sábado, 4 de febrero de 2012

Jemi 56 - Besar a un angel


—Joe, creo que tengo una infección de oído. —Él dejó lo que estaba haciendo y la miró con tal preocupación que a Demi le remordió la conciencia.
—¿Te duele el oído?
—Un poquito. No mucho. Sólo un poquito nada más.
—Iremos al médico en cuanto termine la función.
—Para entonces todas las consultas estarán cerradas.
—Te llevaré a urgencias.
—No quiero ir a urgencias. Te aseguro que no es nada serio.
—No voy a dejar que viajes con una infección de oído.
—Supongo que tienes razón. —Demi vaciló; sabía que ahora tocaba poner el cebo. —Tengo una idea —dijo lentamente. —¿Te importaría mirármelo tú?
Él se quedó quieto.
—¿Quieres que te examine yo el oído? —Demi se sintió culpable. Ladeó la cabeza y jugueteó con el borde de la arrugada servilleta de papel. Al mismo tiempo, recordó la manera en que él le había preguntado si estaba vacunada del tétanos o cómo había administrado los primeros auxilios a un empleado. Tenía derecho a saber la verdad.
—Supongo que, sea cual sea tu especialidad, estarás cualificado para tratar una infección de oído. A menos que seas veterinario.
—No soy veterinario.
—Vale. Entonces hazlo.
Él no dijo nada. Demi contuvo los nervios mientras recolocaba los tréboles y alineaba los botes de sal y la pimienta. Se obligó a recordar que aquello era por el bien de Joe. No podría conseguir que su matrimonio funcionara si él insistía en mantener tantas cosas en secreto.
Lo oyó moverse.
—Vale, Demi. Te examinaré.
La joven alzó la cabeza con rapidez. ¡Lo había conseguido! ¡Por fin lo había pillado! Con astucia, había logrado que admitiera la verdad. Su marido era médico y ella había logrado que confesara.
Sabía que se enfadaría cuando la examinara y descubriera que no tenía nada en el oído, pero ya se las arreglaría después. Sin duda alguna podría hacerle entender que había sido por su bien. No era bueno para él ser tan reservado.
—Siéntate en la cama —dijo. —Y acércate a la luz para que pueda ver.
Ella lo hizo.
Joe se demoró secándose las manos delante del fregadero antes de dejar a un lado la toalla y acercarse a ella.
—¿No necesitas el instrumental?
—Está en el maletero de la camioneta y preferiría no tener que mojarme otra vez. Además, hay más de una manera de diagnosticar una infección de oído. ¿Cuál de ellos te duele?
Demi vaciló una fracción de segundo, luego señaló la oreja derecha. Joe le retiró el pelo a un lado y luego se inclinó para examinarla.
—No veo bien con esta luz, acuéstate.
Demi se recostó en la almohada. El colchón se hundió cuando él se sentó a su lado y le puso la mano en la garganta.
—Traga.
Lo hizo.
Joe apretó con la punta de los dedos.
—Otra vez.
Demi tragó por segunda vez.
—Mmm. Ahora abre la boca y di «ah».
—Ahhh...
Joe inclinó la cabeza de Demi hacia la luz.
—¿Qué opinas? —preguntó ella finalmente.
—Pues parece que sí tienes una infección, pero no creo que sea en el oído.
«¿Tenía una infección?»
Joe bajó la mano a su cintura y le presionó el abdomen.
—¿Te duele aquí?
—No.
—Bien. —Le cogió un tobillo y lo separó del otro. —Estate quieta mientras compruebo el pulso alterno.
Ella se mantuvo en silencio con la frente arrugada de preocupación. «¿Cómo era posible que tuviera una infección?» Se encontraba bien. Luego recordó que había tenido un leve dolor de cabeza hacía un par de días y que a veces se sentía un poco mareada cuando se levantaba demasiado rápido. Tal vez estaba enferma y no lo sabía.
Lo miró con preocupación.
—¿Tengo el pulso normal?
—Shh... —Le desplazó el otro tobillo para que mantuviera las piernas separadas y le apretó las rodillas sobre la tela del chándal. —¿Te ha dolido algo últimamente?
«¿Le había dolido algo?»
—Creo que no.
Joe le subió la parte superior del chándal y le tocó un pecho.
—¿Sientes algo aquí?
—No.
Le rozó el pezón con los dedos y, aunque su toque pareció impersonal, Demi entrecerró los ojos con suspicacia. Luego se relajó al notar la intensa concentración en la cara de Joe. Estaba portándose como todo un profesional; no había indicio de lujuria en lo que estaba haciendo.
Le tocó el otro pecho.
—¿Y aquí? —preguntó.
—No.
Joe bajó la parte superior del chándal, cubriéndola con modestia, y ella se sintió avergonzada por haber dudado de él.
Parecía preocupado.
—Me temo que...
—¿Qué?
Cubrió la mano de Demi con la suya y le dio una palmadita consoladora.
—Demi, yo no soy ginecólogo, y normalmente no haría esto, pero me gustaría examinarte. ¿Te importaría?
—¿Si me importaría...? —Demi vaciló. —Bueno, no, supongo que no. Es decir, estamos casados y ya me has visto... pero ¿qué tienes que hacer? ¿Crees que me pasa algo?
—Estoy prácticamente seguro de que no es nada, pero los problemas glandulares pueden complicarse y sólo quiero asegurarme de que no es así. —Joe deslizó los pulgares hasta la cinturilla de los pantalones de Demi. Ella levantó las caderas y dejó que se los quitara junto con las bragas.
Cuando él tiró la ropa al suelo, las sospechas de Demi regresaron de nuevo, pero las ignoró cuando se dio cuenta de que él no estaba mirándola. Parecía distraído, como si estuviera ensimismado. ¿Y si en realidad tenía una enfermedad rara y él estaba pensando la mejor manera de decírselo?
—¿Prefieres que te cubra con la sábana? —preguntó él.
A la joven le ardieron las mejillas.
—Er..., esto... No es necesario. Es decir, dadas las circunstancias...
—Vale. Entonces... —Le apretó con suavidad sus rodillas. —Dime si te duele.
No le dolió. Ni un poquito. Mientras la examinaba, a Demi se le cerraron los ojos y comenzó a flotar. Joe tenía un toque de lo más asombroso. Controlado. Exquisito. Un roce aquí. Otro allá. Era delicioso. Esos dedos dejaron un rastro suave y húmedo. Su boca... ¡Era su boca!
Demi levantó de golpe la cabeza de la almohada.
—¡Eres un pervertido! —chilló ella.
Él soltó una risotada y la inmovilizó, agarrándola con firmeza.
—¡No eres médico!
—¡Ya te lo había dicho! Eres muy ingenua. —Joe se rio más fuerte. Ella intentó soltarse y él la sujetó con una mano mientras se bajaba la cremallera con la otra. —Pequeña farsante, has intentado engañarme con una falsa infección de oídos.
Demi entornó los ojos cuando él se bajó los vaqueros.
—¿Qué estás haciendo?
—Sólo hay una cura para lo que te pasa, cariño. Y yo soy el único hombre que puede proporcionártela.
Los ojos de Joe chispearon de risa y pareció tan satisfecho de sí mismo que la irritación de Demi se aplacó y le resultó difícil mantener el ceño fruncido.
—¡Me las pagarás!
—No hasta que me cobre la consulta. —Los vaqueros de Joe cayeron al suelo en un suave susurro junto con los calzoncillos. Con una amplia y lobuna sonrisa, cubrió el cuerpo de Demi con el suyo y entró en ella con un suave envite.
—¡Degenerado! Eres un horrible..., ahh..., un horrible... Mmm...
Joe esbozó una sonrisa de oreja a oreja.
—¿Decías?
Demi luchó contra la creciente excitación que la inundaba, decidida a no ceder a él con demasiada facilidad.
—¡Creí que me pasaba algo! Y... y durante todo ese tiempo estabas... ahhh... ¡estabas buscando un polvo!
—Ese lenguaje... Ella gimió y apresó las caderas de Joe entre las manos.
—Y lo dice alguien que ha violado el juramento hipocrático...
Él soltó una carcajada que envió vibraciones de placer al interior de la joven. Cuando Demi le miró a los ojos, vio que el desconocido tenso y peligroso con quien se había casado había desaparecido. En su lugar había un hombre que no había visto nunca: joven, alegre y despreocupado. A Demi le dio un vuelco el corazón.
Se le empañaron los ojos. Joe le mordisqueó el labio inferior.
—Oh, Joe...
—Calla, amor. Cállate y deja que te ame. Dijo las palabras con el ritmo que marcaban sus embestidas. Ella le respondió y se unió a él con los ojos llenos de lágrimas. En un par de horas tendrían que enfrentarse en la pista, pero por ahora no había peligro, sólo el placer que atravesaba sus cuerpos, inundaba sus corazones y estallaba en un manto de estrellas
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

jejeje espero que les haya gustado, ah que siiii jijiji..
wiiiiiiii
amm ammm comenten please please.. las quieroo
jajaja

11 comentarios:

  1. yo me corto las venas con un pan mojado si no subes mas capis de esta nove pronto! diosss!! es LA MEJOR nove jemi q he leido nunca! la amoo!subee mass!

    ResponderEliminar
  2. ohhh por dios!!! la nove es hermosa y me mató lo del pan mojado del comentario anterior!!
    Besos k!

    ResponderEliminar
  3. WOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOW!!!!! PORQUE PORQUE???????????????? PORQUE LA DEJAS HAY???????????????????? SEGUILLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!! ESPERO EL PROXIMO PRONTO JAJAJA , BESOS

    ResponderEliminar
  4. KAZZIEEEEEE VAMOS A IR A TU CASA Y NOS VAMOS A SENTAR EN LA PUERTA CON UN CARTEL QUE DIGA "HASTA QUE NO LA SIGAS NO NOS VAMOS!" JAJAJAJAJ ENCEIROOO XQ SOS CRUELLL? HICISTE LO MISMO CON LAS OTRAS NOVES :( ME REI MUCHOOO ENCERIO JAJAJAJERES LA MEJOR PARTE FUE - ERES UN PERVERTIDO - DEGENERADO ME LAS VAS A PAGAR JAJAJAJAJAJA ME MORI JURO QUE NO PARO DE REIRME, ME ENCANTO KAZZ, SALUDOS Y CUIDATE BYEEE ♥

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Agus, te apoyooo hasta el final.... !! Decime que dia vamos? O primero nos reunimos en tu casa y hacemos los carteles??! hahahaa Kazzie es muy malaaa!

      Eliminar
  5. Acabooooooo de moriiiiiiiiiiiiiiiir.... El le dijo ''—Calla, amor. Cállate y deja que te ame.'' y acá estoy yo a punto de sufrir un ataque al corazon!
    Continua pronto amiga...
    te quieroo!

    ResponderEliminar
  6. Ahh espera un segundo tengo 2 preguntas:
    1.-¿Si Joe no es doctor que es?
    2.-¿le dijo: —Calla, amor. Cállate y deja que te ame??? OMG Me dara un pre-infarto un infarto y para rematar un post-infarto si no subes pronto, sabes cuanto me enanta esta novela siempre te digo que es de mis favoritas aunque tus novelas son de las mejores que he leido me encantan podrias dedicarte a ser ecritora y no lo digo por quedar bien si no porque encerio creo que eres buena :D
    Cuidate, un besooote. Bye c:

    ResponderEliminar
  7. Me encanta esta historia, si te dijo la verdad de hecho de tu blog es la unica que leo... espero que eso no te moleste :)
    Ya se que hacia mucho tiempo que no me pasaba, se me quemó el ordenador..TT

    He leido los capitulos que me faltaban, buf! Me encantó lo del tigre :) Creo qe Joe empieza a quererla!

    Kisses!

    ResponderEliminar
  8. ¡¡Amaria un Joe celoso, así se daría cuenta lo que siente!!

    Xo Kazz.

    ResponderEliminar
  9. =O
    OMG!!! AMO JEMI, Y TUS NOVES, YA SE QUE BURRA SOY POR COMENTAR AHORA, PERO NO HABIA PODIDO ATES, ME PERDONAS??? Y ESPERO QUE NO PPIENSES QUE ESTOY LOCA SI COMENTO LOS CAPS ANTERIORES QUE NO HABIA COMENTADO PERO SI LEIDO, TKM KAZZ :)

    ResponderEliminar
  10. e visto muchos fanfiction pero el tuyo es el mejor tienes mucha imaginacion en esto jaaja espero que sigas aciendo mas

    ResponderEliminar

Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..