lunes, 23 de enero de 2012

Jemi 52 - Besar a un angel



Permaneció arrodillada un rato más, con la mejilla presionada contra el cuello de Sinjun. Demi nunca había sentido tanta paz, ni siquiera cuando había permanecido cobijada entre las patas de Tater. Había muchas cosas malas en el mundo, pero este lugar... este lugar era sagrado.
Poco a poco fue consciente de lo que la rodeaba. Los demás se habían quedado paralizados como estatuas.

Joe todavía apuntaba con el arma a Sinjun, Qué tonto. Como si ella fuera a permitir que hiriera a ese animal. La piel bronceada de su marido había adquirido el color de la tiza, y supo que tenía miedo por ella. Con el retumbar del corazón del tigre debajo de su mejilla, Demi supo que había puesto el mundo de Joe patas arriba de una manera que él no podría perdonar. Cuando todo aquello acabara, ella tendría que afrontar las terribles consecuencias.

Patrick —viejo, flaco y con la tez grisácea— permanecía de pie no muy atrás de Joe, al lado de Miley. Destiny se aferraba al brazo de Nick. Los niños guardaban absoluto silencio.
El mundo exterior había irrumpido en la mente de Demi y ya no pudo permanecer más tiempo quieta. Se movió lentamente. Manteniendo la mano sobre el cuello de Sinjun, hundió las puntas de los dedos en su pelaje.

Sinjun volverá ahora a su jaula —anunció a todo el mundo. —Por favor, manteneos alejados de él.
Se puso en movimiento y no se sorprendió cuando el tigre la siguió; sus almas estaban entrelazadas, así que no le quedaba otra elección. El animal le rozaba la pierna con la pata mientras lo guiaba a la jaula. Con cada paso, Demi era consciente del arma de Joe apuntándole.

Cuando más se acercaban a su destino, mayor era la tristeza del tigre. La joven deseaba que Sinjun entendiera que aquél era el único lugar donde podía mantenerlo a salvo. Cuando llegaron a la jaula, el animal se detuvo.
Demi se arrodilló ante él y lo miró a los ojos.

—Me quedaré un rato contigo.

El felino la miró fijamente. Y luego, para sorpresa de Demi, restregó la cabeza contra la mejilla de la joven. Le rozó el cuello con los bigotes y de nuevo soltó aquel ronroneo profundo y ronco.
Luego Sinjun se apartó y, con un poderoso impulso de sus cuartos traseros, entró en la jaula de un salto.
 Demi oyó que todo el mundo comenzaba a moverse detrás de ella y se volvió. Vio que Kevin y Joe se acercaban corriendo a la jaula para coger la puerta rota y ponerla en su lugar.

—¡Alto! —Demi levantó los brazos para que se detuvieran. —No os acerquéis más.
Los dos hombres se detuvieron en seco.
—Demi, quítate de en medio —la voz de Joe vibraba y la tensión endurecía sus hermosos rasgos.
—Dejadnos solos. —Se volvió hacia la puerta abierta de la jaula dándoles la espalda.

Sinjun la observó. Ahora que estaba encerrado de nuevo, se mostraba tan altivo como siempre: regio, distante, como si lo hubiera perdido todo salvo la dignidad. Demi sabía lo que él quería y no podía soportarlo. Quería que ella fuera su carcelera. La había elegido para que lo encerrara en la jaula.

Demi no se había dado cuenta de que estaba llorando hasta que sintió que las lágrimas se le deslizaban por las mejillas. Los ojos dorados de Sinjun brillaron tenuemente mientras la miraba con su acostumbrado desdén, haciéndola sentir un ser inferior.

«Hazlo, debilucha —ordenó con los ojos. —Ya.»

La joven levantó los brazos con esfuerzo y asió la puerta de la jaula. La bisagra rota hacía que pesara más y fuera difícil de mover, pero consiguió cerrarla con un sollozo.
Joe se acercó con rapidez y agarró la puerta para asegurarla pero, en el momento en que la tocó, Sinjun le enseñó los dientes y lanzó un rugido.

—¡Deja que lo haga yo! —exclamó ella. —Se está enfadando. Por favor. Yo cerraré la puerta.
—¡Maldita sea! —Joe dio un paso atrás, lleno de rabia y frustración.

Pero cerrar la jaula no era una tarea fácil. La plataforma sobre la que descansaba estaba a un metro de altura y Demi tenía que levantar demasiado los brazos para cerrar la puerta. Kevin cogió un taburete y se lo puso al lado. Luego le dio un trozo de cuerda. Por un momento Demi no supo para qué era. —Pásala entre los barrotes para que haga de bisagra —dijo Joe. —Carga tu peso contra la puerta para sujetarla. Y por el amor de Dios, estate preparada para saltar hacia atrás si decide atacar.

Joe se colocó detrás de ella y le deslizó las manos alrededor de las caderas para sostenerla. Con su ayuda, intentó hacer lo que él había dicho: sujetar la puerta cerrada con el hombro mientras anudaba la cuerda alrededor de la bisagra rota. Comenzó a temblar debido a la tensión de su postura. Sintió el bulto del arma que Joe había metido en la cinturilla de los vaqueros. Su marido la sujetó con más fuerza. 

—Ya casi está, cariño.

El nudo era grande y tosco, pero servía. Demi dejó caer los brazos. Joe la bajó del taburete y la estrecho contra su pecho.

La joven permaneció inmóvil unos instantes, agradeciendo su consuelo antes de levantar la mirada hacia aquellos ojos tan parecidos a los del tigre. Saber que amaba a ese hombre era aterrador. Eran muy diferentes, pero sentía la llamada de su alma tan claramente como si Joe hubiese hablado en voz alta. 

—Siento haberte asustado.
—Ya hablaremos de eso después. 

La arrastraría a la caravana para fustigarla en privado. Puede que eso fuera la gota que colmara el vaso; lo que haría que Joe se deshiciera de ella. Demi ahuyentó ese pensamiento y se alejó de él.

—No puedo irme aún. Le he dicho A Sinjun que me quedaría un rato con él.
Las líneas de tensión de la cara de Joe se hicieron más profundas, pero no la cuestionó.
—Vale.
Patrick se acercó a ellos.
—¡Eres idiota! ¡Es increíble que aún estés viva! ¿En qué diablos estabas pensando? Jamás vuelvas a hacer una cosa así. De todo lo que...
Joe le interrumpió.
—Cállate, Patrick. Yo me encargaré de esto.
—Pero...

Joe arqueó una ceja y de inmediato Patrick Lovato guardó silencio. Ese sencillo gesto de su marido había sido suficiente. Demi nunca había visto a su dominante padre ceder ante nadie, y ese hecho le recordó la historia que le había contado. Durante siglos los Lovato habían tenido el deber de obedecer los deseos de los Romanov.

En ese momento, Demi aceptó que lo que su padre le había contado era cierto, pero ahora lo que le importaba era Sinjun, que parecía inquieto y encrespado.

—Amelia se preguntará dónde estoy —dijo su padre a sus espaldas. —Será mejor que me vaya. Adiós, Demetria. —Patrick rara vez la tocaba y Demi se sorprendió al sentir el suave roce de su mano en el hombro. Antes de que ella pudiera responder, su padre se despidió de Joe y se fue.

La actividad del circo había vuelto a la normalidad. Jack hablaba con la profesora mientras la ayudaba a escoltar a los niños hasta el jardín de infancia. Kevin y los demás habían vuelto a su trabajo. Miley se acercó a ellos.

—Buen trabajo, Demi. —La dueña del circo dijo las palabras de mala gana. Aunque a Demi le pareció ver algo de respeto en sus ojos, tuvo la extraña sensación de que el odio que Miley sentía hacia ella se había intensificado. La pelirroja evitó mirar a Joe y se alejó dejándolos solos con Sinjun.

El tigre se mantenía en actitud vigilante, pero los miraba con su acostumbrado desprecio. Demi metió las manos entre los barrotes de la jaula. Sinjun se acercó a ellas. La joven notó que Joe contenía el aliento cuando el tigre comenzó a restregar aquella enorme cabeza contra sus dedos.

—¿Podrías dejar de hacer eso?
Ella alargó más las manos para rascar a Sinjun detrás de las orejas.
—No me hará daño. No me respeta, pero me quiere. Joe se rio entre dientes y luego, para sorpresa de Demi, la rodeó con los brazos desde atrás mientras ella acariciaba al tigre.
—Nunca había pasado tanto miedo —dijo él apoyando la mandíbula en su pelo.
—Lo siento.
—Soy yo quien lo siente. Me advertiste sobre las jaulas y debería haberte hecho caso. Ha sido culpa mía.
—La culpa es mía. Soy yo quien se encarga de las fieras.
—No intentes culparte. No lo permitiré.
Sinjun acarició la muñeca de Demi con la lengua. La joven notó que Joe tensaba los músculos de los brazos cuando el tigre comenzó a lamerla.
—Por favor, ¿podrías sacar las manos de la jaula? —pidió él en voz baja. —Está a punto de darme un ataque.
—En un minuto.
—He envejecido diez años de golpe. No puedo permitirme el lujo de perder más.
—Me gusta tocarle. Además, Sinjun se parece a ti, no ofrece su afecto con facilidad y no quiero ofenderle marchándome.
—Es un animal, Demi. No tiene emociones humanas. —Demi sentía demasiada paz para discutírselo. —Cariño, tienes que dejar de hacerte amiga de los animales salvajes. Primero Tater, ahora Sinjun. ¿Sabes qué? Es evidente que necesitas una mascota de verdad. Lo primero que haremos mañana por la mañana será comprar un perro.
Ella lo miró con alarma.
—Oh, no, no podemos hacerlo.
—¿Por qué?
—Porque me dan miedo los perros. Él se quedó inmóvil, luego se echó a reír. Al principio sólo fue un ruido sordo en el fondo del pecho, pero pronto se convirtió en un alegre rugido que rebotó contra las paredes del circo y resonó en el recinto.
—Claro, era de esperar—murmuró Demi con una sonrisa. —Para que Joe Jonas se ría, tiene que ser a mi costa.

Joe levantó la cara hacia el sol y estrechó a Demi entre sus brazos riéndose con más fuerza.
Sinjun los miró con fastidio, luego apretó la cabeza contra los barrotes de la jaula y lamió el pulgar de Demi.

Joe se abrió paso a empujones entre los periodistas y fotógrafos que rodeaban a Demi al término de la última función.

—Mi esposa ha tenido suficiente por hoy. Necesita descansar un poco.
Ignorándole, un periodista metió una pequeña grabadora bajo las narices de Demi.
—¿En qué pensó cuando se dio cuenta de que el tigre andaba suelto?

Demi abrió la boca para responder, pero Joe la interrumpió sabiendo que su esposa era tan condenadamente educada que respondería a todas las preguntas aunque estuviera muerta de cansancio.

—Lo siento, no tenemos nada más que decir. —Pasó el brazo por los hombros de Demi y la alejó de allí.

Los periodistas se habían enterado enseguida de la fuga del tigre y no habían dejado de entrevistarla desde la primera función. Al principio Miley se había alegrado por la publicidad que eso suponía, pero luego había oído que Demi comentaba que la casa de fieras era cruel e inhumana, por lo que se había puesto hecha una furia. Cuando Miley había tratado de interrumpir la entrevista, Demi le había lanzado una mirada inocente y había dicho sin pizca de malicia:

—Pero Miley, los animales odian estar allí. Son infelices en esas jaulas.

Cuando Joe y Demi llegaron a la caravana, él estaba contento de tenerla sana y salva que no podía concentrarse en lo que le estaba contando. Demi trastabilló y Joe se dio cuenta de que caminaba demasiado rápido. Siempre le estaba haciendo eso. Arrastrándola. Empujándola. Haciendo que se tropezara. ¿Y si hubiera resultado herida? ¿Y si Sinjun la hubiera matado?

Sintió un pánico aplastante mientras se le cruzaban por la cabeza unas imágenes horripilantes de las garras de Sinjun despedazando aquel delgado cuerpo. Si le hubiera ocurrido algo a Demi, jamás se lo hubiera perdonado a sí mismo. La necesitaba demasiado.

Le llegó la dulce y picante fragancia de su esposa mezclada con algo más, quizás el olor de la bondad. ¿Cómo había logrado Demi metérsele bajo la piel en tan poco tiempo? No era su tipo, pero le hacía sentir emociones que nunca había imaginado. Esa joven cambiaba las leyes de la lógica y hacía que el negro fuera blanco y el orden se convirtiera en caos. Nada era racional cuando ella estaba cerca. Convertía a los tigres en mascotas y retrocedía con espanto ante un perrito. Le había enseñado a reírse y, también, había conseguido algo que nadie más había logrado desde que era un niño, había destruido su rígido autocontrol. Tal vez fuera por eso que él comenzaba a sentir dolor.

Una imagen le cruzó por la mente, al principio difusa, aunque poco a poco se volvió más nítida. Recordó cuando en los días más fríos de invierno pasaba demasiado tiempo a la intemperie y luego entraba para calentarse. Recordó el dolor en sus manos congeladas cuando empezaban a entrar en calor. El dolor del deslució. ¿Sería eso lo que le ocurría? ¿Estaba sintiendo el deshielo de sus emociones?

Demi volvió la mirada a los reporteros.

—Van a pensar que soy una maleducada, Joe. No debería haberme ido así.
—Me importa un bledo lo que piensen.
—Eso es porque tienes la autoestima alta. Yo, sin embargo, la tengo baja...
—No empieces...
Tater, atado cerca de la caravana, soltó un barrito al ver a Demi.
—Tengo que darle las buenas noches.

Joe sintió los brazos vacíos cuando ella se acercó a Tater y apretó la mejilla contra su cabeza. Tater la rodeó con la trompa y Joe tuvo que contener el deseo de apañarla antes de que el elefantito la aplastara por un exceso de cariño. Un gato. Quizá podría comprarle un gato. Sin uñas, para que no le arañara.

La idea no lo tranquilizó. Conociendo a Demi, probablemente se asustaría también de los gatos domésticos.

Finalmente Demi se alejó de Tater y siguió a Joe a la caravana, donde comenzó a desvestirse, pero se lo pensó mejor y se sentó a los pies de la cama.

—Venga, échame la bronca. Sé que llevas queriendo hacerlo todo el día.

Joe nunca la había visto tan desolada. ¿Por qué siempre tenía que pensarlo peor de él? Aunque su corazón lo impulsaba a tratarla con suavidad, su mente le decía que tenía que dejar las cosas claras y echarle un sermón que jamás olvidaría. El circo estaba lleno de peligros y él haría cualquier cosa para mantenerla a salvo.

Mientras pensaba en eso, ella lo miró y todos los problemas del mundo se reflejaron en las profundidades violeta de sus ojos.
—No podía dejar que lo mataras, Joe. No podía.
Las buenas intenciones de Joe se disolvieron.
—Lo sé. —Se sentó a su lado y comenzó a quitarle las hebras de paja del pelo mientras le hablaba con voz ronca: —Lo que has hecho hoy fue lo más valiente que he visto nunca.
—Y lo más estúpido. Venga, dilo.
—Eso, también. —Joe alargó la mano y le apartó un mechón de la mejilla con el dedo índice. Miró su nariz respingona y no pudo recordar haber visto algo que lo conmoviera más profundamente. —Cuando te conocí, pensé que eras una niña mimada, tonta y consentida; demasiado hermosa para su propio bien.
Como era de esperar, ella comenzó a negar con la cabeza.
—No soy hermosa. Mi madre...
—Lo sé. Tu madre era bellísima y tú eres feísima —sonrió. —Lamento decirte, nena, que no estoy de acuerdo contigo.
—Eso es porque no la conociste.
Demi lo dijo con tal seriedad que él tuvo que reprimir uno de esos ataques de risa que lo asaltaban cada vez que estaban juntos.
—¿Tu madre habría conseguido meter al tigre en la jaula?
—Quizá no, pero era muy buena con los hombres. Se desvivían por ella.
—Pues este hombre se desvivirá por ti. Demi abrió mucho los ojos, y él lamentó haber dicho esas palabras porque sabía que habían revelado demasiado. Se había prometido a sí mismo que la protegería de sus sueños románticos, pero acababa de insinuar cuánto le importaba. Conociendo a Demi y su anticuada visión del matrimonio, imaginaría que aquel cariño era amor y empezaría a construir castillos en el aire sobre un futuro juntos; quimeras que la retorcida carga emocional de él no le dejarían cumplir. La única manera de protegerla era hacerle ver con qué cabrón hijo de perra se había casado.
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sorry chicas no entiendo porque no se publico jejeje lo tenia en medio de los dos capis de niley que subi pero en fin aqui les dejo y espero que le guste...
capi dedicado a mary.. corazon te quiero millon...

9 comentarios:

  1. Me muero muerta de amoooooooooooor! Jemi... <3333 sabes que los adoro y amo con toda mi alma esta nove.
    El capi estuvo tan awwwwwwww...
    Linda forma para empezar la maNana ahora voy a estar fantaseando todo el día jajaja
    Amiga gracias por dedicarme :) el cap; estuvo muy hermosoo. Ya quiero saber que va a pasar prontito ehh! y espero que arreglen tu notebook, esta espera me matara!
    xoxoxo
    love you!

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  2. Para mi también, hermosa forma de empezar el día! Me encantó el cap, estuvo hermosísimo.
    Espero nos enteremos pronto que pasará. besos

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  3. AWWWWWW QUE HERMOSO CAPI!!!! SEGUILA!!!!

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  4. AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA me encantoo! creo firmemente q de todas las noves esta es la mejor de todas! la amooo! y ojala puedas subir mas prontoo! me encanta! un besote enorme!

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  5. Ahhhhhhhhhh!!!!!!! Estba esperando un capitulo de esta nove me encanta encerio me re-gusta :D
    Puro amor la historia y es por ambas partes porque aunque joe no lo quiera admitir Ama a demi se nota por la forma de preocuparse de que demi se acercara a sinjun. Awwww *-*
    Sube pronto mas capitulos de esta nove o mejor aún has un maraton de Besar a un Angel Porfassss que me encanta !!!!
    Cuidate, Bye c:

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  6. aaaaaaaaaa me encanto sube pronto joe se esta enamorando de demi siguelaaaaaaaaa

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  7. uff alfin me pongo al corriente mujer wow me degaste super picada con las nuevas noves me fasino el final d la hija del magnate y encerio ya kiero los nuevos caps sis hermosa como t extrañe y lo sigo haciendo hehe t adoro cuidate byesin

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  8. Hola me llamo melody y soy nueva al momento que lei este capis mepece por el principo leyendo todas tus noves y quede osea me quede con la boca abierta me super encanto y es toda la nove esta super bella pues espero que la subas.Besitos :D

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..