sábado, 21 de enero de 2012

Niley 10 - Juego Seductor


Nick estaba esperando a Miley en la acera, junto a la puerta de Jonas Beach. Por alguna extraña razón, casi se sentía como un adolescente en su primera cita.

El sol de primeras horas de la tarde lo iluminaba desde un cielo brillante. El tráfico de la calle principal no era muy intenso, pero las aceras estaban repletas de gente que entraba y salía de las tiendas en el distrito que él había rehabilitado. Todos los habitantes de Morgan Beach estaban encantados con lo que él había hecho. Todos, menos la mujer en la que él estaba interesado.

¿Estaba su destino vengándose de él? Durante toda su vida, las mujeres se le habían dado muy bien. Menos Miley, una mujer cuyo recuerdo lo había perseguido durante tres años y que, tras volver a encontrarla, no quería tener nada que ver con él. Peor aún, tenía algo con ese tal Kevin. Se preguntaba de qué se trataría. ¿Estaría enamorada de él?

Frunció el ceño y se dijo que no le importaba. Fuera lo que fuera lo que ella sintiera por otro hombre, podría enfrentarse a ello. Deseaba a Miley y Nick Jonas no perdía. Nunca.

—Vaya, pareces enojado.
Una voz le sacó de sus pensamientos. Al volverse hacia donde había sonado, se encontró con unos ojos de color azul intenso. Miley se le había acercado sin que se diera cuenta, pero el aroma que emanaba de ella debería haberlo alertado. Se trataba de una mezcla de flores y especias que le recordaba a los días de verano. Bueno, al menos, a una noche de verano en particular.

—Lo siento. Sólo estaba pensando.
—No creo que se tratara de pensamientos muy felices.
—Te sorprendería —dijo. Le tomó el brazo y la hizo girarse hacía la puerta de Jonas Beach. Sin embargo, cuando hizo ademán de entrar, ella no se movió—. ¿Cuál es el problema?
—Me siento como si estuviera entrando en territorio enemigo.
—¿Esperas una emboscada?
—Sinceramente, no sé qué esperar —replicó mirándolo fijamente.
—En ese caso, creo que será mejor que empecemos para que puedas satisfacer tu curiosidad.

Los dos atravesaron el umbral de la puerta y se detuvieron justo al otro lado. Frente a la puerta, estaba la recepción del edificio. La señorita que estaba allí sentada no dejaba de contestar un teléfono que sonaba incesantemente. Nick le dedicó una sonrisa y condujo a Miley hacia el ascensor. Allí, apretó un botón y esperó. No la había soltado ni un solo instante, como si temiera que saliera corriendo.

Ella no lo hizo, pero tenía una expresión de resignación. Nick deseó que sonriera. Resultaba sorprendente cómo aquella mujer tan mal vestida podía afectarlo tanto. En aquel momento, no pudo evitar preguntarse por qué vestía de aquella manera.

—Bueno, ¿quieres decirme por qué te pones prendas que no tienen forma alguna?
—¿Cómo dices?

Ella giró el rostro para mirarlo. Nick indicó la camisa suelta de color verde pálido y la falda amarilla que le llegaba hasta el suelo. Tal vez no debería haber dicho nada. Después de todo, estaba tratando de seducirla, no de enojarla más. Sin embargo, había visto el cuerpo que se escondía bajo toda aquella tela y no podía comprender por qué se sentía tan decidida a ocultarlo. En especial, porque hace tres años no lo hacía. Recordaba claramente unos vaqueros ceñidos y una camiseta con amplio escote.

Cuando Miley se sonrojó, Nick se sintió encantado. Ni siquiera podía recordar la última vez que había visto sonrojarse a una mujer. Sin embargo, aquel momento de confusión sólo duró un instante. Miley se recuperó y lo miró inmediatamente con profunda fiereza.

—No creo que eso sea asunto tuvo, pero me gusta llevar tejidos naturales,
—Claro, pero, ¿por qué...?
El ascensor llegó en aquel momento. Las puertas se abrieron y Miley entró. Allí, se dio la vuelta secamente y lo miró con desprecio.
—Dejé de ponerme ropas que se me ciñeran al cuerpo hace tres años, cuando descubrí que atraía a los hombres a los que sólo les interesaba una cosa.

Bajo la dura luz del fluorescente, tenía un aspecto orgulloso, feroz. Nick sintió admiración hacia ella y una cierta sensación de vergüenza. Por su culpa, Miley se vestía de aquel modo. Ocultaba aquel glorioso cuerpo porque se había acostado con ella y luego había desaparecido de su vida.

Entró en el ascensor con una sensación de enojo consigo mismo. Apretó el botón del segundo piso. Le resultaba extraño que una mujer hubiera seguido pensando en él después del placer compartido. El siempre había disfrutado y se había asegurado de que la mujer del momento se divirtiera también. Entonces, había seguido con su vida.

Se sintió intranquilo, preguntándose cuántas otras mujeres heridas habría dejado a lo largo de su extensa carrera de conquistas. Jamás se había considerado como un hombre que hiciera daño a las mujeres. Diablos. Le gustaban mucho las mujeres, pero... Tendría que reflexionar.
A pesar de todo, sintió que debía decir algo.

—No creo que tu estrategia esté funcionando.
—¿De verdad? No me ha molestado ningún hombre que yo no deseara en los últimos tres años.
—En ese caso, los hombres de esta ciudad están o probablemente son idiotas. Seguramente estás mejor sin ellos,
—¿De verdad?
—Sí. Es decir, la ropa que usas es muy fea, pero no oculta tus ojos, ni tu boca —susurró. Levantó una mano y le acarició suavemente los labios con el pulgar. Ella apartó la cabeza rápidamente. Nick sonrió—. Aunque hubieras ido vestida así hace tres años, yo me habría fijado en ti.

Miley parpadeó. Evidentemente, estaba sorprendida por lo que acababa de decirle. Él se sintió como un estúpido. Por primera vez en su vida, se enfrentaba a una mujer a la que había abandonado y lamentaba haberlo hecho. La experiencia no le resultaba agradable.

El ascensor se detuvo y las puertas se abrieron, librándolos así de tener que seguir con la conversación. Se vieron envueltos por la actividad que reinaba en la planta a la que habían llegado.
—Vamos, Miley —dijo, extendiendo una mano hacia ella y sonriendo—. Déjame mostrarte el campamento enemigo.

Ella miró a su alrededor y, por, fin, le dio la mano de mala gana. Lo siguió a través de aquel caos organizado. Los teléfonos no dejaban de sonar, las impresoras trabajaban sin parar y se escuchaban una docena de conversaciones en voz baja por todas partes.

Nick avanzaba por la planta como si se tratara de un rey inspeccionando su reino. Se aseguró de que ella notara que se utilizaba la tecnología más avanzada y que se fijara en el elevado número de empleados que se ocupaban de la publicidad y del marketing. Le mostró los mapas en los que tenía señalados las cientos de tiendas que tenía por todo el país. Entonces, se giró para gozar de la admiración que ella estaría sintiendo.

Sin embargo, Miley no se estaba fijando en él ni en su presentación. No hacía más que recorrer los espacios entre las mesas, asomándose por todas partes e incluso mirando en las papeleras.

—¿Qué estás haciendo? —le preguntó él, atónito.
Miley se dio la vuelta para mirarlo. Tenía en la mano una lata vacía de refresco y la sostenía con orgullo, como si se tratara de una pepita de oro que hubiera excavado de la tierra.
—¡Mira esto! Pero si ni siquiera recicláis.

El empleado cuya mesa había estado Miley examinando soltó una carcajada. Una mirada de Nick bastó para que guardara silencio. Todo lo que le había mostrado, todo lo que había hecho para impresionarla no había significado nada. Se había centrada en una lata vacía. Admiraba su pasión. Miley prácticamente vibraba con ella y Nick no deseaba más que poder experimentarla de cerca. Miley le estaba regañando y él no podía evitar desearla.

—Por supuesto que reciclamos, Miley —dijo, con voz paciente—, pero no se hace aquí. Los empleados de limpieza se ocupan de ello todas las noches.
—Claro. Contratas a alguien para que haga lo que hay que hacer y que tú no tengas que esforzarte en nada —le espetó al tiempo que dejaba que la lata volviera a caer a la papelera.
—¿Cómo dices?
—Me has oído. No te importa lo que haga tu empresa mientras que tengas buenos beneficios. Ni siquiera les pides a tus empleados que reciclen. ¿Acaso sería muy difícil poner dos papeleras en cada mesa? ¿De verdad resulta tan difícil tomarse una responsabilidad personal en lo que produce tu empresa?

El dueño de la mesa en cuestión se encogió de hombros y siguió trabajando. Nick sacudió la cabeza, tomó a Miley del brazo y la apartó de allí. No iba a defenderse de ella delante de sus empleados.

Cuando estaban lo suficientemente alejados de todos lo que pudieran oírlos, le dijo:
—Por si no te has dado cuenta, los paneles que delimitan todas esas mesas marcan un espacio demasiado pequeño como para poder poner muchas cosas dentro.
—La excusa más fácil.
—¿Qué importa cómo se haga el reciclado mientras se haga?
—Es el principio de las cosas.
—El principio... Es decir, que no se traía de reciclar, sino de que recicle yo personalmente —Miley frunció el ceño—. Contrato personas para que hagan ese trabajo, Miley.
—Hmm.
—Está bien —dijo Nick mirándola a los ojos—. ¿Te haría sentirte mejor si despidiera a todos los empleados de limpieza y me encargara de eso yo mismo? ¿Haría que el mundo fuera un lugar mejor para ti, Miley, el hecho de que yo dejara a veinte personas sin trabajo? ¿Ayuda eso al medio ambiente?
Miley tardó varios segundos en responder. Cuando lo hizo, dejó caer los hombros y suspiró.
—Está bien. Supongo que tienes razón.
Nick sonrió. Al menos, Miley admitía sus equivocaciones.
—Vaya. No me puedo creer que le haya ganado un punto a Miley Cyrus.
Ella lanzó un bufido.
Nick levantó una mano y sonrió.
—Espera. No he terminado aún de saborear mi victoria. Quiero disfrutar un poco más de la gloria de este momento —dijo. Los segundos fueron pasando—. Está bien. He terminado.
—¿Acaso es todo una broma para ti?
—¿Y quién te ha dicho que estaba bromeando? Conseguir que admitas que tengo razón en algo es motivo para celebrar. Ahora, ¿te parece que sigamos con la visita?


3 comentarios:

  1. wooow kaziis me encanto el capis ya no veo la hora de que nick y miley tenga 1313 jejeje ok seguila plis y si podes subir un capis de rechazo cruel plis.Te kiero besoos

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  2. wow me encanto esta super increible
    ya muero por ver el siguiente pronto
    te quedo estupendo me fascino muy lindo
    espero el siguiente pronto que esta interesante
    un besito cuidate :D

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  3. Hermosa, AL FIN me he podido poner a leer esta nove y veo que tenes otra nueva que también me pondré a leer si puedo :)
    Me sigue encantando esta nove, es decir, la relación de ellos dos, es emocionante :) además Nick no se da por vencido y eso me gusta, y el echo de que Miley sea ecologista mas me gusta :)
    No se como tienes taaaaanta imaginación linda :)
    Bueno sigo leyendo :)

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..