jueves, 29 de diciembre de 2011

Jemi 44 - Besar a un angel


—No voy a enamorarme de ti, cariño. No ocurrirá. Me importas, pero no te amo.

Cómo herían esas palabras. ¿De verdad era amor lo que quería de él? Ciertamente, lo deseaba. Lo respetaba. ¿Pero cómo era posible llegar a amar a alguien que sentía tan poco aprecio por ella? En lo más profundo de su alma sabía que a ella le resultaría muy difícil amar a un hombre como Joe Jonas. Él necesitaba a alguien tan terco y arrogante como él, alguien obstinado e imposible de intimidar, una mujer que no se echara a temblar ante todos esos oscuros ceños y que le respondiera de la misma manera. Una mujer que se sintiera como en casa en el circo, que no temiera a los animales ni el trabajo agotador. Necesitaba a Miley Hemsworth.

Los celos la inundaron. Aunque reconocía la lógica de que Joe y Miley eran perfectos el uno para el otro, su corazón rechazaba la idea.
Vivir con él le había enseñado algo de orgullo, y Demi irguió la cabeza.
—Lo creas o no, no me he pasado todo el tiempo pensando en cómo voy a conseguir que te enamores de mí. —Cogió la cesta de ropa que se iba a llevar a la lavandería. —De hecho, no quiero tu amor. Lo que sí quiero son las llaves de la maldita camioneta.
Las cogió del mostrador y salió corriendo hacia la puerta. Él se movió con rapidez para bloquearle el paso. Joe le quitó la cesta de las manos.
—No pretendo hacerte daño, Demi —dijo —Me importas. No quería que fuera así, pero no puedo evitarlo. Eres dulce y graciosa, y me encanta mirarte.
—¿De veras?
—Aja.
Demi alargó la mano para limpiarle con el pulgar una mancha del pómulo.
—Bueno, a pesar de que eres un hombre con muy mal genio, también me gusta mirarte.
—Me alegro.
Ella sonrió e intentó coger de nuevo la cesta de la ropa sucia, pero él no se la dio.
—Antes de que te vayas... Miley y yo hemos hablado. A partir de ahora tendrás una nueva tarea.
Ella lo miró con cautela.
—Ya estoy ayudando con los elefantes y con las fieras. No creo que tenga tiempo para hacer nada más.
—A partir de ahora, ya no te encargarás de los elefantes, y Trace se hará cargo de la casa de fieras.
—Los animales son responsabilidad mía.
—Bien. Puedes supervisarlo si quieres. El hecho es, Demi, que le gustas al público y Miley quiere aprovecharse de ello. Actuarás conmigo. —Ella clavó los ojos en él. —Comenzaré a entrenarte mañana.
Demi se dio cuenta de que le rehuía la mirada.
—¿Entrenarme para que haga qué?
—Tu trabajo consistirá en estar quieta y hermosa.
—¿Y qué más?
—Tendrás que ayudarme. No será difícil.
—Ayudarte. ¿A qué te refieres con eso de ayudarte?
—Sólo eso. Lo hablaremos mañana.
—Dímelo ahora.
—Sostendrás algunas cosas, eso es todo.
—¿Sostenerlas? —Demi tragó saliva. —¿Las arrancarás de mi mano?
—De tu mano —Joe hizo una pausa, —de tu boca.
Demi palideció.
—¿De mi boca?
—Es un truco fácil. Lo he hecho centenares de veces, y no debes preocuparte de nada. —Joe abrió la puerta y le puso la cesta en los brazos. —Si quieres pasarte por la biblioteca, será mejor que te vayas ya. Te veré más tarde.
Con un suave empujón la echó afuera. Demi se dio la vuelta para decirle que de ninguna manera pensaba actuar en la pista central con él, pero Joe le cerró la puerta en las narices antes de que pudiera pronunciar una sola palabra

*******************


—¿Puedes intentar mantener los ojos abiertos esta vez?
Demi notó que Joe estaba perdiendo la paciencia con ella. Estaban detrás de las caravanas, en un campo de béisbol a las afueras de Maryland, un sitio muy parecido al que habían estado los días anteriores y llevaban así casi dos semanas. La joven tenía los nervios tan tensos que estaban a punto de estallar.

Tater estaba cerca de ellos, alternando suspiros de amor por su dama con remover el barro. Después de que Demi se hubiera enfrentado al elefantito unas semanas atrás, Tater había comenzado a escaparse para buscarla y, finalmente, Jacob lo había castigado con el pincho. La joven no había podido tolerar tal cosa, así que le había dicho que ella se encargaría de cuidar al elefante durante el día cuando vagara por ahí. Todos —excepto la propia Demi—parecían haberse acostumbrado a ver trotando a Tater detrás de ella como si fuera un perrito faldero.

—Si abro los ojos daré un respingo —señaló Demi mientras su marido empuñaba el látigo— y me dijiste que me harías daño si daba respingos.
—Tienes el blanco tan alejado de tu cuerpo que podrías estar bailando El lago de los cisnes y ni siquiera te rozaría.

Había algo de verdad en lo que decía. El rollo de periódico que sostenía en la mano medía más de treinta centímetros y, además, ella tenía el brazo extendido. Pero cada vez que Joe agitaba el látigo arrancando un trozo del extremo, ella daba un salto. No podía evitarlo.

—Puede que mañana consiga abrir los ojos.
—En tres días estarás en la pista central. Es mejor que los abras ya.

Demi abrió los ojos de golpe al oír la voz sarcástica y acusadora de Miley que estaba donde Joe había dejado los látigos enroscados en el suelo. Tenía los brazos cruzados y el sol arrancaba destellos a su pelo, que brillaba como las llamas del infierno.
—Ya deberías haberte acostumbrado. —Se agachó con rapidez y cogió uno de los rollos de papel de diez centímetros que había en el suelo. Ésos eran los blancos de verdad, los que se suponía que Demi debía sostener en la función, pero hasta ese momento Joe no había podido convencerla para que practicaran con algo que midiera menos de treinta centímetros.
Miley comenzó a hacer rodar uno de los pequeños rollos entre los dedos como si fuera un pitillo, luego se acercó a Demi y se detuvo a su lado.

—Quítate de en medio.
Demi retrocedió.
Miley miró a Joe con un destello desafiante en los ojos.
—Aprende cómo se hace.
Se puso de perfil, echó el pelo hacia atrás y se colocó el rollo entre los labios.

Por un momento Joe no hizo nada, y Demi notó que había una vieja historia entre la dueña del circo y él, una historia de la cual Demi no sabía nada. Parecía como si Miley desafiara a su marido, pero ¿para que hiciera qué? Joe levantó el brazo tan repentinamente que ella apenas vio el movimiento de su muñeca.

«¡Zas!» El látigo restalló a pocos centímetros de la cara de la mujer y el extremo del rollo desapareció.

Miley no se movió. Se mantuvo tan serena como si estuviera asistiendo a un cóctel mientras Joe agitaba el látigo una y otra vez, rompiendo un trocito de rollo cada vez. Poco a poco, lo fue acortando hasta que sólo quedó el cabo entre los labios de la mujer.

En ese momento lo cogió y se lo tendió a Demi.
—Ahora veamos cómo lo haces tú.
Demi reconocía un reto cuando lo veía, pero esa gente se había criado tentando al peligro. Ella no tenía que demostrar su valor, sentía que ya lo había hecho cuando se había enfrentado a Tater.
—Quizás en otro momento.
Joe suspiró y bajó el látigo.
—Miley, esto no funciona. Continuaré haciendo el número yo solo.
—¿Te tiene dominado, Joe? Cinco generaciones de sangre circense y le has dado el nombre de Jonas a alguien que no tiene valor para entrar en la pista central contigo.
Los ojos verdes de Miley se oscurecieron con desprecio cuando miró a Demi.
—No te estamos pidiendo que andes por la cuerda floja ni que montes a pelo. Lo único que tienes que hacer es estar allí de pie. Pero ni siquiera eres capaz de hacerlo, ¿verdad?
—Lo siento, pero no valgo para esto.
—¿Y para qué vales entonces?
Joe dio un paso adelante.
—Ya basta. Demi se ha encargado de los animales aunque no tendría por qué haberlo hecho, y están en mejores condiciones que nunca.
—No la defiendas. —Demi sintió el impacto de los ojos de Miley con la misma intensidad que si fuera el impacto del látigo. —¿Sabes algo de la familia Jonas?
—Joe no me ha hablado mucho de su pasado. —Y tampoco le había hablado mucho de su presente. Cada vez que intentaba preguntarle por la vida que llevaba fuera del circo, él cambiaba de tema. Sospechaba que había ido a la universidad y que la medalla esmaltada que llevaba colgada del cuello era una reliquia familiar, pero nada más.
—Déjalo, Miley —le advirtió él.
Ella no le hizo caso y sostuvo la mirada de Demi con firmeza.
—Los Jonas son una de las familias más famosas en la historia del circo. La madre de Joe era la mejor montando a pelo. Joe podría haber sido un campeón ecuestre de no ser por su altura.
—A Demi no le importa nada de eso —dijo él.
—Sí que me importa. Continúa, Miley.
—Su madre formaba parte de la quinta generación de artistas rusos que actuaron para los zares. Lo más interesante de los Jonas es que la historia de su familia se transmite a través de las mujeres. No importa con quién se hayan casado, los hombres han renunciado a su propio apellido para mantener el de Jonas y pasarlo a sus hijos. Pero los hombres Jonas han sido también grandes artistas con el látigo y algunos de los mejores jinetes que se hayan visto en el circo.
Joe comenzó a recoger los rollos de periódico y a meterlos en una vieja bolsa de lona.
—Vamos, Demi. Por hoy es suficiente.
La expresión de Miley se volvió amarga.
—Los Jonas siempre han seguido la tradición y han elegido bien a sus esposas. Al menos hasta llegar a Joe. —Hizo una pausa. En sus ojos asomó un helado desprecio. —No estás a su altura, Demi, no mereces llevar el apellido Jonas.
Tras decir eso se giró y se marchó, con un paso tan regio que hizo que sus ropas desarregladas parecieran dignas de una reina.
Demi se sintió despreciable.
—Tiene razón, Joe. No valgo para nada.
—Tonterías. —Joe enrolló los látigos y los apoyó sobre el hombro. —Miley considera la tradición del circo tan sagrada como la religión. No le hagas caso.
Demi miró la bolsa con los rollos de periódico. Se acercó y sacó uno con decisión.
—¿Qué haces?
—Dar la talla como mujer Jonas.
—Por el amor de Dios, suelta eso. Te he dicho que pases de ella. Miley siempre ha tenido una visión distorsionada de la historia de los Jonas. Mi tío Sergey era el mayor bastardo que he conocido en mi vida.
—Te agradezco que intentes que me sienta mejor, pero no puedo ignorar lo que ha dicho. —Caminó hacia el lugar donde habían estado practicando antes y se puso de perfil. —Estoy cansada de ser siempre la peor.
Se puso el rollito en los labios; las rodillas le temblaban más que nunca. Si Joe fallaba, le golpearía en la cara y, quizá, dejaría una cicatriz en su piel y en su alma.
—Déjalo, Demi. —Ella cerró los ojos. —Demi...
Ella se sacó el rollito de la boca para hablar, pero no le miró.
—Por favor, Joe, hazlo de una vez. Cuanto más me hagas esperar, más difícil será para mí.
—¿Estás segura?
No estaba segura en absoluto, pero se puso de nuevo el rollito en la boca y cerró los ojos, rezando por no dar un brinco.
Demi gritó cuando oyó el chasquido del látigo y sintió una corriente de aire en la cara. El sonido retumbó en sus oídos. Tater abrió la boca y soltó un barrito.
—¿Te he dado? ¡Maldita sea, sé que no te he dado!
—No..., no..., estoy bien. Es sólo... —Respiró hondo y recogió el rollito que había dejado caer, observando que Joe había sesgado un trocito del extremo. —Es sólo que estoy un poco nerviosa.
—Demi, no tienes por qué...
Ella se colocó el blanco de nuevo en la boca y cerró los ojos.
«¡Zas!»
Demi gritó otra vez.
—Si sigues gritando comenzaré a ponerme nervioso —dijo Joe en tono seco.
—¡No gritaré! Pero por Dios, no pierdas los nervios. —Cogió el rollito, era mucho más corto de lo que había sido en un principio.
—¿Cuántas veces más?
—Dos.
—¿¿Dos??—chilló.
—Dos.
Esta vez colocó el rollito justo en el borde de los labios.
—Estás haciendo trampa.
El sudor corría entre los pechos de Demi cuando volvió a colocarlo. Respiró hondo.
«¡Zas!» Otra corriente de aire le agitó un mechón de pelo contra la mejilla. Casi se desmayó, pero de alguna manera logró contener el grito. Sólo una vez más. Una vez más.
«¡Zas!» La joven abrió lentamente los ojos.
—Ya está, Demi, se acabó. Ahora sólo tendrías que saludar al público.
Estaba viva y sin marcas. Atontada, lo miró y habló con un ronco susurro.
—Lo he hecho.
Él sonrió y soltó el látigo.
—Pues claro que sí. Estoy orgulloso de ti.

Con un gran grito de alegría, corrió hacia él y se arrojó a sus brazos. Joe la atrapó automáticamente. Cuando la estrechó contra su cuerpo, una lenta oleada de calor recorrió el cuerpo de Demi. Él debió de sentir lo mismo porque se echó atrás y la dejó en el suelo.
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WIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
no se olviden de comentar bienvenidas a mis nuevas seguidoras, gracias por leer y ps gracias por los comentarios... se las quiere...
millon besos!!

10 comentarios:

  1. esta hermosa la nove Kazz, me encanta Jemi <3 !
    Espero que subas apenas puedas, y feliz año nuevo adelantado, deseandote lo mejor !
    Cdtm- besos !

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  2. ME SUPER ENCANTO! SEGUILA! ESPERO EL PROXIMO CAP DE ESTA NOVE ;) , BESOS

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  3. AHHHH amo la nove!!! Amo JEMI!!
    Como Euge espero que subas cuando puedas!! Un beso enorme!! Feliz comienzo de 2012!!!

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  4. Oh dios me encantaaa!!! *.* Menuda hermosura de historia Jemi, siempre te deja con buen sabor de boca.
    Me comencé la novela por la tarde de ayer y acabé en el capítulo 43, pero tenía tanto sueño que pensé en comentar hoy con la mente más despejada.
    Y ahora vengo, y está el 44 *.* Ha sido como un regalo del cielo.

    Eres una escritora 10, en serio, escribes genial y transmites las sensaciones de los personajes de manera tal, que es como si las vivieras junto a ellos mientras lees.

    Cuando tenga algo de tiempo intentaré hacerme una cuenta para comentar, pero de momento en anonimo no queda tan mal xD

    Muchos besos y esperando el próximo cap.
    Kanon
    xoxo

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  5. AAAAAAHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!
    me encantooooooo...pero no seas mala como nos dejas asi!!!!!!!!!
    pliiisss sube el prox capi o pon un maratoon de esta nove que me recontraaaaeencantaaa!!!!!!!
    bno coraxoon espero y te la pases mega incre este finde y nos vemos asta el prox año
    biiee te mendo 1000s de besooss!!

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  6. se me olvidaba
    ESPERO Y TE RECUPERES PRONTOO!!!!!
    a mi me ha pasado lo mismo en el tobillo como unas 5 veces...y se que se siente horrible (aun que ala vez estas encamada y no tienes que ir a trabajar)jajajajajja!!!!!!
    ora cosa corazoon tambn me encanta el nuevo diseño ddel blog
    biiee

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  7. aaaaaaa me super encantoo esta muy bueno ok espero que subas el otro que estoy ,uy impaciente.
    Feliz año nuevo kazzie te amo!!!!!!!!!

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  8. Super el capii m encanto siguelo pronto!!
    Plizz
    Feliz Año

    Att:Paula

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  9. siguelaaaaaaaaaaa pronto y adelantado feliz año nuevo dios te bendija

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  10. aaaaaaaaaaaawwwwwwwwwwwwwwwwww.... me encanto la nove, bueno el cap, y ma l ultima parte... aaw :) perdon por comentar hasta ahorita, pero no habia tenido tiempo :/ aun asi sabes que amo tu nove, vd? bueno me paso a los demas caps, que tengo poco tiempo :)

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..