura en su frente—. Siempre estaré a tu lado cuando me necesites.
—No… —Miley se apartó del cálido refugio de esos brazos, volviendo a la realidad con esa conmovida declaración. Nick la soltó y bajó las manos con un gesto de resignación, mirándola apesadumbrado—. ¿Por qué… estás aquí, Nick?
Él no respondió de inmediato y Miley se enjugó las lágrimas con su pañuelo para no tener que mirarlo a los ojos. Sabía, intuía que Nick quería hablar de cosas que ella no deseaba escuchar. No en ese momento, no cuando…
—Edward me ha llamado —declaró Nick después de una pausa—. Se le ocurrió que… que podrías necesitar mi apoyo y aquí estoy. Le aseguré que te acompañaría mientras él se ocupara de los asuntos menos importantes —hizo una pausa—. ¿Ésta es tu maleta? —se agachó para levantar la maleta.
—¿Edward te pidió que vinieras? —inquirió Miley con azoro, luego recordó lo que había estado a punto de decir a su agente y sintió que se le encendían las mejillas.
Nick la miraba con los ojos entrecerrados, preguntándose, sin duda, qué estaba pasando por su mente para hacerla sonrojarse así. Ella volvió su atención a la maleta, que colgaba de la mano de Nick.
—Sí… ésa es la maleta que voy a llevar.
—Entonces, ¿nos vamos? —Nick la agarró del brazo, haciéndola volverse hacia la puerta—. ¿Llevas todo lo necesario en tu bolso? ¿Pasaporte y demás?
Miley asintió, como atontada.
—Creo que sí.
—Entonces vámonos. Mi coche espera afuera. Tenemos que apresurarnos si queremos llegar a tiempo para tomar el avión.
Miley lo miró con desconcierto y azoro.
—¿Irás… a Grecia conmigo? —preguntó, apenas atreviéndose a esperar que así fuera.
—Me necesitas, Miles —repuso él con solemnidad—. Puedes reconocerlo o no, pero necesitas a alguien a tu lado en este penoso trance, sobre todo durante las horas de vuelo.
El pálido rostro de la joven se contrajo otra vez en una momentánea pérdida de control y su mano, temblorosa, casi sin percatarse de ello, subió hasta el pecho masculino y sintió el uniforme palpitar del corazón bajo la fina tela de la camisa. Miley sonrió con tristeza, asintiendo con un lento movimiento de cabeza.
—Gracias —murmuró—. Gracias, Nick.
—No me agradezcas nada —dijo él con voz ronca—. No tienes nada que agradecerme.
Salieron hacia el coche, Nick la ayudó a subir y luego rodeó el vehículo para sentarse al volante. Sin decir nada más, con expresión muy seria, él puso el coche en marcha.
Miley cerró los ojos, apoyándose contra el respaldo del asiento, vencida por la fatiga provocada por la zozobra. Nick conducía en silencio, concentrado en sus pensamientos. Después de algunos momentos, Miley lo sobresaltó un poco al ponerle una mano en la rodilla.
—Gracias de todas maneras, Nick —murmuró—. No sabes el bien que me hace tenerte conmigo.

 El viaje fue largo y tedioso, y ni el relativo lujo del jet de los Miller logró hacer que pasaran más rápidamente las seis interminables horas que duraba el trayecto hasta Rodas. Al aterrizar fueron conducidos sin dilaciones a una limusina que los esperaba a la salida del aeropuerto privado.
El automóvil avanzaba con suavidad a través de los atestados centros turísticos de Ixia y Trianda, y luego comenzó a ascender la carretera que bordeaba el escarpado promontorio que ocultaba de la vista la ciudad de Rodas: el mar a un lado, con su sordo rumor al estrellarse contra las rocas abajo, y un abrupto acantilado al otro.
El coche llegó hasta la cima del promontorio y Miley se volvió a mirar a su acompañante, cuando oyó el jadeo de admiración de éste ante el glorioso espectáculo de la antigua ciudad de Rodas.
El Palacio de Rodas se erguía orgulloso en su colina, dominando el horizonte, con sus muros de piedra iluminados con resplandeciente majestad.
—El Palacio de los Grandes Maestros —comentó Miley con suavidad—. Rodas es una pintoresca mezcla de una docena de civilizaciones diferentes, algunas de ellas tan antiguas que parecen imposibles de comprender, y todas han dejado su huella en la isla —la limusina estaba reduciendo la velocidad al acercarse a la intersección donde convergía el tráfico de toda la ciudad—. La ciudad vieja se remonta a la época medieval, pero la parte nueva, donde están todos los edificios comerciales, apenas tendrá cien años de antigüedad.
—Parece un lugar fascinante —murmuró Nick, olvidando las lamentables razones que los habían llevado allí.
—¿Has traído la cámara? —preguntó Miley, con un chispazo de su innato sentido del humor.
Nick le dirigió una sonrisa torcida.
—¿Crees que me movería sin ella?
Miley suspiró con añoranza y otra vez se le empañaron los ojos.
—Adoro esta isla —le confió en un susurro—. Amo su gente y sus leyendas y su aire de mágico misterio… el olor de los naranjos, la hermosa rosa roja gigante por la que ha recibido su nombre la isla. ¡Detesto regresar aquí con tristeza en el corazón! —Concluyó con dolor—. Nadie debería sufrir o ser desdichado aquí.
Nick no comentó nada, pero su mano apretó la de ella y Miley sintió un gran consuelo con ese sencillo gesto.
—Hemos llegado, señorita Cyrus —anunció el chófer. Miley miró por la ventanilla y volvió a sentir la espantosa tensión.
Nick bajó primero del coche y la ayudó a descender, tomándola del brazo para dirigirse hacia la puerta del hospital.
 chicas capi niley!!!
awww espero k les guste.. pór cierto en el capi anterior me olvide 6 comentarios para el siguiente.. 
dedicado a vale y a sarys!!

7 comentarios:

  1. CREEME Q ESTOY MAS TRIISTE Q OTRA COSAA SIIS MADRE PERO GRAXIIAS POR TU APOYO AUNQ OOY UNA PERNOSITA IMPORTANTE ME APOYO MUXIOO JEJEJ TEE AMOO I LOVE YOU GRAXIIAS POR LA DEDIKACION
    TE QUIEROO AMORE Y AMM MUACK BESIITOS

    ResponderEliminar
  2. Hola Katty!!!
    Awww me encanto el capi, perdón si no comento muy seguido es que a veces no tengo tiempo :(
    Pero sigo fielmente tu blog, el cual me encanta. A ver cuando podremos habalr de nuevo. Te quiero muchísimo, besotes
    Rochi

    ResponderEliminar
  3. Hola me encano o si hahahaha
    sube otro otro siiiiiiiiiiiiiii
    ok ya me calmo pero sube otro siii
    y volví a comentar es en no se por que tu blog no me deja comentar :(

    ResponderEliminar
  4. kazziee !Esta lindisimooo !
    ay amo NILEY <3!
    JIJIJIJ
    bueno
    1 gracias por tus comentaios
    2 ay me encantan tus novelas . las dos estan hermosase
    3 Yo tambn te extraño y ahora no se como vas xq ya no estas en fb . aunq respeto tu decision - hablamos en msn ya ?
    4 un besito y cdtm :)

    ResponderEliminar
  5. O.O siguela, no me imegine que Nick fuera a hacer eso...

    ResponderEliminar
  6. Síguela!Síguela!Síguela!Síguela!Síguela!Síguela!Síguela!Síguela!Síguela!Síguela!
    Ahoraaaaaaaaaaaa!

    ResponderEliminar

Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..