sábado, 4 de febrero de 2012

Niley 09 - Rechazo Cruel


Nicholas sintió un escalofrió en la nuca. En ese momento, Kevin se detuvo a media frase, Danielle miró a su derecha y él captó un evocador aroma a rosas; un aroma muy reciente en su memoria. Su cuerpo ya estaba respondiendo enérgicamente, de un modo que no había sentido en... semanas, y ser consciente de ello supuso un duro golpe.
Con una extraña sensación en el pecho, se giró y allí estaba Miley Cyrus, mirándolo con esos enormes ojos verdes azulados. El tiempo pareció detenerse durante un largo rato mientras se miraban.
Oyó a Danielle preguntar con curiosidad:
—¿Conoces a esta mujer?
—No, creo que no —contestó, negando la respuesta que ella estaba evocando en él.
Y así, se dio la vuelta y siguió hablando con Danielle y Kevin.
Nicholas no estaba acostumbrado a enfrentarse a verdades difíciles de asimilar. Él nunca huía de nada, pero allí, y por primera vez en su vida, estaba reaccionando con tanta fuerza a una emoción que no quería explorar, que estaba escondiendo la cabeza bajo tierra.

Miley no podía creer que él hubiera hecho eso, que hubiera negado que la conociera. La rabia se apoderó de ella y comenzó a temblar incontrolablemente mientras se movía para situarse directamente enfrente de Nicholas, que la miró como diciéndole: «Ni te atrevas». Aunque lo hizo. Se atrevió.
—¿Cómo puedes fingir que no me conoces?
—¡Cyrus!
Miley sonrió con aire triunfante.
—Si no me conoces, ¿cómo sabes mi apellido?

Sabía que tenía que aprovecharse del factor sorpresa durante unos cuantos segundos como mucho y se giró hacia la pareja pensando: «Este hombre es colega de Nicholas... Si pudiera manchar su reputación, aunque sólo fuera un poco...»

Se había hecho el silencio entre la multitud que los rodeaba.
—¿Sabíais que hace dos meses vuestro amigo estuvo conmigo en Londres? Planeó...
Sus palabras se detuvieron al sentir un fuerte dolor en el brazo: Nicholas la había agarrado y la estaba alejando de allí, tirando de ella entre la multitud con tanta facilidad como si pesara poco más que una pluma.
Abrió la boca y, como si le hubiera leído la mente, Nicholas le dijo:
—Ni una palabra más, Cyrus.
La multitud se separó como el Mar Rojo y enseguida llegaron a la puerta del salón de baile. Antes de poder darse cuenta, Nicholas la había llevado hasta una esquina del vestíbulo.
—No has tenido por qué sacarme de ahí como si fuera una niña de dos años —le dijo ella frotándose el brazo cuando la soltó.
Nunca hasta ahora lo había visto tan furioso... y ¿cómo era posible que, a pesar de ello, pudiera estar fijándose en lo impresionante que resultaba vestido con un esmoquin tradicional? Estaba más guapo de lo que recordaba, si eso era posible, y le dolía como si la hubiera atravesado un puñal pensar que tal vez sentía algo por él a pesar de cómo la había tratado.
—¿Ah, no? ¿Y qué tendría que haber hecho? ¿Dejarte soltar toda la sórdida verdad? ¿Que eres responsable de...?
—¡Para! —le susurró con desesperación, de pronto abrumada por verse tan cerca de él.
—¿Qué estás haciendo aquí?
—¿Qué estás haciendo tú aquí? —le contestó ella con la intención de ganar tiempo y sabiendo perfectamente bien por qué estaba allí. Su furia estaba disolviéndose y formando una masa de emociones confusas ahora que lo tenía delante.
—Tengo negocios aquí, aunque no es algo que a ti te importe.
Miley respiró temblorosa y miró a otro lado. Ya estaba allí. Tenía que hacerlo, A eso había ido. Él tenía que saber lo que había hecho.
—Bueno, yo también tengo unos asuntos aquí. Algo que tengo que tratar contigo.

Nicholas se acercó a ella y vio cómo se abrieron sus ojos y se le sonrojaron las mejillas. Volvió a inhalar su aroma y le sorprendió ser capaz de no bajar la mirada a su cuerpo, a sus pechos. Tenía el vivido recuerdo de haberle cubierto uno de sus pechos, de lo bien que había encajado en la palma de su mano, y de cómo había sido el tacto de ese terso pezón bajo su dedo. ¡Y de cómo había sabido!

En sólo un instante, una erección tomó forma bajo sus pantalones y eso le hizo recordar que ninguna mujer desde entonces había vuelto a encender su libido. Se excitó como un colegial viendo por primera vez a una mujer desnudándose. No podía creerlo.

—¿Y bien? ¿De qué se trata? Dímelo ahora mismo o haré que te echen a la calle.
Miley se negaba a sentirse intimidada y se acercó más a él antes de decirle:
—Estoy embarazada de ti. Me temo que las consecuencias de tu venganza de aquella noche han ido más allá de lo que te esperabas.
Nicholas se quedó quieto por un momento antes de dar un paso atrás,
—No es posible. Usé protección —le dijo con expresión de alivio.
—Bueno, debió de romperse o algo así, porque, te guste o no, estoy embarazada. De tu hijo.

Nicholas visualizó por un momento la imagen de Kevin y Danielle y de lo protector y atento que su amigo se mostraba con su esposa embarazada. Después, intentó tranquilizarse con la idea de que Miley estaba mintiendo. Tenía que estar mintiendo.

—¿Has tardado dos meses en planear la forma de volver a mí? —dijo entre risas. —¿Y me vienes con esto? ¿Qué pensabas que sucedería? ¿Que te suplicaría que te casaras conmigo por el bien de nuestro hijo? ¿Es que no has podido encontrar a otro millonario iluso al que timar... a Liam Hemsworth, por ejemplo? ¿A su padre verdadero?
A Miley se le encogió el corazón.
—Ya te lo dije. No me acosté con ese hombre y, por otro lado, no se me ocurriría un destino peor que tener que casarme contigo. Lo único que quiero es que sepas en lo que han derivado tus actos; sobre todo, teniendo en cuenta tu libertad y la vida tan fácil que llevas. No quiero que después me acuses de haber mantenido en secreto que tenías un hijo.

Nicholas se giró hacia un lado y Miley actuó por puro impulso al pensar que pretendía marcharse y rechazarla otra vez. El dolor era demasiado. Tenía que decir algo para que la creyera. Lo agarró de la manga y lo detuvo. Él la miró a los ojos.

—Odio admitir esto delante de ti, pero esa noche era virgen, aunque tú ni siquiera lo notaras. Este bebé es tuyo y de nadie más —soltó una carcajada a caballo entre un llanto estrangulado y un gemido de dolor. —¿Crees que después de esa noche me puse a buscar a alguien que me dejara embarazada para luego poder venir a por ti y decirte que el bebé es tuyo?

Nicholas se quedo paralizado. Podía oír esas palabras, pero de algún modo no era consciente de ellas, de lo que suponían. Tenía que estar mintiendo... Tenía que estar mintiendo. Pero entonces recordó la imagen en la que estaba de pie ante él, con esa sencilla ropa interior de algodón y con actitud de vulnerabilidad. Y recordó también cómo, por un instante, había sospechado que podía ser virgen... antes de que su mente volara a otra parte.

—No es posible.
—Puedes creerme o no, Nicholas, pero el hecho es que estoy embarazada y que el bebe es tuyo.
Estaba mirándola con unos ojos tan fríos que Miley no pudo creer cómo había podido ver algo de ternura y delicadeza en su mirada. Y entonces, de pronto, decenas de flashes se dispararon a su alrededor. Los dos miraron hacia la luz.
—¡Dio!

Los paparazis los habían pillado. Miley vio a Nicholas apartarle con brusquedad la mano de la manga de su chaqueta con la intención de agarrarla por el brazo para llevarla a otra parte y acusarla de haber orquestado esa situación. Pero ella lo esquivó y salió corriendo abriéndose paso entre la multitud de periodistas que gritaban:

—¿Señor Jonas, es cierto? ¿Van a tener un bebé? ¿Cómo se llama la chica?

Miley logró llegar a la puerta, aterrorizada de que Nicholas pudiera alcanzarla en cualquier momento. Se subió al primer taxi que vio en la entrada del hotel y, cuando arrancó, miró atrás para ver a Nicholas en la calle y buscando el taxi con verdadera furia en la cara.

Miley se giró y le dio la dirección al taxista antes de cerrar los ojos. ¿Qué había hecho? Comenzó a llorar y se puso una mano contra el pecho para intentar controlar la emoción que estaba amenazando con destrozarla por dentro.

No podía creer que se hubiera dejado llevar tanto como para haberle revelado todo... hasta dónde se extendía su vulnerabilidad e inexperiencia aquella noche. Y al hacerlo, al contárselo todo sobre el embarazo, le había invitado a volver a su vida, a arruinarla más de lo que ya lo había hecho... Porque de una cosa estaba segura: ni por un segundo esperaba que Nicholas Jonas se alejara de esa situación.

*******
Se habia armado un gran revuelo en el vestíbulo, donde los empleados del hotel intentaban echar a los fotógrafos. Miley Cyrus estaba equivocada si pensaba que podía amenazarlo con lo del embarazo. Pero, por otro lado, las fantásticas revelaciones... el hecho de que hubiera sido virgen aquella noche, el hecho de que no se hubiera acostado con Hemsworth... era algo que no podía sacarse de la cabeza, ¿Era posible?

Justo en ese momento, oyó tras él la puerta giratoria y sintió una mano dándole una palmadita en la espalda. Se giró para ver allí a su amigo.
—Danielle está intentando controlar las habladurías ahí dentro. ¿Te importaría decirme quién era esa chica y por qué se ha armado todo este revuelo con la prensa?
Nicholas negó con la cabeza. Por mucho que admiraba y respetaba a su amigo, no podía articular palabra.
—Una advertencia, amigo mío —le susurró Kevin, —las pelirrojas son peligrosas. Yo debería saberlo bien. Desde el momento en que vi a Danielle, ella puso mi mundo patas arriba.
—Créeme, Esto no se parece en nada a la relación que tenéis Danielle y tú.
Mientras Nicholas se disponía a volver a entrar en el hotel, sintió de nuevo esa extraña sensación en el pecho... aunque esta vez estaba seguro de que se quedaría ahí dentro por mucho tiempo.

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ultima marathon jejeje... las quiero millon comenten besos

2 comentarios:

  1. Acabooo de tener un infartooooooooooooooooo! estooo estaaa tan buenooo que estoy comiendo hasta palomitas de maiz... chau chauuu voy a leer el siguiente capitulo!

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  2. Wow el padre de todos los capítulos, al fin lo encaro :P jajaja
    Que revuelo se le armo a Nick por favor y al fin ella le admite ser virgen, eso si lo desconserto...
    Bueno seguiré leyendo :)

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..