sábado, 19 de noviembre de 2011

Novela Jiley 02- Seducida por el vecino

Miley se despertó con la respiración agitada, en pijamas y con su **** palpitando. Mantuvo sus ojos cerrados mientras saboreaba el dulce sueño erótico que había tenido sobre su Justin. En éste, él la había atado a la cama y le había exigido que admitiera su atracción por él, antes de tomarla fuerte y rápido, haciendo que se venga una y otra vez.

Miley gimió y deslizó una mano sobre su pezón hinchado. Éste rogaba por atención, así que lo apretó suavemente mientras movía la otra mano por el vientre hacia su pijama. Pasando por debajo de la cintura, movió su mano más abajo y se frotó el clítoris a través del algodón de su ropa interior. Gimió y presionó más. Se pellizcó los pezones al mismo tiempo que pasaba la mano debajo de la barrera de algodón de su ropa interior hacia su centro caliente y húmedo.

Sus dedos no podían sustituir lo que ella quería, pero una chica tenía que hacer lo que una chica tenía que hacer. Mantuvo los ojos cerrados e imaginó que eran los dedos expertos de Justin en vez de los suyos. Estaba mojada cuando sus dedos rozaron la apertura que rogaba ser llenada. Se metió dos dedos y trazó un círculo sobre su clítoris con el pulgar. Dejó escapar un largo y bajo gemido. Levantando sus caderas, empujó sus dedos más profundamente. Se pellizcó fuerte los pezones y el dolor agudo inundó su cuerpo mientras se sentía llegar al borde del clímax.

No escuchó el primer golpe en la puerta, pero a medida que sus gemidos se hacían más fuertes, el fuerte golpe sobre la vieja puerta de madera, finalmente penetró a través de su placer.

Maldijo y se frotó con los dedos más rápido y más profundo dentro de su cuerpo. Su espalda estaba arqueada sobre la cama y ​​podía sentir el sudor en la línea del cabello. Necesitaba la liberación, la dulce explosión que estada sólo a un latido de distancia. El golpeteo se hizo más fuerte y más contundente y se mordió el labio para no gritarle a quien fuera que estuviera en la puerta para que se largara. La presión acumulada llegó a un punto álgido cuando oyó a Justin llamar desde la sala.

—¡Miley, abre la maldita puerta!

Miley mordió con fuerza su labio inferior, casi sacándose sangre, para no gritar cuando el sonido de su voz la envió por encima del borde.

Justin dio un puñetazo, una vez más sobre la puerta. Sabía que ella no estaba en la ducha, porque siempre se oía el agua de las tuberías. No se había ido porque su coche estaba todavía en su lugar asignado. Eso significaba que estaba durmiendo o ignorándolo.

—Miley, —llamó de nuevo justo antes de que la puerta se entreabriera.

Se veía hermosa, parada detrás de la puerta, sacando sólo la cabeza afuera. Su largo cabello castaño suelto sobre sus hombros. Estaba enredado y desordenado, dándole un aspecto como si hubiera pasado la noche siendo bien usada. No tenía maquillaje y su piel estaba pálida y sin defectos. Había un rubor brillante a través de sus mejillas y sus ojos estaban un poco vidriosos. Realmente parecía como si hubiera sido muy bien usada.

Inmediatamente los celos se apoderaron de él, y sostuvo la puerta con la mano libre para evitar que la cerrara en caso de que tuviera otros planes.

—¿Qué te tomó tanto tiempo?
Ella parpadeó varias veces y casi podía ver su mente trabajando, y sabía que lo que saliera de su boca, sería una mentira.
—Dormía.
Él gruñó, abrió la puerta y entró.
—¡Justin! —se quejó mientras daba un paso atrás, alejándose de él.
Rudamente cerró la puerta detrás de él y se enfrentó a ella mientras retrocedía hacia la sala de estar.
—¿Quién está aquí? —exigió.
Miley negó con la cabeza.
—Nadie, sólo yo.
Justin miró a su alrededor y se dio cuenta de que todas las luces todavía estaban apagadas. Podría haber estado aún durmiendo, pero estaba nerviosa y se retorcía las manos, así que Justin no le creyó. Entonces, ¿qué había estado haciendo?
—¿Qué te tomó tanto tiempo para abrir la puerta? Y no me mientas otra vez, —le advirtió.
Miley se limitó a mirarlo.
—Yo estaba todavía en la cama.
—¿Sola?
—Sí. Por supuesto.
Justin asintió con la cabeza y se dirigió a la cocina.
—Está bien. —Sabía que obtendría la respuesta a su tiempo. —He traído donuts para antes de ponernos a trabajar. ¿Qué tal un café?
—¿Trabajar? —Repitió.
Sonrió y se dirigió hacia la cafetera.
—Sí, trabajar. ¿No te acuerdas? Te dije que te ayudaría con tu libro.
—¿Tú me vas a ayudar con mi libro?
—Sí. Decidimos eso anoche.
—¿Anoche?
Justin se volvió y frunció el ceño. Ella repetía todo y no entraba en la cocina. Le disparó otra mirada. Estaba descalza y el esmalte de uñas color rosa en sus dedos hizo que su ***** saltara en el interior de sus pantalones vaqueros. Llevaba pantalones de algodón y una de esas camisetas de tirantes que tenían correas delgadas y no llegaba a la cintura de sus pantalones. Se veía lo suficientemente bien como para comérsela. La hubiera preferido a ella antes que a los donuts.
—Vamos. Vamos a comer. Sé lo mucho que te gustan. —Hizo un gesto hacia la caja blanca.
Ella se miró las manos y él juró que la vio ruborizarse.
—Yo sólo voy a ir a lavarme la cara y a cambiarme, —le dijo cuando salió de la habitación.
—No te cambies por mi culpa. Trabajando juntos, vamos a necesitar estar cómodos, —gritó mientras salía.
Se detuvo en medio de la sala de estar y se volvió a mirarlo.
—Muy cómodos. —Lo dijo tan sexualmente prometedor como pudo.

Ella se ruborizó de nuevo y él casi se echó a reír a carcajadas. Entonces vio como rápidamente se apresuró escaleras arriba hacia el baño.
Justin esperó hasta que oyó cerrarse la puerta del baño antes de subir a la buhardilla donde estaba el dormitorio y el baño. Al entrar en su habitación, se sintió como si estuviera entrando en otra parte de ella. Una en la que él no había sido consciente.

Una enorme cama de cuatro postes de hierro se ubicaba en el centro de la habitación. El edredón de color púrpura oscuro caía a los pies de la cama, dejando al descubierto las sábanas de seda negra. La imagen de ella desnuda tumbada en la cama le hacía apretar la parte delantera de sus pantalones.
Su escritorio estaba en la misma pared que la puerta y había un ordenador portátil rodeado con libretas de espiral apiladas al lado en una pila alta. Estaba organizado y limpio, por lo que su conjetura fue que estaba realmente atascada y no estaba escribiendo. Ella le había dicho que cuando estaba en medio de un libro, tenía notas repartidas por todo el escritorio. Las otras paredes estaban cubiertas de estanterías. No había un vestidor o televisión, sólo estanterías. Y cada una de ellas estaba llena en toda su capacidad. No parecía extraño que tuviera muchos libros, pero sí había una gran variedad. Se acercó de una estantería a otra, mirando los títulos, hasta que llegó a la pequeña estantería junto a la cama. Había un libro boca abajo con un marcador.

Justin tomó el libro y lo dio vuelta. La cubierta tenía una mujer atada a una cama y su pareja con un látigo casi haciéndolo caer.
Aún podía oír el agua corriendo en el baño, así que fue a sentarse en el extremo de la cama. Abrió el libro a donde estaba marcado y leyó la escena donde Miley la dejó.

El sonido de su grito le hizo girar la cabeza. Él no se avergonzó de haber sido atrapado mirando entre sus cosas, pero estaba enfadado porque se había perdido un detalle muy importante acerca de Miley. Y celoso de que ella podría haber compartido esto con otro hombre y no con él. Se había contenido porque no pensaba que ella pudiera manejar su dominio en la cama.

—¿Qué estás haciendo en mi habitación? —Gritó como si hubiera invadido su santuario interior. Que probablemente lo consideraba así.
Se puso de pie y sostuvo el libro con la cubierta hacia ella.
Miley bajo la vista y el rubor en sus mejillas no se hizo esperar.
—Umm, que...
Levantó una ceja.
—Investigación. Es una investigación.
—¿Vas a escribir erótica, Miley?
—Yo... eh... me...
Tiró el libro a la cama sin apartar los ojos de ella.
—Dime una cosa, Miley. ¿Te gusta tocarte cuando lees esto?
Su reacción fue dar un paso atrás y su Miley se puso roja como una remolacha. Se mordió el labio otra vez. Maldita sea, sería malísima en el póker. Tal vez él le tendría que enseñar a jugar al strip poker, pero no ahora. En este momento la deseaba y sabía que ella lo quería. Por lo tanto, no tenía que esperar. Podría ser que la estuviera empujando, pero había esperado lo suficiente.

—Respóndeme, Miley. ¿Te tocas tú misma? ¿Frotas tus pezones o metes tus dedos en tu ****? —Se puso delante de ella. Él iba a jugar bien con ella. Era evidente que estaba interesada en el estilo de vida. Uno que él conocía muy bien.
Ella no respondió, seguía mordiéndose los labios.
—Mírame, Miley.
Ella alzó sus hermosos ojos verdes y se le endureció la *****.
—¿Lo haces?
Ella asintió con la cabeza.
Justin tomó una respiración profunda, asegurándose de mantener el control de la situación. Se la veía muy nerviosa y quería mantenerla así.
—¿Cuándo fue la última vez que te masturbaste?
Ella se echó hacia atrás.
—Yo... no... Yo...
—Mírame, —exigió cuando sus ojos se alejaron de nuevo.
Su mirada volvió de nuevo a la suya.
—Respóndeme.
—Esta mañana, —Miley respondió y se cubrió la boca con la mano. Sabía que ella no había querido responderle. Vio cómo sus pezones se endurecieron y se preguntó si las bragas estarían húmedas. Ella quería que él tomara el control. Quería darle lo que no había tenido con ningún otro. Él lo sabía.
Su vecina responsable, linda, inocente, tenía más debajo de su piel de lo que pensaba. Había querido controlar su cuerpo antes, pero ahora su propio cuerpo le exigía que la tome de la forma en que, obviamente, ella quería.
Ella desvió la mirada otra vez y Justin frunció el ceño.
—Mírame, Miley, y no apartes la mirada de nuevo o me harás enojar.
Podía ver las lágrimas asomando en sus ojos cuando lo miró una vez más, pero sabía que no era de miedo sino por la excitación.
—Ahora quítate la camisa.
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chicas las extraño muchisimoooooo, chicas la explicacion de mi ausencia en la hija del magnate y por fis no se olviden de comentar, gracias por e apoyo en esta nove por fis comenten....

2 comentarios:

  1. Hellou Hellouuu :) ¿Como estas hermosa? espero que bien :)
    Bueno primero que nada, perdón mi ausencia, es que ando cortisima de tiempo, pero ahora que puedo me paso :)))))
    Me encanta esta nove, es muy hot o.O jajaja y esta bueno que alguien se anime a escribir algo como esto :) creo que yo alguna vez te lo dije :)
    Bueno el cap me encanto, que vergüenza que tuvo que admitir que se masturbaba :P jajaja
    Bueno me voy a leer el otro cap :)

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..