sábado, 11 de febrero de 2012

Jemi 58 - Besar un angel



Durante los meses de junio y julio, el circo de los Hermanos Hemsworth pasó por gran parte de Estados Unidos con la gira mientras se dirigía hacia el oeste a través de pueblos de Pensilvania y Ohio. Algunas veces seguían el curso de un río: Allegheny, Monongahela, Hocking, Scioto y Maumee. Actuaron en pueblos pequeños que habían sido olvidados por los circos grandes, pueblos mineros con las minas cerradas, pueblos con molinos abandonados, pueblos con fábricas clausuradas. Los circos más famosos podían haber olvidado a la gente común de Pensilvania y Ohio, pero el de los Hermanos Hemsworth la recordaba y la función continuaba.

La primera semana de agosto, el circo llegó a Indiana y Demi nunca había sido más feliz en su vida. Cada día era una aventura. Se sentía como si fuera una persona diferente: fuerte, confiada y capaz de defenderse por sí misma. Desde la fuga de Sinjun se había ganado el respeto de los demás y ya no la trataban como a una paria. Las showgirls intercambiaban chismes con ella y los payasos le pedían opinión sobre los trucos nuevos.

Nick la buscaba para hablar de política y la ayudaba a mejorar el tono muscular con las pesas. Y Destiny pasaba un rato con ella todos los días salvo que estuviera Joe cerca.
—¿Has estudiado psicología? —le preguntó Destiny una tarde a principios de agosto cuando estaban almorzando en el McDonald's de un pueblo donde estaban actuando, al este de Indiana.
—Durante unos meses. Tuve que abandonar el colegio antes de terminar el curso. —Demi cogió una patata frita, la mordisqueó y luego la dejó donde estaba. La comida frita no le sentaba bien últimamente. Se puso la mano sobre el vientre y se obligó a concentrarse en lo que Destiny decía.
—Creo que estudiaré psicología. Lo digo porque, después de todo lo que he pasado, creo que podría ayudar a bastantes niños.
—Seguro que sí.
Destiny parecía preocupada, algo raro en ella. Sin embargo, la menuda adolescente se mostraba animada cuando estaba con ella. Aunque Demi sabía que el tema del dinero robado le pesaba en la conciencia, la joven jamás lo había mencionado.
—¿Te ha dicho Joe algo de...? ¿Se ha reído de lo tonta que fui y todo eso?
—No, Destiny. Te aseguro que ni siquiera ha vuelto a pensar en ello.
—Cada vez que me acuerdo de lo que hice me muero de vergüenza.
—Joe está acostumbrado a que las mujeres se le echen encima. Si te digo la verdad, no creo que se acuerde siquiera.
—¿De veras? Creo que sólo lo dices para que me sienta mejor.
—Le caes genial, Destiny. Y te aseguro que no cree que seas tonta.
—Parecías muy cabreada cuando nos encontraste juntos.
Demi contuvo una sonrisa.
—No es muy agradable para una mujer mayor ver como una chica va detrás de su hombre.
Destiny asintió con aire de entendida.
—Sí. Pero, Demi, no creo que Joe le echara un polvo a nadie que no fueras tú. Te lo juro. Les he oído comentar a Ashley y a Nessa que ni siquiera las mira cuando toman el sol en biquini. Creo que les jode mucho.
—Destiny...
—Lo siento, les fastidia mucho. —Desmigó distraídamente la corteza del pan. —¿Puedo preguntarte una cosa? Es sobre... bueno..., sobre cuando se mantienen relaciones sexuales y todo eso. Lo que quiero decir es, ¿no se siente vergüenza?
Demi se dio cuenta de que Destiny se había estado mordiendo las uñas y supo que no era porque le preocupara el tema del sexo, sino porque sentía remordimientos de conciencia.
—Cuando es correcto, no da vergüenza.
—Pero ¿cómo sabes cuándo es correcto?
—Hay que dar tiempo al tiempo y conocer bien a la otra persona. Destiny, deberías esperar hasta estar casada.
Destiny puso los ojos en blanco.
—Ahora nadie espera hasta estar casado.
—Yo lo hice.
—Sí, pero tú estás algo...
—¿Algo zumbada?
—Sí, pero eres muy maja. —Destiny abrió los ojos como platos y mostró el primer signo de animación en semanas. Dejó su refresco sobre la mesa. —¡Oh, Dios! ¡No mires!
—¿Mirar qué?
—La puerta. Acaba de entrar aquel chico que estuvo hablando conmigo ayer. Oh, Dios... qué bueno está...
—¿Quién es?
—El que está en la caja. ¡No mires! Lleva un chaleco negro y pantalones cortos. Vale, mira deprisa, pero que no te pille haciéndolo.
Demi observó el área de las cajas con el mayor disimulo que pudo. Vio a un adolescente estudiando el menú. Era de la edad de Destiny, con un espeso cabello castaño y una expresión adorablemente bobalicona en la cara. Demi estaba contenta de que, por fin, Destiny actuara como una adolescente normal y no como si cargara el peso del mundo sobre sus hombros.
—¡Ay, Dios! ¡Me va a ver! —gimió Destiny. —¡Oh, joder! Mi pelo...
—No digas palabrotas. Y estás estupenda.
Destiny hundió la cabeza y Demi supo que el chico se estaba acercando.
—Hola...
Destiny ganó tiempo revolviendo el hielo de la Coca-Cola antes de levantar la vista.
—Hola...
Los dos se ruborizaron a la vez y Demi supo que ambos estaban pensando algo brillante que decir. Fue el chico quien habló primero.
—¿Qué hay de nuevo?
—Nada.
—¿Estarás hoy por aquí? Digo..., me refiero, en el circo.
—Sí.
—Vale, entonces iré a verte.
Otra larga pausa, esta vez rota por Destiny.
—Ésta es Demi. Puede que la recuerdes de la función. Es mi mejor amiga. Demi, éste es Daniel.
—Hola, Daniel.
—Hola. Me..., esto..., me gustaste en la función.
—Gracias.
Habiendo agotado ese tema de conversación, Daniel se volvió hacia Destiny.
—Jeff y yo, no lo conoces, pero es un buen tipo..., pensábamos pasarnos por allí.
—Vale.
—Quizá nos veamos.
—Sí. Estaría genial.
Silencio
—Vale, hasta luego.
—Hasta luego.
Cuando el chico se fue, una expresión soñadora apareció en la cara de Destiny, seguida casi de inmediato por una de incertidumbre.
—¿Crees que le gusto?
—Es evidente.
—¿Qué hago si me invita a salir esta noche entre las funciones o algo por el estilo? Sabes que papá no me dejará ir.
—Tendrás que decirle la verdad a Daniel. Que tu padre es muy estricto y no te va a dar permiso para salir con nadie hasta que cumplas los treinta.

De nuevo, Destiny puso los ojos en blanco, pero Demi no Io dejó pasar.
Consideró el dilema de Destiny. Era bueno que la chica tuviera un ligue, incluso uno de doce horas. Necesitaba comportarse como una adolescente normal en lugar de parecer que hacía penitencia. Demi era consciente de que Destiny tenía razón: Nick se negaría.

—¿Y si le enseñas el circo? Eso le gustaría. Y luego puedes sentarte junto a las camionetas donde tu padre pueda verte sin que por ello pierdas tu intimidad.
—Eso no funcionará. —Destiny arrugó la frente con preocupación. —¿Por qué no hablas con mi padre y le dices que no me humille delante de Daniel?
—Hablaré con él.
—Que no diga ninguna estupidez delante de Daniel, Por favor, Demi.
—Haré lo que pueda.
Destiny ladeó la cabeza y pasó el dedo índice por el envase vacío. Hundió los hombros de nuevo, y Demi notó que volvía a caer la sombra de la culpabilidad sobre ella.
—¡Cuando pienso en lo que te hice me siento... una mierda! Quiero decir fatal. —Levantó la vista. —Sabes que siento muchísimo lo que hice, ¿verdad?
—Sí. —Demi no sabía cómo ayudarla. Destiny había intentado compensarlo de todas las maneras posibles. Lo único que no había hecho era decirle la verdad a su padre, y Demi no quería que lo hiciera. La relación de Destiny con Nick ya era muy difícil y eso sólo empeoraría las cosas.
—Demi, jamás hubiera... Me refiero a lo que pasó con Joe, fue algo muy inmaduro. Él había sido muy amable conmigo, pero nunca había intentado ligármelo ni nada parecido, si es eso lo que te preocupa...
—Gracias por decírmelo. —Demi se dedicó a recoger los restos de comida para que Destiny no la viera sonreír.
La adolescente arrugó la nariz.
—Sin intención de ofender, Demi, puede que sea muy sexy, pero es viejo.
Demi casi se atragantó.
Destiny miró a las cajas, donde Daniel estaba recociendo su pedido.
—Está buenísimo.
—¿Joe?
Destiny pareció horrorizada.
—¡No, no! ¡Daniel!
—Ah, bueno. Joe no es Daniel, eso seguro.
Destiny asintió con gravedad.
—Eso seguro.
Esta vez Demi no pudo evitarlo. Se echó a reír y, para su deleite, Destiny la imitó.

Cuando regresaron al recinto, Destiny salió disparada para ensayar con Miley. Demi desempaquetó las compras que había hecho y apartó la comida de los animales, agradeciendo para sus adentros que Joe nunca protestara por los extras en la factura del supermercado. Ahora que sabía que sólo era un pobre profesor universitario había intentado controlar los gastos, pero antes ahorraría en su propia comida que en la de los animales

2 comentarios:

  1. Las cosas estan tomando un mejor rumbo con Destiny, aunque bueno la culpa la esta matando... no lo merece... es solo una adolescente; que bueno que Demi sea tan considerada!
    Y que pasara con Daniel??!

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..