jueves, 24 de noviembre de 2011

Novela Jemi 34 - Besar a un angel - Primer aniversario blog


A Joe nada le había dado tanta lástima como su pobre esposa cabeza hueca. Le dio la espalda a la cazuela de chile que estaba cocinando y la observó entrar en la caravana, con la ropa tan sucia que podría haber salido de una pocilga. Briznas de heno y restos de comida para anímales se pegaban a lo que le quedaba de coleta. Tenía los brazos salpicados de barro y olía que apestaba.
Como Joe también había sido el blanco de la llama más de una vez, reconoció el olor.
—¿También has tenido un encontronazo con Lollipop?
Ella masculló algo indescifrable y se dirigió al donnicker.
Joe sonrió y volvió a remover el chile.
—No te he entendido. ¿Qué has dicho?
La respuesta de la joven tuvo el acento bien educado de alguien acostumbrado a las cosas buenas de la vida.
—Vete a freír espárragos. —Y cerró la puerta de un portazo.
Él se rio entre dientes.
—¿Ha sido tu primer encuentro con una llama?
Ella no contestó.
Joe echó otra cucharada de pimienta picante, añadió salsa caliente a la mezcla y la probó. Demasiado suave.
No se oía ningún sonido en el baño, ni siquiera el del agua. Con el ceño fruncido, dejó la salsa picante al fuego.
—¿Demi? —Como ella no respondió, él se acercó al baño y llamó a la puerta. —¿Demi? ¿Te pasa algo?
Nada.
Giró la manija y la vio inmóvil, delante del espejo, con las lágrimas cayéndole en silencio por las mejillas mientras miraba su propio reflejo.
Joe notó un extraño sentimiento de ternura en su interior.
—¿Qué te ocurre, cariño?
Ella no se movió, las lágrimas continuaron deslizándosele por las mejillas.
—No es que nunca haya sido tan guapa como mi madre, pero ahora estoy horrible.
En lugar de irritarlo, ver que ella había perdido cualquier rastro de vanidad le tocó la fibra sensible.
—Yo creo que eres muy hermosa, cara de ángel, incluso cuando estás sucia. Pero te sentirás mejor después de ducharte.
Demi no se movió. Seguía con la mirada clavada en el espejo mientras las lágrimas le caían por la barbilla.
Él se agachó a su lado, le levantó un pie y le quitó la deportiva y el calcetín. Luego hizo lo mismo con el otro.
—Por favor, vete. —Demi lo dijo con la misma dignidad muda que él había observado en ella durante los últimos diez días mientras se concentraba en completar una tarea tras otra. —Estás ayudándome porque estoy llorando de nuevo, pero sólo lloro porque estoy cansada. Lo siento. No me hagas caso.
—Ni siquiera he notado que estuvieras llorando. —Joe se arrodilló ante ella y le abrió la cremallera de los vaqueros y, tras vacilar un momento, se los deslizó por las caderas. Cuando los bajó por las delgadas piernas de la joven, Joe sintió una punzada de deseo y tuvo que obligarse a apartar la vista del tentador triángulo de las bragas color verde menta que llevaba puestas.

¿Cuánto tiempo más iba a poder mantener las manos alejadas de ella? Durante la última semana y media Demi había estado tan cansada que apenas podía mantenerse en pie, pero él sólo había podido pensar en su suave y flexible cuerpo. Había llegado a un punto en el que no podía mirarla sin ponerse duro, y eso le sacaba de sus casillas. Le gustaba tener todos los aspectos de su vida bajo control y ése se le escapaba de las manos.

Incluso para una mujer que hubiera crecido en el circo hubiera sido demasiado duro hacer todo lo que le había ordenado hacer a Demi. Se había convencido de que sólo era cuestión de días —por no decir horas— que ella tirase la toalla y se fuera. Y querría poder estar seguro de que no la tocaría, por lo menos no como deseaba hacerlo. Mantener relaciones sexuales en ese momento sólo complicaría una situación ya de por sí complicada, y por eso no importaba lo mucho que la deseara, tenía que dejarla en paz.

Pero Demi seguía sin darse por vencida y él no sabía cuánto tiempo más podría mantenerse alejado. Cuando se metía en la cama por la noche, era tan consciente de ella acurrucada en el sofá, a tan sólo unos metros de él, que tenía dificultades para quedarse dormido. Y el simple hecho de verla durante el día hacía imposible que se concentrara en su trabajo.

¿Por qué no se había rendido? Era delicada. Débil. No hacía más que llorar. Y, al mismo tiempo, había tenido el valor de enfrentarse a Kevin Dellease y defender a esas pobres y tristes criaturas de la casa de fieras. Demi Lovato Jonas no era la joven pusilánime que él había supuesto.

Que no hubiera resultado ser como él creía lo irritaba casi tanto como el doloroso efecto que tenía sobre su cuerpo, y por ese motivo le habló bruscamente:
—Levanta los brazos.
Demi estaba demasiado cansada después de haberse pasado todo el día trabajando, así que obedeció de manera automática. Joe le quitó la camiseta por la cabeza, dejando al descubierto el sujetador que hacía juego con las braguitas. La joven estaba tan agotada que no podía evitar que se le cayera la cabeza, pero Joe seguía sin poder confiar en sí mismo, por lo que se enojó todavía más. Se dio la vuelta, ajustó la temperatura del agua de la ducha y metió a Demi dentro de la cabina con la ropa interior incluida.
—Te serviré la comida cuando salgas. Ya me he hartado de comer latas de conservas, así que esta noche he preparado chile.
—Sé cocinar —dijo ella entre dientes.
—Por hoy ya has hecho suficiente.
Demi se colocó bajo el chorro de la ducha y dejó que el agua resbalara por su cuerpo.
Cuando por fin salió del cuarto de baño, llevaba el pelo retirado de la cara y tenía puesto el albornoz azul de Joe. Parecía una adolescente cuando se deslizó detrás de la mesa de la cocina.
Joe le plantó delante un plato de chile caliente y luego se acercó al fogón para servirse otro para él.
—¿Puedo faltar esta noche a la función?—preguntó ella.
—¿Estás enferma?
—No.
Joe puso su plato sobre la mesa y se sentó enfrente de ella, endureciendo su corazón ante la muda dignidad que mostraba su esposa.
—Entonces no puedes faltar.
Demi pareció aceptar la negativa con resignación, algo que a Joe le molestó más que si hubiera discutido con él.
—Jamás me había sentido tan despreciada.
—Las llamas son así con todo el mundo. No te lo lomes como algo personal.
Josh también me odia. Hoy me ha lanzado una caja de galletas.
—Ha tenido que ser un accidente. Josh es amable con todo el mundo.
Demi apoyó un codo en la mesa y descansó la cabeza en la mano mientras revolvía el chile con desgana.
—Desfilar con tan poca ropa denigra a las mujeres.
—Pero es estupendo para la taquilla.

Joe lamentó de inmediato haberle tomado el pelo, sobre todo cuando sabía que ella estaba demasiado cansada para responder a la broma. Y lo cierto era que le molestaba verla desfilar con ese maillot. No era tan alta como las demás chicas ni tan pechugona como ellas, pero la belleza juvenil y la dulce sonrisa de su esposa la hacían destacar, e incluso había tenido que ponerse serio con algunos patanes del público que habían intentado ligar con ella tras la función. Sorprendentemente, Demi parecía no ser consciente de las reacciones que provocaba.
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me emociona el tiempo ha pasado tan rapido y las cosas vividas han sido tantas pero aqui seguimos con el amor por las parejas que amamos, por las personas que nos inspiran, ha sido gratificante que durante este año haya llegado a los 93 seguidores a 2597 comentarios a tener 138075 visitas, gracias por todo chicas gracias..
las amooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

5 comentarios:

  1. LO AME!!!! al fin sabemos màs de lo que piensa JOE. AWWW la quiere... que lindos.
    Me EN-CAN-Tó.
    besos!

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  2. Amiga y los comentarios aumentan y aumentan :) te los mereces son con mucho cariNo
    Amigaaa porque me haces esto, voy a llorar... amo esta historia :)!

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  3. Ame el capi ... al fin leoo algo de estaaa nove que amo tantoo me iba a dar un ataque!
    '

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  4. aaaaawww... maraton JEMI.. aaawwww....
    aaaaaawwww y ame el cap.. aaww. te comento luego lo de aniversario, vale???
    aaaaaawww. Kazz.. aaww
    -demiloveMLovaticSMilers

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..