domingo, 15 de enero de 2012

Niley 05 - Rechazo cruel


Los ojos de Nick se iluminaron con algo que ella no pudo descifrar, y él apretó la mandíbula. Se movió ligeramente, haciéndole sentir su poderosa erección. Al instante, la tomó en brazos y la llevó al dormitorio, igualmente suntuoso, con una gran cama con cuatro postes y cuya colcha estaba retirada, como invitándolos a entrar en ella.

La dejó en el suelo y temblando, ella se quitó los zapatos; sus dedos se encogieron sobre la gruesa alfombra. Cuando después de apartar los cojines, él se giró para mirarla. Miley vio deseo en sus ojos y entonces supo que no podía echarse atrás. Era el destino. Estaba destinada a estar con ese hombre y estaba tan segura de ello que no lo dudó ni por un instante.

Caminó hacia él y alzó las manos para comenzar a desabrocharle la camisa. A medida que sus manos descendían y ese ancho torso iba siendo revelado, poco a poco, el temblor de sus dedos aumentaba más y más. Al llegar al último botón, Nick le apartó las manos con impaciencia y se arrancó la camisa, que cayó sobre la alfombra.

Ante la desnuda extensión de su pecho, Miley se sonrojó. Alargó una reverente mano y lo tocó tímidamente, deslizando los dedos sobre sus duros pezones. Cuando lo miró a los ojos, éstos estaban cerrados.

Al instante, Nick las abrió y la dinámica cambió. La giró y le levantó el pelo que le caía sobre la nuca, obviamente buscando una cremallera o algo para desabrocharle el vestido.

—Es un vestido jersey.
Él la giró hacia él, con un cómico gesto de impaciencia.
—¿Un qué?

Miley no pudo responder. Simplemente bajó las manos hasta el dobladillo de su vestido y lo fue subiendo, por sus muslos y caderas, por su cintura y su pecho, hasta que lo vio todo oscuro y supo que él estaba contemplando su cuerpo. No podía ver su reacción, pero la sentía en el aire.

Finalmente se sacó el vestido por la cabeza y, mientras lo apartaba, sintió su cabello cayéndole sobre la espalda. No podía mirar a Nick, la timidez se lo impedía. Por otro lado, era consciente de que la ropa interior que llevaba debía de resultar muy aburrida en comparación con el encaje y la seda que suponía que llevarían las mujeres con las que estaba acostumbrado a estar. Lo suyo eran sencillas prendas de algodón blanco y, si no recordaba mal, ésas en particular eran tan viejas que tenían un agujero en la costura. De pronto sintió pánico; tenía los pechos demasiado pequeños y las caderas demasiado estrechas. Su hermano siempre le había dicho con sorna que tenía figura de chico.

Con la cabeza agachada, se cubrió el pecho con los brazos e inmediatamente sintió calor cuando Nick fue hacia ella y se los bajó. Se sentía ridícula y no quería tener que ver desprecio en sus ojos ante ese cuerpo nada femenino.

Él le levantó la barbilla con un dedo, pero ella seguía con los ojos cerrados.
—Miley...

De nuevo su voz y su sensual acento la hicieron derretirse por dentro. Con reticencia. Miley abrió los ojos y ladeó la cabeza en un inconsciente gesto de dignidad antes de mirarlo a los ojos. La mirada que se encontró fue oscura, profunda y ardiente. Muy ardiente.

—Pero yo... no...
—¿No qué? —le preguntó él al recorrerle el cuerpo con la mirada fijándose en cada curva, en sus altos y firmes pechos y en sus tersos pezones que se clavaban contra el algodón del sujetador.
Miley sintió deseo al ver que no La estaba mirando con rechazo.
—Creí... creí que no me encontrarías...
—¿Atractiva?

Con gran elegancia, Nick se quitó los pantalones. También se despojó de los zapatos y de los calcetines, revelando así unos pies grandes y bronceados. Tenía unas piernas largas y musculadas, las piernas de un atleta. Su mirada finalmente se detuvo en esa parte de él que seguía oculta bajo sus calzoncillos, que se tensaban con la erección que cubrían. Con la boca seca y una libido cada vez más intensa, lo vio desprenderse de ellos liberando lo que para Miley era una impresionante erección.

Él la llevó hacia sí, hasta que quedaron muslo con muslo, pecho con pecho.
Volvió a enredar las manos entre sus largos mechones de pelo mientras ella le besaba el cuello. Tenía un sabor salado y su pecho era como un enorme muro de acero.

Nick deslizó su miembro entre sus piernas. La tela de las braguitas resultó ser una deliciosa tortura y Miley comenzó a mover las caderas impacientemente, en busca de una conexión más intensa, deseando encontrarse con él piel contra piel. Deseando tenerlo dentro de ella. Sabía que deseaba todo eso, a pesar de no haberlo experimentado nunca antes.

Nick se sentó en la cama, frente a ella, y la llevó hacia sí. Miley pudo sentir cómo le desabrochaba el sujetador, que cayó para dejar al descubierto sus pechos y unos pezones que se endurecieron más todavía ante su mirada.

Le cubrió un pecho con la mano; una mano grande y bronceada contra una piel pálida y cubierta de pecas. La acercó más y ella tuvo que agarrarse a sus hombros. No estaba preparada para lo que vino a continuación, cuando él cubrió con su ardiente boca uno de sus pezones. Miley contuvo un gemido y respiró entrecortadamente sin dejar de aferrarse a sus hombros.

Entre sus piernas podía sentir su erección e instintivamente las cerró ligeramente, atrapándola. Él apartó la boca de su pecho.
—Hechicera —repitió.
Cuando le cubrió el otro pezón con la boca, Miley ya no pudo contener un grito de placer. Sentía tanta humedad en el vértice de sus muslos que eso la avergonzó, ¿Era normal?

Como si le leyera el pensamiento, Nick comenzó a quitarle las braguitas, pero ella, movida por una repentina timidez, lo detuvo. ¿Y si lo que estaba sintiendo no era normal? Sin embargo, y con una sorprendente delicadeza, él terminó de desnudarla.

Estaba completamente desnuda. Expuesta. Sintió una mano sobre su nalga derecha y bajó la mirada hacia Nick. Los dos respiraban entrecortadamente y su piel ya empezaba a brillar con una ligera capa de sudor.

Cuando notó la otra mano de Nick entre sus piernas, se le cortó la respiración. El tono rojo del vello que le cubría esa zona de su cuerpo le hizo sentir vergüenza y le trajo recuerdos de las burlas que había recibido de pequeña por ser pelirroja. Pero Nick no pareció fijarse en ello y Miley también lo olvidó enseguida al sentir esos largos dedos explorando los secretos pliegues de su sexo.

Dio. Eres increíblemente receptiva...
Miley echó la cabeza hacia atrás y, con una desinhibición que no pudo controlar, separó más las piernas. Los dedos de Nick se deslizaron hasta encontrar el cálido calor de su sexo, moviéndose hacia dentro y hacia fuera mientras ella agitaba las caderas contra su mano.

Levantó la cabeza y lo miró, verdaderamente perpleja ante todas esas sensaciones que parecían concentrarse alrededor de su vientre y entre sus piernas. Sus movimientos se volvieron más instintivos, más desesperados. Perdió el control de su propio cuerpo. Estaba literalmente en sus manos.

Se agarró a sus hombros y después, de pronto, quedó suspendida a una altura que desconocía que existiera. Con un solo movimiento del pulgar de Nick contra ella, cayó en un cúmulo de sensaciones espasmódicas mientras todo su cuerpo se tensaba. El placer resultó tan exquisito que no pudo creer que hubiera esperado tanto tiempo para experimentarlo.

Todas esas estúpidas conversaciones que había oído durante años por fin cobraban sentido, pensó mientras Nick la tendía sobre la cama. Ligeramente adormecida, le vio abrir un pequeño paquete plateado y sacare! preservativo que desenrolló a lo largo de su erección. Agradeció que no hubiera olvidado ese detalle porque eso era lo último en lo que ella habría pensado en ese momento y sabía que el hecho de no haber tenido protección no habría logrado echarla atrás en ese momento. No, cuando ya apenas podía recordar quién era.

Cuando él se tumbó a su lado, Miley sintió un deseo aún mayor recorriéndola y volviendo a despertar su cuerpo. Hacía un instante, se habría quedado dormida, pero ahora el deseo volvía a tomar forma y con más insistencia que antes. De algún modo sabía que lo que había experimentado no sería nada comparado con lo que estaba a punto de experimentar, pero... ¿podría soportar un placer más intenso?

Abrió los ojos de par en par cuando él deslizó una mano sobre su cuerpo, sobre sus curvas y sobre las cumbres de sus pechos, antes de bajar la cabeza y cubrir con su boca uno de sus pezones. Miley gimió y le sujetó la cabeza contra sus pechos con un movimiento desesperado. Él movió su cuerpo hasta quedar entre sus piernas.

—Paciencia... —le dijo al alzarle las caderas y apartarle las piernas con unos poderosos muslos. Miley pudo sentir su pene contra los todavía resbaladizos y sensibles pliegues de su sexo. —Dime cuánto deseas esto — le pidió Nick con cierta brusquedad haciendo que la excitación de Miley se disparara.
—Como no he deseado nada nunca —respondió. En ese momento supo que estaba allí porque sentía mucho más que una simple conexión física con ese hombre,
—Dime que lo necesitas —le dijo, y con un diminuto y sutil movimiento Miley lo sintió deslizarse en su interior.
—Oh... —Él se adentró un poco más.
—Dímelo —le pidió con la voz entrecortada.
Obedeciendo а sus instintos más primarios, Miley alzó las caderas ayudándolo a deslizarse más adentro,
—Necesito esto. Te necesito a ti. Por favor, Nick... por favor...

Con un intenso gemido de masculina satisfacción, Nick sujetó las caderas de Miley antes de tomar uno de sus pezones en su boca mientras se movía dentro de ella. Miley gritó, incapaz de contenerse. Había oído historias sobre el dolor de la primera vez, pero lo único que sintió fue un placer tan intenso y puro que podría haber llorado.

Nick se retiró levemente. —¿Te he hecho daño?
Ella negó con la cabeza enérgicamente.
—No... Nunca había sentido algo así.
Nick la agarró con fuerza de las caderas y volvió a adentrarse en ella, con más fuerza esta vez.
La había llamado hechicera, pero él era un mago por lo que estaba haciéndole sentir. Tenía la piel resbaladiza por el sudor y, con la voz entrecortada ante sus movimientos cada vez más rápidos y desesperados. Miley le suplicó:
—Por favor, Nick... por favor.

Con los ojos abiertos de par en par у conteniendo la respiración, lo miró a la Miley. Los altos pómulos de Nick estaban algo enrojecidos y los ojos le brillaban con un tono tan oscuro que no pudo interpretar esa mirada. Después, mientras él se movía dentro de ella. Miley llegó al éxtasis y lo sintió a él liberando su poder en su interior.

El peso de Nick sobre su cuerpo resultaba delicioso. Tenía las piernas alrededor de él, y los brazos alrededor de su cuello. No quería soltarlo. Su conexión era tan intensa que resultaba abrumadora. Sus corazones palpitaban a la vez contra sus pechos.

Tras unos largos momentos, Nick se apartó y, abrazados, se quedaron tumbados el uno frente al otro. Por primera vez en mucho tiempo. Miley se sintió en paz. Como si hubiera regresado a su hogar después de un largo y arduo viaje.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

3 comentarios:

  1. ME ENCANTARON LOS CAPIS ESTUVIERON LOS CAPIS ESTUVIERON INCREIBLES SEGUILA PORFISSS, BESOTES

    ResponderEliminar
  2. ooooooh por dios el capis estubo fantastico lo adore me encantooo amo la nove

    ResponderEliminar
  3. me encanto el cap :) sumamente hot eso si, pero muy bueno...sigo sin entender cual es la venganza de Nick, pero quiero averiguarlo, aunque me da lastima porque Miley es inocente por lo que entiendo...
    bueno sigo leyendo :)

    ResponderEliminar

Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..