viernes, 23 de diciembre de 2011

Novela Jemi 43 - Besar a un angel - Feliz Navidad


Al otro lado del recinto, Demi salió del vagón rojo. A Joe no le agradaría descubrir que había hecho un par de llamadas a larga distancia con su móvil, pero ella estaba más que satisfecha con lo que había aprendido del guardián del zoo de San Diego. El hombre le había sugerido algunos cambios que ella intentaría llevar a cabo: tenía que reajustar la dieta de los animales, darles vitaminas extras y cambiar los horarios de alimentación.

Caminó hacia la caravana, donde había visto dirigirse a su marido unos minutos antes. Al terminar las tareas en la casa de fieras había ido a echarle una mano a Jacob, pero el hombre le había dicho con un gruñido que no necesitaba su ayuda, así que Demi había decidido aprovechar esas horas libres para ir a la biblioteca de la localidad. La vio al pasar por el pueblo y quería investigar un poco más sobre los animales. Pero antes tenía que conseguir que Joe le dejara las llaves de la camioneta, cosa que, hasta entonces, no había conseguido.

Cuando ella entró en la caravana, él estaba delante del fregadero lavándose las manos. La atravesó una especie de vértigo absurdo. Joe era demasiado grande para un lugar tan estrecho y Demi pensó que aquella oscura presencia que él poseía parecía mucho más adecuada para vagar por un páramo inglés del siglo XIX que para viajar con un circo itinerante del siglo XX. Joe se volvió y ella contuvo el aliento ante el impacto de esa mirada color ámbar.
—¿Podrías dejarme las llaves de la camioneta? —dijo Demi cuando recuperó la voz. —Tengo que hacer unos recados.
—¿Vas a ir a comprar tabaco?
—Por si no te has dado cuenta, he dejado de fumar.
—Estoy orgulloso de ti. —Joe lanzó la toalla de papel a la basura y Demi observó cómo la camiseta se le pegaba al pecho húmedo de sudor. Tenía una mancha de grasa en el brazo. —Te llevaré dentro de una hora o así.
—Puedo ir sola. Esta mañana vi una lavandería al lado de la biblioteca del pueblo. He pensado que podría hacer la colada y, al mismo tiempo, pillar algún libro. ¿Te parece bien?
—Genial. Pero prefiero llevarte yo.
—¿Tienes miedo de que te robe la camioneta?
—No. Es sólo que... la camioneta no es mía. Es del circo y no creo que tú debas conducirla.
—Soy una conductora excelente. No voy a darle ningún golpe.
—Eso no puedes asegurarlo.
Demi tendió la mano decidida a salirse con la suya.
—Por favor, dame las llaves.
—Te acompañaré y aprovecharé para coger un libro de la biblioteca.
Ella le dirigió su mirada más intimidante.
—Las llaves, por favor.
Él se frotó la barbilla con los dedos como si considerase la idea.
—Hagamos un trato. Desabróchate la camisa y te daré las llaves.
—¿Qué?
—Es mi mejor oferta. O la tomas o la dejas.
Al observar el brillo divertido en los ojos de Joe, Demi se preguntó cómo alguien tan serio podía tener una naturaleza tan juguetona cuando se trataba de sexo.
—¿De verdad esperas que yo...?
—Aja. —Joe se apoyó en el fregadero y se cruzó de brazos, esperando.
Una ardiente llamarada de excitación atravesó el cuerpo de Demi al ver el deseo en los ojos de Joe. No estaba segura de estar preparada para otro encuentro sexual con él, pero por otra parte... ¿qué daño podía hacerle jugar un rato? La humedad de la blusa le recordó que llevaba toda la mañana trabajando y que estaba sucia. Aunque por otro lado, él también lo estaba y, después de todo, sólo retozarían un poco. Entonces ¿qué importaba lo demás?
Lo miró por encima del hombro con un gesto altivo.
—No acostumbro a utilizar mi cuerpo como moneda de cambio. Es ofensivo.
—Siento que pienses así. —Sacó las llaves del bolsillo y, con exagerada inocencia, las lanzó al aire y las cogió con la mano.
La suave piel de los pechos de Demi se erizó bajo la húmeda camisa y los pezones se le pusieron como guijarros.
—¿De verdad te gustaría que hiciera algo así?
—Cariño, me encantaría.
Conteniendo una sonrisa, Demi se desabrochó lentamente el botón superior.
—Está bien, pero sólo una miradita. —Una vocecilla interior le dijo que estaba jugando con fuego, pero la ignoró.
—Con una miradita conseguirás la llave de la puerta, pero no la del contacto.
Demi se desabrochó otro botón.
—¿Qué tendría que hacer para conseguir la llave del contacto?
—¿Llevas sujetador?
—Sí.
—Pues quitártelo.
Demi sabía que debería poner fin al juego en ese momento, pero se desabrochó el siguiente botón.
—Bueno, supongo que como eres el responsable de la camioneta, es normal que pongas tú las reglas.
Se tomó su tiempo con los últimos botones. Cuando estuvieron todos abiertos, agarró las solapas de la blusa y jugueteó con ellas, tomándole el pelo, aunque sabía que lo estaba provocando.
—Quizá debería pensármelo un poco más.
—No hagas que me ponga duro. —El ronco susurro de Joe no era amenazador, pero hizo que Demi se pusiera a temblar.
—Ya que te pones así... —abrió la blusa, mostrando un sujetador con un estampado floral.
—Quítatelo también.
Demi se lo acarició con la mano, pero no lo abrió.
—Haz lo que te digo y nadie resultará herido.
Demi no pudo ocultar una sonrisa mientras abría el broche. Se desprendió lentamente de las húmedas copas de encaje que le cubrían los pechos y se exhibió ante él con descarado atrevimiento, sin haberse desnudado del todo, pero con la blusa abierta y los pechos desnudos.
—Eres preciosa. —El susurrante cumplido de Joe la hizo sentir la mujer más bella del mundo.
—¿Lo bastante para que me des la llave del contacto?
—Lo suficiente para que te dé toda la puta camioneta.
En dos pasos la tomó entre sus brazos. Joe bajó la cabeza con rapidez y le cubrió la boca con la suya, y Demi sintió que el mundo comenzaba a girar como un loco carrusel. Él se deshizo de la camisa de Demi fácilmente, bajándosela por los hombros; luego la agarró por las caderas y la alzó lo justo para rozarla contra las suyas. Demi lo sintió duro y exigente, y supo que el tiempo de jugar había terminado.
La sangre rugió ardiente y necesitada en las venas de Demi. Separó los labios para que la lengua de Joe penetrara en su boca mientras él la cogía en brazos y la llevaba a la cama donde la dejó caer sin ningún miramiento.
 —Estoy sucia y sudada.
—Yo también, así que no hay problema. —Con un rápido movimiento Joe se quitó la manchada camiseta por la cabeza. —Vas demasiado vestida para mi gusto.
Demi se deshizo de los zapatos y se desabrochó los vaqueros, pero al parecer no con la suficiente rapidez para él.
—¿Por qué tardas tanto? —En unos instantes Joe le había arrancado la ropa para dejarla tan desnuda como él.
Los ojos de Demi recorrieron el cuerpo de su marido, los músculos marcados, la piel morena y el vello del pecho donde resaltaba la medalla esmaltada. Tenía que preguntarle por ella. Tenía que preguntarle muchas cosas.
Cuando Joe se dejó caer junto a ella, Demi inhaló el carnal olor a sudor, producto del trabajo duro, y se preguntó por qué no se sentía asqueada. Lo primitivo de aquel encuentro la excitaba de una manera que nunca hubiera creído posible. El desenfreno que sentía la hacía avergonzarse.
—T-tengo que ducharme.
—Después. —Joe cogió un condón del cajón de la mesilla, lo abrió y se lo puso.
—Pero estoy muy sucia.
Él le separó las rodillas.
—Quiero que disfrutes, Demi.
Ella gimió y le mordió el hombro cuando se apretó contra ella. Su piel le supo a sal y a sudor; lo mismo que él saboreaba en sus pechos. Se le puso un nudo en la garganta.
—De verdad, Joe, tengo que ducharme.
—Después.
—Oh, Dios mío, ¿qué me estás haciendo?
—¿Te gusta?
—¿Te gusta a ti?
—Sí. ¿Quieres más?
—Sí, oh, sí.
Olores y sabores. Caricias. Sudor y fuerza bajo las palmas de las manos de Demi mientras Joe embestía una y otra vez.
A ella se le pegó el pelo a las mejillas y una brizna de paja le hizo cosquillas en el cuello. Joe le pasó los dedos por la hendidura del trasero y la puso sobre su cuerpo, manchándole el costado con la grasa del brazo. Le aferró los muslos con las manos y la alzó sobre él.
—Móntame.
Ella lo hizo. Se arqueó y bajó con rapidez, moviéndose como le dictaba su instinto, e hizo una mueca de dolor al intentar albergarle en su cuerpo.
—Más despacio, cariño. No voy a ir a ningún sitio.
—No puedo. —Lo miró a través de una neblina de dolor y deseo y vio la cara de Joe cubierta de sudor con los labios apretados y pálidos. La suciedad oscurecía esos rudos pómulos eslavos y tenía un poco de paja en el brillante pelo negro. El sudor se deslizaba entre los pechos de Demi. Volvió a descender sobre él y soltó un jadeo de dolor.
—Así no, cariño. Shhh... más despacio.
Joe le deslizó las manos por la espalda y la atrajo hacia él, apretándole los pechos contra su torso, enseñándole a encontrar un nuevo ritmo.

Demi lo abrazó con los muslos y la medalla esmaltada le arañó la piel. Se movió sobre el cuerpo masculino. Lentamente al principio, contoneándose después adorando la sensación de tener el control, de dictar el compás y la profundidad. Ahora ya no había dolor, sólo placer.
Joe le aferró las nalgas, pero dejó que siguiera a su ritmo. Demi sabía por la tensión de esos duros músculos que a él le costaba renunciar al control. Joe le mordió en la clavícula, sin hacerle daño; como si quisiera utilizar otra parte de su cuerpo para sentirla.

Demi se abandonó en medio del sudor y el olor almizcleño. Joe emitió unos sonidos incoherentes y ella respondió en el mismo lenguaje. Olvidaron cualquier rastro de civilización, regresando a la selva, a la caverna, al mundo primitivo; a un momento suspendido en el tiempo en el que recordaron el origen de la creación.

Demi dejó la cama en cuanto pudo y se metió en el cuarto de baño. Mientras el agua caía sobre su cuerpo se estremeció por esa desconocida y salvaje parte de sí misma ¿Era sagrada o profana? ¿Cómo podía abandonarse de esa manera a un hombre al que no amaba? Aquella pregunta la atormentaba.
 
Cuando salió del baño envuelta en una toalla, con la piel limpia y el alma confusa, Joe estaba apoyado en el fregadero. Se había vuelto a poner los vaqueros sucios y sostenía una cerveza en la mano.
La miró fijamente y frunció el ceño.
—Vas a complicarlo todo, ¿verdad?
Ella cogió ropa limpia del cajón y le dio la espalda para vestirse.
—No sé a qué te refieres.
—Lo veo en tu cara. Estás dándole vueltas a lo que acaba de ocurrir.
—¿Y tú no?
—¿Por qué iba a hacerlo? Es sólo sexo, Demi. Es divertido y ardiente. Y no hace falta enredarlo más.
Ella señaló la cama con la cabeza.
—¿Te ha parecido algo sencillo?
—Ha estado bien. Eso es todo lo que importa.
Demi se subió la cremallera de los pantalones cortos y se puso unas sandalias.
—Te has acostado con muchas mujeres, ¿verdad?
—No de manera indiscriminada, si es eso lo que quieres decir.
—¿Ha sido así siempre?
Joe vaciló.
—No.
Por un momento, desapareció parte de la tensión de Demi.
—Me alegro. Quiero que signifique algo.
—Lo único que significa es que, aunque nos cueste comunicarnos a nivel mental, nuestros cuerpos no encuentran ninguna dificultad para hacerlo.
—No creo que sea tan sencillo.
—Para mí sí.
—La tierra se ha movido —dijo ella suavemente. —Es algo más que dos cuerpos que se atraen.
—A veces sucede, a veces no. A nosotros nos pasa y punto.
—¿De verdad crees eso?
—Demi, escúchame. Si comienzas a imaginar cosas que no van a ocurrir, lo único que conseguirás es salir herida.
—No sé lo que quieres decir.
Joe la miró fijamente a los ojos y ella sintió como si estuviera mirándole el alma.
—No voy a enamorarme de ti, cariño. No ocurrirá. Me importas, pero no te amo.
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chicas awww mañana es noche buena y llego navidad, ha sido un año de lo mas loco intenso entretenido y demas, en fin no puedo estar mas feliz y mas emocionada por haberlas conocido por saber que tengo amigas en varias partes del mundo y que hay personitas super lindas y especiales a las que le gusta lo que publico...
les deseo a todas una feliz navidad, que la dicha, la paz y la prosperidad reine en sus hogares, en su vida, jamas se dejen vencer niñas jamas lo hagan, nunca dejen de creer en ustedes...
las quiero millon y graciaspor formar parte de mi gran libro, del libro de mi vida.. las quiero!!!!

9 comentarios:

  1. Mii virus ame el capi mega geneal. Me encanto baby y ati también feliiz Navidad que te diré estoy feliiz de haberte conocido eres grandiosa. Y o te amo demasiado jame lo olvides eres muy importante te tengo un regalón mi vida te amo mi corazón hermoshaa te amooooo y eso jamás cambiara

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  2. aaaaaaaaaaaayyyyyyy!!!!!!!!!
    me encanto el capi....kiero que subas mas
    yyy tu comentario tambn me gustó
    yo tmbn te amo coraxoon!!! nunca cambies y jamas, JAMAS dejes de subir noves a tu blog por que eres una gran escritora
    si hubiera alguien que escribiera el destino real de NILEY O JEMI me gustaria que fueras tuu..
    Merry Xmas coraxoon
    biiiee
    enceriioo subee proonto el proox capii

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  3. love!!! Feliz Navidad!! Amo la nove y amo JEMI!!
    Siempre en mi corazón! Joe caerá, tarde o temprano, hehe.
    besos

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  4. por favor siguela!!! como regalo navideño

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  5. siguelaaaaaaaaa me encanto esta muy bueno

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  6. me encanto el cap... uff.. hyace calor aqui.. XD
    jajaj amoooo la nove....!! :D
    te quiero Kazz feliz navidad.. :D

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  7. siguela por favor! me estoy muurriendo!!

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  8. Hola K!! Estoy releyendo la historia desde un principio para matar la ansiedad. Espero subas pronto xq me estot volviendo loca! me encantó el capítulo creo que ya lo dije! Muchos besos! @Vretro

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..