domingo, 15 de enero de 2012

Niley 04 - Rechazo Cruel


Miley se detuvo en seco y se giró lentamente. Nick ya no estaba mirándola, y ella podía verlo de espaldas esperando a que le entregaran su coche; podía ver su ancha espalda, su cabello negro, la masculina belleza de su cuerpo y el poder que denotaban su orgullosa pose y su altura. Pensar en no volver a verlo nunca le estaba causando un fuerte revuelo dentro del pecho.
De pronto no fue consciente de que sus pies la estaban arrastrando hacia una inevitable dirección: de vuelta a él. Y al instante se encontraba allí, tras él, aliviada. Le dio un toquecito en la espalda. Inmediatamente él se giró.
—¿Has cambiado de idea?
La sardónica arrogancia y el cinismo de su expresión no tuvieron ningún efecto en la patética debilidad que la había hecho volver a él. No pudo responder. Nunca en su vida había hecho algo tan impulsivo, aunque por otro lado, nunca había deseado ni nada ni a nadie con tanto anhelo. Se sentía protegida al pensar que se trataría de una única noche con ese maravilloso hombre y que después dejaría que todo su dolor y toda su pena volvieran. Pero durante las horas que estaban por delante podría ser otra persona. No la chica que se quedó huérfana con dieciséis años, ni la hermanita de la que se aprovechó su hermano mayor mientras ella esperaba que cambiara. Tampoco sería la chica que trabajaba día y noche para obtener una titulación. Ni la chica que se había visto involucrada en un terrible accidente de coche al que sólo ella había logrado sobrevivir.
Quería aferrarse a ese momento en el que podía dejarse llevar por la pasión, y así le respondió:
—Sí. Me gustaría acompañarte al hotel.

Un chofer los llevaba hacia el hotel. Al instante de subir al coche, Miley se había puesto nerviosa porque el accidente aun estaba muy reciente en su cabeza, pero ante la mirada de Nick, se había obligado a relajarse. No obstante, aún tenía manos apretadas bajo los muslos y un ligero sudor le había cubierto la frente. El silencio los envolvía dentro del lujoso vehículo y ella podía sentir el calor que desprendía el cuerpo de Nick, pero no lo miró. No podía hacerlo. Aunque, por alguna razón que no podía entender, estar a su lado la hacía sentirse bien. A medida que el coche avanzaba entre el tráfico, su miedo se iba disipando. Se sentía segura.
Cuando el coche se detuvo ante la puerta de un exclusivo pero discreto hotel, ese detalle se sumó al halo de misterio de Nick porque se habría esperado que estuviera alojado en un lugar más ostentoso. Ese hotel era conocido por proteger la privacidad de sus famosos y poderosos clientes.
Nick bajó del coche y le tendió la mano a Miley, que después de cerrar los ojos y respirar hondo, la aceptó. La llevó hasta el vestíbulo, donde el conserje lo saludó en italiano. Cuando subieron al ascensor seguían sin dirigirse palabra; ni siquiera hubo un intercambio de miradas. Miley estaba ardiendo por dentro y podía sentir sus pezones endurecidos contra la tela de su vestido.
Cuando se abrieron las puertas, se adentraron en un lujoso pasillo con una única puerta al fondo. Nick abrió la puerta de su surte y Miley lo siguió hasta dentro, con los ojos abiertos como platos ante la espléndida habitación disertada como una biblioteca victoriana.
Él le había soltado la mano para quitarse el abrigo y la chaqueta y se dirigió hacia la mesa sobre la que había distintos tipos de bebidas. Al verlo de espaldas, con ese corte de pelo que tanto le favorecía gracias a una forma de cabeza perfecta, volvió a temblar y no pudo creerse que de verdad estuviera allí.
—¿Te apetece una copa?
Negó con la cabeza y vio a Nick servirse algo oscuro y dorado que se bebió de un trago antes de dejar el vaso sobre la mesa.
Se volvió para mirarla y el corazón de Miley se aceleró. Sin haberlo tocado siquiera, se sentía como si conociera a ese hombre, como si ya hubiera estado con él... lo cual era una locura.
—Ven aquí.
Y como en un sueño, respondiendo a un profundo deseo que había cobrado vida en su interior, caminó hacia él y se detuvo a escasa distancia.
Nick recorrió el espacio que los separaba y le quitó el abrigo, que cayó al suelo. Ella lo miró a los ojos y lo que vio en ellos casi la derritió. Eran de un dorado oscuro y brillante y la miraban con intensidad. Sintió deseo, sintió pasión. Un torbellino de sensualidad inexplorada se había apoderado de ella y estaba lanzándola a ese nuevo mundo..
—Nick, yo...
—Shh —le puso un dedo en los labios para hacerla callar, y en el fondo ella lo agradeció porque no estaba segura de lo que iba a decir. Por alguna razón, esa noche estaba marcada por una enigmática y silenciosa comunicación.
Él alzó las manos y rodeó con ellas el rostro de Miley, mientras enredaba los dedos en los sedosos mechones de su cabello. Se acercó más todavía y sus cuerpos se rozaron. Agachó la cabeza y ella cerró los ojos, incapaz de seguir manteniéndolos abiertos. El primer roce de los labios de Nick fue fugaz. Miley comenzó a respirar de forma entrecortada e, instintivamente, alargó los brazos para agarrarlo por la cintura. Él le echó la cabeza atrás con delicadeza y ella abrió los ojos para mirar directamente a esos dos pozos dorados moteados de verde.
Tras un largo momento, él volvió a bajar la cabeza, pero en lugar de besarla donde ella más lo deseaba, en la boca, rozó con sus labios la delicada piel de sus sienes, de sus mejillas y más abajo, hasta donde el pulso latía aceleradamente bajo la piel de su cuello, que también saboreó.
Ella giró la cabeza en busca de su boca. Quería que la tomara, quería sentir sus lenguas entrelazadas.... pero Nick parecía tener otras ideas. Miley de pronto se sintió desconcertada y no fue consciente del suave gemido de desesperación que escapó de su boca.
Los ojos de Nick estaban centrados en su boca, pero en lugar de besarla, tal y como ella deseaba, posó una mano sobre su trasero y la llevó contra sí, haciéndole notar su excitación. En ese momento ella se olvidó de los besos y todo su deseo se concentró más al sur, en el centro de sus ingles.
Deslizó las manos a lo largo de la espalda de Nick y pudo sentir los músculos que se movían bajo la seda de su camisa. Con impaciencia comprobó que deseaba sentir su piel y comenzó a sacarle la camisa de entre los pantalones, gimiendo suavemente cuando sus manos entraron en contacto con su cálida y suave espalda.
Nick le echó atrás la cabeza para dejar al descubierto su cuello y volver a cubrirlo con la boca. La respiración de Miley era acelerada mientras él la movía las caderas instintivamente contra su cuerpo. Él se apartó y la miró con un fiero brillo en los ojos.
—Eres una hechicera.
—No. simplemente soy Miley...
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chicas aqui les dejo capi, como les dije mi compu murio, ahorita estoy dejandole capis desde la lap de mi hermana, gracias por sus comentarios, las quiero millon!!!!
besos

3 comentarios:

  1. es TAN genial esta nove,se que lo puse en todos los caps, pero es que me encanta demasiado jajaja, no puedo dejar de leerla, de verdaddddd, bueno ahora leerle los caps que me quedan y como dije esto se pone hot :P
    Bueno divina, sigo leyendo, tenes unas noves de lo mas geniales :)

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..