sábado, 18 de febrero de 2012

Jemi 62 - Besar a un angel




Miley se quedó desnuda salvo por unas provocativas bragas de seda color púrpura. Tenía los pechos grandes y los pezones oscuros del tamaño de una moneda de medio dólar. Ya no tenía el vientre plano y sus caderas eran más redondeadas de lo que deberían ser. Era voluptuosa y madura en toda la extensión de la palabra, y Nick nunca había deseado tanto a una mujer.

Ella no hizo ningún intento por cubrirse, sino que le sostuvo la mirada con un descaro tal que le dejó sin aliento. Miley arqueó la espalda y colocó la pierna izquierda delante de la derecha con un movimiento elegante. Luego plantó la mano sobre la cadera. Sus pechos se balancearon ante Nick y éste perdió el control. 

—Que te jodan. Ella siguió provocándole.
—Eso intento, Nick. Eso intento.

Intentó cogerla, pero olvidó lo veloz que era. Miley se alejó con rapidez, con el pelo rojo flotando a su espalda y los pechos rebotando. Nick se abalanzó tras ella, pero se le volvió a escurrir entre los dedos. Miley se rio, pero no fue un sonido agradable.

—¿Estas mayor para esto, Nick?
Iba a domesticarla, no importaba lo que tuviera que hacer. Impondría su voluntad sobre esa mujer.
—No tienes ni la más mínima oportunidad —se burló él.
—Ya veremos. —Miley le arrojó una de las pesas, que cayó rodando al suelo como si fuera un bolo.

A pesar de la sorpresa, él la esquivó con facilidad. Vio un destello de desafío en los ojos de Miley y cómo le brillaban los pechos por el sudor. El juego había comenzado.
Nick hizo una finta a la izquierda y luego se volvió a la derecha. Por un momento, la tomó por sorpresa, pero cuando él le rozó el brazo con los dedos, ella dio un salto y se colgó de la barra de ejercicios que había en el dintel de la puerta.

Con un grito triunfal, Miley comenzó a balancearse, hacia delante y atrás. Arqueó la espalda y encogió las piernas, usándolas para golpearlo. Sus pechos se movían como una invitación y aquellas diminutas bragas púrpuras se deslizaron a un lado, revelando el vello rojizo que cubrían. Nick nunca había visto nada más hermoso que Miley Cyrus Hemsworth, la reina de la pista central, actuando para él en esa representación privada.

Aquello sólo tenía una salida posible. Nick se quitó la camiseta y los zapatos. Ella siguió meciéndose mientras observaba cómo él se quitaba los pantalones cortos. A Nick no le gustaba llevar ropa interior y estaba desnudo debajo de ellos.Los ojos de la mujer escrutaron cada centímetro de su cuerpo; Nick sabía que ella apreciaba lo que veía.

Cuando se acercó, Miley le dio una patada, pero él la sujetó por los tobillos.
—Bueno, a ver qué tenemos aquí. Le separó lentamente las piernas formando un arco. —Eres un demonio, Nick Miller.
—Ya deberías saberlo. —Le recorrió las curvas con los labios y siguió explorando, ascendiendo por el músculo del interior del muslo. Cuando alcanzó el retazo de seda púrpura, se detuvo un momento para mirarla a los ojos, luego inclinó la cabeza y la mordisqueó a través de la delicada tela.

Ella gimió y apoyó los muslos en sus hombros. Él aferró las nalgas de Miley con las palmas de las manos y continuó con su húmeda caricia. Miley cambió de posición y se soltó de la barra. Nick profundizó la presión de su boca mientras ella cabalgaba sobre sus hombros y se apretaba contra él.

La mujer echó la cabeza hacia atrás mientras la llevaba por el pasillo hacia la enorme cama de la parte trasera. Se dejaron caer sobre ella. Miley perdió el control cuando Nick le quitó las bragas y hundió los dedos en su interior mientras se recreaba en sus pechos.

Miley se retorció para colocarse encima y montarle, pero él se lo impidió.
—Aquí mando yo.
—¿De verdad crees eso?
—Por supuesto que lo creo. —La puso boca abajo, luego la colocó de rodillas para poder penetrarla desde atrás, pero se dio cuenta de que no podía tomarla de ese modo. No quería negarse a sí mismo el placer de observar la arrogante cara de Miley cuando se hundiera en ella.

Antes de que pudiera hacer nada, ella emitió un gruñido que se convirtió en un gemido. Con un poderoso movimiento, Miley se volvió y pasó la pierna por encima de la cabeza de Nick para quedarse boca arriba. Él pudo sentir un deseo tan poderoso como el suyo.
El pecho de Miley subía y bajaba agitadamente.

—No vas a doblegarme.
—Quizá no quiera.
Aquellas palabras los tomaron a los dos por sorpresa y, por un momento, no dijeron nada más.
Miley se humedeció los labios.
—Bien. Porque no podrías hacerlo. —Extendió las manos hacia él y agarró los poderosos brazos de Nick para atraerlo hacia ella. Eso lo colocó en la posición dominante pero, como era ella quien lo había dispuesto así, él no se sintió tan dominante como quería y la castigó con un envite profundo y duro.
Miley respondió alzando las caderas para recibirlo y su gutural susurro resonó en los oídos de Nick.
—Ya puedes tomártelo con calma, bastardo, o te mataré.
Él se rio.
—Eres desquiciante, Miley Hemsworth. Realmente desquiciante.

Ella cerró el puño y lo golpeó en la espalda. Se desató una batalla por el poder y, por un mudo acuerdo, se decidió que el primero que alcanzara el éxtasis sería el perdedor. Una trapecista y un equilibrista; la flexibilidad de sus cuerpos otorgaba infinitas posibilidades a su manera de hacer el amor. Celebraban la necesidad de conquistar, pero cada castigo erótico que se infligían el uno al otro también se lo infligían a sí mismos. Esto los obligó a utilizar sus afiladas lenguas como armas de batalla. Ella dijo:

—Sólo me acuesto contigo para que no lastimes a Destiny.
—Ha sido lo único que se me ha ocurrido para que te tranquilizaras.
—Mentirosa. Necesitabas un semental. Todos saben cuánto necesita a sus sementales la pequeña Miley.
—No eres un semental. Sólo un caso de caridad.
—¿Es Joe el único al que quieres como semental? Lástima que él no te quiera a ti.
—Te odio.

Y así siguieron, hiriéndose y castigándose hasta que, de repente, dejaron de decirse aquellas crueles palabras. Se unieron, escalando juntos hasta la cima y, en un momento arrebatador, se olvidaron de todo.
Después Miley intentó salir apresuradamente de la cama, pero Nick no la dejó.

—Quédate aquí, nena. Sólo un momento.
Por una vez, la dueña del circo contuvo su afilada lengua y se giró en los brazos de Nick. Los mechones de su pelo rojizo se esparcieron como cintas relucientes sobre el pecho masculino.
—Demi será ahora una heroína. —Nick sintió cómo se estremecía al decirlo.
—Se lo merece.
—La odio. La odio.
—No tiene nada que ver contigo.
—¡No es verdad! No sabes nada. Las cosas iban bien cuando todos pensaban que Demi era una ladrona. Pero ahora no. Ahora Joe pensará que ha ganado.
—Olvídalo, nena. Simplemente olvídalo.
—No me das miedo —le dijo desafiante.
—Lo sé. Lo sé.
—No me da miedo nada.
Él la besó en la sien pero no la llamó mentirosa. Sabía que Miley tenía miedo. Por alguna razón, la reina de la pista central ya no se reconocía a sí misma y eso la asustaba muchísimo.

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aqui el segundo capi de la marathon, me falta un capi de esta nove y dos de rechazo cruel jeje...

4 comentarios:

  1. ohhh katti que mala resultastes ser ehhhh cruel mocosa ahhh por que la dejas en lo candente dime quieres matarme o ke mala jeje ntc TE ree quiero katti y te extraño y te necesito nenaaaa

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  2. wooow muy buenoo me encanto el marathon seguila plis!!!!!!!

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  3. Bueno este momento Niley fue hahahahaha rarito??! hahahaha me reia leyendolo bueno es que no estaba acostumbrada a que se dijeran esas cosas LOL!
    Bueniisiimoo... espero que el proximo cap sea solo de mi adoracion: JEMI!

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  4. wow, Niley, jejejej pense que te habias equivocado, bueno, por la imagen, y luehgo lei y dije... aahhh.. ya entendi, jejejeje
    me paso al otro, espero que sea jemi, jejejeje

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..