martes, 1 de noviembre de 2011

Novela Jemi 27 - Besar a un angel - Feliz cumple Barbarita

—En el fondo de tu maleta, donde tú lo escondiste.
Demi alzó la vista y vio la maleta abierta a sus pies. Tenía un montón de dinero en la mano.
—No sé quién lo habrá puesto ahí, pero no he sido yo.
Él se metió la mano en el bolsillo.
—Al menos ten las agallas suficientes para decir la verdad y acepta las consecuencias.
—No robé el dinero. Alguien me ha tendido una trampa. —Era evidente para Demi que Miley estaba detrás de todo eso. Joe tenía que verlo también. —¡No lo he hecho! Tienes que creerme.
Las súplicas murieron en los labios de Demi cuando observó el rígido gesto de su marido y supo que nada lo haría cambiar de opinión. Con una horrible sensación de resignación, le dijo:
—No voy a seguir defendiéndome. He dicho la verdad y no voy a decir nada más. —Él se acercó a la silla de enfrente y se sentó. Parecía cansado, pero nada comparable a cómo se sentía ella. —¿Vas a llamar a la policía?
—Nosotros resolvemos nuestros problemas.
—Es decir, sois juez y parte.
—Es mejor así.
Se suponía que el circo era un lugar mágico, pero todo lo que ella había encontrado era ira y sospecha. Clavó los ojos en Joe, intentando ver a través de la impenetrable fachada que presentaba.
—¿Qué ocurre si te equivocas?
—No lo hago. No puedo permitírmelo.
Demi notó la fría certeza en la voz de su marido. Tal arrogancia era una invitación al desastre. Se le puso un nudo en la garganta. Ella le había dicho que no volvería a defenderse, pero aun así se sintió inundada por un tumulto de emociones. Tragando saliva, se quedó mirando las feas y finas cortinas que cubrían las ventanas detrás de Joe.
—Yo no robé los doscientos dólares, Joe.
Él se levantó y se acercó a la puerta.
—Nos enfrentaremos mañana a las consecuencias. No intentes salir de la caravana. Si lo haces, no dudes que te encontraré.
Ella oyó aquella voz helada y se preguntó qué clase de castigo le impondría. Sería duro, de eso no tenía la menor duda.
Joe abrió la puerta y salió a la noche. Ella oyó el rugido de un tigre y se estremeció.

Cuando Miley miró los doscientos dólares que Joe le daba, supo que tenía que escapar de allí y, un momento después, aceleraba por la carretera en su Cadillac sin importarle adónde iba; necesitaba celebrar la humillación de Joe en privado. A pesar de todo su orgullo y arrogancia, Joe Jonas se había casado con una ladrona.

Sólo unas horas antes, cuando Ashley Tisdale le había dicho que Joe se había casado, Miley se había querido morir. Había podido tolerar el horrible recuerdo del día en que perdió el orgullo, cuando se rebajó delante de él, porque había sabido que Joe nunca se casaría con otra. ¿Cómo iba a encontrar a una mujer que le comprendiera como lo hacía ella, su alma gemela? Si no podía casarse con Miley, mucho menos podría hacerlo con otra, y gracias a ese pensamiento su orgullo había sobrevivido.

Pero hoy todo se había acabado. Aún no podía creer que él le hubiera negado ese último placer. Se recordaba a sí misma llorando y abrazándose a él, rogándole que la amara, con la misma claridad que si acabara de ocurrir.

Y ahora, con más rapidez de la que podía haber imaginado, él estaba siendo castigado y ella podría dormir tranquila. No podía imaginar un golpe más amargo para el orgulloso Joe. Al menos su humillación había sido privada, pero la de él había sido en público. Miley incendió la radio y el coche se inundó con el sonido del rock duro. Pobre Joe. En realidad lo compadecía. Se había negado a casarse con la reina de la pista y había terminado con una ladrona.

Mientras Miley Hemsworth volaba por la carretera bajo la luz de la luna de Carolina del Norte, Destiny estaba acurrucada en el asiento trasero del Airstream de su padre con los delgados brazos cruzados sobre el pecho y las mejillas húmedas por las lágrimas.

¿Por qué había hecho algo tan feo? Si su madre estuviera viva, podría habérselo contado todo, podía haberle explicado que ni siquiera lo había planeado, pero el cajón de la recaudación estaba abierto y odiaba a Demi; así que, simplemente, había cogido el dinero. Su madre la habría ayudado a arreglarlo todo.
Pero ella había muerto. Y Destiny sabía que si su padre se enteraba algún día de lo que había hecho, la odiaría para siempre.

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—Aquí tienes la pala —dijo el hombre que se ocupaba de los elefantes. —Ahí está la carretilla. Y ahí el camión con el estiércol.

Jacob, que era quien se encargaba de los animales de Kevin Dellease, el domador, le dio una pala y se alejó cojeando. Era un hombre mayor que padecía artritis; tenía el rostro arrugado y los labios hundidos por la falta de dientes. Jacob era ahora el jefe de Demi.

Demi miró la pala. Ése era su castigo. Se había imaginado que Joe la mantendría confinada en la caravana, que utilizaría aquel lugar como una celda ambulante, pero debería haber sabido que él no se conformaría con algo tan sencillo.

La noche anterior Demi había llorado en el sofá hasta quedarse dormida. No tenía ni idea de si Joe había dormido en la caravana ni de si había regresado. Por lo que ella sabía, hasta podía haber pasado la noche en compañía de una de las showgirls. La invadió la tristeza. Joe apenas le había hablado esa mañana salvo para decirle que tendría que trabajar para Jacob y que no debía abandonar el recinto sin su permiso.
Desvió la mirada desde la pala que sostenía en la mano al interior del camión. Los elefantes ya habían bajado del remolque a través de unas anchas puertas correderas situadas en el centro de éste, justo encima de la rampa. A Demi se le puso un nudo en el estómago y una oleada de intranquilidad hizo que le subiera la bilis a la garganta. Había mucho estiércol. Muchísimo. En algunas partes la paja estaba casi limpia. En otras había sido aplastada por las gigantescas patas de los paquidermos.

Y aquel olor...

Demi volvió la cabeza y aspiró aire fresco. Su marido creía que era una ladrona y una mentirosa y, como castigo, la obligaba a trabajar con los elefantes a pesar de que ella le había dicho que los animales le daban miedo. Volvió a mirar hacia dentro del camión.

Adiós a su modelito de Mary McFadden.

Demi se sintió derrotada y, justo en ese momento, supo que había fallado. No podría hacerlo. Otras personas parecían tener una fortaleza a la que recurrir en tiempos de crisis, pero Demi no. Era débil y no hacía nada a derechas. Todo lo que su padre y Joe habían dicho de ella era verdad. Sólo servía para charlar en las fiestas y eso no le valía de nada en este mundo. Con el sol cayendo a plomo sobre su cabeza, rebuscó en su interior, pero no encontró ni un ápice de coraje. Se dio por vencida. Tiró la pala sobre la rampa.

—¿Ya te has dado por vencida?
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Sigo con la marathon, saben esas fotos de las que les hable me han inspirado y quisiera hacer una nove jiley jejeje joe y miley o justin y miley awwww...

Felicitaciones corazon espero de corazon que la hayas pasado super bien, a sido genial conocerte...
besos y abrazos..
millo bendiciones!!!!!!!!!!!!!

1 comentario:

  1. aaaaaaaaaahhhhhhhhh.. OMG!!! , jejej amo la nove!!!
    y si, maraton, o al menos para mi, ya que tiene mucho que no leo... :p
    jejej, aa Kazz, se te extrañaba mucho!!!!!
    -demiloveMLovaticSMilers

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..