sábado, 4 de febrero de 2012

Niley 10 - Rechazo Cruel


La tarde siguiente, Miley regresaba a su casa después de otra infructuosa jomada buscando trabajo. Esa mañana se había levantado con unas náuseas peores de lo habitual, sin duda como resultado de la estupidez que había cometido la noche anterior. Había estado nerviosa todo el día, esperando que Nicholas apareciera en cualquier parte y la estrangulara.

Y cuando llegó a su apartamento se le erizó el vello de la nuca al encontrarse la puerta ligeramente abierta. En ese momento supo que preferiría toparse con un ladrón antes que tener que enfrentarse a la persona que sabía que estaba esperándola. Y también sabía que de nada le serviría salir corriendo. Con el corazón latiéndole a mil por hora, empujó la puerta.

Nicholas Jonas estaba junto al sofá. Llevaba unos pantalones vaqueros oscuros que se aferraban a sus poderosos muslos y un polo oscuro y una chaqueta de cuero marrón que lo hacía parecer diabólico e impresionantemente guapo. No pudo hablar al detenerse en el umbral de la puerta. Ni siquiera se molestó en preguntarle cómo había entrado.

Sin dejar de mirarla, él sacó un pedazo de papel y le preguntó:
—¿Por qué te está chantajeando Liam Hemsworth?
—¿Cómo te atreves a fisgonear entre mis cosas privadas? —aterrorizada, se acercó para quitarle la carta, pero Nicholas la agarró del brazo y apartó la carta.
—¿Por qué te está chantajeando Liam Hemsworth? —repitió con dureza.
—Porque no me acosté con él — intentó soltarse, pero él no se lo permitió. —Pagó las deudas de Joe sin que yo lo supiera y esperaba que le mostrara mi gratitud... —tragó saliva— convirtiéndome en su amante —se estremeció al recordar cómo había intentado forzarla.
Nicholas seguía agarrándola del brazo y, por alguna estúpida razón, ella se sintió protegida.
—Está amenazándome con hacerme pagar la deuda si no cambio de opinión.
—Pero debía de estar muy seguro de cuál iba a ser tu respuesta si pagó la deuda por adelantado.

Miley se sintió dolida por el comentario. Lo cierto era que Liam era un sociópata arrogante que tenía una noción exagerada de su atractivo. Como confidente de Joe, sabía lo vulnerable que era ella y había dado por hecho que Miley se iría con él si le solucionaba el tema de las deudas. Al ver que no fue así, se volvió desagradable instantáneamente.

—Bueno, pues no recibió la respuesta que esperaba.
—¿Te hizo daño? —le preguntó Nicholas apretándole el brazo con más fuerza.
Miley contuvo el aliento mientras recordaba lo aterrorizada que había estado aquel día al ver a Hemsworth acercándose más y más a ella, al intentar calmarlo, al buscar una forma de escapar de él...
—No... el... el conserje apareció en la puerta y pude librarme de él antes de que pasara nada.

Nicholas miró a Miley y, para su sorpresa, no tuvo duda de que el terror que veía en el rostro de la joven era real, Creía en ella, y eso era porque finalmente había tenido que admitir que también la creyó la noche anterior cuando le dijo que era virgen el día que se conocieron. Las señales que había ignorado aquella noche eran algo que no se podía negar.

Pero entonces, ¿por qué Miley había aceptado lo que Hemsworth le había dado? ¿Y qué hacía en el club aquella noche? Seguramente estaba buscando un pez más gordo al que engatusar y él, como un tonto, había mordido el anzuelo...

Miley estaba temblando, el modo en que su cuerpo había reaccionado al ver a Nicholas resultaba perturbador. Finalmente logró soltarse y dio un paso atrás.
—Y antes de que me acuses de eso, tengo que decirte que yo no tuve nada que ver con el circo mediático que se organizó anoche en el hotel.
Nicholas enarcó una ceja con gesto de incredulidad y dio un paso al frente, ante lo que ella respondió dando un paso más atrás.
—Lo siento, pero no me lo creo. Tú lo orquestaste todo porque ahora has encontrado el modo de reclamar tu gran premio. Después de todo, si Demi se hubiera casado con tu hermano, su herencia era sólo una parte de lo que yo tengo. Eres una chica lista. Debes de haberte felicitado por haber logrado reservar tu virginidad para el mejor postor... ¿o es simplemente que Hemsworth no te gustaba físicamente? Tal vez estabas pensando volver al lado de Hemsworth si no encontrabas antes un protector más atractivo y más rico.
A Miley le dolieron esas insultantes palabras y, por un instante, se sintió tan mareada que pensó que se desmayaría.
—Eres un...
—Ah, ah —la detuvo, acercándose un poco más.

Su presencia resultaba enorme y amenazadora, y aun así Miley se dio cuenta de que no se sentía físicamente amenazada... no del modo que Hemsworth la había hecho sentir. Ésa era una clase de amenaza muy distinta, y tenía mucho que ver con el modo en que su cuerpo parecía estar lleno de diminutos imanes que querían ir en una única dirección: hacia él. Y eso la mataba.

—La historia de un heredero Jonas ya se ha extendido entre la prensa de aquí y la italiana. Va a ser imposible negarlo sin crear una tormenta aún mayor.
—¿Y por qué habría que negarlo? Es verdad —dijo ella con amargura.
Nicholas apartó la mirada un instante y se pasó una impaciente mano por el pelo, dejándoselo alborotado. Cuando volvió a mirarla, sus ojos eran absolutamente despiadados, absolutamente fríos.
—¿Tienes pruebas?

Eso la dolió, pero sí que las tenía. Había guardado el informe del doctor en el que decía cuándo nacería el niño aproximadamente, la lista de comidas que tenía que evitar, qué vitaminas tomar, y la fecha de su próxima cita en el hospital. Sacó el papel de su bolso y se lo entregó.

A Nicholas no le fue difícil calcular que las fechas encajaban con aquella noche en Londres. El informe parecía auténtico y, aunque tenía la posibilidad de contactar con ese médico para verificarlo, no le pareció necesario.

Miley se cruzó de brazos y dijo:
—¿Lo ves? A menos que después de estar contigo me fuera directamente a la cama con otro... cosa que no hice... el bebé es tuyo.
Miley le había hablado con voz temblorosa y se sentía extraña, mareada. Le oyó decir algo inteligible, a lo lejos, y antes de poder darse cuenta, estaba sentada junto a la mesa mientas Nicholas le servía un vaso de agua.
—Bébetelo —dijo él con una actitud que indicaba claramente que le disgustaba estar allí.
Esperando que no notara el temblor de su mano, Miley tomó el vaso y dio un sorbo antes, de dejar el vaso sobre la mesa. Al alzar la vista lo vio de pie, demasiado cerca de ella, y no pudo soportarlo. Se levantó y deprisa se situó en un extremo de la habitación, de pie tras un sillón.
Nicholas se metió las manos en los bolsillos y dijo:
—Podrías haberle mentido al médico con las fechas. ¿Cómo puedo saber con seguridad que es mi hijo?
En cuanto habló, esas palabras tuvieron un extraño efecto en él: «su hijo», una afirmación de su maternidad. Y, por mucho que quisiera negarlo, en ese momento creyó que era cierto, aunque no sabía por qué y eso lo irritaba. Odiaba el hecho de no poder basarse en hechos concretos, pero el instinto era abrumador.
—Esa pregunta no es digna de respuesta. Si te sirve de consuelo, te diré que no puedes imaginarte lo mucho que lamento habértelo contado. Yo sólo... Voy a tener un bebé como consecuencia de lo que sucedió... de lo que hiciste...
Él dio un paso adelante.
—¿De lo que hice? En aquella habitación estábamos los dos. ¿Tengo que recordarte que te fuiste y que después viniste derecho a mis brazos? Yo no te forcé a nada.
Dio un paso más, y Miley lamentó haberse situado en un rincón de la habitación,
Nicholas intentó desesperadamente ignorar sus instintos, intentó ponerle lógica a la situación.
—¿También tengo que recordarte que usé protección? Y digamos que no recuerdo que... funcionara mal.
Miley se sonrojó, ¿Cómo iba a saberlo ella? Estaba claro que carecía de la experiencia que tenía él. De pronto recordó ese exquisito momento, cuando lo había sentido brotar dentro de su cuerpo.
—¿Estás seguro? Quiero decir, ¿cómo puedes estar tan seguro...?

A él le dio vergüenza recordar que en el apogeo de su orgasmo había sentido un placer demasiado intenso y que, después, ni siquiera había comprobado si la protección estaba intacta porque estaba demasiado indignado consigo mismo por haberse dejado llevar por la pasión.
Y sin embargo ahora, con la evidencia en un pedazo de papel en la mano, finalmente tenía que admitir que esa noche no había tenido el más mínimo cuidado.

Prácticamente lo mató la posibilidad de poder haber engendrado un hijo. Su determinación a no tener familia había sido fruto de un juramento hecho hacía mucho tiempo. Incluso su padre sabía que eso era algo que no podía pedirle después de todo lo que había pasado en su familia. Pero después se recordó que su padre había esperado que Demi lo hiciera abuelo...
Y ahora esta mujer, Miley Cyrus... Tenía algo contra lo que no podía luchar. Era diferente al innumerable número de mujeres con las que había estado, era más peligrosa.

—Ni siquiera has tenido que ir a buscarme, yo he venido a ti. Qué oportuno, ¿no?
—Descubrí que estaba embarazada la semana pasada y después vi el artículo en el periódico diciendo que ibas a venir a Dublín.
—Pero no hay duda de que me habrías informado de mi inminente paternidad tarde o temprano.
—Sí... Te lo habría dicho.
—Por supuesto que sí—respondió él, furioso.

A juzgar por su expresión, Miley entendió que había interpretado mal sus palabras. Ella se lo habría contado porque, independientemente de lo que hubiera pasado, creía que él tenía derecho a saberlo, y no porque quisiera obtener un beneficio económico. Pero él no la creería, y por eso no dijo nada y se limitó a alzar la barbilla.

Nicholas la miró, vio su determinación en su gesto y en sus ojos verde oscuros. No iba a echarse atrás, y no admitiría que ese bebé era de otro hombre. Eso le dejaba a él sin ninguna opción y, por mucho que odiara decirlo, tenía que hacerlo.

—Bueno, entonces, no tenemos elección. No puedo marcharme de aquí sin ti.
Miley lo miró con recelo,
—¿Qué quieres decir?
Durante un desesperado momento, ella deseó poder fingir que había mentido, que el bebé no era suyo. Pero no podía. Su moral y el respeto por su hijo no se lo permitirían.
—Esto es lo que quiero decir.
A Miley la recorrió un escalofrío.
—Podrías haberte acostado con alguien más después que conmigo, pero supongamos que estés embarazada de mi hijo. Eso lo cambia todo. No dejaré que intentes amenazarme o chantajearme con esto.
Miley apretó los puños y le dijo entre dientes:
—Es tu bebé, pero puedes alejarte de su lado. Siento habértelo contado.
Nicholas se rió fríamente,
—¿Alejarme? Oh, seguro que sí, Y en cuanto te quedes sola venderás la historia a los periódicos para intentar manipularme. Si no me responsabilizo del bebé, puedes demandarme y manchar el nombre de mi familia —sacudió la cabeza. —No, de ninguna manera.

2 comentarios:

  1. ok... odio a Nick; ya lo dije... que arroganteee!

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  2. jajajaja odio la actitud de Nick, pero convengamos que da a dudar, dado que lo que el se plantea suena demasiado a algo que haría Joe, pero no sabe que Miley no es cómplice de Joe u.u
    Bueno leo el ultimo cap de la nove que me quedaaaa :D besitos hermosa

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..