domingo, 8 de enero de 2012

Niley 02 - Rechazo Cruel


Esa voz dirigida directamente a ella la golpeó como si fuera una bola de demolición. Era intensa y tenía ese delicioso acento extranjero. Cuando él le sonrió, la habitación pareció darle vueltas.

—Yo... —dijo Miley, sin lograr nada.

El hombre se quitó el abrigo y la chaqueta revelando el impresionante cuerpo que Miley había sospechado que se escondería debajo. Su ancho torso estaba a escasos centímetros de ella y el tono oscuro de su vello era visible a través de la seda de la camisa, en la que se marcaban unos definidos pectorales. Se sentó en un taburete a su lado y entonces ella supo que estaba perdida porque en cuestión de segundos ese completo desconocido había despertado su cuerpo de un letargo de veintidós años.

—Bueno... está bien. Me tomaré la copa a la que me has invitado —logró decir antes de agarrar el vaso.
—¿Cómo te la llamas?
—Miley. Miley Cyrus —respondió tras pensar en ello por un segundo.
Él le dirigió una mirada enigmática.
—Miley... —pronunció el hombre con un sensual acento haciendo que a ella se le pusiera la piel de gallina.

En una pequeña porción de su desconcertado cerebro, se preguntó si se había vuelto loca y a qué se debía esa inesperada reacción, ¿Estaría provocada por el impacto de los últimos días? ¿Por el gran dolor que sentía? Porque, aunque no podía decir que quisiera a su hermano después de los muchos años en los que había abusado de ella, no habría sido humana si no hubiera llorado la mejor parte de él y el hecho de que ahora ya no le quedara familia, Sin embargo, sentía más pena por Demi, la novia de su hermano, que también había muerto en el accidente de coche.

—¿Y eres de...? —le preguntó el hombre enarcando una ceja y adquiriendo así un aspecto algo diabólico.
—Irlanda. Regreso allí mañana. He estado viviendo aquí desde que tenía dieciséis años, pero ahora vuelvo a casa.

Miley estaba balbuceando y lo sabía. Él la estaba mirando con intensidad, como si quisiera meterse en su cabeza, y enseguida ella supo que un hombre como ése podía consumirla por completo. Al pensar en ello, sintió un calor en su vientre y humedad entre las piernas. Estaba perdiéndose en sus ojos mientras él la miraba.

—En ese caso, brindo por los nuevos comienzos. No todo el mundo tiene la suerte de volver a empezar.
Miley captó cierta intención en su voz, pero él estaba sonriendo. Brindaron, bebieron y en ese momento Miley sintió el deseo de seguir conversando con él.

—¿Y tú? ¿Cómo te llamas y de dónde eres?
Él tardó algo de tiempo en responder, como si estuviera meditando sobre ello, pero finalmente dijo:
—Soy de Italia... Nick. Encantado de conocerte.

A Miley se le cortó la respiración. Demi también era de Italia, de Sardinia. Era una coincidencia, y muy dolorosa, por cierto. Él extendió una gran mano de dedos largos y Miley se la estrechó con su pequeña mano cubierta de las pecas que tanto había detestado durante años.

Impotente por el torrente de sensaciones que estaban recorriéndole el cuerpo ante su tacto, se le secó la boca y lo miró con intensidad mientras él le dedicaba una sexy y devastadora sonrisa.

«¡Oh, Dios mío!».

Finalmente, Miley retiró la mano y la escondió bajo la pierna. De pronto sintió la necesidad de alejarse de esa intensidad, no estaba acostumbrada a algo así. Estaba asustadísima y bajó del taburete como pudo, aunque al hacerlo rozó el cuerpo del hombre provocando diminutas explosiones dentro de ella.

—Discúlpame. Tengo que ir al lavabo.

Con piernas temblorosas, salió de la zona VIP y cruzó el club, que estaba llenándose con rapidez y cuya música se oía a través de las cortinas de terciopelo. Entró en el aseo, cerró la puerta y se apoyó en el lavabo. Vio su reflejo en el espejo y sacudió la cabeza. Estar lejos de ese hombre no la estaba ayudando a calmarse ni a mitigar el rubor de sus mejillas. Tenía su imagen clavada en la mente.

¿Por qué le estaba pasando eso? ¿Y precisamente esa noche? Ella no tenía nada de especial: cabello rojo oscuro largo y liso, ojos azul verdosos con tonos avellana y una piel clara y pecosa. Demasiado pecosa. Un cuerpo larguirucho y nada de maquillaje. Eso era todo lo que veía.

De pronto la invadió una extraña euforia: al día siguiente volvería a casa y se alejaría de Londres, que nunca había sido su hogar. El hecho de que ese club y sus empleados hubieran sido como su casa después de la muerte de sus padres, lo decía todo.

Pero entonces, de pronto, el terrible recuerdo del accidente volvió a incrustarse en su cerebro. Fue como revivir una película de miedo: ese momento en el que vio el coche ir hacia ellos y fue incapaz de gritar a Joe para avisarlo. Sintió un fuerte dolor en su interior y bajó la mirada. ¿Cómo podía haberse olvidado por un segundo de la tragedia acaecida hacía escasos días y de la que, según los médicos, había sobrevivido milagrosamente?

Nick. 

El corazón se le detuvo un instante antes de volverle a latir. Él le había hecho olvidar por un momento y le estaba haciendo olvidar en ese mismo instante. Volvió a mirarse en el espejo ignorando el brillo de sus ojos; no le sorprendería que él se hubiera marchado cuando volviera a la barra. Conocía demasiado bien a esa clase de hombres; los que frecuentaban el pub eran hombres de negocios que competían por ver quién compraba el champán más caro y quién se iba con las mujeres más bellas.

Sin embargo, Miley tenía que ser sincera consigo misma porque Nick no le había dado esa impresión. Parecía demasiado sofisticado. No había duda de que era rico, eso se veía a leguas, y sólo ese detalle la hacía estremecerse porque ya había visto a demasiados millonarios y detestaba la obsesión de muchos de ellos por el poder. Contempló la idea de pedirle a uno de sus compañeros que fuera a la barra para recuperar sus cosas y así evitar volver a verlo, pero decidió despojarse de su miedo. Podría ocuparse de la situación... si es que él seguía allí...

Sin embargo, cuando Miley volvió a entrar en la zona VIP, Nick ya se había ido y, a pesar de habérselo esperado, la invadió una fuerte decepción. Aún estaba intentando controlar esa reacción cuando Cris, uno de los camareros, le entregó una nota:

Cielo, he tenido que irme... una crisis doméstica con Simon. ¡Te llamo mañana antes de que te marches!
Robbie.
 
De nuevo, decepción, ya que había tenido la esperanza de que la nota fuera de Nick. Lo cual era ridículo ya que sólo habían hablado durante escasos minutos.

Cuando estaba recogiendo su teléfono y su abrigo, oyó un ruido tras ella, una voz familiar.

—¿Es demasiado tarde para pedirte que tomes otra copa conmigo?

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chicas espero que les guste las extrañoooo muchisimooooo....
besos

3 comentarios:

  1. Ayyyy ya me empiezaaa a gustar muchooo mas esta noveee!!! xfis sube el siguienteee siii??

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  2. wooow me encanto el capis seguila pliss!!!!!

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  3. jajaja sabía que no se podía haber ido :P lo sospechaba :P
    me encanta la nove de verdad, es demasiado genial :)
    Emmmm, bueno sigo leyendo, y seguramente va a haber escenas hot en esta nove, lo sospecho :P jajaja
    sigo leyendooooooooooooo :)

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..