martes, 20 de diciembre de 2011

Novela Jemi 42 - Besar a un angel


Joe clavó los ojos en la puerta por donde acababa de desaparecer Destiny, luego miró a su esposa.
—La tuya ha sido la peor actuación que he visto en mi vida. ¿De verdad has dicho que le vas a impedir que te robe el marido o me lo he imaginado?
—Destiny se lo ha creído y eso es lo único que cuenta. Después de lo que le has dicho era necesario que alguien la tratara como a una mujer adulta.
—No pretendía herir sus sentimientos, pero ¿qué querías que hiciera? No es una adulta. Es una niña.
—Te ha ofrecido su corazón, Joe, y tú lo has rechazado como si no valiera nada.
—No sólo me ha ofrecido su corazón. Un poco antes de que llegaras me dejó bien claro que su cuerpo también iba incluido en el lote.
—Está desesperada. Si hubieras aceptado, se hubiera desmayado del susto.
Él se estremeció.
—Una quinceañera no está en mi lista de perversiones favoritas.
—¿Qué clase de perversiones...? —Demi se mordió la lengua. ¿Cuándo iba a comenzar a pensar antes de hablar?
Joe le brindó una sonrisa enloquecedora que le puso la piel de gallina.
—Será más divertido que lo vayas averiguando poco a poco.
—¿Por qué no me lo dices ahora?
—Espera y verás.
Demi lo observó.
—¿Incluye algo con...? No, claro que no.
—Estás pensando en los látigos otra vez.
—No, por supuesto que no —mintió.
—Bien. Porque no tienes por qué preocuparte de eso. —Joe hizo una pausa significativa. —Si lo hago bien no duele en absoluto.
Demi abrió los ojos de par en par.
—¡Deja de hacer eso!
—¿El qué?
La expresión inocente de Joe no la engañó ni por un instante.
—Deja de plantar todas esas dudas en mi cabeza.
—No soy yo quien planta dudas en tu cabeza. Lo haces tú sólita.
—Sólo porque tú sigues diciendo esas cosas. No me gusta que me tomes el pelo. Sólo tienes que responderme sí o no. ¿Alguna vez le has dado latigazos a una mujer?
—¿Sólo sí o no?
—Eso he dicho, ¿no?
—¿Sin ninguna aclaración?
—Sin ninguna aclaración.
—Bueno, entonces sí. Sí, definitivamente le he dado latigazos a una mujer.
—Vale, será mejor que me lo aclares —dijo ella débilmente tragando saliva.
—Lo siento, cariño, pero ya te he respondido. —Con una amplia sonrisa, él se sentó detrás del escritorio. —Tengo mucho trabajo que hacer, quizá sea mejor que me digas para qué querías verme.
Pasaron varios segundos antes de que Demi lograra recordar lo que la había llevado hasta allí.
—Se trata de Glenna.
—¿Qué pasa con ella?
—Es un animal grande y su jaula es muy pequeña. Necesita una nueva.
—¿Nada más? ¿Sólo quieres que compremos una jaula nueva? —replicó él con ironía.
—Es inhumano que la pobre viva en un lugar tan estrecho. Se la ve muy deprimida, Joe. Tiene esos deditos tan suaves, y los saca por los barrotes como si necesitara el contacto de otro ser vivo. Y ése no es el único problema que tenemos. Las jaulas son tan viejas que no son de fiar. La del leopardo se cierra sólo con un alambre.
Joe cogió un lápiz y tamborileó con él la gastada superficie del escritorio.
—Estoy de acuerdo contigo. Odio esa condenada exposición de fieras, me parece inhumana, pero las jaulas son caras y Miley aún se está pensando si deshacerse de esos anímales o no. Por ahora tendrás que arreglártelas como puedas. —Joe desplazó la mirada a la ventana y la silla rechinó cuando se reclinó para ver mejor. —Vaya, mira ahí fuera. Parece que tienes visita.
Ella siguió la dirección de la mirada y vio a un elefantito con la correa colgando delante del vagón rojo,
—Es Tater. —Cuando ella lo miró, el elefante levantó su trompa y bramó como un trágico héroe que vagara por el mundo en busca de su amor perdido. —¿Qué hace ahí?
—Supongo que estará buscándote. —Joe sonrió. —Los elefantes crean fuertes vínculos familiares, y Tater parece haberlo establecido contigo.
—Es un poco grande para ser mi mascota.
—Me alegra oír eso, porque por mucho que me lo pidas jamás dormirá en nuestra cama.
Demi se rio. Pero se abstuvo de recordarle que aún no estaba segura de si ella dormiría o no con él. Había demasiadas cosas por resolver entre ellos.

Miley estaba de un humor de perros cuando se acercó a Joe. Esa mañana Nick le había dicho que Demi no estaba embarazada. La idea de que esa mujer llevara a un Jonas en su vientre era tan aborrecible que debería haberse sentido aliviada, pero por el contrario se le había puesto un nudo de angustia en la boca del estómago. Si Joe no se había casado con Demi porque estaba embarazada, entonces lo había hecho porque quería. Lo había hecho porque la amaba.
La bilis la corroía por dentro. ¿Cómo podía Joe amar a esa pobre e inútil niña rica cuando no la había amado a ella?

¿No veía lo indigna que era Demi? ¿Habría perdido Joe todo su orgullo?
En ese momento la intención de Miley era poner en práctica el plan que hacía días que le rondaba la mente. Tenía cabeza para los negocios —siempre pensaba en lo mejor para el circo, por encima de sus sentimientos perenales, —pero lo que se le había ocurrido haría que Joe viera con otros ojos a su esposa.

Se detuvo detrás de él mientras éste estaba trajinando en la grúa de montaje del circo. La camiseta húmeda K le pegaba a los firmes músculos de la espalda. Recordó el tacto de esa piel tensa bajo las manos, pero en lugar de excitarla ese recuerdo hizo que sintiera asco de sí misma. Miley Hemsworth, la reina de la pista central, le había rogado a ese hombre que la amara y él la había rechazado. El rencor hizo que se le revolviera el estómago.
—Tenemos que hablar sobre tu número.
Él cogió un trapo grasiento y se limpió las manos con él. Joe siempre había sido un mecánico de primera y reparar la grúa no era un problema para él, aunque hora mismo Miley no sentía ningún tipo de gratitud por el dinero que le ahorraba.
—Dime.
La mujer levantó la mano para protegerse los ojos del sol, tomándose su tiempo, haciéndole esperar. Tardó un buen rato en hablar.
—Deberías hacer algún cambio. No lo has hecho desde la última gira y aún queda demasiada temporada para seguir repitiendo lo mismo.
—¿Qué has pensado?
Miley cogió las gafas de sol con las que se retiraba d pelo de la cara.
—Quiero que Demi intervenga en tu número.
—Olvídalo.
—¿Crees que no podrá hacerlo?
—Sabes muy bien que no.
—Bueno, pues tendrá que hacerlo. ¿O es que ahora es ella quien lleva los pantalones en tu casa?
—¿Qué pretendes, Miley?
—Demi es ahora una Jonas. Es hora de que comience a comportarse como tal.
—Eso es asunto mío, no tuyo.
—No mientras yo siga siendo la dueña del circo, Demi sabe cómo meterse al público en el bolsillo y tengo intención de aprovecharlo. —Le dirigió a Joe una larga y dura mirada. —Quiero que actúe en el espectáculo, Joe, te doy dos semanas para prepararla. Si se niega a hacerlo recuérdale que, si quiero, todavía puedo denunciarla.
—Estoy harto de tus amenazas.
—Entonces limítate a pensar en lo que es mejor para el espectáculo.

Joe terminó de reparar la grúa y se dirigió a la caravana para lavarse las manos llenas de grasa. Mientras tomaba el cepillo de las uñas y el jabón de debajo del fregadero, se obligó a reconocer que Miley tenía razón. Demi sabía cómo camelar al público y, aunque no había querido admitirlo antes, ya había pensado en incluirla en el número. Su reticencia provenía de lo difícil que sería entrenarla.

Todas las ayudantes con las que había trabajado en el pasado habían sido artistas con experiencia y no les daban miedo los látigos. Pero Demi sentía terror. Si se sobresaltaba cuando no debía...
Ahuyentó ese pensamiento. Podía entrenarla para que no se sobresaltase y permaneciese completamente inmóvil. Su tío Sergey lo había entrenado a él y lo había hecho tan bien que incluso cuando la función terminaba y aquel pervertido hijo de puta lo hostigaba por alguna ofensa imaginaria, Joe no había movido ni un solo músculo.

Su mente había recorrido aquel tortuoso camino de su infancia más veces de las que quería recordar y no quería remover aquella mierda otra vez, así que apartó un lado aquellos viejos recuerdos. Había otra ventaja en utilizar a Demi como ayudante, una más importante que el simple hecho de cambiar el número, le daría a él una razón válida para mandarle menos trabajo, una razón contra la que ella no podría discutir.

Aún no podía creer que Demi se hubiera negado a permitir que le facilitara las cosas. Esa mañana Joe había vuelto a insistir, pero algo en la expresión de su esposa lo había hecho desistir. El trabajo era importante para ella; se había dado cuenta de que Demi lo consideraba una especie de prueba de supervivencia.
 
Pero a pesar de lo que ella pensaba, él no tenía intención de permitir que acabara agotada. Lo supiera Demi o no, actuar en la pista central con él era mucho menos duro que recoger estiércol de elefante. O limpiar jaulas.

Mientras se lavaba las manos y se las secaba con una toalla de papel, recordó lo frágil que la había sentido bajo ellas la noche anterior. La manera de hacer el amor de su esposa había sido tan buena que lo asustaba. No se lo había esperado, nunca se hubiera imaginado que Demi tuviera tantas facetas: inocente y tentadora, infantil e insegura, agresiva y generosa. Había querido conquistarla y protegerla al mismo tiempo, y ahora estaba jodidamente confundido.
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chicas espero que les guste, jeje ya les voy a poner capi niley asi k no desesperen, se las quiere millon, sofi de mi vida que hermoso que hayas podido comentar, yo tambien te extraño muchisimoooo!!!!!

8 comentarios:

  1. OMG cada día amo más esta novela!! Que pasará?? AMo JEMI.
    Yo por suerte todo tranquilo, de vacaciones yuipi!!! Se acerca Navidad y espero todas la pasen genial.
    Saludos!!

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  2. me encanto el capitulo siguela y porfa pon mucho jemi

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  3. y que tengas unas muy buenas navidades

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  4. Me gusto mucho el capi amiga, continua pronto!


    Te quiero mucho :(

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  5. siguela, está de pelos!

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  6. olaa!!!!!!
    me encanto...he estado leyendo todas tus noves
    SORRY POR NO COMENTAR..!!
    es que queria ponerme al corriente..
    bnoo ahora solo tengo que esperar el siguinte capi
    espero no te tardes
    biie te amo y espero leas mis noves tmbn

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  7. ´jejej sorry por comentar taan tarde, jejej :p
    me encanto el cap


    aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaayyyyyyyyyy joeeeeeeee

    <!!!!!!!!!!!!!
    JEMI <3

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..