jueves, 5 de enero de 2012

Niley 04 - Juego Seductor - Feliz cumple Mary


La verdad era que sabía que debería acometer las prendas femeninas. Simplemente, no había encontrado nada en lo que creyera. Hasta aquel momento. El desafío sería convencer a Miley para que se uniera a ellos antes de que Hemsworth le echara el anzuelo.

Cuando Dave se marchó, algo le llamó la atención. Se inclinó para recoger algo del suelo y vio que se trataba de una fotografía que debía de habérsele caído. Era de un biquini verde mar, con finas cintas en el sujetador y anillos plateados en las caderas. Sin poder evitarlo, trató de imaginarse a Miley con él, pero no pudo conseguirlo y eso le resultaba muy irritante. Siempre iba con ropa con la que tratara deliberadamente de ocultar su figura.

Sonrió y dejó la fotografía en el escritorio. Entonces, se dio la vuelta y se puso a mirar por la ventana para observar la tienda de Miley. Parecía imposible dejar de pensar en ella. No hacía más que recordar el brillo acerado de sus ojos, como si estuviera dispuesta a entrar en batalla. Aunque fuera vestida como una refugiada, había algo en ella que...
No. Miley Cyrus no le interesaba en absoluto. Sin embargo, sí le interesaba cierta mujer de Morgan Beach. La que estaba buscando. Su mujer misteriosa.

Miró fijamente el mar y pensó en una noche de tres años atrás. No recordaba mucho sobre esa noche ni sobre ella. Aquel día, había ganado una competición muy importante y llevaba todo el día de celebración. Entonces, se encontró con ella, Un poco más de celebración y, por fin, sexo en la playa. Una experiencia sexual completamente sorprendente. Arrebatadora.

No había podido olvidar nunca a aquella mujer. No podía recordar su rostro, pero conocía el fuego de sus caricias. No recordaba el sonido de su voz, pero sí el sabor de sus labios.

Había sido algo más que las olas lo que lo había llevado a Morgan Beach. Su mujer misteriosa seguía allí. Al menos, eso esperaba. Existía la posibilidad de que sólo hubiera estado en Morgan Beach para la competición, pero le gustaba pensar que ella vivía allí. Que, tarde o temprano, volvería a encontrarse con ella y, cuando la tuviera entre sus brazos, no la dejaría escapar.

Afortunadamente, su teléfono comenzó a sonar silenciando así sus pensamientos.
—Jonas.
—Nick, soy Tom Harold. Sólo te llamo para comprobar lo de la sesión de fotos que tenemos programada para mañana.
—Claro., Está todo organizado, Tom. Los modelos llegarán a primera hora de la mañana. La sesión será en la playa. El alcalde nos ha dado permiso para acordonar una parte.
—Perfecto. Ahí estaré.
Nick colgó el teléfono. Se sentó y decidió apartar de su pensamiento todo lo referente a Miley Cyrus. Tenía mucho trabajo, el único modo de evitar que los pensamientos se le desbocaran.


uy la verdad es que no se que es lo que se hace el kevin pero cada vez esta mas bueno!!!! jejeje
—Por el amor de Dios. Miley —le dijo Kevin Walter aquella noche, durante la cena—. ¿Quieres que te deje sin local?
Kevin era el mejor amigo de Miley. Se conocían desde hacía cinco años, desde que ella se mudó a Morgan Beach y comenzó a vivir de alquiler en una vivienda que Kevin tenía. Podía hablar con él como lo haría con cualquier mujer y Kevin normalmente estaba dispuesto a darle el punto de vista masculino que ella tanto necesitaría. Sin embargo, aquella noche, Miley prefería que él viera las cosas desde su perspectiva.
—No —respondió. Aún le quedaban dos meses para que finalizara su contrato de alquiler y, si Nick la echaba, tendría que vender sus trajes de baño desde casa. No creía que a Kevin le gustara esa solución, lo que suponía otra razón más para estar furiosa con Nick Jonas—. Ya sabes que si sigo un par de años más donde estoy ahora, podría comprarte la casa.
—Te he ofrecido un trato.
—Ya sabes que no quiero tratos de favor, Kevin. Quiero hacer esto yo sola.
—Sí, ya lo sé.
—Te agradezco mucho que quieras ayudarme a comprar mi casa, Kevin, pero no sería realmente mía si no lo hiciera yo sola—añadió, para no disgustar a su amigo.
—Claro. Como esa camisa que llevas puesta —afirmó él, señalando la camisa de muselina amarilla que ella llevaba con su mejor falda negra—. ¿Es tuya? ¿La has cosido tú?
—No...
—¿Las casas y las camisas son diferentes?
—Bueno, sí...
—De acuerdo. Bien —dijo Kevin con un suspiro—. Quieres comprar la casa y si enfureces lo suficiente a Jonas, él finiquitará tu alquiler y así no tendrás casa alguna. ¿Por qué sigues fastidiándole?
Miley pinchó la lasaña con el tenedor Luego lo soltó y lo dejó en el plato. Entonces, se cruzó de brazos y miró a Kevin a los ojos.
—Porque ni siquiera se acuerda de mí. Es humillante.
Miley se lo había confesado todo a su amigo una noche, durante un maratón de películas. Kevin le había dicho inmediatamente que le debería haber recordado a Nick quién era.
Kevin se encogió de hombros y siguió comiendo.
—Díselo.
—¿Decírselo? —le preguntó Miley con incredulidad—. ¿Sabes una cosa? Tal vez me habría ido mejor teniendo por amiga a una chiva. No tendría que explicarle a otra mujer por qué el hecho de decirle a Nick que nos hemos acostado juntos es una mala idea.
Kevin sonrió.
—Sí, pero una chica no vendría a tu casa a las diez de la noche para desatascarte la ducha.
—En eso tienes razón, pero en lo que se refiere a Nick, no comprendes nada.
—Las mujeres siempre hacen que todo sea más complicado de lo que es en realidad —musitó sacudiendo la cabeza—. Esta es la razón por la que existe la batalla de sexos, ¿sabes? Porque vosotras siempre estáis en el campo de batalla listas para la guerra mientras los hombres nos mantenemos al margen preguntándonos por qué estáis enfadadas.
Miley se echó a reír ante aquel ejemplo, lo que no consiguió apaciguar en absoluto a Kevin.
—A ver si lo adivino —dijo Kevin con un suspiro de agotamiento—. Esto es uno de esos casos en los que las mujeres pensáis que si un hombre no sabe porqué estáis enfadadas vosotras no se lo vais a decir, ¿me equivoco?
—Sí. Así es. Él debería saberlo. Por el amor de Dios, ¿acaso lo siguen tantas mujeres que, al final, todas se funden en una? —replicó ella mientras tomaba su copa de vino.
—Miley, cielo. Sabes que te quiero mucho, pero de lo que me estás hablando es tan femenino... No tiene nada que ver con el mundo de los hombres.

Kevin tenía razón y ella lo sabía. En el tema del sexo, los hombres y las mujeres pensaban de un modo totalmente diferente. Aunque ella hubiera bebido demasiadas Margaritas aquella noche, había decidido conscientemente acostarse con Nick. Y no lo había hecho porque fuera rico, famoso o muy guapo. Lo había hecho porque habían estado hablando y había sentido un vínculo especial. Desgraciadamente, tal y como había comprendido al día siguiente, Nick sólo se había acostado con ella porque había dado la casualidad de que estaba allí, dispuesta.

—Si buscabas algo más que una noche, se lo tendrías que haber dicho al día siguiente —le dijo Kevin—. Deberías haberle hecho recordar. Pero no. En vez de eso, decidiste comportarte de un modo totalmente femenino y dejarle a dos velas.
—Yo no le dejé a dos velas.
Por enésima vez, Miley recordó la conversación que tuvo con Nick Jonas aquella mañana. Él la miró y no recordó que se había acostado con ella. Había estado con tantas mujeres a lo largo de su vida que ella había pasado a ser una más.
—Mira, sé que ese tipo no te cae bien, pero ahora está aquí y no se va a marchar—dijo Kevin mientras tomaba un bocado de su comida—. Ha trasladado su empresa aquí y ha abierto su tienda más importante aquí, en Morgan Beach. Nick Jonas ha venido para quedarse, te guste o no.
—Lo sé...
—Entonces, si vas a vivir en la misma ciudad que él, debes contárselo. Si no, te vas a volver loca.
—¿Sabes una cosa? Te aseguro que no estaba buscando lógica alguna en esta conversación. Sólo quería disfrutar poniéndolo verde y desahogándome.
—Ah. En ese caso, desahógate. Te escucho.
—Claro, pero no vas a estar de acuerdo —dijo ella sonriendo.
—No, claro que no. Siento mucho que lo odies, pero a mí me parece un tipo bastante decente.
—Eso es porque te ha comprado un collar de oro y esmeraldas —le dijo Miley. La tienda de Kevin vendía los trabajos de artistas y diseñadores de joyas locales. Siempre se ponía muy contento cuando hacía una venta importante.
Kevin sonrió.
—Sí, tengo que admitir que un hombre que se gasta unos cuantos miles de dólares en un collar sin pestañear es la clase de cliente que más me gusta.
—De acuerdo, eres feliz. La ciudad es feliz —comentó ella sin dejar de remover la comida en el plato—. He escrito una carta al periódico local.
—Oh, oh. ¿Qué clase de carta?
Miley bajó los ojos. Se arrepentía de lo que había hecho, pero ya era demasiado tarde.
—Habla sobre las grandes empresas que arruinan la vida de las pequeñas ciudades.
Kevin soltó una carcajada.
—Miley...
—Seguramente, ni la publicarán.
—Claro que la publicarán. Y supongo que Nick Jonas te hará otra visita... ¿o de eso se trata todo esto? Quieres que vaya a verte, ¿verdad?
—No, claro que no.

Deseó que Kevin fuera menos observador. La verdad era que, cada vez que Nick Jonas entraba por su puerta, sentía algo sorprendente. No era culpa suya que sus hormonas reaccionaran así cuando él estaba en la misma habitación.

Estaba decidida a hacerle la vida imposible precisamente por el hecho de que la afectara de esa manera. Seguramente debería dejar de enfrentarse a él, pero le resultaba imposible hacerlo.

Se había opuesto con todas sus fuerzas a que Nick se convirtiera en el dueño y señor de Morgan Beach. Había perdido. Él se había instalado allí, había empezado a comprar locales y, en poco tiempo, había estropeado el único lugar al que ella había considerado su hogar.

Miley era hija única. Perdió a sus padres cuando tenía siete años y comenzó un largo peregrinar por hogares de acogida agradables pero impersonales. Cuando cumplió los dieciocho años, empezó una vida en solitario. No le importó, aunque siempre deseó formar parte de una familia.
Consiguió estudiar en la universidad haciendo ropa a las chicas que no tenían que preocuparse por ahorrar cada centavo. Cuando se tomó las primeras vacaciones de su vida, se encontró con Morgan Beach y ya nunca se marchó de allí.

Llevaba cinco años en aquel lugar y le encantaba. La pequeña ciudad costera era todo lo que siempre había deseado. Pequeña, agradable y lo bastante cercana de poblaciones más grandes a las que podía acudir cuando lo necesitara. Además, allí el sentimiento de comunidad era tan fuerte que encontró la familia que siempre había buscado. Allí, la gente se preocupaba por el prójimo.

En aquellos momentos, con Nick Jonas allí, su adorada ciudad le resultaba claustrofóbica.
—Eso intenta vendérselo a otro, Miley —dijo Kevin riéndose a carcajadas—. Cada vez que pronuncias su nombre, los ojos se le iluminan.
—Eso no es cierto —replicó ella. ¿Y si Kevin tenía razón? Qué vergüenza.
—Claro que lo es y te lo demostraré. Mira por la ventana.
Miley giró la cabeza y miró a través de la ventana del restaurante. Justo en aquel momento, Nick Jonas pasaba por allí. Los vaqueros, demasiado usados, se le ceñían a las largas piernas. La camisa blanca que llevaba le acentuaba aún más su bronceado.
Miley suspiró.
—Te he pillado —dijo Kevin.
—Eres malvado —replicó ella. Sin embargo, no pudo apartar la mirada del hombre que seguía ocupando demasiado tiempo sus pensamientos.

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hello.....
chicas espero que esten super bien, mary de mi corazon espero que hayas tenido un super mega feliz cumple, me super mega encanta haberte conocido a pesar de la distancia y de la diferencia de edad es super cool tener una amiga como vos, extraño mucho conversar contigo, en serio es genial haberte conocido, la historia de tu novio me encanto y espero que te este tratando super super bien, me encanta como escribes y me encanta que sigas tus sueños, tq quiero muchop muchop amiwis siento el restraso pero a veces soy media despistada, te quiero mucho muchop....

3 comentarios:

  1. aii me encanto♥ y tienes razon sobre Kevin♥
    mire una foto de Nick♥ y el... y en lugar de decir oh my Nick♥ jeje dije oh my Kevin♥ con una mirada tan sexy qe (suspiro)... jejejeje

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  2. Que divina que sos, gracias de verdad! Hace varios dias nada que entro a blog y ahora tengo dolor de cabeza pero has hecho que se me pase con esta dedicatoria :)
    Tuve un buen cumple y me alegra que te guste la historia con mi novio jaajaja aun no somos novios /... estamos saliendo, pero ojala pronto.
    Voy a empezar a leer amiga. Gracias de nuevo y que Dios te bendiga!


    OTra cosita, se que casi no he comentado, en realidad no he comentado nada *soy una mala* pero quiero que sepas que he leido cada capitulo anterior y las noves que has empezado me encantan. Me dispondre a leer

    Te quiero amiga!

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  3. jajajaja me hizo reír el final :P jajaja me suele pasar :P
    Genial el cap, Nick, porqué no se acuerda de ella?, eso me irrita, aunque ella lo dejo fascinado e.e jajaja
    Bueno hermosa sigo leyendo, me tienes atrapada :)

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..