lunes, 24 de octubre de 2011

Novela Jemi 23 - Besar a un angel


Un Cadillac antiguo entró en el recinto acompañado de una estela de polvo. De él se apeó una mujer de aspecto exótico con una brillante melena rojiza. Vestía un top ceñido y una falda tipo sarong con una abertura que revelaba unas largas piernas y unas sandalias de pedrería. Grandes aros dorados brillaban bajo la tenue luz entre el pelo despeinado y un par de brazaletes a juego le adornaban las delgadas muñecas.
Mientras la mujer se dirigía hacia la entrada del circo, Demi vislumbró su cara: piel pálida, rasgos bien definidos y boca voluptuosa enfatizada con un lápiz de labios color carmín. Aquella mujer mostraba tal seguridad en sí misma que era imposible que fuera una visita y Demi supo que sólo podía tratarse de Miley Hemsworth.
Un cliente se acercó a comprar entradas para la segunda función. Demi charló con él unos minutos y, cuando se fue, Miley había desaparecido. Tan pronto como despachó a todos los que acudieron a la taquilla, Demi comenzó a curiosear el contenido de un sobre lleno de recortes de viejos periódicos locales.
El número de Joe con el látigo era mencionado en varios artículos fechados dos años antes y no se volvía a mencionar hasta hacía un mes. Ella sabía que los circos cambiaban las actuaciones y que los artistas iban de un lugar a otro, lo que hizo que se preguntara dónde habría actuado Joe en la época en que no viajaba con el circo de los Hermanos Hemsworth.
Cuando acabó la primera función apareció uno de los trabajadores, un hombrecillo viejo y marchito con un lunar en una mejilla.
—Soy Pete. Joe me ha enviado para que me encargue de la taquilla. Tienes que volver a la caravana para probarte un maillot.
Demi le dio las gracias y se dirigió a la caravana. Cuando entró, se quedó sorprendida al ver a Miley Hemsworth delante del fregadero lavando los platos del almuerzo rápido que Joe y Demi habían tomado unas horas antes.
—No tienes por qué fregar eso.
Miley se volvió y se encogió de hombros.
—No me gusta esperar sin hacer nada.
Demi se sintió doblemente insultada: primero por no tener la cocina limpia y luego por la tardanza. No añadiría a esos pecados ser maleducada.
—¿Te gustaría tomar una taza de té?¿0 quizás un refresco...?
—No. —La mujer cogió un trapo y se secó las manos. —Soy Miley Hemsworth, pero supongo que ya lo sabes.
Al verla más de cerca, Demi fue consciente de que la dueña del circo llevaba un maquillaje más llamativo del que ella hubiera elegido. No es que no le quedara bien, pero combinado con aquella ropa colorida y algo provocativa junto con aquellos extravagantes complementos, resultaba evidente que sus patrones de belleza habían sido influenciados por la vida en el circo.
—Soy Demi Lovato. O más bien Demi Jonas. Todavía no me he acostumbrado al cambio.
Una profunda emoción cruzó por el rostro de Miley. Una profunda repulsión combinada con una hostilidad casi palpable. Al momento, Demi supo que Miley Hemsworth no sería su amiga.
Se obligó a permanecer inmóvil bajo el frío escrutinio de Miley.
—A Joe le gusta comer bien. Apenas tienes nada en la nevera.
—Lo sé. Aún no me he organizado. —No tuvo valor de señalarle a Miley que no estaba bien andar fisgoneando.
—Le gustan los espaguetis y la lasaña, y le encanta la comida mexicana. Pero no malgastes el tiempo haciéndole postres. No le gustan los dulces, salvo en el desayuno.
—Gracias por decírmelo. —Demi notó que se le volvía el estómago. Miley pasó la mano por el desconchado mostrador. —Este lugar es horrible. Joe inició la gira en una caravana nueva, pero se deshizo de ella la semana pasada y comenzó a utilizar ésta aunque me ofrecí a conseguirle algo mejor.
Demi no pudo ocultar la tristeza que la embargó. ¿Por qué había insistido Joe en vivir en un sitio así si no tenía por qué hacerlo?
—Pienso arreglarlo —dijo ella, aunque la idea no se le había pasado por la cabeza hasta ese momento.
—La mayoría de los hombres quieren que su esposa disfrute de todas las comodidades posibles. Me sorprende que Joe rechazara mi oferta.
—Seguro que tenía sus razones.
Miley examinó la pequeña figura de Demi.
—No tienes ni idea de cómo manejarlo, ¿verdad?
Miley parecía dispuesta a pelear como el perro y el gato, pero Demi sabía quién de las dos saldría perdiendo, así que señaló los dos maillots de lentejuelas que había en el respaldo de la silla.
—¿Son esos maillots los que tengo que probarme?
Miley asintió con la cabeza.
Demi cogió el de arriba y se dio cuenta de que no era más que un trozo de tela azul marino bordado con lentejuelas.
—Tengo la sensación de que me cubrirá muy poco.
—Ésa es la idea. Esto es el circo. El público espera ver una buena porción de piel.
—¿Y tiene que ser de la mía?
—No estás gorda. No veo el problema.
—No tengo precisamente un cuerpo diez. Jamás ha hecho deporte.
—Es cuestión de tener un poco de disciplina.
—Sí, bueno, ahora que lo dices, tampoco sé qué es eso.
Miley la observó con aire crítico, esperando evidentemente que la esposa de Joe Jonas enderezara la espalda. Pero después de haber vivido con su madre, Demi sabía cuándo no debía chocar con una experta en discusiones. La sinceridad era la única defensa contra los expertos en malicia.
Entró en el cuarto de baño y se quitó toda la ropa menos las bragas, pero cuando se puso aquella prenda diminuta se dio cuenta de que el corte de la pierna era tan alto que se veían. Volvió a desnudarse y empezó de nuevo.
Cuando acabó, se miró en el espejo y se sintió como una prostituta. Dos tiras verticales con lentejuelas de color azul le cubrían los pechos, y otra tira horizontal más ancha las cruzaba. El cuerpo del maillot no era más que un fino velo de red plateada. Miley ni siquiera había incluido unas mallas.
—Creo que no puedo salir con esto —exclamó a través de la puerta.
—A ver...
Demi salió.
—Es demasiado... —sus palabras quedaron interrumpidas cuando vio a Joe delante del fregadero vestido de cosaco. Quiso volver corriendo al baño y, si Miley no hubiera estado allí, lo hubiera hecho. ¿Por qué tenía que aparecer cuando estaba vestida de esa manera?
—Acércate para que podamos verte —dijo él.
Demi dio un paso adelante de mala gana. Miley se puso al lado de Joe. Los dos se quedaron en silencio y Demi tuvo la sensación de ser una intrusa.
Joe no dijo nada, pero la escrutó de tal manera que ella se sintió desnuda.
—Date la vuelta —ordenó Miley.
Demi se sentía como una prostituta expuesta ante un cliente por la madame de turno. Aunque el espejo del cuarto de baño era muy pequeño, sabía de sobra como le quedaba el maillot por detrás y se hacía una buen idea de lo que ellos estaban viendo: dos nalgas redondas, desnudas salvo en el lugar donde se unían y que estaba cubierto por un trozo de tela. Ruborizada se dio la vuelta de nuevo.
—Es un espectáculo para familias —dijo Joe. —No quiero que salga así.
Miley se acercó a ella y comenzó a desatar el corpiño.
—Tienes razón. No tiene atributos suficientes para llenarlo adecuadamente. Fuera. —Demi sintió las manos de la mujer en el cuello. —Veamos si el otro te queda mejor.
Miley abrió el maillot sin avisar y se lo bajó, dejando a Demi desnuda hasta la cintura. Con una exclamación ahogada, Demi agarró el charco de lentejuelas y la red que se le habían deslizado hasta el vientre, pero tenía los dedos torpes y fue como intentar atrapar aire. Miró a Joe.
Él estaba apoyado contra el fregadero, con los tobillos cruzados y las manos apoyadas en el mostrador que tenía detrás. Demi le suplicó en silencio que apartara la vista, pero él no dejó de mirarla fijamente.
—Por Dios, Demi, te sonrojas como una virgen. —Los labios de Miley se curvaron en una sonrisa. —Me sorprende que te acuestes con Joe y aún recuerdes cómo sonrojarte.
Las joyas brillaron en el cinturón de cosaco de Joe cuando éste dio un paso adelante. —Ya basta, Miley. Déjala en paz. Miley se dio la vuelta para coger el otro maillot. Joe se interpuso entre las dos mujeres, casi como si quisiera ocultar la desnudez de Demi, lo que era ridículo, pues era de él de quien ella quería esconderse.
—Dámelo. —Las mangas flojas de la camisa blanca ondearon cuando arrancó el maillot de lentejuelas rojas de las manos de Miley. Lo miró y se lo dio a Demi. —Éste está mejor. Mira a ver si te sirve.
Ella cogió el maillot y entró corriendo en el cuarto de baño. Cuando hubo cerrado la puerta, se apoyó contra ella e intentó respirar con normalidad, pero le palpitaba el corazón y le ardía la piel. «Te has criado con una madre que tomaba el sol desnuda. Esto no es para tanto.» Quizá no, pero le molestaba.
Finalmente se puso el maillot, y vio con alivio que la cubría algo más que el otro. Las lentejuelas rojas, en forma de lengua de fuego, trepaban desde la entrepierna hasta el corpiño, donde se pegaban a sus pechos de manera irregular y dentada. Las aberturas de la pierna llegaban casi hasta la cintura, mostrando una buena porción de piel. Abrió la puerta y salió a regañadientes del baño. Al menos le cubría la cintura.
Sólo estaba Joe, apoyado en el borde de la mesa con la cadera. Demi tragó saliva.
—¿Dónde está Miley?
—Tenía que hablar con Jack. Date la vuelta.
Ella se mordisqueó el labio inferior y no se movió.
—Habéis sido amantes, ¿verdad?
—Ahora ya no. De cualquier manera es algo que no te incumbe.
—Parece que todavía le importa.
—Miley me odia.
A pesar de todo lo que Joe decía del orgullo, no había lo que era el honor o nunca se habría dejado comprar por su padre. Pero Demi tenía que saber una cosa.
—¿Estaba casada con Liam Hemsworth cuando estabas liado con ella?
—No. Ahora deja de cotillear y deja que te vea por detrás.
—Querer saber más cosas de ti no es cotillear. Por ejemplo, he estado mirando unos recortes viejos de periódico y he observado que no hiciste la gira con el circo de los Hermanos Hemsworth el año pasado. ¿Por qué?
—¿Qué más da?
—Me gustaría saberlo.
—Eso no es asunto tuyo.
Joe era la persona más reservada que Demi hubiera conocido en su vida y sabía que no le sacaría nada más.
—No me gusta este maillot. No me gusta ninguno de los dos. Me siento vulgar.
—Pareces una artista. —Dado que ella no se dio la vuelta como él le había pedido, Joe se puso a su espalda. La joven odió verse expuesta de esa manera y se apartó al sentir que él le tocaba el hombro.
—Quédate quieta —Joe le agarró la cintura con la otra mano. —Éste no podrá ser criticado ni por los más conservadores.
—Enseña demasiado.
—No es para tanto. Las demás mujeres llevan puestos maillots más pequeños y no les quedan tan bien como te queda a ti éste.
Joe se había acercado tanto que los pechos de Demi rozaron contra la suave tela de su camisa cuando se volvió hacia él. La joven se estremeció.
—¿De verdad crees que me queda bien?
—¿Buscas un cumplido?
Ella asintió con la cabeza, sintiendo que se le debilitaban las rodillas.
Él bajó la mano que había colocado en la cintura de la joven, deslizándola por el borde inferior del maillot y ahuecándole las nalgas.
—Considérate elogiada. —La voz de Joe contenía una nota áspera.
Unas llamaradas ardientes recorrieron a Demi de los pies a la cabeza. Se apartó un poco; no porque quisiera escabullirse, sino porque deseaba demasiado quedarse donde estaba.
—No nos conocemos.
Sin apartar la mano de donde estaba, Joe inclinó la cabeza y le acarició el cuello con la nariz, calentándole la piel con el susurro de su aliento en la oreja.
—Estamos casados. Con eso basta.
—Sólo es un acuerdo legal.
Él se echó hacia atrás y ella pudo ver las motas ambarinas brillando en sus ojos.
—Creo que es el mejor momento para hacer oficial nuestro acuerdo, ¿no crees?
A Demi se le aceleró el corazón y supo que no podía haberse escapado aunque hubiera querido. Levantó la mirada y sintió como si todo se hubiera desvanecido y no existiera nada más que ellos dos.
La boca de Joe le pareció extrañamente tierna a pesar de su gesto duro. Él abrió los labios y cubrió los le ella con suavidad. Al mismo tiempo, le apretó las nalgas y la estrechó aún más contra su cuerpo. Lo sintió grande y pesado contra ella. Cuando Joe amoldó la boca a la suya, Demi experimentó un momento de asombro. Los labios de su marido eran tiernos y suaves en contraste con el resto de su persona.
Demi le ofreció la boca dado que no podía hacer otra cosa. Él le acarició el labio inferior y le rozó la punta de la lengua con la suya. La sensación la hizo sentirse ligeramente mareada y rodeó la cintura de Joe con los brazos, sintiendo la sedosa tela de la camisa bajo los dedos; luego le deslizó las palmas por las nalgas. Él gimió contra la boca femenina.
—Dios mío, te deseo —dijo, y acto seguido su lengua descendió en picado sobre la de ella.
El beso se hizo salvaje. Joe la alzó contra él y la empujó hacia atrás, subiéndola a la encimera. Demi se aferró a su espalda para no perder el equilibrio. Joe se colocó entre sus piernas y las joyas del cinturón de cosaco se clavaron en el interior de los muslos de Demi.
Sus lenguas se acariciaron. El suave gemido femenino resonó como un eco en la cálida boca masculina. Demi sintió las manos de Joe en la nuca. Él se apartó para bajarle el maillot hasta la cintura.
—Eres preciosa —gimió, mirándola. Le ahuecó los pechos con las palmas de las manos y le rozó los pezones con los pulgares, provocando ramalazos de placer en el cuerpo de Demi. Comenzó a besarla de nuevo mientras jugueteaba con ellos. Ella se agarró a los brazos de Joe y sintió la poderosa fuerza masculina a través de las mangas ondulantes.
Joe abandonó los senos de Demi y le recorrió la parte trasera de los muslos hasta las nalgas desnudas. Era demasiado para ella. El roce de las joyas del cinturón en los muslos... la suave caricia de sus manos...

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se quedaran con las ganas hasta el miercoles creo jeje mañana debo viajar por cosas del trabajo ... nos vemos chicas las amo.. sariis arriba ese animo te amooo mi lokis!!!

8 comentarios:

  1. o.O OMG!! nooo, me vas a dejar asi???
    aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
    aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
    aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
    AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
    aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhh
    hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
    hhhhhhhhhhhh
    OMG!!! noooo, aaaaww
    lo ame, lo juro, aaawwww.... nooo. hasta el miercoles! esto es una tortura!!!! aaaaawwwwwww
    aaaaaaaaaaawwwwww
    que mala!! aaaaaawwwww
    aaaaaaaaa
    jajajaja
    te juro que estoy...!! O.o aaaawwww... ame el cap, jeje y creo que voy a amar el siguiente.
    OMG, I LOVE JEMI!!!
    -demiloveMLovaticSMilers

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  2. NOOOOOOOOO ! COMO QUE ESTA EL MIERCOLES !! WAAA ! PARECE UNA ETERNIDAD. kazz apenas puedas subeee --- no seas asi dejas con la curiosidad.
    Besitos y suerte entu vijaee :)

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  3. NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
    COMO NOS VAS A DEJAR CN LAS GANAS DE SEGUIR LEYENDOO NO PUEDES SER TAN MALA!!! :(
    WOOWW EN SERIO Q ESTA MAS Q GENIAL ESTA NOVE!! LA AMEE.. Y VAMOS JEMI TODAVIA!!!! JEJEJEJE T KIERO MUCHO AMIGAA UN BESO GRANDEEE... ;)

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  4. ''Se quedaran con las ganas hasta el miércoles''?? Y que es lo que crees? me pones a leer y la cortas y luego me decís que hasta el miércoles? hahahaha te quedo increíble este cap amiga... Muy bueno
    Miley que diablos??? hahahah
    Espero que tengas un lindo día martes :) y si viajas que todo salga super bien :D
    I love you
    xoxox

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  5. O.O
    What The..!
    No la puedes dejar asi! D: , si no leo mas morire(? no mentira xD
    WTF Miley?! :l jajaja
    Esta Genial la nove!, la amo!

    Siguela kazzie pleaase! :)

    Besos, cuidate mucho y que te vaya muy bien en tu viaje :)

    XoXo

    Mica

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  6. OMG!!! D: NO puedo creerlo si Jemi!! jajaja xD dios no creo esperar hasta el miercoles, quiero leer mas!! pero bueno yo esperare hasta que vuelvas :)

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  7. aaaww... Kazz, plis... quiero capi JEMI, plisss...
    pliss..
    me muero de.. aam.. ddesesperada...
    quiero JEMI, plisss
    .-demiloveMLovaticSmilers

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  8. Capi JEMI!!! plisss!!!!!!
    -demiloveMLovaticSMilers

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..