miércoles, 12 de octubre de 2011

Novela Niley 14 - Besar a un angel


Veinte minutos después salió fresca de la ducha con la camiseta de Joe puesta. Había decidido que era preferible ponerse eso antes que el único camisón que había encontrado en la maleta, un minúsculo picardías de seda rosa con mucho encaje que había comprado días antes de que Noel la traicionara con su madre.
Joe dormía boca arriba, con la sábana cubriéndole las caderas desnudas. No era correcto mirar a una persona mientras dormía, pero no podía dejar de hacerlo. Se acercó a los pies de la cama y lo observó.

Dormido, él no parecía tan peligroso. A Demi le hormiguearon las manos por tocar ese duro vientre plano. Subió la mirada desde al abdomen al pecho de Joe y admiró la perfecta simetría del torso masculino hasta que vio la medalla de oro que colgaba de una cadena alrededor de su cuello. Cuando comprendió lo que era, se quedó paralizada.
Era una bella medalla rusa esmaltada. «... vestía harapos y llevaba un colgante esmaltado de valor incalculable en el cuello.»
Se estremeció. Estudió la cara de la Virgen María que apoyaba la mejilla contra la de su hijo, y aunque no sabía mucho sobre iconos, se dio cuenta de que esa Virgen no pertenecía a la tradición italiana. La ornamentación de oro en las túnicas negras era puramente bizantina, así como el elaborado traje que llevaba el Niño Jesús.

Se recordó que sólo porque Joe llevara puesto lo que obviamente era un valioso esmalte, no quería decir que la historia sobre los cosacos fuera cierta. Lo más probable es que fuera una joya familiar heredada. Pero todavía se sentía algo inquieta cuando se dirigió al otro extremo de la caravana.
El sofá estaba cubierto por la ropa que había sacado de su maleta y que había depositado junto a un montón de periódicos y revistas, algunos de los cuales tenían varios años. Apartó todo a un lado e hizo la cama con sábanas limpias. Pero entre que ya había dormido un poco y aquellos lúgubres pensamientos que la asaltaban, no pudo conciliar el sueño, así que leyó un viejo artículo de uno de los periódicos. Eran más de las tres cuando finalmente se durmió. Pensaba que había acabado de cerrar los ojos cuando sintió que la sacudían groseramente para que se despertara.

—Arriba, cara de ángel. Tenemos un largo día por delante.
Ella rodó sobre su estómago. Él tiró de la sábana y Demi sintió el roce del aire frío en la parte trasera de los muslos desnudos. Se negó a moverse. Si lo hacía tendría que enfrentarse a un nuevo día.
—Venga, Demi.
Ella enterró la cara más profundamente en la almohada.
Sintió cómo una mano grande y cálida se posaba sobre la frágil seda de sus bragas y abrió los ojos de golpe. Con un grito ahogado se puso boca arriba y tiró de la sábana para cubrirse con ella.
Él sonreía ampliamente.
—Pensé que eso te despertaría por completo.
Era el diablo en persona. Sólo el diablo estaba vestido y afeitado a esa hora tan impía. Ella le enseñó los dientes.
—No me gusta madrugar. Déjame en paz.
Joe la recorrió lentamente con la mirada, recordándole que de hecho estaba prácticamente desnuda bajo la sábana, sólo vestida con una vieja camiseta suya y unas bragas muy pequeñas.
—Tenemos casi tres horas de viaje por delante y nos marchamos en diez minutos. Vístete y haz algo útil. —Se apartó de ella y se dirigió al fregadero.

Demi entrecerró los ojos ante la grisácea luz matutina que entraba por las pequeñas y sucias ventanas.
—Todavía es de noche.
—Son casi las seis. —Se sirvió una taza de café y ella esperó a que se la diera. Pero él se limitó a llevar la taza a los labios.
Ella se recostó en el sofá.
—No he logrado conciliar el sueño hasta las tres. Me quedaré aquí dentro mientras tú conduces.
—Va contra la ley. —El dejó la taza de café sobre la mesa, luego se agachó para recoger rápidamente la ropa del suelo. La examinó con ojo crítico.
—¿No tienes vaqueros?
—Por supuesto que tengo vaqueros.
—Pues póntelos.
Ella lo miró con aire de satisfacción.
—Están en la habitación de invitados de la casa de mi padre.
—Cómo no. —Le tiró las ropas que había recogido del suelo. —Vístete.
Demi quiso decir algo imperdonablemente rudo, pero estaba segura de que a él no le haría gracia, así que se metió a regañadientes en el baño. Diez minutos después salió vestida de manera ridícula con unos pantalones de seda color turquesa y una camiseta de algodón azul marino con un estampado de racimos de cerezas rojos. Cuando Demi abrió la boca para protestar por la elección de ropa, reparó en que él estaba frente al armario abierto de la cocina y parecía a la vez enojado y peligroso.

La mirada de la joven cayó sobre el látigo negro que llevaba enroscado en el puño y el corazón comenzó a latirle con fuerza. No sabía qué había hecho, pero sabía que estaba metida en problemas. Allí estaba. En el tiroteo del Cosaco Corral.
—¿Te has comido mis Twinkies?
Ella tragó saliva.
—¿Exactamente de qué Twinkies estamos hablando? —preguntó con los ojos fijos en el látigo.
—De los Twinkies que estaban en el mueble que está encima del fregadero. De los únicos Twinkies que había en la caravana. —Apretó los dedos en torno al mango del látigo.
«Oh, Señor —pensó ella. —Azotada hasta morir por culpa de unos pastelitos de crema.» —¿Y bien?
—Esto, eh..., te prometo que no volverá a ocurrir. Pero no estaban marcados ni nada parecido, en ningún sitio decía que fueran tuyos —los ojos de la joven siguieron fijos en el látigo— y normalmente no me los habría comido... Pero esta noche tenía hambre y, mirándolo bien, tendrás que admitir que te hice un favor, porque atascarán mis arterias en vez de las tuyas.

—Jamás vuelvas a tocar mis Twinkies. Si los quieres, los compras, —La voz de Joe había sonado suave. Demasiado suave. En su imaginación Demi oyó el aullido de un cosaco bajo la luna rusa.
Se mordisqueó el labio inferior.
—Los Twinkies no son un desayuno muy nutritivo.
—¡Deja de hacer eso!
Ella dio un paso atrás, levantando la mirada rápidamente hacia la de él.
—¿Que deje de hacer qué?
Él levantó el látigo, y la apuntó con él.
—De mirarme como si me dispusiera a arrancarte la piel del trasero. Por el amor de Dios, si ésa fuera mi intención te habría quitado las bragas, no te habría obligado a vestirte.
Ella soltó aire.
—No sabes cuánto me alegra oír eso.
—Si decido darte latigazos, no será por un Twinkie.
De nuevo volvía a amenazarla.
—Deja ya de amenazarme o lo lamentarás.
—¿Qué vas a hacer, cara de ángel? ¿Apuñalarme con el lápiz de ojos? —La miró con diversión. Luego se dirigió hacia la cama de dónde sacó la caja de madera que había debajo para guardar el látigo dentro.
Demi se irguió en su todo su metro sesenta y cinco y lo fulminó con la mirada.
—Para que lo sepas, Chuck Norris me dio clases de kárate. —Por desgracia, hacía diez años de eso y no se acordaba de nada, pero Joe no lo sabía.
—Si tú lo dices.
—Además, Arnold Schwarzenegger en persona me asesoró sobre un programa de ejercicios físicos. —Ojalá le hubiera hecho caso.
—Te he entendido, Demi. Eres una chica muy fuerte. Ahora muévete.
Apenas hablaron un minuto durante la primera hora de viaje. Como él no le había dado tiempo suficiente para arreglarse, Demi tuvo que terminar de maquillarse en la camioneta y peinarse sin secador, por lo que tuvo que sujetarse el pelo con unas horquillas art noveau que, aunque eran bonitas, no le quedaban demasiado bien. En lugar de apreciar la dificultad de la tarea y cooperar un poco, él la ignoró cuando le pidió que disminuyera la velocidad mientras se pintaba los ojos y además protestó cuando la laca le salpicó la cara.

Joe compró el desayuno de Demi en Orangeburg, Carolina del Sur. Detuvo la camioneta en un lugar decorado con un caldero de cobre rodeado por barras de pan brillantes. Después de desayunar, Demi se metió en el baño y se fumó los tres cigarrillos que le quedaban. Cuando salió se dio cuenta de dos cosas. Una atractiva camarera coqueteaba con Joe, y él no hacía nada para desalentarla.

Demi lo observó ladear la cabeza y sonreír por algo que había dicho la chica. Experimentó una punzada de celos al ver que parecía gustarle la compañía de la camarera más que la suya. Se disponía a ignorar lo que estaba ocurriendo cuando recordó la promesa que había hecho de honrar sus votos matrimoniales. Con resignación, enderezó los hombros y se acercó a la mesa donde dirigió a la empleada su sonrisa más radiante.

—Muchas gracias por hacerle compañía a mi marido mientras estaba en el baño.
La camarera, en cuya placa identificativa se leía Kimberly, pareció algo sorprendida por la actitud amistosa de Demi.
—Ha sido muy amable por tu parte —Demi bajó la voz a un fuerte susurro. —Nadie se ha portado bien con él desde que salió de prisión.
Joe se atragantó con el café.
Demi se inclinó para darle una palmadita en la espalda mientras le dirigía una sonrisa radiante a la estupefacta Kimberly.
—No me importan todas las pruebas que presentó el fiscal. Nunca he creído que asesinara a aquella camarera.
Ante aquella declaración Joe volvió a atragantarse. Kimberly retrocedió con rapidez.
—Lo siento. Ya ha terminado mi turno.
—Pues hala, vete —dijo Demi alegremente. —¡Y que Dios te bendiga!
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Es que Demi sabe cuidar a su  hombre a que si jajajajajaja espero que les guste y arizbeth no estoy molesta contigo :)
capi dedicado a emilse.. amiga de mi vida vos tambien te me has desaparecido te extraño y extraño nuestras conversaciones :) saludos a max...
besos chicas cuidense.. awww tengo 2 seguidoras mas que hermoso :)
cuidense las amoooooooo!!!!!

4 comentarios:

  1. Hahahaha me encanto! :D , me encantó lo que le dijo Demi, hubiera pagado por ver la cara de Joe xD

    Siguela Kazzie! :)

    Suerte y cuidate

    xoxo
    Mica

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  2. jajajajajaja. me encanto, jejej lo twinkies, aaww.. jajaj y lo de la camarera, yo si hubiera sido demi me le lanzaba a la camarera, jajajaja.
    oo.. que bueno que no te molestes, jejej pero ahora voy a estar fastidiando, jejej pues ya tengo el internet, jejeje y ahora si... jejejje
    aaaaww.. Amo tu nove!!!
    -demiloveMLovaticSMilers

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  3. 1) Kazandraaaaaaaaaaaaaaaaaaa te quierooo mucho amiga diviinaaaaa.
    2) Creo que a mi se me fue la inspiracion para la nove!
    3) hahahahahahahhahahahahahahhahahahahahahhahahahahahahahahahahahahahahahahahahahahahahahah AME ESTE CAPITULO CON TODO MI CORAZON. Estuvo genial. Me encantaaaa cuando defendemos lo que el derecho de amar nos lo hace nuestro. Ame esa actitud celosa de Demi...
    4) Que este par terminen casados, *en la nove y la vida real* porque yo a los dos los amo con mi alma
    5) Keep shining friend
    6) xoxoxoxox

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  4. Kazzieeeeee!!!

    Amiga ¿Como estas? Te extraño muxxo, espero me perdones por no comentar antes, pero estos ultimos dias no han sido los mejores para mo =( como que ando en la depre.

    Con respecto a la nove ame todos los capis.. ahora si ya me puse al corriente, amo todas tus historias en especial las de JEMI, creo que sabes lo mucho que amo a esa parejita, sinceramente es la unica que mas o menos me gusta para mi Joseph claro aparte de mi, jijiji cuidate muxxo amiga hermosa t.q.m

    gracias por comentar en mi nove.... te prometo que nos veremos a cada capitulo. te quiero byeeee

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..