sábado, 29 de octubre de 2011

Novela Jemi 25 - Besar a un angel


Los dos compartían una historia larga y complicada que se remontaba al verano en que él tenía dieciséis años y pasaba las vacaciones viajando con el circo de los Hermanos Hemsworth, y escuchando el punto de vista de Liam sobre los hombres y las mujeres. Los trapecistas Cyrus también estaban en la gira de aquel verano y Joe se enamoró perdidamente de la reina de la pista central, que por aquel entonces tenía veintiún años.

Se pasaba las noches soñando con su elegancia, su belleza, sus pechos. Las chicas que había conocido hasta ese momento le parecían niñas comparadas con la deliciosa e inalcanzable Miley Cyrus. Además de desearla, sentía cierta afinidad con ella porque ambos buscaban la perfección en su trabajo. Percibía en Miley una voluntad similar a la suya.
Pero Miley también poseía una vena egocéntrica que su padre había alimentado y que Joe nunca había tenido. Billy Cyrus le había hecho creer a Miley que era mejor que los demás. Sin embargo, la trapecista también tenía un lado más suave y maternal y, aunque en aquel tiempo era muy joven, se comportaba como una gallina clueca con los demás miembros de la compañía, les regañaba cuando se portaban mal, llenaba sus estómagos con espaguetis y les aconsejaba en amores.

Incluso a los veintiún años le gustaba jugar a ser la gran matriarca y al poco tiempo también había incluido a Joe en el clan, apiadándose del huérfano de dieciséis años que la observaba con aquellos ojos tan ardientes. Se había encargado de que Joe tomara comidas sanas y le decía a Liam que lo mantuviera alejado de los trabajadores más pendencieros, ignorando el hecho de que Joe llevaba demasiados años de circo en circo para que nadie lo protegiera.

Pero no era eso lo que Joe quería de Miley, que había acabado liándose con un trapecista mexicano que se llamaba Joshua Brown. Al igual que Miley, Joshua pertenecía a la última generación de una vieja familia del circo y había sido contratado por el padre de Miley para que fuera el receptor de ésta en el trapecio.

Pero Billy Cyrus tenía algo mas en mente. Aunque la ascendencia circense de Joshua Brown no era tan impresionante como la de ellos, a ojos de Billy era lo suficientemente aceptable para convertirse en el progenitor de la siguiente generación de trapecistas Cyrus, y Miley había complacido a su padre enamorándose de Joshua.

Los celos habían carcomido a Joe. Su linaje circense era más impresionante que el de Brown, pero Miley sólo veía a un adolescente flaco y huesudo que sabía de caballos y tenía talento con los látigos. Ella le había contado sus planes para casarse con el elegante mexicano que Billy había contratado. Y que le permitiría poner a sus hijos el apellido Cyrus.

El verano llegó al final y Joe estaba a punto de regresar al colegio. Los Cyrus habían sido fichados por los Hermanos Ringling para hacer la gira de la temporada siguiente. Joshua se pavoneaba como un gallo arrogante, aunque por otro lado carecía de materia gris, y el día que Joe se marchaba, Miley entró inesperadamente en la caravana de Joshua y se lo encontró desnudando a una de las equilibristas.

Joe jamás olvidaría esa noche. Cuando terminó la función se encontró a Miley esperándolo. No había llorado y parecía muy calmada.
—Ven conmigo.
A él ni se le ocurrió desobedecerla. Miley lo llevó al borde del recinto, donde se introdujeron en un pequeño espacio oscuro entre dos caravanas. El corazón de Joe comenzó a latir con fuerza ante los sombríos y clandestinos propósitos de Miley mientras se perdía en el olor almizcleño de su perfume.

La trapecista lo había mirado profundamente a los ojos. Sin decir ni una sola palabra se abrió la blusa y la dejó caer por los brazos. Aquellos pechos plenos, de redondos pezones oscuros brillaron como nieve bajo la luz de la luna que se colaba entre las caravanas. Miley le cogió las manos y las puso sobre sus pechos.
 
Él se había imaginado algo como eso cientos de veces, pero las fantasías no le habían preparado para tocar realmente aquellos pechos y sentir esos redondos pezones bajo los dedos.
—Bésalos —dijo ella.
Los dedos de Miley bajaron a la cremallera de Joe. Éste aspiró profundamente sobre la húmeda piel de sus senos. Cuando ella lo tomó entre sus manos, Joe sintió que perdía el control y explotó con un ronco gemido.

Él se había estremecido de satisfacción y humillación. Miley había presionado entonces sus labios contra los de él, ofreciéndole un beso largo y profundo. Luego se apartó y, aún con los pechos desnudos y húmedos por la lengua de Joe, se giró entre las caravanas.
Fue entonces cuando él se dio cuenta de que Joshua había estado allí todo el tiempo, observándolos.

El destello duro y triunfante en los ojos de Miley le dijo a Joe que ella lo había sabido en todo momento y la sensación provocada por aquella traición fue tan devastadora que no pudo respirar. Él no le importaba. Sólo lo había utilizado para vengarse.

Mientras observaba a su antiguo amante, Miley pareció olvidarse de que Joe existía.
—He contratado a un nuevo receptor —dijo ella con frialdad. —Estás despedido.
—No puedes despedirme —estalló Joshua. —Soy un Brown.
—No eres nada. Incluso este chico es más hombre que tú.

Miley volvió a darse la vuelta y selló los labios de Joe con un beso. A pesar de su lujuria, a pesar de la neblina de la traición, él sintió una chispa de fría admiración que lo asustó más de lo que lo había hecho nunca el látigo de su tío. Comprendía aquella cruel demostración de amor propio. Como Miley, él jamás dejaría que alguien o algo amenazara lo que era, sin importar el precio que tuviera que pagar. A pesar de odiarla por haberlo utilizado como un peón, no pudo dejar de respetarla por ello.

Miley pasó los siguientes dieciséis años como artista destacada en los grandes circos del mundo y no hizo otra gira con el circo de los Hermanos Hemsworth hasta que su carrera comenzó a declinar. Para entonces, su padre ya había muerto y Miley, soltera y sin hijos, se había convertido en la última Cyrus.

Liam le dio la bienvenida al circo de los Hermanos Hemsworth y montó el espectáculo en torno a ella. Además, en sus infrecuentes conversaciones telefónicas con Joe, le reveló lo suficiente como para que éste dedujera que Liam estaba colado por ella.

Joe y Miley se habían reencontrado hacía dos veranos y, de inmediato, se hizo evidente que había habido un cambio en el equilibrio de poderes entre ellos. A los treinta y dos años él estaba en la plenitud de su virilidad y no le quedaba nada por probar, mientras que los mejores años de Miley como artista ya habían pasado. Joe conocía su propia valía y hacía mucho tiempo que había quedado atrás la baja autoestima que sentía en la adolescencia. Ella era hermosa, inquieta y, por razones que él no comprendió de inmediato, estaba soltera y sin hijos.

El fuego de la pasión crepitó con fuerza entre ellos, pero esta vez era ella la que lo buscaba a él. Joe no quería hacer daño a Liam y, al principio, ignoró las insinuaciones sexuales de Miley. Sin embargo, pronto se hizo evidente que el dueño del circo estaba resignado a que los dos se liaran y, con su peculiar idiosincrasia, se sintió ofendido cuando Joe continuó desairando a la mujer que él valoraba por encima de todas las cosas.

Finalmente, Joe la dejó entrar en su cama. Ella era ágil y suave, carnal y apasionada, y él jamás había disfrutado tanto del sexo. Le gustaba que ella fuera dura y, también, no poder hacerle daño. Porque aunque la apreciaba, no la amaba.

—¿Por qué no te has casado? —le preguntó Joe una noche sentado a la mesa en la lujosa caravana de Miley, donde ella se disponía a servirle la comida por segunda vez en el día. Los dos llevaban puestas las batas, la de ella tenía un exótico estampado que hacía que los brillos rojizos de su pelo parecieran todavía más intensos. —Siempre he pensado que querías tener hijos. Tu padre no esperaba otra cosa.

Ella le puso un plato de lasaña delante y se volvió a la cocina para coger el suyo. Pero no volvió a la mesa. Se quedó inmóvil mirando fijamente la comida que había preparado.

—Supongo que ambicioné demasiado. Ya sabes que hay cosas que no se pueden tener. Los mejores trapecistas nacemos con una habilidad especial y el hombre con el que me case tiene que provenir de una buena familia. No me casaré con cualquiera, y mucho menos sin amor. Amor y linaje. Es una buena combinación. —Llevó el plato a la mesa. —Mi padre solía decir que era mejor que los Cyrus se extinguieran antes que tener nietos sin sangre circense. —Se sentó y cogió el tenedor. —Bueno, hice mía esa máxima. Es preferible que los Cyrus se extingan a casarme con un perdedor hijo de puta al que no pueda respetar.
—Bien por ti.
Ella tomó un bocado de comida y volvió a dejar el tenedor en el plato. Después observó detenidamente a Joe, con un brillo provocador en los ojos.
—Los Jonas son todavía más importantes que los Cyrus. Billy me dijo hace años que no debería haberte dejado escapar. Me reí de él porque por aquel entonces tú eras sólo un niño, pero ahora los cinco años que te llevo no significan nada. Somos los últimos de dos grandes dinastías circenses.
Divertido, él negó con la cabeza.
—Yo no tengo ninguna intención de perpetuar la dinastía Jonas. Lo siento, cariño, pero tendrás que buscar esperma circense en otro lado.
Ella se rio, pinchó un rollito de lasaña y se lo llevó a la boca.
—Menos mal que no te quiero. Si lo hiciera estarías perdido.
Su ardiente relación siguió adelante, tan lujuriosa y apacible que él no prestó atención a la manera, cada vez más posesiva, con la que ella lo trataba o cómo, poco a poco, comenzó a considerarlo su igual.
—Somos almas gemelas —le dijo ella una noche, con la voz ronca por la emoción, —si fueras mujer, serías yo.
Miley tenía razón, pero algo en el interior de Joe se rebeló ante la comparación. Admiraba a Miley, pero había algo en ella que le repelía. Puede que porque se veía reflejado a sí mismo. Para impedir que dijera nada más, se acomodó entre las piernas femeninas y entró en ella con un duro envite.
A pesar de los sutiles cambios en el comportamiento de Miley, él no estaba preparado para lo que sucedió una tarde de aquel verano en el recinto a las afueras de Waycross, Georgia. Ese día ella le dijo que le amaba. Y cuando lo hizo, él se dio cuenta de que hablaba totalmente en serio.
—Lo siento —dijo él tan suavemente como pudo cuando ella terminó su declaración, —pero eso no va conmigo.
—Por supuesto que sí. Es el destino. Miley se negó a escuchar cuando Joe le dijo que él nunca podría amar a nadie —que había perdido la capacidad de amar cuando era un niño maltratado— y el brillo en los ojos de la joven le dijo que para ella el rechazo no era más que un juego. Se empeñó en hacerle cambiar de opinión con la misma determinación que empleó antaño para conseguir el triple salto y, sólo cuando él estaba haciendo la maleta para marcharse después de su última actuación en el circo, comprendió que él no bromeaba. Joe jamás la había engañado. No la amaba. Y no iba a casarse con ella.

Cuando por fin asimiló aquel tajante rechazo, todo lo que Miley creía sobre sí misma se hizo trizas y se volvió loca. Fue en ese momento cuando hizo lo inconcebible, lo que nunca le perdonaría. Fue cuando le rogó que no la dejara.

Joe era, sin duda, la única persona en el mundo que podía comprender la enormidad de lo que ella estaba destruyendo cuando lloró de rodillas ante él. Había doblegado su orgullo, lo que hacía que fuera quien era.
—Miley, basta. Tienes que parar. —Intentó levantarla, pero ella se aferró a él y gritó con una desesperación tan desgarradora que él se llevaría ese sonido consigo a la tumba. En ese momento Joe pudo ver cómo el amor que Miley sentía por él se convertía en odio.

Liam Hemsworth, alertado por el ruido, había irrumpido, de repente, en la caravana y se había dado cuenta de lo que pasaba. Luego había mirado a Joe y le había señalado la puerta con la cabeza.
—Vete, yo me encargaré de todo.

Una semana después, Miley se casó con Liam; un hombre que casi le doblaba la edad y que no le dio hijos, y Joe era el único que sabía por qué. 

Su rechazo la había herido en lo más profundo de su ser y sólo podía resurgir de sus cenizas uniéndose a alguien poderoso que la pusiera en un pedestal. Desde que su padre había muerto, ella había recurrido a Liam.

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hola chicas por aqui un ratito dejandole capis de las noves.. espero k esten super bien... bueno es un poco complicado lo que me pasa ahorita es k estamos con full trabajo y nuevas reglas y eso entonces no me puedo conectar y asi cosa que me tiene ocupada y llego cansada despues del trabajo...
espero de corazon k les guste...
besos!!

11 comentarios:

  1. me encnatooo.... espero otroo cap prontoooo.. me encnantann tus novesss

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  2. wow! me gusto muchisimo el capi! seguila! que espero el proximo capi y sobre todo de la hija del magnate que es mi nove favorita :), besos
    atte:agus

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  3. OMG! no imagine que la historia entre Miley y Joe hubiera sido así :O el capi te quedo increible, me encanto!!! =)

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  4. Jojoojo sube prontooo!
    Esta hermosa la nove!
    Que tal estas? Que me cuentas?
    Extraño conversar contigo sabes!
    Siempre sabes que consejo dar sera la experiencia quien sabe!
    Suerte en todo lo que te propongas!
    Hoy estoy algo sentimental haha soy rara asi me quiero y eso lo sabe Saris mi manaw!
    :)
    Te quiero si cuidate un monton y pues espero estes bien!
    :'D

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  5. oliis mi vida mooxaa jeje q te quiero deciirr q graxias por todoo baby te amoo y como la dejas asi y si necesitas ayuda tu solo pide amore y ahii estara babyy te amooo y siguela pliis

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  6. Uuuy Muy Interesante El Capii!!!!
    Sube Pronto El Otro


    AAA & Soy Nueva Me Gustas Thus Noves Son Liindas

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  7. aaaaaa
    me encantooo
    esta genial
    sube prontooo
    jejeje

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  8. me mueroooo!!! Se que tenès que trabajar pero sino seguís me voy a quedar sin uñas.

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  9. hola amiga estuvieron muy lindos estos cap y no te preocupes xq al igual q yo el trab es un poco pesado.. jeje t kiero ahora sii a seguir trab.q m tom un momento para leer los cap. jeje :D . tkmm un beso grande y quisiera hablar contigo pronto y es urgente! o como asi decirlo.. pero no te preocupes...

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  10. Amo tu noveeee..... me moriré si no sigues luego un capi. y mi muerte pesara en tu consciencia ! Jojasojsao ... OK OK NO .... ! Porfa siguela pronto... muero de curiosidad ... juro que eres la mejor escritoraaa! amo las noves jemi ! Ok bye ! esero que estes bien .. cuidate y exito ene todo :)

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  11. hola kazzie me encanto el capi disculpa no haber comentado Mucho pero es que ya sabes con las clases se me hace muy dificil comentar y leer bueno espero que estes muy bien cuidate muchop besos tkm bye

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..